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al volante del Mitsubishi Destinator GLS

AUTO TEST

5 de Mayo de 2026

Al volante del Mitsubishi Destinator GLS: el SUV familiar que Mitsubishi necesitaba

Llega al mercado chileno el tercer modelo de la estrategia indonesa de Mitsubishi. Con motor turbo de 1.5 litros, siete plazas y una dotación tecnológica ambiciosa, el Destinator GLS promete mucho. La realidad detrás del volante tiene matices.

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Ponerse al volante del Mitsubishi Destinator GLS es, antes que nada, constatar que la marca japonesa tenía un hueco real que cerrar en su línea chilena. El Eclipse Cross cubre el segmento compacto con motor turbo y tracción integral disponible. El Outlander ofrece tres filas de asientos, pero con una tercera fila que la propia marca reconoce como de uso ocasional, y con un precio que lo aleja de los compradores más sensibles al presupuesto. El Destinator llega para resolver eso: siete plazas reales, motor turboalimentado y precio de entrada competitivo, sin renunciar a un equipamiento de seguridad activa que supera al de sus hermanos de gama en varios aspectos.

Fabricado en Indonesia, bajo la misma estrategia que dio origen al Xpander, este SUV de tres filas debutó a nivel global en julio de 2025 en Yakarta. Chile lo recibió oficialmente el 19 de marzo de 2026, en un evento realizado en el Museo de la Moda en Santiago. La marca, representada por Astara, lo ofrece en tres versiones: GL, GLX y GLS, con precios de lista que van desde los $19.990.000 hasta los $28.990.000, antes de bonos.

El nombre Destinator no es casual. Mitsubishi lo concibió como un vehículo que debe empoderar a las familias para llegar a nuevos destinos con confianza. Es un discurso de marketing, sí, pero la propuesta técnica lo respalda con más argumentos de lo habitual en este segmento de precio.

Motor y mecánica: lo que se siente a bordo del Mitsubishi Destinator

A bordo del Mitsubishi Destinator, lo primero que llama la atención es la respuesta del motor. Bajo el capó trabaja el bloque 4B40, un cuatro cilindros en línea de 1.499 cc, con doble árbol de levas, 16 válvulas, sistema MIVEC e inyección directa turboalimentada. Entrega 161 hp a 5.000 rpm y 250 Nm de torque entre 2.500 y 4.500 rpm. Es el mismo bloque del Eclipse Cross, pero revisado. Mitsubishi incorporó un intercooler aire-agua de formato corto para reducir el retardo en la respuesta, lo que se traduce en una entrega de par más espontánea de lo que sugiere la cilindrada.

La transmisión CVT gestiona ese torque con suficiente fluidez para la conducción urbana. En autopista, el motor trabaja cómodo y el consumo mixto homologado de 12,8 km/l resulta razonable para un vehículo de este tamaño y peso. La GLS pesa 1.510 kg, lo que es coherente con su porte y con el hecho de cargar habitualmente con pasajeros. En ciudad, el consumo baja a 10,2 km/l, cifra esperable para un SUV de tres filas con tracción delantera.

La tracción es exclusivamente delantera (2WD), decisión que simplifica la mecánica y contiene el costo, pero que aleja al Destinator de cualquier aventura más allá de un camino de ripio mojado. La distancia mínima al suelo de 214 mm es una cifra respetable para un monocasco. La toma de aire está posicionada en alto dentro del compartimiento del motor, lo que mejora su tolerancia ante agua y barro en situaciones imprevistas.

al volante del Mitsubishi Destinator GLS

Diseño exterior del Destinator GLS: lenguaje robusto que convence

El Destinator se diseñó bajo el concepto “Gravitas and Dynamism”, y esa tensión entre solidez y dinamismo se lee con claridad en su carrocería. La parrilla frontal sigue el lenguaje Dynamic Shield de la marca, con un patrón de panal de abejas y una firma luminosa en T que integra los faros LED delanteros y las luces de circulación diurna. Es un frente que no pasa desapercibido en el segmento.

De perfil, los pilares oscurecidos y las llantas de 18 pulgadas en acabado Machined Cut —exclusivas de la GLS— aportan un carácter más sofisticado. El pilar C tiene un tratamiento decorativo propio que refuerza la silueta de un vehículo preparado para terrenos variados. Los protectores de carrocería perimetral, los espejos con luces de viraje incorporadas y la antena de aleta de tiburón completan una propuesta exterior coherente con la estética que Mitsubishi ha desarrollado en los últimos años.

En la parte trasera, el motivo Hexaguard organiza los grupos ópticos LED en un diseño horizontal que dota al conjunto de anchura visual. Ese motivo hexagonal está inspirado en la rueda de auxilio del Montero, un guiño a la historia todoterreno de la marca. El sunroof panorámico eléctrico de serie en la GLS añade atractivo desde el exterior y mejora notablemente la luminosidad interior.

Interior y tecnología: ambición de equipamiento, materialidad discutida

Al volante del Mitsubishi Destinator GLS, el ambiente interior genera primeras impresiones positivas. El panel de instrumentos es horizontal y despejado. La pantalla infoentretenimiento de 12,3 pulgadas con Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos se integra junto a un cuadro de instrumentos digital. La iluminación ambiental en 64 colores cubre panel, puertas delanteras y traseras. El sistema de audio Premium Yamaha de 8 parlantes entrega una sonoridad notable para el segmento.

Sin embargo, la materialidad de los interiores es poco sofisticada. Los plásticos duros predominan en buena parte de las superficies interiores, lo que contrasta con la ambición tecnológica del equipamiento. Es una decisión de costos comprensible en este rango de precio, pero inevitable de señalar al compararlo con rivales que han avanzado en este aspecto.

La conectividad también presenta un punto débil verificable en el uso cotidiano. El Android Auto se mostró inestable durante las pruebas: la música se silenciaba al pasar por los pórticos de cobro de las autopistas y en más de una ocasión se desconectó del todo, aunque se reinició de manera automática. No es un problema exclusivo del Destinator, pero es una fricción que no debería existir en un vehículo con estas aspiraciones.

Segunda y tercera fila: el espacio familiar

En la segunda fila, el espacio es generoso. Las mesas plegables en el respaldo de los asientos delanteros, las salidas de aire independientes y el reposabrazo central con portavasos son detalles bien pensados para viajes largos. El acceso a la tercera fila es sencillo: el asiento central de la segunda fila se desliza y abate con una sola mano.

Una vez en la tercera fila, el espacio es razonable para adultos de talla media en trayectos cortos. La fila cuenta con salidas de aire propias, puertos USB tipo A y C, y portabebidas en ambos lados. Son detalles que marcan diferencia real frente a rivales que relegan esa fila a un espacio residual sin climatización ni conectividad.

Comportamiento dinámico: manejando el Destinator de Mitsubishi en ciudad y carretera

Manejando el Destinator de Mitsubishi queda claro que el vehículo está afinado para el uso urbano y suburbano. La suspensión delantera MacPherson con espirales y barra estabilizadora trabaja junto con la barra de torsión trasera para absorber las irregularidades del pavimento con comodidad aceptable. No es un vehículo de suspensión deportiva, ni lo pretende. Las vibraciones y ondulaciones del asfalto dañado se filtran bien, tanto desde la posición del conductor como desde la segunda fila.

Uno de los argumentos más interesantes es su sistema de modos de conducción. La versión GLS ofrece cinco modos: Normal, Lluvia, Grava, Barro y Asfalto. Cada uno recalibra el Control Activo de Guiñada (AYC), el control de tracción, la gestión del motor y la dirección asistida. El modo Lluvia es el más útil en el contexto chileno, especialmente en invierno. El modo Asfalto afila la respuesta del acelerador y hace que el CVT simule una caja más decidida.

La dirección eléctrica es precisa a velocidad de ciudad. Se vuelve algo ligera en autopista por encima de los 100 km/h, pidiendo atención constante. El control crucero adaptativo de serie en la GLS es una ayuda real en carretera y se integra con fluidez al conjunto de asistencias.

Equipamiento en el Destinator GLS: dotación robusta con omisiones que pican

En el Destinator GLS, la seguridad activa es uno de los argumentos más sólidos. Incluye de serie seis airbags, ABS con EBD, control de estabilidad, asistente de partida en pendiente y cámara de visión 360°. Suma además alerta de punto ciego, asistencia al cambio de carril, alerta de tráfico cruzado trasero, mitigación de colisión frontal, control crucero adaptativo y luces de cruce automáticas. En octubre de 2025, el modelo fue evaluado por ASEAN NCAP, lo que respalda el compromiso de Mitsubishi con la seguridad pasiva.

El freno de estacionamiento eléctrico con función Auto Hold es de serie, igual que el climatizador bizona, el portalón trasero eléctrico con función manos libres y la apertura sin llave. El asiento del conductor tiene ajuste eléctrico en la GLS, lo que facilita encontrar la posición de manejo ideal.

Entre las carencias, la ausencia de tracción total es la más difícil de ignorar en un mercado con geografía tan diversa como el chileno. Tampoco hay ventilación en los asientos delanteros. La ausencia de perilla física para el volumen del audio resulta incómoda para el uso cotidiano, pero es solo una pequeña isla de incomodidad en un escenario donde todo lo importante se puede operar con teclas o botones, rompiendo con la indeseable tendencia proveniente de algunos competidores asiáticos.

Veredicto: la prueba del Mitsubishi Destinator GLS en perspectiva

La prueba del Mitsubishi Destinator GLS deja la sensación de haber evaluado un vehículo que hace muchas cosas bien y pocas cosas muy mal. Sus fortalezas son reales: motor turbo con buena respuesta, dotación de seguridad activa sobresaliente para su precio, espacio interior funcional en las tres filas, modos de conducción útiles y un diseño exterior que se sostiene frente a una competencia cada vez más nutrida.

Sus debilidades también son concretas. La materialidad interior no está a la altura de las aspiraciones del modelo. La conectividad inalámbrica muestra inestabilidades que deberían estar resueltas. La ausencia de tracción total limita su propuesta en un país donde los caminos de tierra son parte de la cotidianidad para muchas familias.

La GLS a $28.990.000 de precio de lista —antes de bonos que pueden alcanzar los $3,5 millones— se posiciona como un vehículo completo para la familia urbana que prioriza tecnología y seguridad sobre el placer de conducción o la capacidad fuera del asfalto. No es el SUV más emocionante del segmento. Pero tampoco el que más decepciona. Y eso, en un mercado tan competitivo como el chileno, ya es un punto a favor.

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