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Si bien el ministro Quiroz se sentó en la mesa, lo cierto es que no quiso ceder en temas fundamentales del proyecto. Foto: Agencia Uno.

Política

2 de Julio de 2026

El giro de Quiroz: las razones que lo llevaron a sentarse a una mesa de diálogo transversal por la megarreforma

Hasta hace unas semanas, el ministro de Hacienda rechazaba abrir una mesa de negociación sobre la megarreforma. La insistencia de Paulina Núñez, la estrecha mayoría oficialista en el Senado y el temor a que la reforma avance por apenas un voto terminaron empujando un cambio de estrategia.

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“Fue necesaria la insistencia”, explica más de un senador para describir cómo los jefes y subjefes de todas las bancadas del Senado terminaron reuniéndose con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en el ex Congreso de Santiago para abordar la tramitación de la megarreforma que impulsa el Gobierno de José Antonio Kast.

El encuentro, que se realizó ayer entre las 18:30 y las 21:30 horas, marcó un hito inédito desde que comenzó la discusión del proyecto. Si bien el Ejecutivo había recibido en La Moneda a distintas bancadas de oposición, alcaldes opositores y mantenido un contacto permanente con las fuerzas oficialistas, hasta ahora se había resistido a abrir una instancia de diálogo transversal con todos los comités del Senado.

Nosotros vamos a seguir avanzando en el proyecto conforme a la suma urgencia que se le ha dado. Eso no impide conversar en el trayecto, y así lo hemos manifestado siempre. Estamos dispuestos a conversar”, había declarado el ministro Quiroz a comienzos de junio.

Sin embargo, en esa misma oportunidad descartó instalar una instancia como la que finalmente encabezó este jueves. “Lo que no vamos a hacer es parar para instalar una mesa técnica, conversar y esperar dos o tres meses. Eso no va a ocurrir”, afirmó entonces.

Sus declaraciones, sin embargo, terminaron cediendo ante la insistencia de la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), y de parte de Chile Vamos, que promovieron la apertura de un espacio de diálogo con la oposición para otorgar mayor transversalidad a la discusión.

Las senadoras de oposición junto a los oficialistas y el ministro Quiroz. Foto: Senado.cl

Las razones de Quiroz

Entre los senadores circulan distintas explicaciones sobre por qué el ministro terminó allanándose a esta reunión, en la que participaron la propia Núñez, el vicepresidente del Senado, Iván Moreira, Paulina Vodanovic (PS), Yasna Provoste (DC), Claudia Pascual (PC), Loreto Carvajal (PPD), Javier Macaya (UDI) y, de forma telemática, Diego Ibáñez (FA).

La primera, coinciden distintos parlamentarios, fue la persistencia de la senadora Núñez. Tanto oficialistas como opositores reconocen que la presidenta del Senado ejerció su rol institucional para abrir un espacio de conversación.

“Dejó en claro que la corporación no es un buzón donde uno llega e ingresa proyectos”, resume uno de los asistentes. Otro agrega que, desde el punto de vista comunicacional, para el Gobierno se hacía muy difícil seguir negándose a una mesa de diálogo, por lo que Quiroz terminó viéndose obligado a asistir.

Consultado por The Clinic, Moreira defendió la decisión del ministro. “Esta es una demostración más de que el ministro está dispuesto al diálogo”. Sin embargo, advirtió que ello no implica necesariamente alcanzar un acuerdo transversal. “Indudablemente hay temas que quizás no vamos a superar, como los temas ambientales”, sostuvo.

En esa línea, llamó a “no generar expectativas en algo que recién comienza, ya que el próximo viernes vamos a continuar con una segunda reunión a las cuatro de la tarde”.

Diversas fuentes, sin embargo, sostienen que detrás de este cambio de postura también existe un cálculo político destinado a proteger al Gobierno de la estrecha mayoría con la que cuenta actualmente en el Senado.

El oficialismo, considerando también a la senadora Vanesa Kaiser, del Partido Nacional Libertario, suma 26 votos, apenas uno por sobre la mayoría simple. Esa estrechez deja en riesgo cualquier proyecto relevante ante un eventual descuelgue.

De hecho, en La Moneda reconocen en privado su preocupación por elposible desafuero de tres senadores oficialistas que enfrentan causas judiciales. Si bien la tramitación actual de la megarreforma no estaría en riesgo, en el oficialismo admiten que aprobar una reforma de esta magnitud por apenas un voto, sin construir acuerdos más amplios, podría complicar seriamente la agenda legislativa del Gobierno si en el futuro se concretan esos desafueros.

Moreira comparte ese diagnóstico. “En el diálogo puede surgir la aprobación de algunas cosas, pero no podemos llegar hasta el último minuto dependiendo de una mayoría frágil que tenemos en el Senado. Aunque hoy tenemos 26 votos, no se trata de eso; se trata de avanzar en el diálogo y en el acuerdo”, afirmó.

La presidenta del Senado Paulina Núñez y el ministro de Hacienda Jorge Quiroz. Foto: Agencia Uno.

La senadora Alejandra Sepúlveda, por su parte, sostuvo que “los votos de la acusación constitucional son una señal de que aquí no hay ningún voto seguro y que, además, las mayorías son bien frágiles. En la votación en particular del proyecto van a influir muchos factores”.

Además, aseguró que “el desorden al interior del bloque oficialista es cada vez más evidente y las rencillas internas provocan una fractura al momento de las votaciones”.

Ese escenario es el que, según distintos senadores, terminó llevando a Quiroz a aceptar una instancia que hasta hace unas semanas rechazaba. Sin embargo, desde la oposición advierten que, pese a valorar la gestión de Paulina Núñez para abrir el diálogo, no observaron una mayor disposición del ministro a modificar el corazón de la iniciativa.

Uno de los asistentes relata que Quiroz fue explícito apenas comenzó la reunión: “Para no perder tiempo… no está en discusión la rebaja del impuesto corporativo ni las compensaciones vía impuestos”.

“Su postura es dura respecto del corazón del proyecto y solo muestra disposición para modificar aspectos periféricos”, resume una senadora. Sepúlveda coincide con esa evaluación. “Lo que nos preocupa es que, a pesar de que exista una mesa y se pueda conversar, el Gobierno no ha flexibilizado absolutamente nada de las materias que a nosotros nos interesan”.

En esa línea, agregó que, por más presiones que pueda ejercer Chile Vamos, “ellos tienen un ADN de inflexibilidad absoluta”.

Por otra parte, fuentes empresariales reconocen que existe preocupación porque una reforma de esta envergadura sea aprobada por apenas un voto, ya que ello podría generar incertidumbre de cara a las próximas elecciones. Según esas mismas fuentes, ese diagnóstico también llegó a oídos del ministro Quiroz y contribuyó a que finalmente aceptara participar en una mesa transversal con los senadores.

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