Política
2 de Julio de 2026Diputada Tatiana Urrutia (Frente Amplio) : “La Contraloría confirmó que el Gobierno improvisó en materia de seguridad”
La integrante de la Comisión de Seguridad de la Cámara afirma que el informe de la Contraloría abre nuevas interrogantes sobre el rol del Presidente José Antonio Kast y la salida de la exjefa de Inteligencia de la PDI. Además, cuestiona la agenda del actual ministro Martín Arrau y el proyecto del Registro Nacional de Vándalos.
Compartir
Durante esta tarde, la diputada frenteamplista Tatiana Urrutia y el diputado socialista César Valenzuela se reunieron con el ministro de la Segpres, José García Ruminot, para abordar un proyecto de ley que busca aumentar las penas para los adultos que incentiven a menores de edad a cometer delitos. La reunión fue positiva, comenta la parlamentaria a The Clinic en esta entrevista.
Al salir del encuentro, la diputada, integrante de la Comisión de Seguridad de la Cámara, se enteró de que la Contraloría había respondido al oficio que ingresó junto a los diputados Patricio Pinilla (DC) y Raúl Leiva (PS), en el que el ente fiscalizador determinó que la exministra de Seguridad, Trinidad Steinert, excedió sus atribuciones al solicitar un informe reservado a la PDI apenas dos días después de haber asumido el cargo.
Para la diputada, el informe confirmó lo que la oposición venía advirtiendo: que el Gobierno nombró a una ministra que “no distinguió los límites entre su antiguo rol como fiscal y la conducción política del Ministerio de Seguridad”.
—¿Qué opinión tiene del informe?
—La Contraloría hoy día confirmó algo que veníamos advirtiendo desde el inicio. El Gobierno llegó a improvisar en materia de seguridad con el país. Nombró a una ministra que no distinguió los límites entre su antiguo rol de fiscal y la conducción política del Ministerio de Seguridad. Nosotros, durante dos meses, le advertimos al Gobierno sobre la gravedad de la situación, pero el Presidente prefirió hacer oídos sordos y blindar a una autoridad que hoy día terminó siendo confirmada por la Contraloría como una ministra que sobrepasó los límites que la ley le había impuesto.
—¿Qué pasa ahora con esta información disponible?
—Se abren preguntas que el Gobierno se negó a responder en su momento. Por ejemplo: ¿desde cuándo el Presidente conocía estos antecedentes? ¿Qué relación tiene la solicitud de las nóminas del personal con la salida de Consuelo Peña, la exsubdirectora de Inteligencia y Crimen Organizado? Cuando se le hizo la despedida a la ministra Steinert, ¿el Presidente sabía o no de esto? ¿Por qué la felicitó por su gestión? Siempre fue evidente que estábamos frente a un problema jurídico y de conducción política.
—Diputados de oposición han deslizado la idea de que se podría avanzar con una acusación constitucional en contra de la exministra. ¿Usted sería partidaria de apoyala?
—Hemos criticado mucho la manera en que el Gobierno reacciona de forma improvisada, arrebatada, anunciando querellas y acusaciones que después no pueden llevar a cabo. Nosotros vamos a analizar detalladamente esto, vamos a coordinarnos con diputados de las distintas bancadas. Hoy día no descartamos nada, pero sí vemos con mejores ojos partir con una comisión especial investigadora, donde van a tener que dar cuenta, bajo juramento, de respuestas que no han querido entregar.
—¿Cree que la salida anticipada de la ministra Steinert fue una forma de evitar esta polémica?
—La Contraloría confirma las dudas que teníamos: el Gobierno se ocupó de no responder y, de la boca para afuera, dice que quiere fortalecer a las policías, pero al final terminó exponiéndolas por conflictos personales, incluso involucrando a funcionarios que participaban en una investigación penal vigente contra el crimen organizado.
—Es conocido que usted no tenía una buena evaluación de la ministra Steinert. Ahora está el ministro Arrau. ¿Cómo ha visto su gestión y qué espera de él a propósito de este informe?
—El ministro Arrau cumple un rol político, sin duda, mucho mejor que la ministra Steinert. Pero hoy día lo que vemos es que este Gobierno no tiene una agenda de seguridad, sino más bien una agenda de orden, y sigue peleando con los fantasmas de 2019 mientras el crimen organizado se instala en los territorios y permea las instituciones a través de la corrupción.
Cuando hablamos de orden público, hablamos de controlar la calle, las marchas, las barricadas y las incivilidades. Ahí ya hay bastante legislación. Pero la seguridad pública es proteger la vida de las personas frente a los homicidios, la extorsión, los secuestros y el crimen organizado.
—Entonces usted no apoya el Registro Nacional de Actos Vandálicos…
—No veo a ningún narco preocupado por el ese registro, porque este proyecto, tal como está, no sirve para nada. Este es el proyecto estrella del Gobierno, pero parece que lo abandonó, porque todavía no va ningún ministro a defenderlo, a pesar de que ya vamos en la tercera semana de discusión.
Además, después del fallo del Tribunal Constitucional, que dice que restringir la PGU, la gratuidad y los subsidios —que es una de las propuestas de este proyecto— no corresponde porque los derechos sociales no son premios por buena conducta ni una herramienta de castigo, sino derechos. Eso, sumado a que esta iniciativa no tiene ninguna propuesta para abordar los problemas reales de la gente, demuestra una vez más que el Gobierno no sabe de seguridad y está improvisando o peleando con el 2019.
“Cada vez que el Gobierno se ve en un problema, acude al eslogan de que ‘es culpa del gobierno anterior'”
—Otro evento que marcó la agenda de seguridad fue el caso de los niños haitianos que ingresaron al país y que finalmente no estaban desaparecidos como se pensó. Luis Thayer, exdirector de Migraciones, dijo que había que bajarle el perfil al caso. ¿Cómo vio usted ese episodio?
—Hoy día hay una comisión investigadora que probablemente responda la gran pregunta que el Gobierno no ha sido capaz de responder: ¿qué fue lo que hicieron durante las nueve semanas en que conocieron estos antecedentes? Es muy lamentable haber escuchado al ministro del Interior exculpándose de su responsabilidad como Gobierno, diciendo que esto era una decisión del Servicio Nacional de Migraciones, un servicio que depende del mismo ministerio. Finalmente, una semana nos dicen a todo Chile que están preocupados por la integridad de estos niños y, a la semana siguiente, sostienen que era más importante proteger la reserva de este informe que preocuparse realmente por ellos.
Entonces, hoy vemos, en distintas materias, más una puesta en escena que una verdadera preocupación y ninguna política que demuestre con hechos esa preocupación.
—¿Y cree que hubo un aprovechamiento político del caso por parte del Gobierno?
—Como en todas las materias, cada vez que el Gobierno se ve en un problema, acude al eslogan de que “es culpa del gobierno anterior”. Se les está agotando la fórmula porque cada día les duran menos las polémicas inventadas para pelear con el gobierno anterior y se está sabiendo que el problema lo tiene el Gobierno.
—Pero el Comité Estratégico de Auditoría y Revisión Fiscal detectó más de $1,4 billones en transferencias a fundaciones sin una rendición adecuada. ¿Eso también forma parte de una estrategia contra el gobierno anterior? ¿Le parece positivo que se revisen esas cifras?
—No es contradictorio. Veinticuatro horas después de que se desarmó el tongo de la acusación constitucional, se da a conocer esta supuesta investigación hecha por el mismo Gobierno, que después sale diciendo que en verdad no puede afirmar nada, pero que las declaraciones apuntan a delitos. Yo esperaría que el Gobierno, más allá de los puntos comunicacionales, investigue todo lo que tenga que investigar, curse todos los sumarios y, si hay delitos, los envíe a la Fiscalía, que es su deber y lo mínimo que tiene que hacer.
Pero hoy día pareciera más bien que este Gobierno se alimenta de polémicas ante la falta de propuestas. Están acostumbrados a vivir de la polémica o están tratando de desviar el foco para no ponerlo donde hoy está lo relevante: la megarreforma y, además, una economía que se enfría y los supuestos empleos que iban a aparecer mágicamente cuando llegaran al Gobierno y que no han llegado.

Urrutia y la elección interna del Frente Amplio: “Todo puede pasar de aquí a las dos semanas que quedan para la inscripción”
—¿Cómo concluyó el Congreso Ideológico del Frente Amplio? ¿Qué ideas se rescatan principalmente?
—Para quienes esperaban que se acentuaran las diferencias, lo que confirmó es que somos un partido vivo, que tiene clara su dirección hacia el futuro: crecer en los territorios, crecer electoralmente, crecer en el ámbito municipal y responder con nuevas propuestas a las preguntas que hoy tiene el mundo. En eso hay unidad total. Por supuesto que en las próximas elecciones se verán los liderazgos que puedan conducir este partido, pero yo estoy muy tranquila porque tenemos una hoja de ruta hacia adelante, con mirada de futuro, responsable y compartida por la militancia.
—Se vienen elecciones internas. La diputada Gael Yeomans había dicho que era preferible tener un proceso electoral en el que compitieran distintas listas. ¿Coincide o prefiere una lista unitaria?
—Yo no veo diferencias sobre el proyecto que tenemos que construir, sobre con quiénes tenemos que construir ni hacia dónde debemos crecer. Puede haber diferencias de estilo, pero yo prefiero siempre apostar por la unidad. Y, sea cual sea el escenario, si hay competencia, creo que habla de un partido que está vivo.
Si no hay competencia, también habla de un partido que está vivo y que tiene claridad sobre cómo posicionarse hoy. Pero no tengo ninguna duda de que, exista competencia o no, el Frente Amplio va a actuar unido durante los próximos años.
Yo no sé qué va a pasar. Queda tiempo. Todo puede pasar de aquí a las dos semanas que quedan para la inscripción. Pero, sea cual sea la directiva electa, vamos a estar todos detrás, actuando y hablando de manera coral.
—¿Tiene una candidata o un candidato para liderar el Frente Amplio?
—Todo puede pasar. Feliz de responder esa pregunta una vez que ya se inscriban las listas, pero veo en nuestros liderazgos mucho aprendizaje, mucha madurez. Nos hacemos cargo de haber sido gobierno y hoy también estamos mirando cómo responder frente a un gobierno que nos ofrece retrocesos.



