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5 de Junio de 2026La advertencia de Clapes UC: “Cuatro meses consecutivos de caída de la actividad económica deberían ser una señal de alerta para las autoridades”
El coordinador macroeconómico de Clapes UC, Hermann González, llama al Banco Central a dar indicios de recorte de tasas: “el riesgo de mantener las tasas en 4,5% es profundizar la contracción económica y el alto desempleo”.
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En cuanto apareció el débil resultado del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de abril que cayó 1,2%, Clapes UC fue el primero en advertir de la posibilidad de una recesión en Chile sugiriendo al gobierno detener los recortes y al Banco Central, dar una señal de baja de tasas.
Mediante un informe titulado “Imacec de abril enciende las alertas de recesión en Chile” se referían al cuarto resultado consecutivo negativo en el año, que fue peor a lo esperado por el mercado. El coordinador macroeconómico de Clapes UC, Hermann González, explica las razones del disruptivo análisis que va a contramarea de lo que están realizando las autoridades económicas.
—¿Por qué en su informe alertan de una recesión? ¿cuáles son las cifras que estarían llevando a la economía a este punto?
—Cuatro meses consecutivos de caída de la actividad económica no ocurren con frecuencia y deberían ser una señal de alerta para las autoridades. Guardando todas las proporciones, la última vez que esto ocurrió fue durante la crisis de la pandemia y no vemos que mayo se vea mucho mejor. Es posible que la economía mejore el segundo semestre, pero aún así este año el crecimiento económico será muy débil, mucho más de lo previsto hace pocos meses atrás.
—Sugieren pausar el recorte fiscal, ¿cómo está política está incidiendo en la actividad y las variaciones que estamos presenciando?
—El ajuste fiscal es necesario, pero las cifras de actividad de los primeros cuatro meses del año hacen recomendable evaluar su temporalidad. Los recortes de gasto impactan a la demanda interna y por esa vía al Producto Interno Bruto (PIB), por lo tanto, deberían retomarse una vez que la economía gane tracción nuevamente, lo cuál esperamos que ocurra durante el segundo semestre.
—¿Si no se hubiese producido el recorte, habría otro escenario?
—La economía estaría creciendo unas décimas más, pero el ajuste del gasto no es la principal razón de la contracción del primer tercio del año. El problema es que se produce en una economía que está estancada desde inicios de 2025 y que a la vez enfrenta los efectos de dos shocks importantes, uno es la guerra en Medio Oriente y otro, la caída de la producción de sectores vinculados con recursos naturales, como la minería, la pesca y la agricultura.
“El traspaso (precio combustibles) afectó notablemente el ánimo de los hogares”
—Hay análisis que apuntan a que el traspaso del precio de las bencinas a los hogares ha provocado un ajuste mayor e inesperado en el consumo, ¿coincide con esa idea?
—El problema del consumo se debe mirar en un contexto más amplio, que incluye también el alto desempleo, el bajo dinamismo del crédito y el menor flujo de turistas argentinos. En este contexto, se produce el alza del petróleo y el traspaso a precios locales, lo que, si bien implicó un ahorro importante de recursos para el Estado, se traspasó a lo consumidores vía mayores precios de combustibles. Y lo que vemos es que este traspaso afectó notablemente el ánimo de los hogares y generó una actitud de mayor cautela, acentuando la debilidad que del consumo.
—¿Qué se puede esperar del consumo para los próximos meses?
—El ajuste de las proyecciones de crecimiento del PIB para este año ha tenido una alta correlación con la baja en las proyecciones de crecimiento del consumo privado. Mientras que las estimaciones para la inversión se han mantenido estables. Esperamos un mejor desempeño del consumo hacia delante, pero ello depende, en primer lugar, que la inflación se modere y que ello permita relajar las condiciones financieras y, en segundo lugar, que la economía vuelva a crecer y a crear empleos.
—Ustedes son casi los únicos que han llamado al BC a pensar en un recorte de tasas, ¿qué está provocando el nivel de TPM en la economía?
—La TPM se encuentra en la parte alta del rango de valores neutrales (3,75%-4,75%), lo que es razonable para una economía con la inflación en torno a la meta y el PIB en torno a su potencial. Hoy la inflación está sobre la meta, pero si el shock del precio del petróleo es por una vez, de carácter transitorio y las expectativas de inflación a dos años están ancladas a la meta, el riesgo de mantener las tasas en 4,5% es profundizar la contracción económica y el alto desempleo.
—¿En qué nivel debiese situarse para apoyar la actividad económica?
—El grueso del shock inflacionario lo vimos en marzo y abril. Con una economía tan débil, las presiones inflacionarias se reducen, lo cuál abre espacios para recortes de tasas de interés. De hecho, el IPC de abril fue menor de lo esperado y, excluyendo combustibles (incidencia 1,1 pp), la inflación fue sólo 0,2%. Creemos que esto último es consecuencia de la debilidad de la economía y de las mayores holguras de capacidad que también se aprecian en el mercado laboral. En este contexto, consideramos que el BC en su próximo IPOM (Informe de Política Monetaria) debería asignar una mayor probabilidad a escenarios en que la tasa se ubica en niveles expansivos, es decir, por debajo de 3,75%.
—¿Cuál será el carro que moverá la economía local en los próximos meses cuando las exportaciones y el consumo se ven más débiles?
—Por el lado de la demanda, hay muy buenas expectativas de lo que pueda hacer la inversión. Las cifras muestran que la facilitación de proyectos por vías administrativas que está impulsando el gobierno está dando muy buenos resultados en los primeros meses de esta administración. De hecho, como mencioné antes, las proyecciones de crecimiento de esta variable no se han revisado a la baja a pesar del ajuste de las proyecciones de crecimiento del PIB. Sin embargo, el consumo privado es fundamental porque representa dos tercios del PIB y una recuperación sin consumo no genera la tracción necesaria sobre la actividad total. Eso nos devuelve a la necesidad de mejorar las condiciones laborales y de financiamiento. Por el lado exportador, soy optimista de lo que puede hacer el sector minero, especialmente debido a los altos precios del cobre. Hasta ahora la producción no ha respondido, pero podríamos tener mejores cifras en lo que resta del año.



