Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Opinión

4 de Julio de 2026
republicanos
republicanos
Sandro Baeza

Columna de Danilo Herrera: Los verdaderos “republicanos”

Foto autor Danilo Herrera Por Danilo Herrera

En su columna semanal, Danilo Herrera sostiene que la verdadera disputa dentro de la derecha no es entre moderados y duros, sino entre quienes privilegian los gestos para la galería y quienes están dispuestos a ceder para sacar adelante reformas que beneficien al país. A propósito de la megarreforma y del rol de Paulina Núñez, plantea que los verdaderos republicanos son quienes piensan en Chile antes que en el próximo titular.

Compartir

Hay equipos que juegan para la tribuna, con individualidades y jogo bonito y, aunque pierdan, se preocupan de hacer la jugada para los highlights de redes sociales. Por otro lado, hay equipos que piensan en la Copa, que sacrifican la exhibición, pero cuidan el resultado y hacen lo aburrido cuando es necesario. 

La ultraderecha es de los primeros, con proyectos que suenan a golazo y sirven para ganar partidos, pero no el campeonato. Mientras que hace rato está claro que quienes mojan la camiseta por Chile, los verdaderos republicanos que piensan en la Copa, aunque eso signifique jugar fome, es la derecha tradicional.

La Concertación se demoró una década en resolver su propia versión de esto: autocomplacientes contra autoflagelantes, los que creían que había que defender la obra sin matices y los que insistían en que gobernar bien significaba corregir los errores de los años de gestión. Hoy, la derecha tiene el mismo dilema, pero en su versión “cobardes contra valientes”. Y como entonces, la diferencia no es cosmética, define si un proyecto sale mejorado del Congreso, o sin cambios porque nadie quiso dar la pelea correcta, aunque no cumpla su objetivo.

Esta semana vimos un buen ejemplo de esta disputa, la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda, Nicolás Grau. La impulsaron Republicanos y el Partido Nacional Libertario, con la repetida excusa de cobrar una responsabilidad política que, supuestamente, exigían sus electores. En este caso, por un error en una proyección económica.

Chile Vamos mayoritariamente votó a favor en la Cámara, más por temor que por convicción. El senador Cruz-Coke la calificó de show y de uso indebido de las herramientas constitucionales. Ossandón, también miembro de la cámara alta, fue más osado y dijo que no había mérito jurídico y que políticamente le hacía mal al propio gobierno de Kast. Derecha cobarde vs. derecha valiente.

Nicolás Grau (8)
Nicolás Grau

La disputa que viene ahora es el indulto general para los uniformados condenados por delitos cometidos en el estallido social. La empujan nacional-libertarios y republicanos, pero la UDI ya marcó distancia y dice que el indulto se debe evaluar caso a caso, no en bloque. La respuesta de Johannes Kaiser fue una rabieta pública, justo cuando vence el plazo para las indicaciones de la “megarreforma”.

En medio de esta nueva pelotera fue la senadora Paulina Núñez (RN), presidenta del Senado, quien empujó la instalación de una mesa transversal para lograr un acuerdo amplio en el proyecto más relevante de la administración Kast, una acción que el propio ministro Quiroz se había resistido a hacer desde hacía semanas.

Él prefería seguir con su estrategia de pirquineo: ir a buscar votos descolgados uno por uno, artículo por artículo, sin sentarse con la oposición como bloque. Núñez insistió igual, y el pasado miércoles, Quiroz cedió y llegó a la mesa, con Moreira, Macaya y Carter representando al oficialismo, y Provoste, Ibáñez, Pascual, Vodanovic y Carvajal por la oposición.

La pregunta es qué hace la izquierda y centro-izquierda con esa ventana. La pelea de la derecha solo es una buena noticia si la oposición tiene un plan. Si no lo tiene, es apenas un respiro para el gobierno, no una victoria para nadie más. Estos son justo los momentos en que una estrategia permite adelantar posiciones, y la oposición ya dejó por escrito sus propuestas antes de sentarse a conversar: revisar exenciones, cerrar elusión, subir recaudación. El riesgo es que todo esto se use para bajar el tono y ganar tiempo, y que en dos semanas se vuelva a la lógica del voto por voto sin que nadie haya movido la aguja. La diferencia entre un respiro y una victoria la define la oposición, no el gobierno.

Pero lo de Paulina Núñez tiene otro nombre, y se le denomina convicción democrática. Pudo quedarse callada y dejar que Quiroz siguiera pirquineando votos uno por uno, sin ceder nada a cambio. En vez de eso, forzó una mesa que su propio sector no quería, con el costo político de exponerse frente a la ultraderecha que prefiere ganar la votación aunque el proyecto salga peor. Eso es pensar en Chile antes que en el próximo titular, o highlight en redes sociales. Los verdaderos “republicanos” no son los que gritan más fuerte ni los que acusan por deporte. Son los que, como Núñez esta semana, ponen la pelota al piso aunque les cueste la ovación de su propia barra brava.

Temas relevantes

#derecha

Notas relacionadas