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reglamento de la ONU para vehículos autónomos

AUTO TEST

21 de Julio de 2026

La ONU exige que el auto autónomo maneje mejor que tú

El reglamento de la ONU para vehículos autónomos, aprobado el 24 de junio de 2026 por la UNECE, fija por primera vez requisitos de seguridad comunes para homologar coches sin conductor en los principales mercados del mundo.

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En una sala de reuniones en Ginebra, delegados de decenas de países cerraron un acuerdo que llevaba años negociándose: el primer reglamento internacional que permite homologar vehículos capaces de conducir sin intervención humana. La decisión salió del Foro Mundial para la Armonización de Reglamentos sobre Vehículos, conocido como WP.29, el organismo técnico de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE) donde gobiernos y fabricantes acuerdan las reglas que terminan aplicándose desde Tokio hasta Los Ángeles.

El reglamento de la ONU para vehículos autónomos no abre la puerta a que estos autos circulen libremente desde mañana: crea el procedimiento común que faltaba para que un Sistema de Conducción Automatizada (ADS) pueda homologarse cuando supere todas las pruebas exigidas. Hasta ahora, cada país o bloque avanzaba con criterios propios; a partir de este acuerdo, existe una metodología única para evaluar la seguridad de estos sistemas.

¿Qué obliga a demostrar el nuevo reglamento a los fabricantes?

La norma exige que cada fabricante presente un Safety Case, un expediente que demuestre que el vehículo no representa riesgos irrazonables para sus ocupantes, los peatones y el resto de usuarios de la vía. Para lograrlo, deberán aportar resultados de simulaciones digitales, pruebas en circuito cerrado y ensayos en tráfico real, además de evidencia de que el sistema cumple las normas de tránsito del país donde va a operar.

El criterio central es exigente: la UNECE establece que el desempeño de estos sistemas debe igualar o superar el de un conductor humano competente, ya que asumen por completo la tarea dinámica de conducción, desde acelerar y frenar hasta señalizar y cambiar de carril. Si el sistema falla o enfrenta una situación crítica, debe priorizar la seguridad y alcanzar lo que el reglamento llama una condición de riesgo mínimo, que en la práctica puede significar detenerse solo en un lugar seguro.

La seguridad no termina en la fábrica, según el nuevo marco

Uno de los cambios más profundos que trae este reglamento es que la vigilancia no se detiene cuando el auto sale al mercado. Los fabricantes deberán mantener un Sistema de Gestión de la Seguridad durante todo el ciclo de vida del vehículo, sujeto a auditorías, y reportar el rendimiento del sistema una vez que esté circulando en condiciones reales.

Para eso, cada vehículo deberá incorporar un sistema de almacenamiento de datos que registre lo ocurrido antes de un accidente o una maniobra de emergencia. Entre los sucesos que deberán reportarse figuran las muertes, las lesiones que requieran atención médica, los daños graves y el despliegue de sistemas de seguridad como los airbags, de acuerdo con lo publicado por Noticias ONU. El reglamento suma, además, exigencias de ciberseguridad: los fabricantes deberán identificar y responder a amenazas digitales, y cada actualización de software tendrá que validarse antes de instalarse en los autos ya en circulación.

¿Quién responde si un auto autónomo choca?

Es la pregunta que la industria automotriz lleva años intentando resolver y que el reglamento de la ONU para vehículos autónomos empieza a despejar, aunque de forma indirecta. Al obligar al fabricante a certificar y monitorear el sistema durante toda su vida útil, el marco traslada buena parte del peso de la responsabilidad hacia quien diseñó y validó la tecnología, y no solo hacia quien va sentado al volante. Es el mismo principio que ya aplica el reglamento técnico UNECE R157 para sistemas de conducción autónoma en autopista, donde la responsabilidad recae en el fabricante en los tramos en que el sistema tiene el control, según explica la asociación española AEVAC.

Esa misma organización, que agrupa a la industria del vehículo autónomo en España, celebra el avance regulatorio pero advierte que aprobar una norma y ejecutarla son cosas distintas: mientras ciudades como Wuhan operan robotáxis sin conductor a escala comercial y California acumula millones de kilómetros con Waymo, buena parte de Europa sigue debatiendo en comités sin una implementación real en las calles.

Un respaldo poco habitual entre potencias rivales

Lo que distingue a este acuerdo de otros intentos regulatorios previos es la lista de firmantes. La decisión fue apoyada por Estados Unidos, China, la Unión Europea, Japón, Canadá y el Reino Unido, según coinciden Noticias ONU y la agencia de noticias El Universal, un bloque que rara vez se sienta a firmar lo mismo en materia tecnológica. Ese respaldo conjunto es, para buena parte de la industria, la señal más fuerte de que el reglamento tiene vocación de aplicarse de verdad y no de quedar en papel.

El reglamento entrará en vigor aproximadamente un mes después de su aprobación, aunque su efecto no será inmediato en las calles: cada país miembro deberá incorporarlo a su propia normativa de homologación antes de que un auto completamente autónomo pueda venderse bajo estas reglas. La implementación real, coinciden analistas del sector, tomará años, pero el punto de partida común ya existe.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el reglamento de la ONU para vehículos autónomos?
Es la primera norma internacional que fija requisitos de seguridad comunes para homologar autos con Sistemas de Conducción Automatizada, aprobada por la UNECE el 24 de junio de 2026.

¿Ya se pueden comprar autos completamente autónomos?
No de forma inmediata. El reglamento crea el procedimiento de homologación, pero cada país debe incorporarlo a su normativa antes de autorizar su venta y circulación.

¿Quién es responsable si un auto autónomo tiene un accidente?
El reglamento refuerza la obligación del fabricante de certificar y monitorear el sistema durante toda su vida útil, lo que traslada buena parte de la responsabilidad hacia quien diseñó la tecnología.

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