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23 de Junio de 2026“Las preparaciones que aparecen son bien divertidas”: Investigación retrata qué comían y bebían las clases altas en Chile entre 1884 y 1925
La investigación analiza documentos impresos entre 1884 y 1925 para reconstruir las costumbres gastronómicas de la época, revelando preparaciones, bebidas y formas de sociabilidad que marcaron a las clases acomodadas del Chile de comienzos del siglo XX.
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La investigadora del Centro de Investigación en Artes y Humanidades U. Mayor, Dra. Amalia Castro San Carlos, analizó una serie de menús chilenos que dieron vida a un libro donde se retrata cómo se comía, qué se bebía y cómo se presentaban estos elementos en el Chile de hace más de un siglo.
El trabajo propone que los menús impresos para fiestas y banquetes, las cartas de restaurantes y las etiquetas de los vinos ayudan a organizar y comunicar la experiencia de comer.
En conversación con The Clinic, Castro explicó que el proyecto primero recibió el nombre de “‘Explorando la intersección entre Full Design y Cultura, Menús y vinos durante la Belle Époque en Chile, 1884-1925 un estado del arte‘. A partir de ahí, y gracias al apoyo de ese proyecto, empezamos a explorar y finalmente se terminó escribiendo este texto mayor”.
“La verdad es que en un principio fue un artículo pequeño. De hecho, lo enviamos a una revista y no cabía en esa revista”, comenta la investigadora. “Es como la primera aproximación a este tema utilizando un documento efímero, como son los menús, como base de investigación. Eso es muy novedoso, es una tendencia que está muy reciente en Europa, y en fin, está recién partiendo el peso que tienen los documentos efímeros en la construcción de la ciencia social y la humanidad para distintos tipos de investigación”.

La Belle Époque
Con respecto a los hallazgos, comentó que “lo que apareció fue más o menos esperable. Por ejemplo, la influencia de los franceses, sobre todo en los banquetes de la Belle Époque, que es en el contexto histórico en el cual se generan estos menús. Lo que yo no esperaba era el rol y el papel, que en realidad el menú desde el punto de vista, cuando uno ya se pone los lentes, un poco desde el punto de vista del diseño, sobre todo el diseño de alimentos. El rol del menú como interfaz que va a estructurar una puesta en escena y va a estructurar una relación entre el usuario, la acción y el objeto. Eso fue tremendamente novedoso“.
“Me focalicé sobre todo en el vino como uno de los objetos a analizar dentro del menú, para poder tener un elemento un poco más concreto de análisis. Entonces, el lugar de objeto lo ocupa el vino, el usuario es el sujeto histórico. Es decir, el comensal que iba a estos banquetes y la acción se despliega en el banquete. El menú es esa interfaz que permite entender que el vino se transforma en un objeto cultural que va a relacionar una materialidad, una historia, inmigrantes, prácticas sociales concretas, etc.“, afirma.
En ese sentido, agrega que “a partir del menú como mediador, uno puede entender cómo van a funcionar en términos de clave social, el resto de los elementos que van a estar asociados a eso. Eso realmente es novedoso porque el menú básicamente deja de ser solamente algo que te informa, sino que es performativo, porque produce expectativas, va a regular elecciones, ordena simbólicamente el acto de comer y beber“.
“Las preparaciones que aparecen son bien divertidas, porque a veces uno puede darse cuenta de que la mayoría está en francés. Eso también asombra”, finaliza.
El libro está disponible en formato digital en el siguiente link.



