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Entrevistas

2 de Mayo de 2026

Alejandro Micco sobre Quiroz: “Ganarse tantos enemigos en todos los ministerios, porque es muy confrontacional, en algún momento le puede pasar la cuenta”

El académico de la U. de Chile advierte que no es fácil recortar presupuesto ni empujar ideas para elevar el crecimiento: “El gobierno ya no tiene el capital político para empujar con mayor fuerza, ha fallado en focalizar bien las medidas que realmente tienen más impacto para el crecimiento económico, y no gastarse en las transitorias”.

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Preocupado porque el gobierno de José Antonio Kast está perdiendo el capital político con el que asumió apoyado por un alto porcentaje de votos, se mostró el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, Alejandro Micco.

“Tener gobiernos con apoyo del 20% no le ayuda a nadie”, indica. Como exsubsecretario de Hacienda sabe lo complejas que son las relaciones dentro del sistema político y advierte que a esa cartera le ha faltado priorizar medidas, y capacidad política y técnica. Incluso, en su proyecto estrella del Plan de Reconstrucción, observa que hay medidas que son relevantes para elevar el crecimiento -fin último de esta iniciativa- mezclada con otras, cuyo aporte considera dudoso.

—¿Qué le parece el proyecto de Reconstrucción en términos generales?

En términos generales tiene varios elementos que van en la línea correcta, pero tiene otras cosas que son relativamente polémicas, muy orientadas a su electorado, que lo complican en demasía y pueden llevar a que la tramitación se vuelva muy compleja y terminen entregando una serie de materias para lograr su aprobación, que terminen siendo perjudiciales. Hay que mirarlo dentro de un todo, el proyecto no se entiende sin el ajuste fiscal inicial.

—Vamos por parte, ¿cuáles son los temas que van en la línea correcta?

El ajuste fiscal que se planteó era muy necesario y también las medidas para el crecimiento porque desde 2012 estamos con un crecimiento pobre y el potencial sigue siendo muy bajo. Entre las medidas del proyecto destaco todo lo relacionado con modernización del Estado, los permisos, acortamiento de plazos; el apoyo al empleo formal con el subsidio; y en lo tributario, no estoy tan convencido de que la rebaja de impuesto per se tenga un gran impacto en el crecimiento, pero existe un cierto consenso de que el 27% de tasa es alto.

—¿Y la reintegración del sistema?

Es una idea que tiene costos importantes. Independiente del número que tomemos, ya sea el de gobierno o el de Piñera, tiene un costo de US$800 millones que no aporta mucho al crecimiento. Si el gobierno quiere apoyar el crecimiento económico vía mayor inversión, está la rebaja tributaria porque es un incentivo a dejar la plata adentro y le da liquidez a las empresas , mientras que la reintegración va por el lado contrario, porque hace más atractivo sacar el dinero de la empresa para el consumo. No entiendo muy bien por qué se propone porque ni siquiera ayuda a la equidad horizontal. Complica, es muy fácil decir que es un beneficio para el dueño de la empresa, y no para la reinversión.

—Retomando, ¿el subsidio al empleo tendrá un impacto en generar más empleo considerando que es un beneficio a la retención?

Este subsidio se parece bastante a versiones anteriores como el de empleo joven o mujer; conceptualmente está bien hecho porque focaliza en la gente que está cerca del salario mínimo. Esta idea de un impuesto negativo ha estado dando vueltas en el mundo académico, entonces es bueno ir avanzando como una forma de favorecer la contratación del empleo formal. Ahora no creo que tenga impacto en términos de empleo, pero sí ayuda a la formalización de más gente porque la formalidad no ha variado mucho desde los 90. Claro que debiese plantearse una solución para la capacitación, no es llegar, sacar y dejar sin incentivos a la capacitación porque esas cosas generan mucho ruido.

—Ahora, ¿qué tema le parece complejo?

El de invariabilidad tributaria en 25 años es bien complejo. Recordemos que en Chile había invariabilidad con el DL600, pero solamente para los extranjeros y para proyectos por US$50 millones de la época -hoy  debe ser muchísimo más- con una tasa de 42%. Y ahora proponen invariabilidad a la tasa actual que sería del 23%. Digo ´¡wow!´ hay tremenda diferencia. Antes, los extranjeros tenían temor de invertir en Chile principalmente por temas cambiarios y el DL comprometía que iban a poder repatriar sus utilidades, y el 42% nunca se llegó a aplicar. Estas cosas hoy no son tema.

—¿Es totalmente contrario a esta idea?

No va en la línea correcta, es muy pasado de revoluciones y amarra mucho porque 25 años es quitarle hartos grados de libertad a los futuros gobiernos democráticos. La gracia de la invariabilidad es que en el fondo haya una tasa más alta que las condiciones actuales. No creo que tenga impacto y genera más ruido del que aporta. 

—¿El gobierno habla de dar certeza jurídica a las inversiones, no comparte ese diagnóstico?

Es cierto que hemos tenido ruido en la última década con temas tributarios, pero la tasa impositiva nunca subió mucho, nunca pasó del 42%; y el royalty terminó siendo un ejemplo mundial. Hubo grados de incertidumbre con los dos procesos constituyentes, pero no hubo decisiones locas. Hay cosas que uno quisiera más, como con los permisos, y en esa parte del proyecto estoy de acuerdo. Se ve a un gobierno que quisiera tener una tasa impositiva muy baja para siempre, pero esa es su elección y mañana quizás no sean gobierno; fijar una invariabilidad con una tasa baja no me parece correcto ni adecuado en este momento.

—¿Y qué opina de las medidas que son más recaudadoras, como reducir el impuesto a las donaciones, y la repatriación de capitales?

La ventana de repatriación en 2014 funcionó y muy bien; la última no funcionó. Cada vez que uno va abriendo estos espacios va quedando el raspado de la olla. Tampoco me cortaría las venas por esto porque su impacto no es muy grande, lo mismo que el impacto que tiene la rebaja temporal al impuesto a la herencia o a las donaciones. Ambas medidas, aportan muy poco al largo plazo ni al tema del desbalance entre ingreso y gasto del proyecto.

—¿Y la exención en la contribución a los adultos mayores?

Yo simpatizo con la idea de evitar que alguien que vivió toda su vida en una casa se tenga que retirar porque las propiedades han ido subiendo. Pero hay formas muy distintas de hacerlo, de que sea más barato y que no tenga impacto regresivo. Recordemos que esta medida está muy concentrada porque 1 de cada 8 adultos mayores, más ricos se va a beneficiar. Es tirar un escopetazo para un tema chico.

—Señaló que temía que se empezaran a entregar medidas para ir logrando apoyos, ¿se refiere a lo concordado entre el Gobierno con el PDG de reducir el IVA a los remedios y pañales?

Hay que ver cómo viene, si sacando el IVA o devolviendo un monto de dinero. En todo caso, me parece complejo estar metiendo excepciones al IVA porque es uno de los impuestos que más recauda y porque siempre hay otros bienes que uno puede agregar como la leche, los libros… no creo que sea bueno abrir este tipo de discusiones que horadan la base del IVA.

Compensaciones, recorte y capital político

—¿Qué le parece que la menor recaudación no esté compensada con otros impuestos por lo tanto se genera un déficit tal como lo indica el Informe Financiero (IF)?

El mismo IF plantea rebajas de ingresos importantes para las arcas fiscales que provocan una situación de estrés, lo veo complejo. Inclusive, asumiendo las estimaciones agregadas que son un poco optimistas, del impacto en el crecimiento, también se ve una pérdida por un periodo largo. Eso es algo que va a presionar el déficit fiscal.

—¿Y el ajuste de gasto que se si bien no está incluido en el IF, será suficiente?

El ajuste no alcanza. De hecho, el año pasado, cuando se hizo la Ley de Presupuestos, se pensó que los ingresos iban a ser 0,9% más del PIB más altos, entonces este ajuste del 3% para este año es casi compensar ese gap. El ministro dijo, que parte de la compensación venía por los ajustes que se seguirían haciendo con los presupuestos a futuro, pero, ojo, que para eso se requiere mucho capital político.

—¿Y cómo está el Gobierno en cuanto a capital político?

El capital político es muy necesario para hacer las reformas que el país requiere. Han habido una serie desprolijidades que han tenido un costo importante y el Gobierno ha ido perdiendo capital político, y en la tramitación del proyecto, va a seguir perdiendo. Hemos visto que las malas políticas o malas comunicaciones en temas económicos, le han hecho perder mucho apoyo.

—¿Lo dice por estos últimos entredichos respecto de descontinuar programas que después han debido salir a explicar?

Creo que irse contra el Mepco fue un tremendo error, porque es un seguro que al comienzo hacía gastar, pero después recuperaba. Finalmente, esa idea ha llevado a que la situación económica mundial se termine traspasando al gobierno; uno escucha la radio y el gobierno es el responsable de que aumente la UF, el gobierno ha sido culpable de la inflación, cuando al final del día la inflación iba a llegar igual, lo único es que se adelantó un poco. Creo que el gobierno ha tenido una serie de equivocaciones y no entiendo si es por desconocimiento del mecanismo o es más ideológico de que no quiere tener un subsidio, cuando al final es un seguro; no es como en Argentina donde estaba subsidiado el petróleo para siempre.

—Ahora el gobierno se ha planteado algunas metas, como crecer al 4%, reducir el desempleo a 6%. ¿El megaproyecto de Reconstrucción servirá para ello?

Decir que solamente por este paquete económico se iba a poder pasar de un crecimiento potencial del 2% al 4%, me parece un poco optimista. Para lograr esas metas se requiere mucho capital político, y la verdad hemos visto que el capital político, el gobierno lo ha estado gastando en otras cosas que no tienen impactos, como gastarse 10 puntos de aprobación por suspender el Mepco. El gobierno ya no tiene el capital político para empujar con mayor fuerza, ha fallado en focalizar bien las medidas que realmente tienen más impacto para el crecimiento económico, y no gastarse en las transitorias.

—Ahora, sumando y restando este proyecto más lo que viene, que el ministro tiene que entregar su decreto sobre metas de balance estructural, ¿Qué prevé usted, mantendrá la idea de terminar en equilibrio?

Veamos cuánto llevan con la política de recortar el 3% para cuadrar el círculo. Para mantener el equilibrio tendría que ser muy austero en los siguientes presupuestos, lo cual es bien difícil porque vemos que en este primer año se ha desordenado harto. El gobierno todavía tiene capital político, pero tiene que gastarlo en las cosas correctas y cortar lo que no es esencial para su fin. Estamos en una situación en que se acabaron los colchones, entonces hay que hacer un ajuste, y para ello se requería mucho capital político porque siempre alguien salta. Pero cuando uno quiere ganar, parte por lo más fácil, porque rinde más; se parte por las cosas que son ineficiencias fuertes, y ahí uno va atacando en forma ordenada.

—¿Cómo ha vislumbrado este proceso de ajuste del gasto?

Se advierten desprolijidades como que el ministro diga una cosa en la mañana y el subsecretario otra, en la tarde, cuando son del mismo gobierno. Esto tiene que ser mucho más pensado, meditado. Pareciera ser que en las últimas cosas que han aparecido en la prensa, hay poca capacidad política y técnica (por los oficios) o una visión muy radical de ´no quiero que el Estado tenga ninguna política social´, lo cual sería desde mi perspectiva, completamente errado y que la derecha tradicional, Chile Vamos, también estaría en contra.

—¿En este tema de proponer recortes a la PGU, a las becas de alimentación de Junaeb, se vislumbra un enfoque de que el Estado no debiese ejecutar políticas sociales?

He escuchado ese tema. Todos los que siguen a Milei tienen una visión de que no hay que hacer políticas, que cualquier redistribución es quitarle plata a alguien para entregárselo a otra. A lo mejor hay gente que piensa así y puede estar en el gobierno. Me da la impresión que un grupo está pensando que estamos en una situación como Argentina y que hay un disgusto muy grande contra todo. Es verdad que hay un cierto malestar porque el Estado ha tenido falencias importantes, pero estamos años luz de Argentina. Es una pésima medida no tener políticas sociales.

—En este tema de la desprolijidad, ¿es el ministro Quiroz el centro?

Él está tomando un rol súper protagonista, que es complejo igual. Obviamente está con fuerza, con poder, con el apoyo del jefe de Estado, con capital político que le da solamente el Presidente, pero así como viene, se va también. Ganarse tantos enemigos en todos los ministerios, (porque) es muy confrontacional, en algún momento le puede pasar la cuenta. Uno ve personas bastante más dialogantes como el ministro García de la Segpres, quien me da la impresión entiende mejor cómo manejar el capital político y ponerlo donde más rinde. Yo no estoy de acuerdo en 100% de lo que plantea este gobierno, pero tener gobierno con apoyo del 20% no le ayuda a nadie.

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