Sinergia a 25 años del álbum que los llevó a la fama: “No estamos diagnosticados, pero siento que somos una banda bien neurodivergente”
A 25 años del lanzamiento de su disco homónimo, Sinergia reeditó el álbum que la catapultó al reconocimiento masivo, impulsado por éxitos como "Mujer Robusta", que alcanzó el número uno en Radio Rock & Pop, y por una nominación a Mejor Banda Nueva en los MTV. En conversación con The Clinic, Rodrigo Osorio, "Don Rorro", recuerda los primeros años del grupo, que nació como un pasatiempo para tocar en matrimonios y eventos, y cómo ese proyecto terminó convirtiéndose, de manera inesperada, en uno de los fenómenos del rock chileno de los 2000.
Sigue a The Clinic en Google News Por Felipe Betancour 18 de Julio de 2026
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Rodrigo Osorio, más conocido como “Don Roro”, tiene un objeto que espera volver a encontrar algún día: una tarjeta de presentación que mandó a hacer en los primeros años de Sinergia para ofrecer a la banda en matrimonios y eventos. En ella prometían un repertorio de rock latino y grandes clásicos del rock en inglés. En ese entonces, Osorio compatibilizaba ese proyecto con su trabajo como ingeniero eléctrico. La música era, simplemente, una forma de escapar de la rutina. Nunca imaginó que ese pasatiempo terminaría convirtiéndose en una de las bandas más importantes del rock chileno de los 2000.
Pero antes de publicar el álbum homónimo —que hoy vuelve a las plataformas con una remasterización por sus 25 años— el camino estuvo lejos de ser sencillo. Todo se hacía a pulso y la banda enfrentaba un problema que parecía no tener solución: se había quedado sin baterista.
La historia de Sinergia estuvo marcada por la dificultad para encontrar a la pieza que terminaría siendo clave en su sonido. El primer baterista dejó la banda para dedicarse profesionalmente a la música y poco después se integró a Los Morton. Su reemplazante, Luis Silva, tampoco permaneció mucho tiempo: las responsabilidades familiares lo llevaron a abandonar el proyecto.
La salida consecutiva de ambos abrió un período complejo para Sinergia. Rodrigo Osorio recuerda que encontrar a alguien capaz de entender la mezcla de estilos y la propuesta poco convencional del grupo era una tarea frustrante. Durante meses pasaron numerosos músicos por la sala de ensayo, pero ninguno lograba encajar en una banda que todavía era prácticamente desconocida.
La búsqueda del baterista tuvo varios protagonistas antes de encontrar a la pieza definitiva. En 1995, Rodrigo Osorio participó en las escuelas de rock, donde conoció al guitarrista Andrés Godoy. Fue él quien más tarde le presentó a su hijo Bruno, un joven baterista que terminaría siendo fundamental para la historia de Sinergia.
La oportunidad para ponerlo a prueba llegó gracias a Miguel Barriga. En ese entonces, el músico estaba a cargo de un sitio de Entel dedicado a promover la música chilena, donde Sinergia había subido algunas de sus primeras canciones, entre ellas Chupatrón.
“Miguel nos invitó a tocar en un evento en la FISA y nos dijo que, aunque no tuviéramos baterista, igual quería que estuviéramos presentes”, recuerda Osorio.
Con esa urgencia, la banda contactó a Bruno. Andrés Godoy le pidió que aprendiera todo el repertorio y, cuando llegó al primer ensayo, bastaron los primeros acordes de Chupatrón para convencerlos.
“Recuerdo que un amigo que estaba conmigo me hacía señas desde atrás y me decía: ‘Ese es el baterista que necesitamos’. Entendía perfectamente la música de Sinergia”, cuenta.
Desde ese momento Bruno comenzó a integrarse de manera natural al grupo y Andrés Godoy también pasó a involucrarse activamente en el proyecto. Fue él quien los impulsó a grabar un disco. La banda ya tenía cerca de quince canciones, pero Godoy seleccionó cuatro como base y los desafió a escribir entre ocho y diez temas más.
De esa explosión creativa nacieron canciones como Mi Auto, Basura, Chile Robot y otras que terminaron dando forma al álbum debut, junto a Chupatrón, una composición que venía de la primera etapa de la banda.
—La canción más famosa es “Mujer robusta”, que no estuvo en la primera publicación, pero sí apareció en la segunda edición. ¿Cómo nació esa canción?
—Fue una de esas improvisaciones que salieron en un momento determinado. Incluso dentro de la misma improvisación apareció “Mujer robusta”. En realidad, Pedro estaba repasando el rasgueo de la canción “Playero”, pero él le agregó otra cosa. Yo venía con varios pensamientos en la cabeza: por un lado, las chicas de los cafés con piernas que estaban muy de moda en ese tiempo; y por otro, la idea que siempre había tenido de que las mujeres que veía en Conchalí, cuando iban a comprar el pan, eran muy guapas, muy atractivas, muy robustas, por decirlo de alguna manera.
También pensaba en cómo la televisión imponía un estándar de belleza completamente distinto al que yo veía en la vida cotidiana.

—¿Esa idea de reivindicar otro tipo de belleza estaba presente desde el inicio o fue algo que apareció de manera espontánea mientras creaban la canción?
—De ahí fueron saliendo frases como: “Me enamoré, me enamoré de una mujer ruda”, “me enamoré de una mujer robusta”, y otras cosas así. En ese momento fue como: “Oh, guau”. La canción empezó a tomar forma. Resultó que Andrés Godoy, escuchó la canción cuando se estaba yendo de la sala de ensayo y se devolvió. Nos preguntó: “¿Qué están tocando?”. Le dijimos que era un juego nuestro de ensayo. La escuchó y dijo: “Tienen que grabar esa canción, porque esa canción es un éxito”.
—¿Qué les pasó cuando alguien externo a la banda les dijo que esa improvisación podía convertirse en un éxito?
—Nosotros le respondimos que era un juego, que era una improvisación y que además ya habíamos grabado el disco. Incluso ya habíamos sacado la primera edición, que era completamente independiente. Pero Andrés insistió: “No, tienen que grabar esa canción”.
Cuando tocamos en La Batuta, todavía no existía “Mujer robusta” grabada. Era simplemente una canción más, pero Andrés insistía mucho en que esa canción era una gran oportunidad para Sinergia.
—¿Ese momento en La Batuta marcó un antes y un después para la banda?
—Hicimos ese concierto en La Batuta, que fue esencialmente con muchas invitaciones, y el lugar se repletó. Se había generado una conexión con la banda porque ya había empezado a sonar en Rock & Pop y había aparecido en un concierto radial. Ese show fue un despegue súper importante para nosotros. Después de diez años tocando en Conchalí, llegar a escenarios como la Sala SCD o La Batuta significaba muchísimo. Para nosotros esos logros de vida y de banda eran llegar a las grandes ligas.
—Antes de alcanzar esa exposición mediática como banda y poder dedicarte completamente a Sinergia, ¿ese era el objetivo?
—No, de hecho, el gran objetivo mío, desde el momento en que la banda partió como una especie de proyecto improvisado, era otra cosa.
—¿El año 92?
—El 92. En ese momento era una banda improvisada que tocaba temas de rock latino. El objetivo que tenía para Sinergia era tocan en fiestas o matrimonios. La idea era tener un repertorio centrado en rock latino y algo de rock clásico, de Beatles y otras cosas.
—Una banda de matrimonios, de fiestas, de eventos.
—Claro, una banda de eventos. Esa era mi idea. Entonces, nunca imaginé algo como el Festival de Viña, llegar a sonar en la radio o tener esa exposición. Por supuesto que ganas había, pero era algo que estaba completamente fuera de los cálculos.
De hecho, cuando llegó toda esta irrupción de Bruno, de Andrés Godoy y todo lo que empezó a pasar, yo tenía en mi mente la idea de que esto iba a ser una especie de relajo. Yo estaba trabajando como ingeniero en una empresa, entonces pensaba: “Mira, vamos a estar tocando de vez en cuando, nos van a salir algunas tocatas y listo”.
—No pensabas que podía convertirse en algo más grande.
–No, para nada. De hecho, yo había grabado un disco en vivo en la Sala SCD y estaba a punto de sacarlo. Pero Andrés me dijo: “No, no saquemos ese disco. Hagamos un disco de estudio con canciones nuevas”. Después de La Batuta, Andrés me llamó y me dijo que había conseguido una hora de estudio para grabar “Mujer robusta”. Y la grabé en un momento de mucha crisis personal. Estaba separado, me había quedado sin mi esposa, sin mis hijos, sin nada. Cuando grabé “Mujer robusta”, le conté a Andrés en el estudio que me sentía muy mal, que estaba pasando por un momento muy difícil.
—Estabas muy golpeado emocionalmente.
—Sí, estaba en el suelo, de verdad. Sentía que no sabía si iba a poder grabar la canción. La había practicado, me la sabía, pero no estaba seguro de si iba a ser capaz de interpretarla.
Andrés me dijo: “Mira, haz tu mejor esfuerzo. Si sale bien, perfecto; si no, hacemos otra sesión”. Pero probé y la canción salió en la primera toma. Después hicimos un par de cambios, dos o tres ajustes. Como tenía poco tiempo y necesitaba aprovechar la sesión, había estudiado mucho la canción, especialmente cómo cantar cada uno de los versos Después tuvimos la posibilidad de postular ese disco, que todavía era completamente independiente, al Sello Azul. Por eso tiene tantas ediciones, porque estamos hablando de la primera publicación y luego de las distintas versiones que fueron apareciendo.

El gran error de Sinergia: la oportunidad internacional que dejaron pasar
El éxito de “Mujer robusta” abrió una puerta que Sinergia nunca terminó de cruzar. Mientras la canción comenzaba a sonar en radios, aparecer en televisión y llamar la atención de otros mercados, la banda tuvo una oportunidad concreta para internacionalizar su carrera, pero decidió dejarla pasar.
Rodrigo Osorio reconoce que esa fue una de las grandes equivocaciones en la historia del grupo. En ese momento, Sinergia fue nominada como Mejor Grupo Nuevo en los Premios MTV Latinoamérica del 2002, instancia que les permitía viajar a México para participar de la ceremonia y relacionarse con parte importante de la industria musical del continente.
Sin embargo, optaron por no asistir.
“Nos mandamos un gran cagazo”, reconoce Osorio al recordar esa decisión. El músico explica que en ese momento no dimensionaron la magnitud de la oportunidad que tenían frente a ellos.
—¿Por qué no viajaron?
—Decidimos no viajar porque era muy caro, porque sentíamos que ese mundo no nos representaba y que lo nuestro estaba en Chile, donde recién estábamos logrando algo que nunca antes habíamos conseguido. Por supuesto que fue la decisión más estúpida.
El líder de Sinergia recuerda que incluso su jefe de entonces intentó convencerlo de viajar.
“Me dijo: ‘Te doy vacaciones, tómate vacaciones y anda. Vas a estar allá, va a estar Shakira, va a estar System of a Down, va a estar todo el mundo'”, cuenta.
—Mirando en retrospectiva, ¿qué debieron hacer?
—Lo que yo debería haber hecho era agarrar 50 discos, instalarlos allá y haber hablado con todo el mundo con el que pudiera hablar.
La oportunidad no era solo simbólica. Según relata, desde otros países ya existía interés por impulsar “Mujer robusta” en el mercado latino. Incluso recuerda que recibieron consultas desde el extranjero para saber qué sello o compañía manejaba la canción.
“Nos llegaba información, por ejemplo, del Pepsi Charts de Miami preguntando cuál era la major que manejaba ‘Mujer robusta’, porque querían impulsarla en el mercado latino”, señala.

—¿Fue ese el gran error de la banda?
—Siento que el gran error de Sinergia fue no haber aprovechado una ventana de internacionalización inmejorable. También teníamos una visión muy limitada como banda y, por otro lado, estaban nuestros trabajos, porque todos trabajábamos aparte. Viajar implicaba pedir permisos laborales y resolver muchas cosas, pero había que hacerlo. Era una oportunidad única.
—¿Crees que les habría ido bien en México?
—Era una tremenda oportunidad, porque Sinergia tocando en México le habría volado la cabeza a mucha gente. Si el disco era bueno, yo siento que Sinergia en vivo era tres veces mejor, concluye.
—También están relanzando el disco remasterizado en Spotify. ¿Por qué tomaron esa decisión? Lo estuve escuchando y realmente suena mucho más potente: cada instrumento tiene su espacio, hay mayor definición. Me imagino que debe ser muy distinto a lo que escuchó la gente en 2001.
—Sí, está bastante distinto. Para empezar, sube el volumen y también la definición. La remasterización la hizo Chalo González, aprovechando que lanzamos el disco en vinilo. Me gusta que en Sinergia podamos seguir rescatando nuestro catálogo. Además, este año cumplimos 34 años como banda —el 15 de agosto— y ya se vienen los 35. Por eso estamos preparando un nuevo disco y esta reedición, que incluye dos temas inéditos: “Liquidación” y “Le tengo miedo a todo”.
Son canciones que hoy suenan muy vigentes y que me parecen tremendos temas. En su momento quedaron fuera del disco por razones editoriales, pero ahora las escucho y pienso: “Qué temazos”. Incluso mucha gente me ha escrito para decirme: “No conocía ‘Liquidación’, qué buena canción, qué buena letra”.
—¿Sientes que este relanzamiento también conecta con nuevas generaciones?
—Totalmente. Es un ejercicio que conversa mucho con el momento que estamos viviendo, porque hoy hay muchos niños y adolescentes descubriendo la banda. También nos escriben muchos papás, sobre todo de niños neurodivergentes, que aman Sinergia. No estamos diagnosticados, pero siento que somos una banda bien neurodivergente.
Creo que hay algo en nuestra forma de ser y de hacer música que conecta con esos niños y con la gente que disfruta de lo distinto, del rock y de una manera diferente de mirar las cosas. Sinergia se siente súper vigente hoy. Su discurso y su sonido siguen conectando con la gente a la que le gusta el rock y con nuevas generaciones que están descubriendo la banda por primera vez.
—¿Sientes que en algún momento fueron subvalorados desde lo musical?
—Qué difícil la pregunta. Yo siento que el tiempo ha hecho su trabajo con Sinergia. En la medida en que han ido pasando los años, la banda ha sido cada vez más valorada.
Ahora, por ejemplo, ya no trabajo directamente en ingeniería eléctrica, sino que estoy dedicado principalmente a la música y a la gestión cultural. Eso me ha permitido relacionarme con muchos músicos, y muchos de ellos me dicen que les sorprende que una música tan sofisticada como la de Sinergia haya logrado una transversalidad como la que alcanzó. Más que mirar esa percepción en negativo, prefiero verla en positivo. Creo que el tiempo ha demostrado que Sinergia es una banda muy buena y muy especial.



