Opinión
21 de Junio de 2026
Columna de Kike Mujica sobre el Tren de Aragua: A niño muerto, niño puesto
Por Kike Mujica
Donald Trump eliminó a "Niño Guerrero", el líder del Tren de Aragua, la organización criminal venezolana que mantiene en vilo a buena parte de Latinoamérica. ¿Qué impacto tendrá su muerte en las operaciones de la banda en Chile? ¿Calmará las aguas o desatará una nueva disputa por el poder?
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Aragua es una ciudad tristemente célebre en el mundopor el prontuario, no por su historia ni por sus paisajes. Tal como Corleone, Sinaloa o Ciudad de Juárez.
Pregunten a la IA qué famosos nacieron en esa región de Venezuela:
Edmundo González, el presidente fallido, que nunca fue por la sinvergüenzura de Maduro; Alicia Machado, exmiss universo; Miguel Cabrera, uno de los mejores bateadores de la historia del béisbol; y Juan Arango, elfutbolista más reputado de la historia de la Vino Tinto. Y Héctor Rusthenford Guerrero Flores. El “niño”Guerrero. Fundador del Tren de Aragua, una banda que EE.UU. etiqueta como “terrorista” y que tiene en ascuas a Latinoamérica.
El 13 de junio pasado, Donald Trump anunció la muerte de Guerrero tras una acción conjunta de su país y del gobierno de Venezuela.
Para no dejar dudas -porque las hay-, EE.UU. liberó un video: una casa pulverizada por un bombazo. Era la guarida en la que “El Niño” se refugiaba -en el estado de Bolívar- desde que escapó, en 2023, de la cárcel de Tocorón.
Vivía escondido en los túneles de las minas ilegales que el Tren explota en esa zona. Y con un ejército de guardaespaldas.
El fiscal Héctor Barros es una de las personas que, en el continente, mejor conoce al Tren. El Coordinador del Equipo contra el Crimen Organizado y Homicidios (ECOH) de la Región Metropolitana, sostiene que Guerrero fue quien se encargó de la expansión de los negocios por toda Latinoamérica.
Por cierto, Chile. A él le debemos la violencia en nuestras calles.
“Nuestra aspiración siempre fue la posibilidad de capturarlo y traerlo ante los tribunales”, dijo Barros al diario El País.
Trump se adelantó. El gobierno venezolano le hizo la desconocida a Guerrero: en 2023 fue el socio elegido por Diosdado Cabello -factótum de Maduro- para organizar la operación que culminó en febrero del 2024 con el asesinato del asilado político Ronald Ojeda.
Delcy Rodríguez, la nueva amiga de Trump, le sacó los ojos al cuervo que crio.

Así partió todo
Los primeros indicios de la presencia del Tren en Chile datan de 2017. Llegaron a olfatear y tantear, no a actuar. Ese es su método. “Analizaron cómo funcionaba el mercado, las distintas instituciones en el país, la policía, la justicia”, dice Barros.
Un sesudo estudio de mercado.
Paradójicamente, el orden institucional fue la razón de peso para fijar sede en Chile.
“Encontraron un país estable económica y políticamente. Existe un Ministerio Público que persigue, pero respetando los derechos fundamentales; jueces de garantía que cautelan los derechos de los delincuentes; y, además, una Defensoría Penal Pública gratuita y de buen nivel … ¡ni siquiera tienes que gastar en un abogado!”, dice Barros.
En 2019 activaron la instalación. Líderes de renombre –como Larry Changa y Carlos Bobby, uno de los hombres de mayor confianza de Guerrero- ingresaron legalmente al país.
No había la más mínima noción de la existencia de una banda criminal llamada Tren de Aragua.
Barros sostiene que, en 2020, postpandemia, el Tren, tal como el maldito virus, se dejó caer con sigilo y violencia. Las señales fueron el aumento de homicidios de extranjeros -primero, venezolanos; en segundo lugar, colombianos-; y de secuestros, algo inédito en Chile.
En 2023, el Tren se desató. “Registramos dos o tres secuestros y homicidios al día”, dice Barros.
La crueldad tiene que ver con la tercera etapa de instalación. Primera: observar sin actuar. segunda: instalarse y echar a andar el tren. Tercera: diseminar terror para marcar terreno y “para disciplinar” a quienes nos respetan las reglas del juego y el monopolio de los jefes de Aragua.
¿Cómo?
Secuestros, ejecuciones, casas de cautiverio, torturas. Con mucha sangre y sadismo. Y el control de las calles. Directo o a través de “franquicias”: delincuentes que les pagan “impuestos” –“vacuna”, la llaman-para poder delinquir en determinados territorios.
El Tren es una especie de plataforma delictiva. No son una montonera de sociópatas y asesinos. Son eso, pero mucho más: un modelo de negocios propio de unamultinacional, aceitada con inteligencia legal y financiera.
La corriente de “el niño”
No es sabido si Guerrero vivió en Chile. Sí sus esbirros y también su supuesta novia: una DJ que saltó a la fama gracias a videos publicados en redes sociales, donde aparece caminando entre autos de lujo.
Para responder si la muerte de Guerrero tendrá impacto en las operaciones del Tren de Aragua en Chile, primero hay que determinar qué tan relevante fue su participación en la red que operaba en el país.
Pablo Zeballos -investigador en crimen organizado y autor del libro Virus entre sombras– explica elliderazgo que Guerrero ejerció en Chile.
“No era necesariamente el jefe que daba instrucciones operativas todos los días a cada célula en Chile, Perú, Colombia o Estados Unidos. Su liderazgo era más profundo: era el hombre que representaba la genealogía del Tren de Aragua. Lo más probable es que su incidencia haya sido selectiva, estratégica o relacional, especialmente en aquellos asuntos que comprometían dinero, protección, reputación, vínculos transnacionales o violencia de alto impacto”.
La excepción, sostiene Zevallos, es el asesinato de Ronald Ojeda: “Allí no estamos solo frente a una operación criminal: estamos frente a la posibilidad de una convergencia entre facciones del poder venezolano y estructuras del Tren de Aragua para ejecutar una acción de alcance político fuera de sus fronteras”.
Guerrero se llevó a la tumba su rol en un crimen político que no se ha conmensurado en su justa medida: un gobierno asesinó a un asilado político en territorio extranjero. Algo inédito en Chile. Pinochet lo hizo en Washington -Orlando Letelier- y en Buenos Aires -Carlos Prats-.
Barros ha sido claro: “El asesinato fue una negociación entre el gobierno venezolano y Guerrero. La negociación la manejó Diosdado Cabello: él le pagó a Guerrero para que asesinaran a Ojeda”.

Un mito, un santón
El fiscal Barros augura que la banda convertirá a Guerrero en una leyenda, un mito, un santón. Pero más allá de eso, “el Tren de Aragua funciona como una empresa privada. Si muere el dueño o el gerente general, sí, lo lloran, pero la empresa sigue funcionando”.
El fiscal precisa que la banda “es una estructura superjerárquica, con mandos medios muy poderosos. Entonces, es difícil que la estructura hacia abajo tambalee cuando esos mandos son sólidos. Máximo puede suceder un acomodo”.
Entre los mandos con poder se menciona a “Larry Changa” -preso en Colombia, que será extraditado a Chile-, “Carlos Bobby” -se espera su extraditación-, “Kevin la muerte” y “Junior la fresa”.
La información que maneja la fiscalía es que el vértice de la pirámide era una triada, no un poder único. Estaba Guerrero, pero también Giovanni Vicente Mosquera Serrano –“El Viejo”- y Johan Petrica.
“La muerte de Guerrero no entierra al Tren de Aragua”, opina Pablo Zevallos. “Le pega, pero no necesariamente en la forma en que algunos quisieran imaginar o celebrar. No estamos frente a una organización vertical, disciplinada y dependiente de una sola voz de mando. Estamos frente a un complejo criminal que nació con un centro simbólico muy fuerte (la Cárcel de Tocorón en Aragua); con la figura del líder carcelario; y una marca criminal potente, pero que con el tiempo se convirtió en una red de grupos, células, operadores, franquicias, lealtades y adaptaciones locales”, agrega.
No pasará, dicen los expertos, lo que ocurrió con la muerte de Pablo Escobar, que sepultó el dominio del Cartel de Medellín.
“La muerte de un líder puede desordenar, fracturar o encender disputas, pero no necesariamente mata el negocio”, dice Zeballos, quien cita el caso del Cartel Jalisco Nueva Generación en México: “La muerte de “El Mencho” no significó la desaparición automática de dicho cartel, porque en el crimen organizado de América Latina y el Caribe pesan cada vez más los negocios, las rutas, las redes de protección, la capacidad de lavado, las cárceles, los mandos intermedios y la continuidad criminal que la figura única del líder”.
Barros asemeja a la banda con “un organismo vivo que se adapta y se adecua al entorno”.
Huele a peligro
“La pregunta no es solo cuánto pierde el Tren de Aragua con la muerte de Guerrero, sino quiénes intentarán administrar ahora esa marca criminal y bajo qué niveles de violencia la disputaran”, adelanta Zevallos.
La caída de Maduro y el rocambolesco giro de la dictadura, podría incentivar la diáspora de los asesinos, que contaban con protección y gestionaban la maldad trasnacional -con la venia de las autoridades-desde las cárceles venezolanas.
Chile podría ser un destino de refugio clandestino.
“Pero la fuga no depende sólo del miedo; depende de rutas, contactos, documentos, protección, capacidad económica y redes ya instaladas. En ese sentido, Chile debe mirar este escenario con seriedad y no sólo comoalarma”, sostiene Zevallos.
El peor escenario es que se desate una guerra entre miembros del Tren o entre nuevas bandas que olfateen un vacío de poder y batallen para quedarse con una tajada del negocio.
“Puede aparecer una jefatura reconocida por algunos grupos. También puede producirse una disputa entre operadores penitenciarios, mandos territoriales, financistas, sicarios con prestigio interno o enlaces que controlan rutas y economías. La sucesión criminal no siempre se parece a una corona que pasa de una cabeza a otra”, dice Zeballos.
¿Bienvenidos?
La cárcel como casa matriz de la empresa. Un refugio más que una jaula. Ese es el plan de las mafias latinoamericanas.
El futuro en Chile de la mafia de Aragua depende del control que el Estado ejerza en las cárceles.
“No es conveniente que las cárceles chilenas se conviertan en un reducto del Tren de Aragua. No pueden ser tratadas como un lugar de simple encierro cuando hablamos de crimen organizado transnacional. Si el Estado no controla la cárcel, la cárcel termina controlando la calle”, advierte Zeballos.
Un abogado que conoce muy bien la realidad penitenciara describe qué medidas son esenciales para que el Tren no convierta las cárceles en un potencial polvorín:
-Segregar a los presos y aislarlos en módulos de máxima seguridad. Controlar con rigor quiénes los visitan, quiénes son sus abogados.
-Elegir con pinzas al personal de Gendarmería que tendrá contacto con los reos de alta peligrosidad. Que sea un grupo de élite, con reclutamiento, carrera y remuneraciones distintas. Y con régimen de escrutinio muy severo.
-Relevar y reforzar el trabajo de inteligencia que realiza Gendarmería al interior de las cárceles. “Es información de primer nivel para los fiscales y las policías”.
“La eventual extradición de Larry Changa a Chile no es sólo el traslado de un imputado relevante: es una prueba de estrés para nuestro sistema penitenciario. No es un detenido común: es uno de los fundadores del Tren de Aragua y figura de articulación criminal relevante para Chile. Su llegada, si se concreta, obligará al Estado a demostrar que puede custodiar, aislar, investigar y neutralizar liderazgos criminales sin permitir que la cárcel se transforme en una nueva plataforma de mando”.
Un miembro del gobierno pasado me cuenta que cuando analizaron con la Corte Suprema la extradición de líderes de Aragua, más de un juez preguntó: ¿Y para qué los queremos traer de vuelta?
Un punto positivo es la cantidad y calidad de información que existe en Chile sobre el Tren. Varios de sus miembros han sido encarcelados. La Operación Tokio fue un acierto de la Fiscalía y las policías.
Algo que ilustra el expertise: Estados Unidos desde hace tiempo que observa con atención los pasos del Tren de Aragua en su territorio.
La PDI tiene varios agregados policiales en ese país, pero uno está asignado en forma exclusiva a El Paso Intelligence Center -situado en la frontera con México-, uno de los centros de inteligencia criminal más importantes de Estados Unidos, liderado por la DEA.
Ahí, dicho policía, se ha convertido en una fuente recurrente para entender cómo opera el Tren de Aragua en Chile.
Los hijos de Aragua
El fiscal Barros comparte una reflexión -muy lúcida- que no había escuchado: debemos preocuparnos de los herederos del tren. No es metáfora. Es literal.
“El Estado chileno debe hacerse cargo de los de hijos de los miembros de el Tren. Ellos están naciendo acá, son chilenos. Debemos ver cómo, pero es ineludible alejarlos de las estructuras criminales”, postula.
“La solución no es sólo encarcelar, sino abordar el problema integralmente, incluyendo la prevención de nuevas generaciones de delincuentes en Chile”, agrega.
Barros lo ilustra con una escena cotidiana: la rutina de una familia cuyos padres integran la maquinaria del Tren de Aragua.
“En la mañana la familia toma desayuno. Luego, la madre parte a ejercer la prostitución, el padre sale a extorsionar, e incluso matar, y los niños van al colegio. Esa es la normalidad”.



