Horacio de la Peña y el desafío de entrenar a Bautista, su hijo chileno: “El foco es machacarlo hasta donde no dé más, pero siempre brindándole contención”
A poco de cumplir 60 años, Horacio de la Peña cuenta que su prioridad número uno es la familia, por lo que ha optado por no tomar tantos compromisos profesionales como lo hacía en otras épocas. Sin embargo hoy tiene un gran desafío que combina lo profesional con lo familiar: la incipiente carrera de su hijo Bautista (17), quien hace sus primeras armas en el circuito. Así, ha diseñado un plan de trabajo con muchas jornadas de entrenamiento y competencias, sobre todo fuera de Chile, pero también dándole un espacio importante a la familia. "Lo que más sufren los chicos son las malas relaciones familiares, la falta de familia, la falta de amigos", sostiene el "Pulga", quien vivió en carne propia esa realidad cuando tuvo que irse a vivir solo a Estados Unidos a los 17 años -en los inicios de su carrera como tenista profesional-, período que coincidió con el deterioro de salud de su padre, quien falleció cuando él tenía 23. Ante esa experiencia de su padre, Bautista reflexiona: "Yo no me puedo imaginar lo que es tener que vivir eso a mi edad y tener que proveer a toda tu familia, porque si no, no comen. Entonces, entiendo de dónde viene lo duro que puede llegar a ser mi papá, es duro porque tiene miedo de que si algún día él no esté, por el motivo que sea, yo no esté listo para hacer lo que él tuvo que hacer en algún momento de su vida".
Por Pablo Serey 20 de Junio de 2026
Compartir
Horacio de la Peña, extenista argentino y experimentado coach que desde hace más de 20 años reside en Chile, afirma que la fecha de nacimiento de Bautista, su quinto hijo, fue una señal de algo importante. “Bauti” llegó a este mundo el 19 de junio de 2009, en Santiago, es decir, en la fecha original del Día del Padre.
Por eso, cada vez que llegan estas fechas del año, al “Pulga” lo embarga una emoción especial. Junto con festejar a Bautista, disfruta las muestras de afecto de Camila, Guadalupe, Francesca y Valentino, sus otros cuatro hijos, y al mismo tiempo recuerda a su padre, a quien perdió cuando tenía 23 años y se encontraba viajando por el mundo siendo tenista profesional.
Hoy, cercano a cumplir 60, a Horacio de la Peña justamente le toca ser padre de un adolescente que quiere seguir su camino: ser tenista profesional. Bautista fue el único de sus cinco hijos que se decantó por el tenis y al “Pulga” le fascina la idea. Por eso asumió como su coach y le diseñó un intenso plan de trabajo, aunque sin descuidar el plano familiar.
En noviembre de 2025, con apenas 16 años, Bautista consiguió su primer punto ATP y con ello ingresó al ranking. Un gran hito, pero que es solo un punto de partida de una largo camino, de una relación padre hijo dentro y fuera de la cancha. Eso sí, en esta historia hay otra protagonista muy importante: Lorena Chillura, pareja de Horacio y madre de Bautista. Ambos lo saben y lo dejan claro en esta entrevista.
—¿Cómo están viviendo este intenso 2026, con todo lo que significa el arranque de una carrera profesional para un tenista?
—H: Muy felices. Yo creo que lo principal es tener claro qué es lo que queremos, a dónde vamos. El primer foco del año pasado era obtener los primeros puntos, que sea profesional. Y después yo tengo clarísimo que el proceso de un niño a profesional es que tiene que ir aprendiendo. Y para aprender tiene que jugar, y para jugar tiene que competir, y para poder competir tiene que estar bien entrenado. Es un ciclo y estamos tomando equipos de trabajo de la mejor calidad posible, mucha cantidad de torneos, calidad de entrenamiento. Lo más importante es estar tratando de jugar o entrenar todas las semanas en los mejores lugares posibles, pero aparte también estar con la familia. Lo que nosotros como familia no queremos que pase, es que se pierda algo que construimos durante mucho tiempo, que es una familia así. Nosotros vamos todos para acá, todos para allá, todos siempre juntos. Las alegrías son de todos, los problemas son de todos, y estamos siempre todos pendientes de la otra persona. Entonces, no me gustaría perder eso. Siempre tenemos estos bloques donde nos juntamos todos, y compartimos juntos. Eso es lo más lindo de la vida.
—B: Yo creo que es un proceso muy lindo. De chiquitito me inculcaron que el trabajar muy duro siempre paga, entonces estamos trabajando muy duro en este arranque de año, pero no deja de ser duro el estar tanto tiempo fuera de casa. Yo de chico estaba fuera de casa, pero nunca tanto. Entonces, obvio, estuve dos meses fuera de casa recién, y fue un poco difícil, le dije a mi papá que necesitaba un poco de casa, un poco de familia. Mi mamá estaba como loca, fue a Argentina a ver a mi hermana, y le dije que volvía, se tomó un vuelo a primera hora y se vino a Chile, porque no daba más. También, yo soy muy mamón. La tengo colgada acá, el nombre de mi mamá. La amo. Entonces, necesitaba un poco de familia, y nos vinimos. Y esa conexión de familia que tenemos nosotros es muy especial. Y siento que estamos haciendo un buen trabajo en poder viajar la mayor cantidad de semanas al año posible, y al mismo tiempo seguir teniendo esa conexión tan fuerte que tenemos. Pero, es un proceso lindo. Mi papá ya lo hizo, entonces, sabe lo difícil que es, sabe guiarme por el camino. Yo creo que es una etapa muy linda de mi vida. Tengo que ir de a poco aprendiendo cómo manejarlo.

—Horacio, dijiste hace un tiempo que querías parar en cuanto a la cantidad de desafíos profesionales, pero acá estás nuevamente de lleno en el tenis siendo el coach de tu hijo. ¿De qué manera enfrentas esta etapa?
—H: Mi experiencia me dice que uno tiene que estar muy atento en ciertos procesos. Pero el comienzo siempre es el más difícil, es donde se queda la mayor cantidad de chicos, donde están las mayores dudas. Y en este proceso es donde hay que tratar de equivocarse lo menos posible. Yo soy un trabajólico, trabajo 24-7 todos los días del año. Y tomé una decisión el año pasado: voy a trabajar, pero el foco va a ser cómo lo hago para que todas las cosas que yo quiero que funcionen en mi familia, funcionen. Entonces, muy enfocado en la carrera de Bauti, muy enfocado en mi Valentino que recién se acaba de graduar del Nido de Águilas, Francesca está estudiando Ciencias Políticas en Argentina, o sea, toda la parte familiar está bien ordenadita. Y después, despierto a cualquier hora y voy a trabajar. O sea, dije que voy a parar, y estoy tratando de parar, pero cuanto menos quiero trabajar, más cosas me aparecen, divertidas, entonces, le doy. En todo caso, cuando veo que mucha gente se queja de que todo el mundo está todo el tiempo pendiente del teléfono. Y yo creo que hay que aprender a recibir las cosas al teléfono. O sea, yo agarro mi teléfono y me salen charlas motivacionales, inspiradores, gente que le ha ido muy bien contando sus historias. Y todos, todos, les preguntan, los más ricos del mundo, pero ¿cuál es tu asset? ¿Qué es lo más grande que tienes? El tiempo que pasé con mi familia. O sea, que venga un hijo y me diga, ‘te quiero’. Eso no más pido.
—Bautista, ¿cómo tomas esas palabras de tu padre/entrenador respecto a la importancia de la familia, tomando en cuenta la etapa en la que te encuentras?
—B: Y la verdad es que mi papá me puede enseñar muchas cosas en la cancha, pero yo, de mi parte personal, creo que he hecho un excepcional trabajo como padre. Con la cantidad de trabajo que tiene, yo no sé si ustedes entienden la cantidad de horas que trabaja y la cantidad de llamadas que le llegan por día… una persona normal, con la cantidad de trabajo que tiene él, le dedicaría muy poco tiempo a lo que es la familia, pero yo creo que él ha hecho un esfuerzo enorme para no solo dedicarnos el tiempo, sino que también amor, cariño y enseñarnos todo lo que tenemos que aprender, antes de que algún día, lamentablemente, nos nos pueda enseñar más. Yo sé que muchas relaciones de papá-coach son muy difíciles, porque están todo el día encima, y es como que se pelean, se pelean dentro de la cancha, entonces también afuera.
—H: Y no termina, sigue en la cena.
—B: Hacemos un muy buen trabajo en separar lo que es mi papá dentro de la cancha, coach, y lo que es mi papá fuera de la cancha. Y ahí yo creo que ayuda mucho mi mamá. Mi mamá es…
—H: ¡Una mediadora!
—B: Es la que le ayuda a mi papá a entender lo que es: ser un entrenador dentro de la cancha y lo que es ser un papá afuera.
—H: Pero hacen trampa. Yo digo que tiene que hacer tales cosas, y salen con que no, que tiene que hacer otras…
—B: Yo no creo que pudiera pedir una mejor combinación de padres. La verdad que estoy eternamente agradecido todos los días de tener la familia que tengo, los conectados que somos. Mi hermano, por ejemplo, es mi fan número uno. Lamentablemente no pude venir a su graduación, lo que me mató, pero lo llamé. Estamos siempre encima. Es una conexión especial que espero nunca perder, porque hemos hecho un muy buen trabajo en poder hacerme trabajar lo más duro posible, pero cuando llego a casa logro tener ese espacio seguro para expresarme, para disfrutar un poco.
—H: Sí, pero también ayuda mucho la personalidad. O sea, Valentino es el primer hijo varón, a quien Bauti le robó un montón de atención por el tenis. Y en lugar de envidiar, de criticar, va de un lado para otro cuando juega. Tiene un corazón divino.

—La carrera de un tenista muchas veces es un proyecto familiar, por todo lo que involucra, pero al mismo tiempo conlleva una vida muy solitaria para el propio tenista. En el caso de ustedes, ¿Cómo abordan esa realidad?
—H: Lo que más sufren los chicos son las malas relaciones familiares, la falta de familia, la falta de amigos, la falta de que el perro se le quede encima… Por eso, hace seis años se me ocurrió crear el circuito Dove Men+Care. Porque todos los sudamericanos sufren mucho ese desarraigo, eso de vivir todo el tiempo lejos de la casa. Piensa que Bautista está compitiendo cerca y hace dos meses que no está en casa. Pero si no tuviera todas las cosas que yo le puedo conseguir, eso tendría que ser en Asia, en Europa, todo muy lejos, con comida que no conoce, idiomas que no conoce, relacionándose con culturas que no conoce. O sea, cosas para las que quizás no estás listo a los 16, 17 años. Todos estos procesos son muy difíciles lejos. Por eso el foco nuestro es machacarlo hasta donde no dé más, pero siempre brindándole contención, que sienta que tiene familia, que sienta que estamos con él. Porque la mayoría de los chicos pierden eso. Y no importa lo buenos que sean, uno puede conseguir todo en la vida. pero con quién lo disfrutas, a quién realmente tienes.
—A ti Horacio te tocó ser tenista profesional en una época en que todo eso era mucho más difícil, por los costos económicos, por las dificultades en cuanto a las comunicaciones…
—H: Era durísimo, carísimo, estaba lejos. Y uno se da cuenta cuando se pone más viejo. O sea, cuando estás en la vorágine, no te das cuenta, pero sí se sufre. O sea, yo no celebré mi cumpleaños en mi casa durante 40 años, ¡40 años! Eso es una locura, es mucho.
—Bautista, ¿eres consciente de toda esa realidad que le tocó vivir a tu padre y que tú ahora enfrentas un panorama mucho más amigable para dar el salto al tenis profesional?
—B: Sí, soy muy consciente. Mi papá se fue de su casa a los 17 años, se fue a vivir solo a Estados Unidos. Y pensar que para mí estar dos meses solo, o sea, solo pero con entrenador y gente conocida, dos meses no más afuera, y ya me dan ganas de volver a casa. Yo no me puedo imaginar lo que es tener que vivir eso a mi edad y tener que proveer a toda tu familia, porque si no, no comen. Entonces, entiendo de dónde viene lo duro que puede llegar a ser mi papá, es duro porque tiene miedo de que si algún día él no esté, por el motivo que sea, yo no esté listo para hacer lo que él tuvo que hacer en algún momento de su vida. Yo valido su preocupación, nunca digo nada, sé que tienes razón. Y llevo con gran honor esa responsabilidad que me ponen desde la familia.

—En cuanto al presente deportivo de Bautista, ¿De qué forma se trabaja una etapa que puede ser muy frustrante debido a la cantidad de derrotas que se pueden sufrir?
—H: Cuando juegas ante profesionales teniendo 16, 17 años, el 95% de los partidos, en los papeles, los deberías perder. Entonces es muy difícil prepararse, entrenarse, sabiendo que tienes muchas chances de perder, no es fácil. Pero lo cierto es que estamos empujando al máximo para que este proceso, que es un proceso de filtro, se pueda atravesar con la menor cantidad de problemas y lo más rápido posible. Si te quedas dando vueltas, dando vueltas, ahí es donde aparecen muchas dudas, ahí es donde se quedan todos los jugadores. Acá es donde le damos y le damos, y tratamos de no dejar detalles. Y me da bronca tener razón casi siempre. Pero yo le aviso, le digo que ya viví las cosas, las viví en carne propia, las viví con los jugadores, lo vi con un chico al lado. Y vi una cantidad de tipos que se creían la última cebada del mate y no llegaron a nada, simplemente porque no prestaron atención. O sea, creen que mañana va a ser todo igual y eso es una mentira. Por eso le digo a Bauti que tiene que aprender a hacer esto, aprender a hacer lo otro, porque a mí me pasó, yo muy joven me quedé sin padre, por eso soy tan duro, tan estricto y no lo suelto. Creo no equivocarme.
Lo que significa el apellido De la Peña y los haters en redes sociales
—Bautista. ¿Qué significa para ti llevar el apellido De la Peña en el mundo del tenis? ¿Es una carga?
—B: Yo intento no tomarlo como una carga, digo siempre lo mismo, yo me tomo el tener el apellido como un privilegio, la cantidad de personas que quisieran estar en mi situación. Yo siento que es un privilegio tener los recursos y las cosas que me trae tener el apellido que tengo. Entonces no me pongo presión por eso. Obvio que la gente siempre quiere que ganes, pero en el mundo del tenis siempre va a haber gente que va a querer que ganes o que te va a poner presión a que ganes. Entonces hay que aprender a silenciar esas voces y enfocarte solo en lo importante. Yo estoy feliz de estar en la posición que estoy y siento que hay que afrontar lo que viene con la mayor cantidad de optimismo y de esfuerzo posible para que todo fluya lo más tranquilo posible, en vez de quedarme estancado.
—En esta etapa de hacerse conocido, junto con las buenas, también llegan las cosas no tan agradables. Tú mismo Bautista dijiste en una entrevista que tenías más haters de los que merecías. ¿Cómo se enfrenta todo eso?
—B: La verdad es que a mí no me interesa. Yo sé que van a venir los comentarios malos, a todos los que llegan, especialmente en el mundo del tenis. De hecho hay jugadores que directamente ponen su cuenta privada porque se cansan de que la gente les mande cosas malas, pero apagas el celu y desaparece todo. Yo intento no meterme en eso. Encima, con tanto amor que me tiene mi familia y tanto aguante que me da mi familia, no tengo por qué escuchar a esa gente. La verdad que no me lo tomo mal, sé que van a existir, entonces no es que que llegan y diga ‘uy, ¿por qué?’ Me va a pasar a mí, le va a pasar al otro y a mil más. Entonces yo no me lo tomo mal, de ninguna manera.
—H: Igual tienes a una leona. Esa es tu vieja. La mamá le maneja el Instagram. Así que hasta ahí está el día. Eso es otra cosa importante. Está el día. Porque es muy difícil para un niño de repente recibir después de un partido si te meten, no sé, diez tipos de apuestas y te pueden decir cualquier cosa. Pero la bendita los lee y empieza… corta, saca, contención.
—B: Tengo que contar que nosotros tenemos un chat familiar, de la familia extendida. Somos 20, 30. Y cada vez que me llega un comentario malo mi mamá manda el screenshot al grupo familiar y ahí salimos todos, como buenos italianos, en masa a responder.
—H: Si quieres ser hater, aquí estás muy equivocado.
—B: Pero igual yo creo que uno se da cuenta cuando algo no es verdad, porque a veces se pasan en lo que dicen. El otro día me llegó un comentario ‘voy a matar a toda tu familia, eres una desgracia para el país’. Algo así. La verdad es que me da pena que tengan tan poco que hacer que lleguen a hacer algo así. Pero no me afecta, aunque son un poco de más. No le presto mucha atención.



