Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Pablo Cerda
Felipe Figueroa The Clinic

Tiempo Libre

6 de Mayo de 2026

Los años de Pablo Cerda fuera de la televisión y su regreso al teatro tras 18 años: “Decidí no tener hijos; creo que mi legado son las películas, la ficción”

El actor regresa al teatro después de 18 años con “Veredicto”, la obra participativa de Matucana 100 donde el público decide el final. En conversación con The Clinic, Pablo Cerda repasa su alejamiento de las teleseries, sus años viviendo en Madrid y La Serena, y el proceso personal con el que decidió apostar por una nueva etapa como guionista.

Por
Compartir

Pablo Cerda entra al café Elephant de Las Condes y saluda a los trabajadores. Hace un tiempo que es vecino del sector y cliente frecuente de la cafetería. Esa cercanía pareciera la de un vecino arraigado en la zona, pero la verdad es que su vida está lejos de ser sedentaria. En los últimos años vivió en Madrid y en La Serena, y ya planea una estadía en Buenos Aires que se concretará después de la temporada de “Veredicto” en Matucana 100, obra que protagoniza junto a Ana Reeves.

La obra teatral participativa plantea un dilema ético extremo: un piloto militar derriba un avión secuestrado con 164 pasajeros para evitar que impacte contra un estadio con 70 mil personas. A partir de ese hecho, se desarrolla un juicio en escena donde se debate si su decisión fue correcta o criminal. Lo distintivo del montaje es que el público asume el rol de jurado. Al final de cada función, los espectadores votan y deciden el veredicto, por lo que el desenlace cambia en cada presentación. La obra se presenta entre el 21 de mayo y el 7 de junio.

El montaje marca el regreso de Cerda al teatro luego de 18 años. “Me alejé cuando era joven porque no entendía mucho; había cosas en las que no lograba hallarme, sobre todo en términos de la industria teatral. A los 25 me fui más hacia el cine, y ahí me reflejé, en las películas”, explica el actor.

Cerda también percibe un cambio importante en la forma en que el teatro se relaciona hoy con el público. Piensa unos segundos antes de responder y compara el ambiente actual con el que conoció en sus primeros años sobre el escenario.

Cuando yo hacía teatro antes, en mis inicios, había una relación distinta con el público. Era más bien ‘da lo mismo, hagamos la obra’, con un espíritu más contestatario, de búsqueda, pero también con cierta rebeldía mal entendida, una energía poco conducida”.

Con el tiempo, dice, esa lógica comenzó a cambiar. Hoy siente que existe una preocupación mayor por generar conexión con los espectadores y hacerlos parte de la experiencia. “Ahora lo percibo distinto. No en todos los casos, pero sí hay una tendencia importante —y Teatro La Puerta la tiene— a cuidar más al espectador, a no excluirlo, a no privarlo de la experiencia. Hay una intención de bajar a un terreno más cercano, más accesible”.

Para Cerda, ese cambio también se refleja en fenómenos que antes eran mirados con desconfianza desde ciertos sectores más tradicionales de las artes escénicas. “Pienso incluso en los musicales, que a veces son muy criticados. Yo, en cambio, veo ahí una industria interesante que está creciendo, con una preocupación clara por conectar con el público”.

Sobre su regreso a los escenarios, el actor cuenta que la idea venía rondándolo desde hace algunos años. “Hace dos años me invitaron directores que respeto mucho, pero por distintas razones no había podido, también por mi propio proceso en los últimos cuatro años, entre 2020 y 2024, que fue como un cambio de piel”, agrega.

Esa idea de volver a las artes escénicas incluyó también un paso por la televisión en 2022, cuando participó en “Aquí se baila” de Canal 13, experiencia que tomó como una forma de entrenamiento de cara a su regreso al teatro. Todo esto en paralelo al sueño que decidió perseguir tras retirarse de las teleseries luego de “Pacto de sangre”, su última producción en Canal 13: ser guionista y director de cine y dedicar su vida a las películas.

“Vengo de cuatro años de cambio de piel, de reestructurarme para tratar de vivir de las películas como guionista y director, meterle más fuerte por ese lado. A eso me dediqué en los últimos cuatro años. En 2025, el año pasado, en medio de ciertas crisis, incluso me retiré unos meses de la actuación, más o menos por el camino que llevaba, y luego refloté”.

—¿En 2019 tomaste la decisión de salir de la televisión, de dónde nace esa idea?

—De querer tener tiempo para envejecer con dignidad y hacer películas. Me interesa poder tener una voz y una opinión sobre los procesos en los que participo, sobre las obras. Decidí hace muchos años no tener hijos; creo que mi legado son las películas, la ficción. Y había que preparar el camino, porque en Chile muchas veces se castiga la vitalidad, y eso es interesante, lo distingue. Entonces, cuando alguien hace muchas cosas, en lugar de valorarlo, a veces es más fácil ‘tirarle tierra”.

Durante años, Pablo Cerda fue uno de los rostros habituales de las teleseries chilenas, con papeles en producciones como “17”, “Papi Ricky” y “Reserva de familia”. Sin embargo, asegura que desde temprano tomó decisiones pensando en el largo plazo y en construir una carrera más ligada al cine.

“Me organicé muy bien financieramente. No tengo grandes lujos, no me gustan los autos deportivos ni las joyas. Soy de salir poco”, comenta. Esa forma de vivir, explica, le permitió reinvertir gran parte de lo que ganaba en sus propios proyectos.

“En vez de comprarme una casa en la playa o cualquier otra cosa, invertí en mi carrera. Y eso fue bonito, porque me permitió soñar, crecer y prepararme para esta segunda etapa”.

Hoy, a los 45 años, siente que atraviesa una especie de “segundo tiempo” profesional. Dice que la inquietud por tomar otro camino apareció hace más de una década, cuando comenzó a preguntarse si seguir el rumbo más tradicional de la televisión o apostar por otro tipo de cine.

“Entre 2009 y 2010 apareció esta pregunta: o nos íbamos a México, con todo el boom de las narcoseries, o empezábamos a prepararnos para un camino más ligado al cine de autor europeo o asiático, que era lo que a mí realmente me interesaba”.

Mientras varios actores chilenos optaron por internacionalizar sus carreras en México, Cerda decidió seguir otra ruta. “Ahí decidí irme por la otra línea”, dice. Una decisión que volvió a repetirse años después, cuando muchos actores migraron a Mega tras el auge de sus teleseries.

“Cuando llega Mega y todos se van para allá, también decido no pertenecer a eso. Ahí empieza este viaje más profundo que terminé haciendo”.

—Pero soltar no debe ser fácil, considerando que las teleseries —y antes más que ahora— eran un gran sustento económico para los actores.

—Era el gran sustento económico, sí. Pero yo no me muevo por el dinero en ese sentido. Me importa, claro, no tengo una vida hippie para nada, pero me organicé bien financieramente desde joven. Me compré una casa a los 25, viví ahí hasta 2014 y luego la empecé a arrendar. Eso me permitió generar ingresos y tener cierta libertad creativa. Desde los 34, entonces, empecé a elegir trabajos que me gustan, no solo los que necesito.

En su sueño de consolidarse como guionista, Pablo Cerda se fue a vivir a Madrid: llegó un mes antes del estallido social y vivió la pandemia en la capital española mientras estudiaba.

“Todo lo que había dirigido antes —los cortos— era más bien por instinto, pero necesitaba herramientas. Entonces tomé ese magíster de guion y me fui. Empecé a trabajar como guionista, a estudiar guion en serio, a escribir películas y series”, cuenta Cerda, quien tiene un largometraje dirigido: “Educación Física”, película de 2012.

“Lo más entretenido fue ir un poco de incógnito. Como nadie sabía muy bien a qué me dedicaba, después cachaba que me googleaban, pero todo era muy tranquilo. La idea era meterme en la industria española, entenderla desde los guionistas, porque es otro mundo. Es un mundo muy interesante, más sensible, diría”, dice el actor.

“Quería conocer la industria, estudiar y adquirir herramientas. Y la conocí bastante bien. La industria española no es necesariamente más grande que la nuestra, pero está en Europa y tiene mayor visibilidad. Madrid, además, es una ciudad relativamente pequeña, de unos tres millones de habitantes, así que tiene algo de pueblerino, como puede pasar en Chile. Me sirvió mucho: conocí gente, pude generar vínculos con personas que admiraba, entre ellos un par de actores interesantes, gente muy elegante”, agrega sobre esa experiencia.

El regreso a Chile

Cerda cuenta que regresó a Chile en 2021 y describe ese momento como un proceso duro. Después de pasar varios años en Madrid —marcados por el estallido social en Chile y luego por la pandemia, que vivió en España— volvió agotado emocionalmente.

“Estaba muy cansado después de tres años complejos”, dice el actor. En ese periodo, asegura, fue clave el apoyo de sus amigos, quienes le tendieron una mano en el regreso.

La decisión de volver a Chile también estuvo empujada por el fin de su visa en España. La idea de permanecer “en negro” o en situación irregular no le acomodaba, por lo que decidió regresar y enfocarse de lleno en la escritura.

Fue entonces cuando se instaló en La Serena, donde arrendó un departamento frente a la playa con una idea clara: escribir. “Entrenar la escritura, porque es una musculatura”, explica. Ahí pasó tres años dedicado casi exclusivamente al guion.

“Me fui tres años a escribir. Hablé con guionistas, les pregunté cuánto se demoraban en sacar adelante una película. Me decían dos años, pero yo también tenía que vivir. Así que me quedé ese tiempo trabajando, y logré escribir cuatro guiones. Son los que hoy me sostienen, los que sigo desarrollando y moviendo junto a mi socio Rodrigo Pino, de Facto Estudio”.

—¿Y es más difícil intentar levantar esas películas sin fondos estatales?

—No lo sé. Yo he hecho todos mis proyectos sin fondos, nunca quedo. Y además es muy difícil, porque competimos todos contra todos. Hay una estructura ahí que está completamente copada.

Dejar de actuar

Hubo un momento en que Pablo Cerda dejó de actuar, no por falta de oportunidades, sino por una decisión interna que no lograba explicar del todo.

“Algo raro me pasaba: no podía actuar. Me llamaban y decía ‘no puedo’. Había como un pulso, una llamita adentro mío que me empujaba a insistir en la escritura, a no abandonar ese camino”.

Llevaba años invirtiendo tiempo y energía en ese giro, y sintió que era el momento de jugársela por completo. Se puso un plazo claro. “Fue una decisión mía. Dije: cumplo 40 y hasta los 46 me voy a dar con todo. Me siento fuerte, puedo empezar en serio, y si no resulta, vuelvo a hacer otras cosas”.

—¿Te han ofrecido volver a actuar en televisión?

—A las dos semanas de volver a Chile, con esta idea ya tomada, me llamaron para una teleserie. Y ahí me di cuenta de que no podía. Tenía cuentas que pagar, necesidades, pero entendí que tenía que sostener la decisión. No fue fácil. Aunque tenía ingresos que le permitían cierta estabilidad, el costo fue alto.

—¿Cómo se tomó tu entorno rechazar proyectos?

—Fue complejo, porque socialmente era una decisión difícil de explicar. Una cosa es hablar de los impulsos internos, y otra muy distinta cuando la plata está en juego. Yo podía mantenerme con mis rentas, pero igual iba para atrás: deudas, bancos, todo seguía corriendo. A veces tomaba trabajos puntuales para sostenerme, pero fueron cuatro años de sacrificio.

También lo llamaron para realities. Más de una vez, de hecho. Le explicaban que buscaban a alguien con características como las suyas: vinculado al deporte, competitivo, con cierta energía física y también con una dimensión más emocional.

“Yo preguntaba cómo había llegado mi nombre ahí, cómo se armaba esa mesa”.

La tentación estaba, sobre todo por lo económico. “Lo primero que uno piensa es cuánto me van a pagar, porque te puede solucionar el año, el semestre o varios meses”, reconoce. Sin embargo, había algo más fuerte que esa posibilidad inmediata.

“Tenía una inquietud profunda, un compromiso conmigo y con mi proceso”, dice. En ese momento de su vida, más reflexivo y enfocado en la escritura, no estaba dispuesto a desviarse. “Ya no me encandilo tanto. Antes quizás sí, pero ahora no iba por ese lado”.

Cerda aclara que este proceso nunca significó una renuncia definitiva a la actuación ni a la televisión. Más bien, fue una decisión personal para darle prioridad a otro camino: el de las películas.

“No cerré la puerta a nada”, dice. “Siempre he hecho hartas cosas”.

Explica que, con el tiempo, dejó algunas labores de producción part time y comenzó a enfocarse en proyectos más ligados a la escritura y la dirección, ahora junto a un socio creativo. “Como guionista puedo escribir, dirigir y también actuar en proyectos propios o ajenos”.

Hoy, asegura, su idea es mantenerse abierto a distintas posibilidades, tanto en el cine como en formatos digitales y espacios creativos nuevos, sin cerrarse a volver a actuar cuando el proyecto lo motive.

Notas relacionadas