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Negocios

25 de Mayo de 2026

“Siempre son los mismos”: La pesadilla de restaurante peruano de Las Condes que ha sufrido cinco robos en un mes y el temor a un cierre definitivo

El pasado sábado 23 de mayo, el restaurante de comida peruana Alto Ají Seco, ubicado en la esquina de Av. Las Condes y La Dehesa, sufrió el quinto robo a su local en un mes. Su administrador denuncia que los delincuentes llegan con carros de supermercados, y que en ocasiones se han tomado 45 minutos para sustraer la mercadería.

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En solo un mes, el restaurante de comida peruana Alto Ají Seco, ubicado en Av. Las Condes 13137, ha sido víctima de cinco robos. Su administrador denuncia que dos de ellos se produjeron en la misma semana, y que la seguidilla de asaltos a su local, está poniendo en riesgo su continuidad. El restaurante sospecha que todos los robos han sido efectuados por el mismo grupo de delicuentes.

El último de los robos fue la madrugada del pasado sábado 23 de mayo, ocasión donde los delincuentes saltaron la reja perimetral y luego rompieron una mampara de vidrio, cuyo costo asiende a $500 mil, y que su suma a otras cuatro que debe reponer el restaurante. En otro de los robos, los delincuentes permanecieron 45 minutos sacando mercadería del local.

“Los robos siempre son en la madrugada, de 3:30 a 5:00 am. Y siempre son tres tipos: uno que se queda afuera vigilando, otro el que se mete y roba de la caja y los víveres, y otro que se queda a medio camino para recibir la mercadería con un carro de supermercado. Porque son tan descarados que llegan con un carro de supermercado“, expresa su administrador, Edilberto Pérez a Las Últimas Noticias.

Entre la mercadería que han sustraído los delincuentes, se encuentran vinos, whiskies, filete, mariscos y pescados congelados. Los precios de Alto Ají Seco bordean los $15.000 por plato, ascendiendo hasta los $34.500.

“Una vez tuvimos que cerrar tres días para reporner la mercadería”

Los repetidos robos, han obligado a su dueño a tener que cerrar por días el restaurante para poder reponer la mercadería, una situación que pone en riesgo su continuidad. “Una vez tuvimos que cerrar tres días para reporner la mercadería. Ahora tuvimos que contratar a una persona para que se quede dentro del local. Y anoche, con las mamparas de la entrada rotas, tuvimos que turnarnos para vigilar que no nos entren a robar”, cuenta su administrador.

“Estamos más o menos seguros de quienes son los ladrones, porque siempre son los mismos sujetos. Una vez vimos una botella quebrada con el logotipo de nuestro restorán cerca del río, en unos pasajes donde se instala gente que vive en la calle. Nos han dicho que esos mismos tipos a veces intentan robar en el supermercado que está al frente. Pero no podemos hacer nada. Nadie hace nada”, agrega.

“Nunca ha funcionado la alarma en ningún robo, salvo en una ocasión, que fue la vez que menos cosas se robaron. Pero las demás veces han hecho lo que han querido. Una vez, estuvieron 45 minutos en el restorán. Poco menos y les queda tiempo para hacerse un pisco sour”, sentencia su administrador.

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