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Editorial 12 de Julio de 2026

Editorial: Empleo como prioridad nacional

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Chile se está acostumbrando peligrosamente a vivir con casi un millón de personas sin trabajo. Más de 980.000 chilenos están desempleados y el temor a perder la estabilidad laboral y económica se disparó 20 puntos. No estamos frente a una mala racha: estamos frente a un deterioro persistente del mercado laboral.

La desocupación supera el 8% desde hace 41 trimestres móviles consecutivos. Ya no puede explicarse como un fenómeno transitorio: es la evidencia de un mercado laboral deteriorado y sin señales claras de recuperación.

Además, la composición del empleo muestra señales muy preocupantes. El trabajo por cuenta propia creció y la tasa de ocupación informal llegó a 27,0%. A esto se suma una advertencia reciente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC): las economías ilícitas movilizan en Chile más de US$5.700 millones al año y provocan pérdidas fiscales superiores a US$1.500 millones. Es importante distinguir ambos fenómenos: una ocupación informal no es, por definición, una actividad ilícita. Muchas personas trabajan de manera legítima, pero sin contrato, cotizaciones o protección social. Sin embargo, tanto la expansión de la informalidad como el crecimiento de los mercados ilícitos revelan espacios de la economía que quedan fuera de la regulación y debilitan la capacidad del Estado para proteger a los trabajadores y recaudar recursos. Hay personas generando ingresos, pero muchas lo hacen sin estabilidad ni protección frente a una enfermedad, una crisis familiar o una caída de la demanda.

La tasa de desocupación femenina llegó a 10,5% en el último trimestre, bastante por sobre el 8,6% registrado entre los hombres. Cuando una mujer no encuentra trabajo, pierde ingresos, autonomía y capacidad de decisión. También se debilita el hogar, porque muchas familias dependen de ese ingreso para enfrentar arriendos, cuentas, transporte, alimentación y deudas. Además, la participación laboral femenina fue de 53,6%, frente al 71,6% de los hombres.

La situación de los jóvenes no es mejor. Para quienes intentan entrar al mundo laboral, la puerta se ha vuelto más estrecha. La economía crea pocos empleos, exige experiencia temprana y ofrece muchas veces ocupaciones informales, temporales o mal pagadas. Ese primer empleo entrega ingresos, hábitos, redes, independencia y una expectativa de futuro.

En regiones como Valparaíso, O’Higgins, Ñuble y el Maule el desempleo está en tasas de dos dígitos, y específicamente en la Región del Maule se presenta el mayor desempleo que paso de 7,3% a 10% en un año. En decir, estamos ante una crisis persistente y que se podría agravar este invierno.

La compleja combinación de bajo crecimiento, empleos de menor calidad o directamente precarios, el rezago laboral femenino y las barreras de entrada para jóvenes y aumento del desempleo de algunas regiones sobre el promedio nacional es un problema sistémico.  Se necesita crecimiento, inversión y productividad, pero también medidas específicas. Sala cuna universal, sistema de cuidados, capacitación conectada con empleos reales e incentivos al primer empleo .

Las 22 propuestas de la Mesa de Reactivación Laboral, reconocen que motor del empleo es el crecimiento económico, por tanto parte de la solución al desempleo está fuera de mercado laboral y es un punto de partida si se toma como una agenda de acción. El diagnóstico está sobre la mesa, lo que ahora debe venir es la decisión política para enfrentar el desempleo como una prioridad nacional.

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