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Economista jefe de Itaú: “Hay un contraste entre la debilidad de corto plazo, mirando por el retrovisor, con el horizonte que sigue mostrando una recuperación”

Andrés Pérez no cree que la economía termine con una recesión técnica; proyecta una aceleración a fin de año en torno al 4%. Aunque si continuara la debilidad en los datos espera que las autoridades actúen. “Nuevas bajas de los precios locales, en línea con una rápida caída de los precios internacionales del petróleo, ayudarían a recuperar la confianza de los hogares y de las empresas” recomienda a Hacienda; y al Banco Central: “eventualmente puede evaluar opciones de bajar la tasa en la reunión a fines de julio o en septiembre”.

Por 5 de Julio de 2026
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Un optimista respecto del futuro es el Economista Jefe para Latam en Itaú, Andrés Pérez, que prefiere no tratar a la economía como un paciente ni comentar la frase del Presidente Kast de que está enferma. Explica que si bien ahora se está observando una debilidad y las cifras de actividad no son las esperadas, la inversión se mantiene fuerte y pronostica crecimientos interanuales en torno a 4% a fines de año.

Esta semana el pesimismo abatió a los agentes con el -0,9% del Índice de Actividad Económica (Imacec) de mayo, quinta caída consecutiva que deja a la economía ad portas de una recesión técnica; y con el resultado del desempleo del trimestre marzo-mayo que se elevó a 9,4%, el peor resultado en cinco años.

Pérez, desde Sao Paulo donde conoció al nuevo economista jefe de Itaú, el ex Banco Central, Diogo Guillén, prefiere ver los datos con distancia.

El excoordinador de Finanzas Internacionales en Hacienda en el gobierno de Piñera, no cree que llegue la recesión técnica en junio, y preserva la expectativa de 3,1% para el crecimiento de 2027: “mantenemos la visión de que hacia adelante, el principal motor de la recuperación de la economía chilena va a venir de la mano de la recuperación de la inversión privada, cuyos fundamentos se han mantenido fuertes”.

—¿Cómo lee el resultado de una nueva caída de 0,9% en el Imacec de mayo?

—El desempeño de la economía nos ha continuado sorprendiendo con resultados por debajo de lo esperado. En un principio obedeció principalmente a shock puntuales en sectores específicos, pero ahora pareciera estar agarrando más fuerza una debilidad mayor de la demanda que probablemente tenga que ver con el mercado del trabajo.

—¿Eso implicaría que seguiremos viendo debilidad en los siguientes meses?

—Primero, es bien notable el contraste entre las expectativas que se esperaban para el inicio del año con el desempeño efectivo. Por ejemplo, en febrero se esperaba que este año se creciera a 2,5%, y ahora esas expectativas se han ido ajustando hacia 1,5%, y es probable que sigan ajustándose. Nuestro escenario contempla un crecimiento interanual entre 1% y 1,5%, con lo cual la actividad económica estaría básicamente planchada durante los primeros trimestres del año.

“Es muy probable que se logre evitar la recesión técnica”

—Muchos economistas están alertando de una recesión técnica si el dato de junio es negativo, ¿vamos para allá?

—Es importante recordar que el concepto de recesión técnica básicamente dice que hay dos trimestres consecutivos de caída. Es muy importante esta definición. En Chile ya se materializó el primer trimestre de caída respecto del cuarto trimestre del año anterior. Ahora la duda es cuál va a ser el comportamiento de la actividad económica durante junio. Nuestras estimaciones indican que para tener una recesión técnica y que la actividad económica en el segundo trimestre caiga con respecto al primer trimestre, el Imacec tendría que caer en torno a 0,3% mensual en junio con respecto a mayo desestacionalizado. Creemos que en el segundo trimestre es muy probable que se logre evitar la recesión técnica creciendo a una tasa interanual entre 1% y 1,5%. Crecer algo menos, gatillaría una recesión técnica que no tiene implicancia más allá de reflejar la debilidad de la actividad económica.

—No obstante, el solo hablar de recesión técnica ha crispado los ánimos en el plano local, ¿no comparte esa preocupación?

—No es que se vaya a gatillar alguna política económica de emergencia, pero claro, es una sorpresa en varios sentidos. Quizá muchos no hayamos medido con toda la fuerza el impacto de los mayores precios de los combustibles sobre la erosión de los ingresos de los hogares. Dicho aquello, mantenemos la visión de que hacia adelante, el principal motor de la recuperación de la economía chilena va a venir de la mano de la recuperación de la inversión privada, cuyos fundamentos se han mantenido fuertes y de hecho lo demuestran los distintos catastros de mediano plazo. Entonces, hay un contraste importante entre la debilidad de la data de corto plazo, mirando por el retrovisor, mientras que mirando hacia adelante, el horizonte sigue mostrando que va a llegar una recuperación.

—Para que se cumpla la expectativa de un crecimiento de 1,5% en el año, ¿qué variaciones de actividad debería registrarse en el resto del año?
—Esa proyección implica que la economía se acelera de manera importante hacia fines de año, con lo cual la tasa en términos interanuales estaría transitando a crecer en torno al 4%. De hecho, no me sorprendería que en julio de 2027 estemos en un contexto donde las tasas de variación interanual van a ser bastante altas.

—¿Por qué cree que ese optimismo que había en febrero no se ha materializado en los registros de cifras?
—Los fundamentos de inversión en Chile han sido seguido fuerte y después de un par de años de resolución de los desequilibrios macro, de menor incertidumbre política económica, de haber despejado los temas como royalty minero, los vientos de cola han continuado y se refleja en los catastros de inversión. Pero tenemos estos shocks transitorios sobre sectores específicos que se deben disipar; los efectos de los mayores precios internacionales del petróleo, que afecta la confianza de los hogares, de las empresas, y los ingresos reales de los hogares. Entonces es muy probable que la debilidad más reciente de la demanda tenga más relación con aquello que con el comportamiento de los sectores específicos.

—Entonces ¿qué se puede esperar si en el fondo la guerra está influyendo, y los avances por un acuerdo de paz avanza y retroceden en días?

—Hace cerca de un año varios economistas estábamos tratando de entender los efectos de los mega aranceles que incorporaron en Estados Unidos, ahora tenemos un alza importante en los precios del petróleo. Y aún así, más allá de los cambios en la expectativa de inflación, el mundo pareciera acomodarse relativamente bien y el ritmo de actividad ha seguido creciendo sin una gran desaceleración. El precio del cobre se ha mantenido alto. Entonces creo que el mundo va a seguir entregándonos un importante impulso, aunque es un mundo bastante más volátil, donde las reglas del juego se han puesto en cuestión, por lo que la volatilidad de los activos, especialmente el tipo cambio, va a seguir alta. Es probable que el tipo cambio continúe dándonos dolores de cabeza a los economistas que intentamos realizar proyecciones.

“El BC puede evaluar bajar la tasa a fines de julio o septiembre”

—¿Qué espera de la inflación para el año? Este miércoles viene el dato del IPC de junio

—El escenario inflacionario cambió mucho desde febrero. Antes del conflicto, nosotros íbamos a revisar la proyección de inflación para fines de año desde 2,8% a 2,5%, un contexto donde la economía iba a crecer bastante por encima de lo que se ha dado y con baja inflación. El escenario cambió. Proyectamos que la inflación cierre el año algo por encima de 4%, con muchas dudas sobre eventuales traspasos o efecto de segunda vuelta por el alza de precios de los combustibles sobre el resto de la canasta. Si bien los precios internacionales del petróleo han caído, es muy difícil que en Chile caigan a los niveles de marzo, porque el tipo de cambio está bien distinto: de $860 en febrero, hoy estamos en torno a $930.

—¿En este escenario de baja actividad y precios medianamente altos, ve alguna  posibilidad que el Banco Central cambie la tasa para activar un poco el consumo?

—Nuestro escenario base es que mantiene su tasa actual de 4,5% a lo largo del año. Sin embargo, creo que de persistir la debilidad de la demanda podría cambiar el balance de riesgo. Hay que recordar que la inflación subyacente medida durante los últimos tres meses, está algo por encima de 2%, entonces no hay muchas presiones de demanda por ese lado. Eventualmente habría espacio para apoyar aún más a la economía, aunque estamos muy pronto para tener esa discusión. Nuevas bajas de los precios locales, en línea con una rápida caída de los precios internacionales del petróleo, ayudarían a recuperar la confianza de los hogares y de las empresas a los niveles previos.

—¿Cuándo se podría ver ese debate de una menor tasa para apoyar la actividad?

—De continuar los datos débiles de demanda y tener inflación contenida, creo que el Banco Central eventualmente puede evaluar opciones de bajar la tasa en la reunión de política monetaria, ya sea a fines de julio o en septiembre.

—Esta semana también se conoció que el desempleo sigue subiendo con una tasa de 9,4% para el trimestre marzo-mayo, ¿cómo están viendo ustedes el mercado laboral y su impacto en el consumo?

—Efectivamente, el consumo privado depende de varios fundamentos, uno de los cuales justamente son los ingresos habituales de la población, lo que viene del mercado del trabajo. Advertimos que la acumulación de medidas que se fueron implementando iban a tener un impacto sobre la tasa de desempleo, porque el mercado del trabajo tiene que digerir el alza de los costos. En lo más reciente se reafirma ese diagnóstico, lo que se suma a la debilidad en ciertos sectores que son muy intensivos en empleo, específicamente la construcción.

—¿Qué se puede esperar para los próximos meses?

—Este es un escenario que preocupa porque los indicadores líderes tampoco son tan favorables y la demanda por trabajo definitivamente no levanta. Además, hay otros fenómenos a los cuales tenemos que dedicarle más tiempo para entenderlos como los efectos de la automatización, la inteligencia artificial, que es muy probable que moderen la creación de empleo en varios sectores. Nuestro escenario contempla una baja de la tasa de desempleo en los próximos trimestres, acompañado de la visión de que la economía vuelve a crecer a tasas mayores de lo actual.

“Proyectamos un crecimiento de 3,1% para 2027”

—Esta semana el presidente Kast dijo que la economía chilena estaba enferma, ¿comparte ese diagnóstico?

—La economía está creciendo a tasas por debajo del potencial; algunos sectores específicos están todavía digiriendo los shocks, y ahora se suma una mayor debilidad en la demanda. Sin embargo, mirando hacia adelante, debiese volver a crecer a una tasa de expansión mayor en los trimestres venideros.

—¿ O sea, no está en la UTI?

—No la puedo calificar como un paciente; más bien creo que hay economías que son más ágiles, más flexibles y tienen mayor capacidad de respuesta. La economía chilena en ciertos mercados, como el del trabajo, se ha ido rigidizando. En Estados Unidos, por ejemplo, así como sube la inflación, caen con los precios de la bencina, mientras en Chile esos traspasos suelen ser más lentos.

—Vemos que la confianza de los consumidores ha estado bajando lo que se podría entender por el tema de la bencina; pero la confianza de los empresarios también ha estado bajando cuando las posibilidades de inversión se mantienen altas, y el Comité de Ministros ha ido aprobando casi todos los proyectos que tenía pendientes, ¿qué está pasando?

—El Indicador Mensual de Confianza Empresarial (IMCE) de junio volvió a mostrar un nuevo mes consecutivo de caída del nivel por debajo del neutral. Las expectativas empresariales tienden a ser bien sensibles a lo que está pasando en el escenario externo y como se traduce al escenario local. En momentos de incertidumbre, con alzas de precios en insumos, las expectativas reaccionan, tanto de los hogares como de las empresas. Para recuperar esa confianza es importante que se vaya resolviendo ese conflicto y que los precios del petróleo se vayan normalizando.

—¿Qué esperan para 2027, mantienen lo que pronosticaban a inicios de este año?
—Hemos ido revisando el crecimiento a la baja para este año, pero a su vez aumentando la tasa de crecimiento para el próximo. Se incorpora la aceleración de la actividad hacia fines de año, con lo cual el nivel queda alto para crecer a una mayor tasa el próximo, para el cual proyectamos crecimiento de 3,1%, algo por encima del consenso. Ahora si la debilidad macro continúa, es muy probable que la dirección sea a la baja entre 2,5% y 3%, pero aún con una visión positiva sobre la recuperación de la economía.




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