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19 de Mayo de 2026

La historia de Selfish, el local detrás de la viral leche de tigre del MUT que busca “democratizar el consumo de pescado”

La leche de tigre de Selfish, servida en un llamativo formato de vaso tipo “michelada”, se ha convertido en uno de los productos más cotizados del MUT. En conversación con The Clinic, el dueño del local aborda el fenómeno detrás de su última creación y repasa la historia de los diez años del restaurante, que hoy tiene presencia en cinco comunas de Santiago y busca seguir expandiéndose.

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“La leche de tigre del MUT” se transformó en un fenómeno viral en redes sociales y, en solo dos meses, ya ha llevado a cientos de personas hasta Selfish, el nuevo local especializado en pescados y papas fritas que acaba de abrir sus puertas en el Mercado Urbano Tobalaba (MUT). Aunque ha ganado popularidad en el último tiempo, Selfish tiene una historia de diez años y cuatro locales más: La Reina, Ñuñoa, Huérfanos y Peñalolén. En conversación con The Clinic, uno de sus dueños, Cristian Vargas profundiza en la trayectoria del restaurante y sus intenciones de instalar locales fuera de la capital.

La leche de tigre de Selfish, con un precio de $4.990, se trata del clásico jugo concentrado de ceviche, servido en vasos al estilo “michelada” con bordes de chamoy y merkén, acompañado de cubitos de pescado fresco y frito. Además de su exitoso producto, su carta incluye filetes de pescado (desde los $8.990), hamburguesas de pescado (desde los $8.990) y variedades de porciones de pescado frito (desde los $5.990). Por ahora, su leche de tigre se encuentra solo en el MUT, y el éxito es tanto, que los clientes le piden venderlo en los demás locales, asegura su dueño.

“Nuestra intención de la leche de tigre era complementar la carta, pero ahora de hecho se invirtieron los papeles en el MUT, y el pescado frito termina complementando la leche de tigre. Está súper rico, y es complejo hacerlo, tiene un montón de trabajo detrás. Nunca fue nuestra intención que le fuera tan bien, nosotros no hablamos con ningún influencer ni nada”, cuenta.

Vargas abrió su primer local en 2016 con la intención de instalar la comida de “fish and chips” en Chile, un formato de comida rápida de pescado. Su mayor motivación, cuenta su dueño, es “democratizar el consumo de pescado” en el país.

“Hemos trabajado en ese concepto, como de alguna manera democratizar, no la cocina en general, sino que democratizar el consumo de pescado. De hacerlo alcanzable, de hacerlo atractivo también, y no que solamente tengas que ir a la playa para comer pescado frito, o meterte en un restaurante en Santiago y pagar a precio de filete. Tiene que haber un punto intermedio”, cuenta Cristian Vargas.

“Tenemos un país que tiene una cantidad de cosas impactantes, pero no hay que ser muy inteligente para cachar que en realidad la gente come muy poco pescado. Entonces, llevarlo al ´fish and chips´ era para mí un paso lógico” relata su dueño.

“Yo siempre he creído que la comida rápida es una comida muy buena, porque al final de cuentas da acceso a un montón de gente para poder comer un buen plato de comida. Entonces, es súper democrática, da acceso a todos. Entonces, yo pensaba que este pescado, de muy buena factura como los que tenemos acá, deberíamos llevarlo a ese paso”, agrega Cristian Vargas.

La historia de Selfish y sus intenciones de sumar un local en la playa

Cristian Vargas lleva el negocio junto a su amigo de infancia, Fabián Ortega. Ambos vivián en San Miguel y eran compañeros de colegio. Su primer local lo instalaron en el Persa Biobío. Al principio, no fue fácil. Su producto no fue recibido como esperaba por el público chileno y pasaron años antes de que Selfish llenara sus mesas como lo hace hoy.

Al principio nos iba muy mal, muy mal. No vendíamos nada, era triste. Pero yo tenía la convicción de que tenía que funcionar porque yo pensaba que era bueno”, relata Vargas.

“Y de repente, de un día para otro, se nos llenó el local. Nunca supimos bien por qué”, cuenta. Quizás, piensa, por algún video en redes sociales, como el fenómeno que tuvo la leche de tigre a través de TikTok.

Hoy sus dueños, además de consolidarse como una opción de comida rápida de pescado frito, buscan llegar a instalarse en una playa del país: “Hemos tenido conversaciones con algunos lugares como Pichilemu, Tongoy, Guanaqueros e Iquique”.

Aún así aclara que, “tampoco nos morimos por vender demasiado. Ya con el hecho de trabajar en gastronomía, de haber superado la pandemia, de haber ido creciendo, y que ya mantenemos a varias familias con el proyecto, yo estoy súper pagado”.

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