Gianfranco Giordano y su cómic que retrata el haber sido padre a los 17 años: “Compartir la experiencia de paternidad es bien saludable”
Se enteró a los 16 años que sería papá. Años después, decidió contar su historia a través de un cómic, que subió a sus redes sociales, donde reflexiona sobre haber sido padre adolescente. Gianfranco Giordano conversó con The Clinic sobre paternidad, roles masculinos y lo que aprendió en el camino.
Por Victoria García 20 de Junio de 2026
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Un joven de 16 años recibe una llamada que le cambia la vida. Su polola está embarazada. Cómo lidió con la paternidad a tan corta edad, y además, tratar de hacer una carrera como artista, es el tema del cómic “Precoz”, escrito e ilustrado por Gianfranco Giordano. Es lo que él denomina una autoficción, porque cuenta su propia historia: la de un papá adolescente, desde la perspectiva del hombre.
Ya han pasado 20 años de ese momento que le cambió la vida, y decidió escribir sobre esos momentos que se enfrentó con la responsabilidad de no solo proveer, sino estar presente y criar a un niño, aún cuando él no había dejado de serlo totalmente.
Giordano empezó a dibujar y contar lo que había vivido y decidió publicarlo en su Instagram (@elgiancampo), donde tuvo muy buen recibimiento de quienes lo leían y se veían reflejados en una historia no muy común.
Para este Día del Padre, Gianfranco conversó con The Clinic sobre los momentos más difíciles de su paternidad precoz y de escribir desde la vulnerabilidad para contar una historia que logre que otros puedan tener un ejemplo que él no tuvo.

Ser papá joven y querer vivir del arte
La vida de Gianfranco siempre estuvo ligada al dibujo y al arte. Fue su forma de escape. No podía imaginarse haciendo otra cosa. Cuenta que tuvo el privilegio de estudiar Arte, mientras se encargaba de la crianza de su hijo. Sebastián vivía con su madre, mientras su papá estudiaba; hoy, vive con Gianfranco.
El personaje principal del cómic navega las mismas emociones que tuvo el ilustrador. Inseguridades sobre su carrera, sentir que no hace las cosas bien, y no tener claridad qué lo depara en el futuro. Pero, según cuenta hoy con un hijo de 21 años, todo tuvo un final feliz: hoy es ilustrador de la Universidad Alberto Hurtado, además de llevar el proyecto personal de su historia, donde son ositos los que narran lo sucedido. “Hoy logro hacer lo que lo que me gusta. Logro dibujar, hacer ilustraciones, y trabajo en un lugar que me apaña harto en mi relación con el arte. Pero la carrera en sí ha sido compleja. Ser papá adolescente ya era difícil, y decidir estudiar arte siendo papá adolescente era una locura”, cuenta.
Su madre lo ayudó a pagar la universidad, y lo mantuvo mientras se convertía en profesional, para que luego él fuera el que sostuviera a su hijo. “Tú ves casos de padres adolescentes que se tienen que poner a trabajar. No hay otra solución. Yo tuve la suerte, y teniendo una familia que no tiene muchas lucas, que mi mamá me logró pagar la universidad y me dejó aprender, estudiar arte”, dice.
—¿Y cómo es ver a tu hijo grande, como una persona adulta?
—No sé si decir esto, pero mí me gusta mucho más esta etapa, siento que la estoy disfrutando harto más como papá, que lo que sale en el cómic. Todos los primeros años del Seba fueron súper difíciles. Pero ahora ya está grande, ya podemos hablar más. No somos pares pares, porque igual sigo siendo papá, pero tratando de conservar la cercanía, y yo creo que ha sido super grato en estos últimos años.
—Me imagino que siendo papá joven, debe haber sido sumamente complejo el tener que navegar emociones tan complicadas…
—Sí, porque la gente vive en etapas. Pero yo tuve que ser papá, pareja, estudiar, y además tratar de seguir mi vocación. Todo eso me pasó comprimido en poco tiempo. Fue súper difícil, muy desgastante emocionalmente. Pero en este momento estoy bien orgulloso porque de alguna forma lo logré sortear para que saliera bien.
Las nuevas masculinidades y lo que es ser padre hoy
El rol del hombre ha cambiado desde que Gianfranco fue padre, hace más de 20 años. Hoy, cada vez se observan más padres involucrados en la crianza de los niños, más allá del tema económico. Sin embargo, aproximadamente 20 mil niños nacen en Chile sin un padre reconocido. Esto significa que al día, nacen más de 50 niños sin saber quién es su padre. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), esto ocurre mayoritariamente en nacimientos de madres más jóvenes, lo que genera una brecha importante entre hombres y mujeres.
Gianfranco entiende esta brecha, y hasta hoy, ha intentado lidiar con la idea de ser hombre y ser padre. Según él, ha visto más de cerca el cambio de paradigma de ser el que “ayuda”, a la cocrianza. Se ven mucho más seguido padres con una crianza responsable, que escuchan más y son partícipes.
—¿Cómo has visto que ha cambiado la paternidad en estos 20 años?
—Creo que de lo que no se habla tanto, y que lo descubrí en el cómic, es esto de idealizar la paternidad, también ha cambiado un poco. Me pasaba que sentía que iba a ofender a alguien si yo decía que ser papá no es lo más lindo del mundo. Y eso no pasó, mucha gente me decía, “pucha, sí, en verdad es difícil.”
Y de repente uno se frustra y no sabe muy bien qué hacer y uno no tiene la respuesta de todo. Entonces, siento que esa actitud frente a la paternidad y a la hora de compartir de paternidad es bien saludable. Porque un poco uno se quita como estas culpas. En la medida que uno respeta sus propias emociones frente a lo que te genera ser padre, es una evolución. Y yo no lo había visto cuando el Seba era chico.
En ese momento lo que yo escuchaba eran estos comentarios de gente que te que te dice cómo tienes que ser papá desde desde su perspectiva. Como que un papá es el proveedor, un papá es el macho. Y es muy positivo que uno se quite estas presiones sociales.

—¿Y cómo lidiaste en ese momento con todas estas culpas y toda esta idea de lo que tenía que ser la paternidad o lo que tenía que ser un hombre dentro de la familia?
—Si hay algo que hasta el día de hoy permanece es un poco eso, la idea del hombre, y que hoy está en cuestionamiento. Yo nunca me he sentido super orgulloso de mi género.
Es un cuestionamiento que sigo teniendo hasta el día de hoy, que me pregunto cuáles son mis referentes para poder abordar esta etapa y de repente no encuentro tantos. La imagen de ser hombre es un tema que me interesa mucho, y sí siento que me ha afectado la vida. Yo intenté avanzar en eso con las herramientas que he podido adquirir desde mi experiencia.
Pero es un constante aprendizaje de ver en qué puedo mejorar, y de qué me siento orgulloso también. Y parte de eso es aprender a ver lo bonito de la situación que te tocó y aceptarlo. Para mí ese es el aprendizaje, tomar algo que viví siendo adolescente y cómo convertirla en algo de lo que me siento orgulloso.
—Algo que se habla en el cómic, cuando la mamá de Seba le dice al protagonista “es que tú no me tienes que ayudar, tú tienes que estar no más”
—Es que sí, como que ya sabemos que tiene que haber una colaboración de las partes, que tiene que funcionar para poder criar a un niño. Pero no siempre se cumple. Si bien uno puede estar muy consciente de ciertas cosas que están mal siendo hombre, de repente tienes cosas aprendidas que no te das cuenta, y que las ves tarde.
Sobre todo esto de mostrarse vulnerable siendo hombre también sigue siendo un tema. A pesar de que te dicen que está bien mostrar tus emociones, cuesta abrir temas delicados. Como que uno prefiere humorizar las cosas o tratar de de omitirlas directamente.

El dibujo como terapia y como ejemplo para el resto
Gianfranco se interesó por las novelas gráficas, porque se dio cuenta que, a través del dibujo, podía contar parte de su historia, que no había visto en otros lados. Junto a eso, descubrió en terapia que, además de servirle al resto, podía ser liberador para él.

—¿Como fue la experiencia de querer escribir esta historia?
—Esto ha tenido una evolución en mi vida, que en un momento fue muy difícil de abordar. Fui muchos años a terapia para tratar de entender cómo relacionarme con mi hijo, con la paternidad misma.
Amo mucho dibujar y además tengo este tema que me interpela muy profundamente y que no he visto muchas historias que hablen sobre paternidad adolescente desde la perspectiva del hombre. Era un desafío que me puse. Ahora son publicaciones, pero eventualmente va a ser un libro. Es un compromiso grande, pero para mí era tan importante contar esa historia. Y al final siento que se logró.
—¿Y sentiste que era más una forma de terapia para ti, para expresarte o también por esta idea de contar la historia para que otras personas tengan representación?
—Principalmente es una forma de cerrar ciclos. Inicialmente yo pensaba, si nadie lo lee, no importa. Nunca pensé que le pudiese realmente interesar a otras personas. Postulé a un fondo, me lo gané, y entonces pensé que claramente hay un grupo de personas a quienes les parece interesante, y me motivó a seguir avanzando.
Cuando la empecé a subir a redes sociales, no me importaba si tenía dos likes. Yo quiero subirla y voy a subirla durante un tiempo, sin importar si es que le va a llegar a otra persona. Claro, uno igual tiene la ilusión de que otras personas se conecten con la historia que uno está contando, pero eso nunca se sabe.
Pero, afortunadamente pasó con otras personas, así que terminó bien.

—¿Cómo fue el proceso de escoger qué momentos querías contar o qué vivencias querías que estuvieran en el cómic?
—Eso fue entretenido porque es una autoficción. No pasó todo cronológicamente la forma en la que sale en el cómic. Lo que hice fue elegir todos los momentos que a mí me parecían que eran relevantes dentro de mi historia con el Seba, y siendo papá adolescente, y los ordené.
Pero revivir ese momento igual es heavy. También pensar en exponerlo, mostrárselo a otra persona, porque es muy privado. Hay algunas cosas que son mega íntimas, y que dan vergüenza. Exponerse así igual es duro. Porque claro, las personas te empiezan a ver a ti como si te conocieran más.
Y para mí es como “yo no sé mucho de ti, pero tú sabes algo muy profundo de mí, muy íntimo”. Eso fue raro, pero no me molestó realmente. Fue interesante esa dinámica.
—¿Y hay algún momento en específico que haya sido difícil de contar lo que te he hecho como que te haya hecho dudar quizás?
—Sí, yo creo que más con la relación con mi papá.
Porque claro, el cómic habla de mi paternidad, pero también hay mucho que es importante para el personaje, que tiene que ver con cómo él se relaciona con su propio papá. Mi relación con mi papá igual fue compleja de infante, de niño. De hecho, yo creo que una de las motivaciones para poder hacer el cómic y mostrárselo al Seba, que fue primera persona a quien se lo mandé, fue pensar que mi papá, si bien yo lo quiero mucho, nunca hemos tenido tanta confianza, nunca sentí por dentro que él me contara, “mira, yo soy esto”, que se abriera desde su ser más profundo, más íntimo.
Entonces esta es una forma de poder a de contarle al Seba mi perspectiva de lo que pasó cuando él era muy chico. Era como “mira, conóceme un poquito más”.
—¿Y tu papá leyó el cómic?
—Sí, él también se emocionó. También le pareció que era bonito, pero claro, tampoco… No sé… Como que estuvo bien, no más que eso.
Igual avanzó un poquito la relación, pero la relación estaba más definida. Igual es un tema. Mi relación no es mala, insisto, es buena. Pero no tiene esa cercanía que yo sí tengo con el Seba.




