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Rodolfo Carter: “El ministro Jorge Quiroz es la persona más influyente del gabinete del Presidente Kast”

El senador reconoce que esta administración ha cometido errores y que “ha habido descoordinaciones que hay que corregir”. Sin embargo, sostiene que el Gobierno —“ahora sí”— va por buen camino y que ha logrado impulsar los cambios que se requerían. En esta entrevista, el exalcalde aborda su cercanía con el ministro de Hacienda, cuestiona a Evelyn Matthei por sus críticas al mandatario —“personas de izquierda son menos agresivas”, analiza— y entrega una positiva evaluación de la ambiciosa agenda de seguridad de La Moneda. Asimismo, carga contra la izquierda y las “caricaturas” sobre la actual gestión: “Este no es un gobierno de ultraderecha ni de cerca. ¿Acaso el Presidente Kast habla como Milei?”.

Por 16 de Agosto de 2026
El senador Rodolfo Carter (independiente en comité republicano). Fotos: Francisco Paredes / The Clinic
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Referencias a Arturo Prat y al primer alunizaje de la historia liderado por la misión estadounidense Apolo 11 forman parte de la decoración de la oficina de Rodolfo Carter en la oficina que ocupa en el Congreso, en Valparaíso, luego de asumir el 11 de marzo como senador por La Araucanía.

Se trata de los mismos elementos que trasladó desde el despacho de la alcaldía de La Florida, que lideró por 12 años y que aún añora. “No hay ningún cargo que uno pueda tener en la vida, ni siquiera la Presidencia de la República, que se compare con ser alcalde”, sincera el abogado, quien concede esta entrevista a The Clinic el mismo día en que el Ejecutivo logró poner fin al último paso legislativo de la megarreforma, con la aprobación de los vetos introducidos por el Presidente José Antonio Kast.

Carter —quien continúa como independiente, pero es parte del comité republicano— asegura que “ahora sí” el Gobierno va por buen camino. Reconoce que al inicio sintió temor por una serie de “tumbos”, pero subraya que el cambio de mano se ha comenzado a notar. Como ejemplo exhibe el proyecto de ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social, donde una persona que conoce de cerca, como es el ministro Jorge Quiroz (Hacienda), cumplió un rol estelar.

El exalcalde dice sentir orgullo y emoción con que la iniciativa haya incorporado una indicación de su autoría que permite a las empresas descontar impuestos cuando apoyen a sus trabajadores en enfermedades catastróficas, que logró votos transversales.

La idea surgió de una experiencia personal. “Mi papá cumple este año 30 años fallecido. Murió de leucemia. Y la SMA, que era la empresa en que él trabajaba, en un acto de generosidad que nunca terminaré de agradecer, financió parte importante de su tratamiento. Nosotros no teníamos ninguna posibilidad viviendo en La Florida de tratarlo en la mejor clínica de Chile. Entonces, cuando me tocó discutir la reforma tributaria, le planteé al ministro Quiroz este caso. Hoy puedo decir que hay una ley que va a permitir que otros Jorge Carter puedan tratarse y salir adelante con el apoyo de su empresa“, relata emocionado. 

Y no pierde la oportunidad de destacar el apoyo de otros senadores de oposición, entre ellos, Diego Ibáñez, del Frente Amplio, a quien describe como una persona talentosa, aunque “equivocado” en muchas cosas. “Pero el día en que no nos tratemos como enemigos, todo será distinto”, dice. 

—Su horizonte no parecía ser el Senado.

—Mi horizonte era ser no sé si ministro, pero un cargo ejecutivo, donde uno hiciera cosas todos los días, mientras que el mundo parlamentario me parecía lento, protocolar y hasta medio pomposo. Pero la vida está hecha de sorpresas. El Presidente Kast, en esa época candidato, me pidió que fuera senador por La Araucanía, me mandó a una zona compleja, porque yo pude jaber sido senador por acá. Nací acá en Valparaíso.

Pero ha sido maravillosa la experiencia y ver el rostro humano de La Araucanía, me enamoré rápidamente. Y fue una de las razones por las cuales, llegado el minuto de la conformación del Gobierno, me quedé como senador y no como ministro.

—¿Se puede influir desde el Congreso?

—Es difícil a veces. Esto es como un internado. Pinochet parece que pensaba crearlo así: nos tiene lejos de Santiago, nos tiene bien encapsulados y esta ciudad no tiene ningún beneficio con este edificio. Y justo porque es una cápsula, de repente se desconecta de la realidad del país, del día a día, y ese es uno de los desafíos más importantes que uno debe tener: estar conectado con la gente. 

—¿No le ha pasado?

—Cuesta. Porque te dicen señor senador, honorable, te abren la puerta y todo el mundo se te cuadra. Lincoln decía que todos los hombres -y mujeres- pueden vivir la adversidad y sobreponerse a ella, pero si quieres probar el carácter de una persona, dale poder. Creerse el cuento no cuesta tanto, y eso es una lucha de todos los días.

“No hay que tapar el sol con un dedo. Se han cometido errores y ha habido descoordinaciones que hay que corregir”

—A principios de este gobierno, ¿veía viable esta idea de tener aprobada esta megarreforma antes de agosto?

—Sí. Tengo la suerte de conocer a Jorge Quiroz de antes del Presidente Kast. Llegó conmigo a la campaña. Somos amigos, los dos porteños. Es porfiado como mula mi tío…

—¿A veces demasiado porfiado?

—Sí, pero a los amigos se les quiere y yo lo apaño a morir a Jorge. Sé que es un gran chileno, es un tipo al que le duelen las críticas. No es un pituco metido en economía, tiene un origen muy sencillo y que le urge Chile, que sabe que si no se hacen las cosas ahora, vamos a tener que escribir la historia de hace cien años cuando los chilenos decían que con el salitre estábamos listos y mire en lo que terminamos. Hoy tenemos la obligación de retomar la senda de crecimiento, volver a ponernos al día y cumplir la promesa de tantos años de ser el primer país desarrollado de América Latina. 

—¿Qué tan cierto es que Quiroz es la persona que más influye al interior del gabinete?

—Yo creo que el ministro es la persona más influyente del gabinete. Lo es porque todo ministro de Hacienda es muy influyente. Probablemente durante el gobierno del presidente Piñera, el presidente Piñera era además el ministro de Hacienda. Y en el resto de los gobiernos… Andrés Velasco sin duda fue el ministro más importante de la presidenta Bachelet. Y si bien tengo una mala evaluación de Marcel, me imagino lo malo que habría sido el gobierno de Boric sin Marcel.

Jorge además de ocupar un cargo importante por su personalidad y lo persistente que es, se ha ganado un espacio.

—¿Se complementa bien con su comité político: el biministro Alvarado (Interior-Segegob) y el ministro García (Segpres)? Esta semana vimos una descoordinación de los ministros por el requerimiento al TC en un artículo de la megarreforma.

—Sé que hay una tentación del mundo del periodismo de buscar el conflicto, hacer ver que hay una pugna. Son caracteres distintos: el ministro Alvarado, al igual que García, es un político con larga carrera y conoce este edificio y las personalidades de los parlamentarios como la palma de su mano. Jorge, en cambio, viene de otro mundo muy ajeno a esta realidad. 

Pero no es que estén en pugna, son distintos y a veces les cuesta coordinarse. Tienen sensibilidades distintas. 

—¿Se han cometido errores?

—En esto no hay que tapar el sol con un dedo. Se han cometido errores. Ha habido descoordinaciones que hay que corregir, porque lo que la gente quiere es claridad de un gobierno y que no haya descoordinaciones.

—¿Le ha faltado oficio al ministro Quiroz?

—En una de esas. Hay momentos, por ejemplo, cuando se anunció esta baja del impuesto corporativo, de que en un minuto estábamos en 23% y luego en 22%, recuerdo que lo conversé con él y le dije que con esto la gente del PPD tal vez se baja. Y el ministro, sin mala intención, no vio venir ese peligro. Y justamente ese cambio generó el quiebre con senadores que pudieron apoyar la reforma. 

Pero sí puedo dar fe, en esto no temo equivocarme, Jorge actúa con buena fe. Puede equivocarse como me equivoco yo y cualquiera que lee esta entrevista, pero lo que lo mueve es un profundo amor por Chile y un sentido de urgencia de que las cosas hay que hacerlas ahora.

“No quiero que los militares aparezcan haciendo un allanamiento en una población, como sucede en México o El Salvador”

—Usted en su momento pedía un golpe de timoń. ¿Ha visto efectos? ¿Cuánto cambió la mano?

—Sin duda. Probablemente el Presidente sacrificó a su mejor ministro, que iba camino a ser un gran ministro de Obras Públicas. La primera vez que me reuní con Martiń Arrau como ministro de OO.PP. quedé impactado por el nivel de conocimiento que tenía y por las ganas de hacer cosas rápido. Estoy seguro de que ahí Martín estaba como pez en el agua. Y de repente le dicen anda a bailar no con la fea, con la superfea, con la más difícil de todas, además en un ministerio con problemas.

Creo que el cambio ya es notorio, hay despliegue territorial, se presentó un programa que vamos a empezar a discutir. Espero ayudarlo en todo lo que sea necesario, enfrentar las críticas que le formulará la oposición, cuando muchas de ellas ya están surgiendo, como cuando dicen que el estado de excepción es inútil o que acá hay prevención. Pero no han leído el proyecto.

—¿Qué necesidad hay de una reforma constitucional para establecer en la Constitución una redacción que es similar a la que existe hoy?

—Me parece que hay ciertos elementos de este nuevo estado de excepción constitucional por seguridad que son muy relevantes. En primer lugar, la declaración. Sé que sostiene que es redundante, pero creo que es muy importante. Segundo, porque permite hacer una ingeniería de detalle territorial que los otros estados de excepción no tienen.

—¿No es algo simbólico?

—No lo es. Por ejemplo, con el estado de emergencia significa que toda una región o provincia se declara estado de emergencia y las restricciones de libertad son generales. Cuando llega un funeral narco a un barrio, no es toda la comuna la que requiere restricciones constitucionales, como la intervención de teléfonos, restricción a la circulación de personas, presencia de distintas policías o inteligencia militar.

Entonces, yo prefiero acotar la medida donde se necesita a que sea en toda una región o una comuna. Para ponerlo en un ejemplo claro: cuando antes había cáncer, te metían en una máquina a hacer radioterapia y el cuerpo sufría por igual, mientras que hoy la radioterapia va al tumor. Esto es lo mismo, es cirugía de mucho más detalle en los lugares que se necesita.

—¿Están preparados los militares para asumir esas labores?

—Puede haber alguna reticencia de las instituciones de la defensa porque legítimamente tienen temor a contagiarse con el narcotráfico, tienen temor a entrar en estas áreas -por la memoria histórica del país- y verse involucrados en hechos que después los tengan desfilando en tribunales. 

Lo que yo sostengo, y el ministro está de acuerdo, es que las FF.AA. tienen capacidades operativas en materia de inteligencia que son únicas en Chile, y en eso las FF.AA. tienen que colaborar. En castellano: si le quiero pinchar el teléfono al Tren de Aragua, ¿quién tiene la mejor tecnología de América Latina? Las Fuerzas Armadas chilenas. Lo mismo con la capacidad intrusiva aérea y terrestre. Hay que utilizar esas capacidades acotadas para perseguir a estos grupos. 

—¿Y proceder con allanamientos?

—Lo que no quiero que ocurra, como sucede en México o incluso en El Salvador, es que los militares aparezcan haciendo un allanamiento en una población, porque creo que no es necesario y porque tenemos que hacernos cargo de nuestra memoria histórica.

“Lamento mucho que Evelyn Matthei está terminando su carrera en la política del picado”

—¿Debe ser carabineros el que esté al mando, como se propone en la iniciativa?

—Es algo que tenemos que conversar, darle garantías a todos. Yo creo francamente que para un militar o para un marino es más difícil, por un tema de mando. Pero cuando un militar está sometido a un jefe de defensa nacional también le responde a un miembro de otra rama. No veo una razón tan potente para negar esa misma condición a un general de Carabineros. 

—Evelyn Matthei decía esta semana…

—¡Qué dijo ahora!

—Que sacar militares podía tener la intención de polarizar, que esto ha fracasado en  distintos países…

—-Cuando uno no tiene nada bueno que decir de alguien es mejor no decir nada. Lamento mucho cómo Evelyn Matthei está terminando su carrera en la política del picado. Sé que es difícil perder, pero alguien que tenía una carrera tan distinguida como ella, una gran alcaldesa, una muy buena ministra y senadora, que siga respirando por la herida habla mal de ella. Y además se queda sola, porque los partidos que la apoyaron no están en esa disposición. 

—Su voz podría ser escuchada también.

—No tiene por qué estar de acuerdo con lo que hace el Presidente Kast y encontrar elementos críticos, ¿pero encontrarle siempre todo malo y dedicarse a hacerle el discurso a la izquierda? Cuando tenemos alcaldes de izquierda, como el de San Bernardo, que pide la presencia de las FF.AA. en la calle, es bastante paradójico que personas de izquierda sean menos agresivas que la excandidata presidencial. De verdad, esto me provoca molestia a veces, pero más que nada me provoca pena.

—¿No ha podido superar la derrota?

—No quisiera hablar del quinto lugar, porque claramente es doloroso para ella. Pero cuando a uno le va tan mal electoralmente, no fueron solo los bots… Supongamos que fueron solo los bots, que no creo que haya sido, ¿será eso solamente?

—¿Conversó con ella?

—Tuve una conversación con ella en la previa de la elección presidencial cuando se negó a las primarias. Le dije: “Evelyn, las primarias solo te ayudan y enriquecen tu candidatura”. Ella optó por el camino del ninguneo, el camino del yo estoy lista. Recuerdo una conversación en la que alguien decía “Chile ya eligió a Evelyn”. La verdad es que hay que actuar con mucha humildad en la vida. 

La Presidencia es esquiva y solo le toca a algunos, y a veces por razones misteriosas. Y si la Presidencia no te acepta, hay que seguir amando a Chile, no desde el rencor. Yo escogí el camino de la libertad y de no vivir con rencor, le agradezco a mis papás que me dieron la leche desde niño, pero nunca el resentimiento.  

“Este no es un gobierno de ultraderecha ni de cerca. ¿Acaso el Presidente Kast habla como Milei?”

—Carolina Tohá dijo que el Gobierno debería dedicar toda su energía a implementar todos los proyectos que ya han salido del Congreso en vez de sumar nuevas medidas.

—Tengo una gran opinión de Carola Tohá en lo humano, ya que políticamente es un desastre. Carola Tohá apoyaba el mamarracho, era partidaria de tirar el país a la basura y no tuvo el coraje moral de enfrentar lo que ella sabía que era malo para Chile. Ahora todos lo reconocen, ya que el expresidente Boric lo dijo esta semana en la presentación de un libro. ¡Pero hasta cuándo po! Está bien, todo el mundo tiene derecho a equivocarse, pero no a equivocarse todos los días. 

¿Ellos dándonos recetas? Si los que querían refundar Chile eran ellos. Ellos dijeron que había que tener no sé cuantas nacionalidades y sistemas de justicia más. Y un par de cuadras de más allá, utilizaron la bandera chilena para un acto impresentable. 

—¿Qué esperaría de la oposición entonces?

—Primero, les sugeriría una dieta, no de silencio, pero sí de humildad y retrospección, de mirar al otro como un legítimo otro, como decía Maturana. No esperamos que nos apoyen, pero primero nos catalogan de ultraderecha. Este no es un gobierno de ultraderecha ni de cerca. El Presidente no tiene el tono de un ultraderechista. ¿Habla como Milei? ¿Descalifica al adversario? No. Tiene una visión del mundo, pero no está mal. ¿No la tenían ellos también? Si todos los demás éramos unos miserables que les robamos el pan a los más pobres y había que sepultarse bajo la lápida de una Constitución excluyente. 

—A veces la Presidencia es la que hace cambiar. ¿O no?

—Creo que José Antonio siempre ha sido así. Hay harto de caricatura respecto a él. Es una persona con defectos, como yo, como cualquier persona, pero tiene virtudes muy evidentes: es un tipo muy trabajador, muy persistente. Nunca ha sido una personalidad totalitaria. Además, en la coalición del presidente Boric había un partido que todavía cree en la violencia como herramienta política en su declaración de principios: el PC. A mí me sorprende que eso pase piola. 

“Meternos en la privatización de Codelco en este minuto, con un paro en el cobre, sería un desastre para el país”

—¿Le gusta lo que está viendo con el Gobierno?

—Ahora sí.

—¿Ahora sí?

—Es que partimos con hartos tumbos. Yo estaba muy preocupado, pero creo que se han hecho buenos cambios. Me gustó su actitud, porque más de alguien le debe haber dicho -me consta- que usted no puede ser el gobierno que tuvo el gabinete más corto de entrada. Pero el Presidente puso primero a Chile, hizo los cambios que pidieron muchos, pese al cariño especialmente por la ministra vocería. El Presidente aplicó un cambio doloroso y puso a muy buenas personas a cargo de esas responsabilidades, particularmente en Seguridad.

—¿Cuánto afectan al Gobierno las propuestas que muchas veces hacen desde sus partidos y que no están dentro de las prioridades de La Moneda?

—Está bien, eso es parte de las democracias. En todas las coaliciones ocurre. 

—¿El debate sobre privatizar Codelco, levantado por Arturo Squella, no fue un error?

—No, no fue un error. Lo conversé con Arturo Squella. Yo estoy de acuerdo con privatizar Codelco en el papel. Porque hay un tema de prudencias. De repente hay gente que es cabeza caliente y cree que la prudencia es cobardía, pero la verdad es que la prudencia es la mayor de las inteligencias. Si hoy estamos aprobando reformas estructurales y estamos metidos en la agenda de seguridad, meternos en la privatización de Codelco en este minuto, con un paro en el cobre, sería un desastre para el país.

—¿Entonces ha sido prudente o no Arturo Squella?

—No quiero calificar de prudente o imprudente a Arturo, creo que en general es un muy buen presidente de partido y es muy prudente. De hecho, lo que lo caracteriza es ser un político muy serio. No colaboraría en restarle mérito. Pero en esto, lo conversé con él, tuve una explicación más sofisticada, más amplia, porque en el papel hoy día Codelco con su nivel de deuda le impone a la sociedad chilena mil dólares por persona. Los números son entre 20 y 26 mil millones de dólares de deuda que tiene Codelco por la mala gestión de una empresa que debería tener gestión distinta.

Si de verdad queremos que sea la empresa de todos los chilenos, la forma de gobierno de esta empresa tiene que cambiar. Pero la prudencia nos obliga a no tener esa agenda hoy.

Carter y su petición de indultos: “Debemos hacer una autocrítica de cómo abandonamos a nuestras policías” 

—Usted ha sido uno de los senadores oficialistas que ha impulsado la idea de los indultos generales a exuniformados por causas del estallido. ¿No es más ruido eso también?

—Es que esto tiene que ver con seguridad. Lo que ocurrió en el año 2019 fue en un gobierno democrático, con una crisis de seguridad que se salió de todos los límites y donde además las policías durante años se les fue privando del entrenamiento y de las capacidades operativas para reprimir con mecanismos disuasivos este tipo de operaciones. Cuando se empezó a prohibir el carro lanzaaguas y las lacrimógenas, al final se condenó a carabineros a terminar en el cuerpo a cuerpo. Y cuando terminas en eso, terminas en problemas graves de violación de derechos de los ciudadanos porque la policía no estaba preparada. Y si a eso le suma el encarnizamiento de los fiscales con las policías, que ha sido feroz. Piense en el cabo Zamora, que ahora es diputado.

—Zamora terminó absuelto por la justicia. Pero estamos hablando de casos donde ha habido condenas de los tribunales…

—No se olvide que el indulto no es lo mismo que la amnistía, porque el indulto, a diferencia de esta última, no borra el delito y lo que hace es devolver la libertad a la persona por razones de paz social. Estoy de acuerdo en que se puede hacer distinciones con las condenas más graves, como la privación de la vista de una persona, pero la amplia gama de los apremios ilegítimos, con una persona que dice que fue golpeada, se puede aplicar el indulto. 

Podemos modificar todas las leyes que usted quiera, pero en el corazón y en el espíritu de la policía siempre va a estar esa sensación de si pasa algo y si me abandonan. Invito a los lectores del The Clinic a pensar: ¿Alguien de verdad cree que la policía salió esa mañana a matar gente? Eso no fue así.

—¿Cree que el Presidente debe dar estos indultos dentro de un plazo? El senador Ignacio Urrutia (Rep.) proponía el 11 de septiembre. 

—No soy partidario de pautear al Presidente. Pero quiero aclarar una cosa: yo le digo dictadura a la dictadura y creo que un militar que tortura, mancha su uniforme. Prat nunca lo habría hecho. Pero eso no impide reconocer que se está dañando la moral de nuestras policías. Debemos hacer una autocrítica de cómo abandonamos nuestras policías. 

“Es relevante formar una coalición. Necesitamos a los libertarios y acercar al PDG”

—¿Falta un vocero en el Gobierno?

—El Gobierno tiene que hacer lo que crea correcto. Para mí hasta el minuto ha sido correcta la decisión de nominar un biministro.

—¿Lo ha hecho bien Alvarado?

—Creo que sí. Pero creo que los ciudadanos escuchan esto y nos dicen ‘voce-¿qué? La persona que está volviendo a La Florida en transporte público no está preocupada de si hay vocero, le preocupa llegar a la casa y que no lo asalten.

—Pablo Longueira decía que faltaba una coalición. ¿Lo ve así?

—Sí. Creo que sí es relevante formar una coalición, Pablo en eso acierta. Además, porque es un poco hipócrita, si ya lo somos.

—Bueno, pero después los republicanos dicen que se sienten más cercanos a los libertarios. 

—Es un error, ahí hay un error. Nos necesitamos entre todos y la diversidad nos enriquece. Es decir, necesitamos a los libertarios. Y si me pregunta si hubiera hecho campaña por Kaiser de haber pasado a segunda vuelta, completamente. Tengo la mejor opinión de Johannes, es un patriota de primer nivel. Pero con ese mismo énfasis, quisiera tener más cerca al PDG. No porque seamos igual, ni porque yo vaya a votar por Parisi, es porque creo que es una mirada que necesitamos acercar: el amplio arco del 62%. 

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