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25 de Junio de 2026

El impacto de la Ley de Etiquetado a 10 años de su implementación y la reducción de consumo de productos con sellos: 72% de los chilenos la respaldan

Un estudio de Activa Research revela que el respaldo ciudadano a la Ley de Etiquetado se mantiene mayoritario (72%), pero muestra una baja sostenida desde su entrada en vigencia en 2016. Mientras la consultora advierte sobre un "desgaste" en el efecto restrictivo de los octógonos, evidencia científica confirma que la normativa ha logrado reducir el riesgo de obesidad infantil en el país.

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La Ley de Etiquetado, implementada en 2016, introdujo los sellos “ALTO EN” azúcares, grasas saturadas, sodio y calorías, y así advertir a los consumidores para tomar decisiones de compra más saludables. Esto, teniendo en cuenta que Chile tiene una de las tasas de obesidad infantil más altas del mundo. Casi la mitad de los niños entre 10 y 14 años tiene sobrepeso u obesidad, esto eleva el riesgo de diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares en la adultez.

En el año de su estreno, la consultora Activa Research hizo un estudio para analizar la valoración y comportamiento de los consumidores con respecto a la Ley. En ese momento, apenas el 38% de la población declaraba fijarse en detalle en los componentes nutricionales al momento de comprar. Diez años después, ese porcentaje subió a 47%, que, según la consultora, evidenció que “los octógonos negros educaron progresivamente a los consumidores sobre lo que hay dentro de los productos que eligen”.

Chile fue el primer país del mundo en ejecutar este sistema de advertencia en 2016. El modelo se replicó posteriormente en Perú, México, Uruguay y Argentina, y la Organización Mundial de la Salud lo reconoce como el sistema de advertencia nutricional más eficaz a escala global.

Qué dice el estudio, diez años después

A una década de su entrada en vigencia, Activa Research realizó un estudio para medir los cambios en la percepción de la ley respecto de mediciones anteriores, que se hicieron en 2016, 2017 y 2018.

Frente a productos con sello “Alto en azúcar”, el 68% de los encuestados declara comprar menos o haber dejado de comprarlos, cifra que en 2017 llegó a su máximo histórico de 73%. Según la empresa, “la reducción respecto a ese peak refleja cierto desgaste en el efecto restrictivo de los sellos, lo que refuerza la necesidad de renovar los estímulos regulatorios”. Con respecto a los “Alto en grasas saturadas” la cifra pasó de 60% en 2016 a un máximo de 73% en 2018, situándose hoy en 67%.

Con respecto a los alimentos, el azúcar superó a las grasas saturadas como el grupo percibido más dañino, y la dupla grasas y azúcar se consolidó como la combinación más dañina.

Un 50% señala haber notado un efecto positivo en su salud o en la de su familia desde que redujo el consumo de productos con sellos. Este dato se contextualiza además con evidencia científica, ya que un estudio liderado por la Universidad Adolfo Ibáñez identificó que tras seis meses de exposición a las políticas derivadas de la ley, el riesgo de obesidad infantil cayó 1,9% en niñas y 2,2% en niños.

El 68% de los encuestados considera que la Ley de Etiquetado ha tenido un aporte positivo en los hábitos alimentarios de la población. Aunque la cifra es relevante, muestra una tendencia a la baja sostenida desde el 2017, cuando un 75% dijo que era un aporte positivo, y en 2018, cuando fueron 72%.

Otro indicador que bajó fue el aporte percibido a la salud, ya que quienes le asignan nota 6 o 7, pasaron a 40% este año, cuando en 2016 fue de 51%. El acuerdo con la ley sigue siendo mayoritario, con un 72%, pero también registra un descenso progresivo desde el 87% de 2016, pasando por 79% en 2017 y 78% en 2018.

“Estos datos apuntan en conjunto a una ley con bases sólidas pero que requiere un relanzamiento comunicacional para sostener su valoración social”, consignó la consultora.

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