Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Reportajes

Daniella Cicardini: “A mí me preocupa que el PS pueda estar del lado correcto de la historia”

La senadora socialista defiende su estilo confrontacional que la ha distinguido de otros al interior de su partido. "No sé si la gente espera de nosotros que seamos titubeantes en los mensajes", relata en esta entrevista, en la que también insiste en que el Gobierno no ha escuchado lo suficiente a la oposición. "Estamos disponibles para presentar algunos ajustes a la megarreforma", cuenta, medidas que esperan hacer entrega al Ejecutivo próximamente. También dice que es muy pronto para hacer un juicio sobre el caso de los niños haitianos y que deben evaluarse bien los antecedentes antes de establecer responsabilidades.

Por 21 de Junio de 2026
Daniella Cicardini
Daniella Cicardini
La senadora socialista Daniella Cicardini.
Compartir

Más de dos millones de visitas acumula la senadora Daniella Cicardini (38) en los últimos videos que ha subido a su Instagram en el mes de junio. Los que tienen más visualizaciones tienen algo en común: apuntan contra el gobierno del Presidente José Antonio Kast.

“Yo soy creyente y soy devota de la Virgen de la Candelaria. Yo puedo tener fe en ella, pero el ministro Quiroz, que no es ni Dios ni, que yo sepa, menos virgen… Entonces, de verdad creo que no es responsable pensar que Chile necesita un acto de fe“, dice en una de las piezas audiovisuales publicadas esta semana, a propósito del proyecto de ley de reconstrucción que impulsa el Gobierno.

Ese estilo, más confrontacional que el del resto de la oposición e incluso que el de algunos de sus compañeros del Partido Socialista (PS) —a excepción del diputado Daniel Manouchehri, su pareja y dupla en las ofensivas contra el oficialismo y el Gobierno—, ha caracterizado su estreno en el Senado, corporación a la que llegó tras 12 años como diputada.

En la Cámara Alta hay diferencias sobre su antiguo lugar de trabajo: “Hay más margen para interiorizar con mayor profundidad lo que se conversa”, señala. “Eso te obliga a tener más diálogo y espacio para revisar iniciativas legales, lo que me parece tremendamente valioso”, suma.

En ese lugar se encontró con otros senadores que hicieron carrera como diputados que coincidieron con ella en la Cámara Baja, como los PS Juan Luis Castro y Danisa Astudillo, Karol Cariola (PC), Diego Ibáñez (FA), entre otros.

Es una sala de clases“, sostiene sobre el hemiciclo del Senado, el que también comparte con “otros compañeros”, para referirse a quienes son de oposición y con quienes más ha debatido en los últimos días, a partir de la megarreforma que se ha discutido en la comisión de Hacienda, una de las instancias legislativas más importantes del Congreso, y que ella integra.

Sobre esa legislación, clave para el Gobierno, insiste: “Pese a todas las declaraciones del Gobierno de diálogo y acuerdo, hasta ahora el Gobierno no escucha”.

—¿Pese a que el biministro Claudio Alvarado dijo que estaba en esa disposición?

—El Ejecutivo ha sido irresponsable con el debate de una reforma trascendental. En la Cámara revisaron la megarreforma en un trámite exprés, sin oportunidades de escucha. En la comisión de Hacienda del Senado el ministro Jorge Quiroz no estuvo presente para escuchar a los organismos técnicos, a los expertos, economistas, ni a nosotros mismos como senadores. 

La verdad es que puedo entenderlo, porque cuando se defiende un dogma casi religioso, que no te cuestionas ni a ti mismo, nadie te convencerá de lo contrario. El propio ministro ha dicho que este proyecto es más que económico, dijo él, es una batalla cultural completamente ideológica. Ahí tenemos un problema mayor. 

“La política se sustenta en señales y gestos políticos. Yo no he visto nada de aquello”

—¿En qué posición está la izquierda para dar esa batalla cultural? Hay senadores de oposición, como Pedro Araya (PPD), que son proclives a aprobar la idea de legislar.

—Un acuerdo no es valorable si afecta a las personas. No es virtuoso si al final del día termina perjudicando el bolsillo de las personas de clase media y genera un daño en materia económica. Acá se critica que no tenemos propuestas en la izquierda y eso es falso y una caricatura: como parlamentarios del PS entregamos una en La Moneda, después se entregó una propuesta de economistas de izquierda, luego otra de diputados. Ahora nosotros estamos disponibles para presentar algunos ajustes de acuerdo a las proyecciones económicas.

En el fondo, el problema estructural de esta reforma es que no se sustenta técnicamente, la invariabilidad tributaria es un ejemplo. ¿Qué pasa si este crecimiento que supone el gobierno no funciona? ¿Ningún gobierno podrá hacer cambios en 25 años? Este es un proyecto mal diseñado, una metáfora, un salto de fe con los ojos vendados, una moneda al aire, para el futuro del país. 

—Es crítica del estilo del ministro Quiroz. ¿No ve en otros ministros más disposición?

—En la comisión de Hacienda, cuando nos convocaron a votar la idea de legislar y estaban todos los ministros, Quiroz al frente mío, además de Alvarado y García Ruminot, les dije a los tres: bienvenidos a la comisión, porque no los veíamos desde que se había presentado el proyecto. La política se sustenta en señales y gestos políticos. Yo no he visto nada de aquello. 

El gobierno nos pide que actuemos en un acto de fe, pero no puedo darles ese voto de confianza, porque cada vez que aparece Jorge Quiroz en la vida económica de los chilenos, les va mal. Este gobierno ha mostrado en sus tres meses una sola constante, la mentira. 

—¿Qué ocurre si el día de mañana un senador del Socialismo Democrático da su voto a favor en la idea de legislar? 

—Cada uno se hará responsable por sus actos.

Pero en el caso de que ocurra, ¿no tiene una implicancia en el sector? ¿Con quiénes pasaría a asociarse el PS en el futuro?

—Dentro de las bancadas siempre hay distintas particularidades. Cada una de ellas tiene el legítimo derecho de tener acercamientos con el Gobierno para poder ver qué es lo que está pensando el Ejecutivo sobre esta apertura de la que tanto se habla y que tanto instala. Está bien, pero quiero ver en los hechos cómo esto se traduce. No quiero anticiparme. Lo que he escuchado en la oposición es que hay acuerdo en que esto es un mal proyecto, una mala reforma. 

—Ha sido apuntada, junto al diputado Daniel Manouchehri, por tener un estilo más directo con el gobierno. Ejemplo de eso fue cuando llevaron a la primera dama a la Contraloría, desde donde se respondió que no se malgastaran recursos ni tiempo en este tipo de cosas. ¿Se arrepiente de esa ofensiva?

—Es preocupante cuando se critica que haya un buen uso de recursos públicos. Lo complejo es aun más cuando se cree que robarse $100 o $1.000 millones uno tiene más importancia y otro menos. Ambos son importantes si se quiere hacer un buen uso. Acá las exigencias de la norma tienen que ser parejas para todos.

Contraofensiva de la oposición por AC contra Grau: “Soy contraria a estas amenazas”

—El presentó una acusación constitucional en contra del exministro Nicolás Grau. Si la Cámara de Diputados decide aprobarla, ¿podría iniciar un período de acusaciones a los ministros en ejercicio?

—Debo ser cuidadosa con esto porque los senadores somos jueces de las acusaciones. Encuentro a lo menos contradictorio que cuando se solicite abrir diálogo por parte del Gobierno a la oposición luego se tomen estas decisiones, porque me imagino que la bancada del Partido Republicano tiene una coordinación con el Gobierno y el Presidente. Pero están en su legítimo derecho. 

—El tema es que la oposición planteó que medirán con la misma vara al ministro Quiroz. ¿La acusación contra Grau abre una puerta a que se inicie un ciclo de acusaciones?

—En política soy contraria a estas amenazas. El uso de esta herramienta tiene que hacerse sobre la base de argumentos serios y responsables, que técnicamente se justifiquen. Con el diputado Manouchehri acusamos a jueces que terminaron destituidos porque habían antecedentes contundentes para hacerlo. En cambio, en el gobierno anterior veía a la derecha haciendo acusaciones porque en un libro había una mención de la diversidad sexual. Hay que ser más responsables y serios con respecto al uso de la herramienta fiscalizadora. Si es por darse un gusto, por aprovechamiento político, se desvirtúa completamente y hace perder tiempo en el Congreso.

Niños haitianos y dardos a Thayer: “Algo que ha quedado muy al desnudo es que hay problemas administrativos”

—Esta semana la discusión se centró en la revelación del preinforme de Contraloría que conversaba sobre niños haitianos que ingresaron de forma irregular y cuyo paradero se desconoce. ¿Le cabe algún tipo de responsabilidad al gobierno anterior?

—Es una denuncia gravísima y no podemos perdernos, porque la prioridad uno, dos y tres es saber dónde están y qué pasó. Ese debe ser el foco central de las instituciones del Estado y de todas las autoridades. Obviamente que hay que buscar las eventuales responsabilidades, aclarar totalmente qué ocurrió, que se evalúe si corresponden sanciones o no. Sin minimizar la gravedad de lo denunciado, también sería cuidadosa en adelantar juicios tajantes, porque hasta ahora estamos frente a un informe que es preliminar. Hay que esclarecer la situación, aunque me parece una bajeza el aprovechamiento y el uso político de niños y de eventuales delitos que involucran a menores. No todo vale en política.

¿Debiera haber un mea culpa de la administración Boric?

—Insisto, esto debiera ser revisado, aclarado, tienen que buscarse responsabilidades, evaluar si corresponden sanciones o no. Por eso tienen que haber las instancias que han aparecido: está la comisión investigadora, imagino que habrán más diligencias, pero sería irresponsable por mi parte adelantarme a emitir un juicio si por ahora se trata solo de información que en tiempo real ha modificado hipótesis.

¿Es justo que se apunte al exdirector de Migraciones Luis Eduardo Thayer?

—Algo que ha quedado muy al desnudo es que hay problemas administrativos, evidentemente. Quien asume esa responsabilidad de acuerdo a las investigaciones que corresponda será quien incurrió en faltas y negligencias que no deben volver a repetirse. Esto es una noticia en desarrollo. ¿Hay un problema administrativo? Yo creo que sí, pero eso tiene que ser fiscalizada por los organismos competentes.

¿Esperaría que autoridades salientes se refieran al tema? Hablo del exministro Álvaro Elizalde, Carolina Tohá, el propio expresidente Boric… 

—Quiero ser prudente porque podemos sorprendernos con las diligencias que ocurran próximamente. Si alguien tiene que dar explicaciones serán quienes tendrán que asumir esas responsabilidades eventuales luego de que esto se esclarezca.

Cicardini: “En política se requiere de coraje y valentía para decir las cosas, no sé si la gente espera que seamos titubeantes”

—Hace un par de semanas fue noticia un folleto del PS en el que apareció el Presidente Kast simulado como Pinocho, con el juego de palabras que eso conlleva. ¿Fue un error?

—Lo central no es una gráfica ni una polémica comunicacional. La reflexión de fondo es que el PS tiene muy claro que la megarreforma que impone el Gobierno traerá un perjuicio enorme a la ciudadanía, sobre todo con quienes se ha defendido en la historia del socialismo: a trabajadores, gente humilde, familias esforzadas. Nuestra preocupación está radicada aquello. Qué duda cabe que el gobierno desde su campaña ha tenido una sola conducta: esta constante de la mentira. 

—El punto es que se asocia a Kast con Pinocho, con el fondo semántico que eso implica, y que hizo que el volante no se difundiera.

—Yo me quedo con el fondo. Siempre es parte de la discusión el cómo se pudo haber hecho, pero el mensaje era claro: que hay un gobierno que no es creíble, que la gente ha perdido confianza en el Presidente. Así lo dicen las encuestas. El debate está en el fondo y en eso no nos podemos perder.

—También hubo otra polémica en el PS por una publicación en que se resaltó a Vodanovic por los resultados obtenidos en la CEP. ¿Qué le parece su liderazgo? ¿Fue injusto que se pasaran por alto a otros en esa publicación?

—El PS es un partido que tiene una historia que nos pesa sobre los hombros, particularmente a las nuevas generaciones. Lo digo porque tiene principios y valores que nosotros tenemos que cuidar y proteger. Cuando hemos asumido con el diputado Manouchehri una posición firme ante un gobierno de ultraderecha, es porque creemos firmemente y tenemos la convicción de que nada bueno traen esos grupos. Por eso somos categóricos y tenemos una forma directa de decir las cosas. En política se requiere de coraje y valentía para decir las cosas. No sé si la gente espera de nosotros que seamos titubeantes en los mensajes. Quieren claridad. Ese es el rol que hemos asumido. 

El liderazgo de la presidenta obviamente que es importante para el partido, es senadora y yo soy parte de la mesa nacional también, y conversamos y tenemos nuestras reflexiones. Podemos tener diferencias en algunas reflexiones, pero es lo que siempre ha tenido el PS desde su fundación. Esa diversidad enriquece el debate interno. Lo más claro es que nosotros en el pleno del comité central definimos una postura que era ser firmes ante este Gobierno y votar en contra de la megarreforma. 

—Dice que hay diferencias dentro del PS. Una de las más visibles fue cuando la presidenta del partido, Paulina Vodanovic, la desacredita a usted en el hemiciclo del Senado luego de haberle pedido la renuncia al ministro Quiroz. ¿Se arrepintió? ¿Hicieron las paces?

—La presidenta del partido me pidió una conversación, me pidió disculpas y es un tema superado. A mí me preocupa que el PS pueda estar del lado correcto de la historia. Ese es el objetivo que hemos empujado dentro del debate dentro del partido.

“El presidente Boric seguirá siendo un liderazgo y una voz validada en la discusión política de Chile”

—¿Qué reflexión hace de lo que fue el gobierno de Gabriel Boric?

—Los escenarios políticos, como las últimas elecciones, ocurren por distintos factores, partiendo porque nosotros empezamos a tener una derrota con los dos procesos constituyentes. Desde ahí hay señales que nosotros como fuerzas progresistas debimos notar qué estaba sucediendo. Cuando hay urgencias ciudadanas que el mundo progresista no conecta, ese vacío lo usan otras opciones. Eso pasó con la seguridad. El crecimiento económico también debe ser una prioridad para las fuerzas progresistas, cómo eso hace que nos vaya bien a todos y no solo a los que están arriba. 

—¿Le fue cómodo que el expresidente Boric saliera tan pronto a hablar de contingencia política?

—¿Quién define los tiempos de cuándo debe hablar un presidente o no?

—La mayoría de los expresidentes solía tomarse una pausa mayor de tiempo.

—¿Pero quién lo establece: la política, la ciudadanía o los momentos en el que un expresidente encuentre que es necesario poner puntos sobre las íes? Desdramatizaría su intervención. El presidente Boric seguirá siendo un liderazgo y una voz validada en la discusión política de Chile. Si él encuentra que es necesario pronunciarse en algunas materias, es una decisión de él.

—Él la mencionó a usted, en la mitad de su mandato, como una figura que daría que hablar en la izquierda, un liderazgo a considerar. ¿Ha conversado con él?

—Lamentablemente no he podido tener una conversación con el presidente Boric. 

—¿Le gustaría hacerlo?

—Siempre es bueno conversar con quien estuvo al mando de un país. 

Notas relacionadas