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16 de Junio de 2026El adiós de Harold Mayne-Nicholls a Marco Muga, el referente de la fotografía nacional que lo acompañó en el Mundial 2010: “Nunca es fácil despedir a un amigo”
Harold Mayne-Nicholls despide a Marco Muga, uno de los mejores fotógrafos del medio deportivo en Chile, quien trabajó para la Roja, para los Juegos Panamericanos y diversos medios de comunicación.
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Este lunes falleció Marco Muga, referente de la fotografía deportiva nacional, con una larga trayectoria en medios de comunicación, como El Mercurio, La Tercera y La Nación, y exfotógrafo oficial de la selección chilena durante la gestión de Harold Mayne-Nicholls en la ANFP.
Mayne-Nicholls, muy cercano a Muga, con quien trabajó también en los Juegos Panamericanos 2023, escribió una carta a su amigo:
“A Marco Antonio Muga Rivera lo conocí a comienzos de la década de los 80 en el Diario La Nación.
Yo ingresaba a trabajar como periodista, mientras Marco llevaba varios años siguiendo los pasos de su padre, José Muga, gran reportero gráfico conocido en el mundo periodístico como “Pichanga”.
Recuerdo la primera vez que me tocó salir a reportear con él. Era una tarde de invierno y fuimos a la casa de Luka Tudor. Teníamos que hacerle una entrevista a la gran promesa del fútbol chileno y Marco, buscando ilustrar la nota, tomó un trofeo del joven delantero de una vitrina y con toda naturalidad le dijo: “Vamos a hacer una foto que no se te olvidará nunca”. Luka tomó el trofeo y se sonrió ante la salida de Marco … obviamente fue una muy linda foto.
Con los años salimos muchas veces juntos. En una de esas, nos tocó un encuentro de fútbol en regiones. Yo que siempre he sido aficionado a la fotografía, llevaba mi cámara y dos cargas (rollos que armaban en el laboratorio que servía para unos 20 disparos) para captar imágenes del partido.
Marco me vio, de pie cerca de un lateral y me dijo. “Así no te van a salir buenas fotos. Ponte en el piso y vas a ver como se te facilita todo”.
Así nomás fue. Mejoró la nitidez, el foco y la calidad.
Meses después nos tocó ir al rugby. Yo cargaba mi máquina y me puse detrás de los palos. Marco se me acercó y me preguntó: “¿Por qué te pones ahí?”. Le expliqué que era para captar mejor los detalles de los jugadores cuando venían en carrera (lo que había descubierto casualmente un día que fui sin gráfico a cubrir el deporte de la ovalada).
Me miró, lo archivó mentalmente y no se le olvidó nunca más.
Cuando llegué a la ANFP (unos 20 años después) pedí que lo fueran a buscar y lo contrataran. Me interesaba dejar registrado, fotográficamente, todo lo que hiciéramos en la organización. Y para mí no había ninguno mejor que Marco.
Así generó un gran archivo e hizo tomas de nivel mundial. Cuando estábamos juntos y se acercaba alguien me presentaba: “Harold, gran fotógrafo, me enseñó a tomar fotos en el rugby”. Y se reía socarronamente.
Yo sentía que él no sólo disfrutaba de su trabajo, sino que estaba orgulloso de ser parte de la Selección de Chile. Era uno más del equipo que generaba una onda positiva que rompía aquellos momentos de tensión tan habituales en la alta competencia. Lo hacía en forma natural. Le nacía hacerlo. Actuando de esa forma, nunca sentí que Marco tuviera enemigos. Al contrario, él para todos tenía una palabra positiva y llena de cariño.
Más de una década después, había que fotografiar los distintos momentos de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023. La idea era publicar un libro con fotos inéditas de todas las competencias. Marco junto a Isabel Rivera, Jesús Inostroza y Enrique Aracena dejaron un registro impresionante de todo lo que rodeó los Juegos. La selección de las fotos la hicieron ellos mismos y todos coincidían “las mejores son las de Marco”.
Sus colegas, al igual que todos, sabían que era muy difícil superarlo. Retrocediendo cuatro décadas, cuando lo conocí, su ojo seguía con una sensibilidad distinta pues captaba lo que otros no veían y su lente no se demoraba en inmortalizar ese momento.
Hoy que lo despedimos, sólo queda agradecer haberlo conocido y extender un cariñoso saludo a Lidia la madre de su hija Daniela de quienes me consta que siempre estuvo muy pendiente.
Un gran abrazo Marco. Seguro que donde estés ya te ubicarás buscando el ángulo ideal, el foco preciso y al obturar tendrás esa foto que, sin saberlo, te hará inmortal.
Descansa en paz, nosotros te recordaremos por siempre.




