Política
19 de Mayo de 2026El camino a la caída de Trinidad Steinert: cómo fracasó la gran apuesta de Kast en Seguridad
La salida de Trinidad Steinert y Mara Sedini marcan el ajuste de gabinete más rápido desde el retorno a la democracia. En el caso de la exministra de Seguridad, su caída golpea directamente uno de los principales ejes de campaña del Presidente José Antonio Kast: la seguridad pública. Oficios reservados, roces con el Congreso, cuestionamientos de Contraloría, un eventual informe complejo en su contra y una seguidilla de errores terminaron por hacer insostenible su permanencia en el cargo, en pleno trámite de la reforma más importante del Gobierno.
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Fue durante esta tarde que el Presidente José Antonio Kast les informó a los presidentes de los partidos oficialistas que tanto la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, como la ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, dejarían sus cargos. Esto, tras una serie de presiones sobre ambas figuras que se hicieron insostenibles antes de la Cuenta Pública y antes de que la megarreforma del Gobierno fuese votada en su primer trámite.
Un golpe duro, reconocen en privado miembros del oficialismo. Más allá del momento en que ocurrió el cambio de gabinete —considerando que mañana se cumplen 70 días desde que asumió el Gobierno y que se trata del ajuste más rápido desde el retorno a la democracia—, lo que impacta en esta administración es la fallida apuesta del Ejecutivo en materia de seguridad.
Esto, advierten, porque el principal foco de la campaña del entonces candidato Kast estuvo centrado justamente en seguridad y, tras la creación del ministerio durante la administración anterior, el nombre que lideraría esa cartera era clave, puesto que sobre sus hombros recaería la responsabilidad de sacar adelante las principales promesas de campaña.
Algunos miembros de la oposición, de hecho, recuerdan que el entonces candidato Kast evitaba responder preguntas sobre materias valóricas, asegurando que el foco de su gobierno sería la economía, el empleo y la seguridad. Asimismo, recuerdan la imagen de campaña de Kast tras paneles de vidrio aparentemente blindados.
En ese contexto, el equipo del Presidente optó por nombrar a Steinert, quien cumplía con criterios técnicos y tenía experiencia probada: es abogada y, antes de asumir, fue fiscal regional de Tarapacá, donde participó en operaciones exitosas contra el tráfico ilícito de migrantes y el crimen organizado.
La apuesta fallida
Desde que Kast resultó electo, el nombre que ocuparía la cartera no fue fácil de definir. De hecho, hubo críticas por la demora del nombramiento tras un tira y afloja entre el entonces presidente electo y el ahora senador por La Araucanía, Rodolfo Carter, quien no habría aceptado la oferta.
Con todo, una vez que se supo que Steinert llegaría al cargo, hubo una recepción transversal y positiva desde el mundo político, a propósito de su expertise, y en las encuestas figuraba como la ministra mejor evaluada del gabinete.
Sin embargo, una vez que Mara Sedini —que en ese momento era vocera de la Oficina del Presidente— reveló que llevaban tiempo en diálogos con Steinert, se levantó una polémica respecto al eventual conflicto de interés entre las conversaciones de un presidente electo y una fiscal que pertenecía a otro poder del Estado. Sedini, en esa oportunidad, tuvo que precisar sus dichos.
La apuesta por Steinert, señalan en La Moneda, estaba asociada al presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, uno de sus últimos defensores antes de la salida. De hecho, la bancada republicana había realizado durante esta semana un despliegue en el Congreso defendiendo su permanencia.
Sin embargo, tras 70 días en el foco mediático y en pleno “gobierno de emergencia”, como lo había bautizado el Ejecutivo, Steinert no logró contener los distintos flancos que la afectaron.
Errores no forzados y Contraloría
El primer momento en que Steinert cobró relevancia no fue por una razón vinculada directamente a seguridad. Fue el 13 de marzo, apenas dos días después de asumir, cuando solicitó un oficio reservado a la Policía de Investigaciones para saber por qué se habían trasladado funcionarios policiales vinculados al caso “Clan Chen” en Tarapacá.
Días después, la subdirectora de Inteligencia de la PDI, Consuelo Peña —quien estuvo a cargo del movimiento cuestionado— fue removida de su cargo. El episodio fue cuestionado por la oposición y también generó solicitudes de explicaciones desde el oficialismo, pues abrió dudas respecto a una posible “pasada de cuenta” de carácter personal de Steinert hacia Peña.
Eso generó, de hecho, que en una primera instancia se contradijeran las versiones entre la ministra y el director general de la PDI, Eduardo Cerna, quien finalmente sostuvo que la decisión fue de él. Con todo, el entuerto no logró despejarse, puesto que el propio Cerna había ratificado a Peña en su cargo en diciembre del año pasado.
En ese contexto, la Contraloría le pidió explicaciones al ministerio sobre lo ocurrido y mañana miércoles entregará su informe. Miembros del oficialismo y la oposición comentan que el contenido es “duro” y “problemático para Steinert”.
Mañana, además, se votará en la Sala de la Cámara de Diputados la megarreforma del Gobierno, algo que La Moneda habría tenido en consideración para concretar el cambio de gabinete y evitar que la salida de Steinert y Sedini opacara ese trámite.
De hecho, desde el Palacio explican que hubo cierta demora, pero sostienen que estaban esperando confirmar los nombres que reemplazarán a los ministros salientes. En el caso de Steinert, será el actual ministro de Obras Públicas quien asumirá la cartera de Seguridad.
Los otros tropiezos de Steinert
Luego, el 27 de marzo, a menos de un mes de asumir, se reveló que el jefe de gabinete de Steinert, Francisco Chambi, enfrentó un procedimiento disciplinario luego de que Contraloría detectara dos viajes a Perú realizados a fines de 2024 mientras tenía una licencia médica de 30 días.
Asimismo, el 14 de abril comenzaron sus roces con el Congreso e incluso con el propio oficialismo. Tras ausentarse de una comisión de Seguridad del Senado sin aviso previo para tratar la agenda, el senador Carter fue lapidario: “Este es un error impresentable. Se nos cae todo el relato. No costaba nada tener otra actitud frente a esto”.
La presión de la oposición, sin embargo, aumentó cuando la semana pasada presentó ante la Sala de la Cámara el plan de seguridad. Su desempeño fue ampliamente criticado por limitarse a leer el documento y hacerlo sin fluidez, señalaron sus detractores.
Al día siguiente, indicó en Radio Agricultura que “no me esperaba la exigencia de un plan de seguridad estructurado, concreto y, en definitiva, cuando se nos solicitó en un principio por una comisión del Senado, lo dimos, pero aparentemente no quedaron conformes”.
Sus dichos abrieron un nuevo flanco y le dieron espacio a la oposición para presentar una interpelación, con el objetivo de que explicara el plan de seguridad con el que contaba el ministerio. Sin embargo, ante las críticas que acumulaba Steinert en sus presentaciones anteriores ante parlamentarios, voces oficialistas advertían el riesgo de que el Gobierno siguiera mostrando debilidad.



