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el primer Ford Model A

AUTO TEST

23 de Julio de 2026

Antes del Model T, hubo un primer auto que salvó a Ford de la quiebra

Cuando Ford Motor Company vendió su primer auto en julio de 1903, a la empresa le quedaban 223,65 dólares en el banco. El comprador fue un dentista de Chicago, y su decisión de gastar 850 dólares en un Model A rojo terminó por decidir el destino de la industria automotriz del siglo XX.

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A mediados de 1903, el doctor Ernst Pfenning —también registrado en algunos archivos como Pfennig— caminaba por Chicago con una reputación poco envidiable: la de dentista en un país donde, según publicó ese mismo año el diario Inter Ocean, cada visita al consultorio se hacía “con miedo y temblor”. Lo que Pfenning no imaginaba era que su siguiente decisión de compra lo convertiría en una nota al pie obligada de la historia industrial estadounidense.

¿Cuánto costó el primer Ford y qué recibió a cambio el comprador?

El 15 de julio de 1903, Pfenning hizo un pedido a la recién formada Ford Motor Company: un Model A con tonneau —el cuerpo trasero que agregaba dos asientos— por 850 dólares. El auto llegó a sus manos ocho días después, el 23 de julio, tras ser ensamblado en una construcción de madera arrendada sobre la avenida Mack, en el sector este de Detroit: la primera planta de la compañía.

El vehículo que Pfenning condujo por las calles de Chicago no se parecía en nada al Model T que Ford lanzaría cinco años más tarde. Era un runabout descubierto, sin techo, pintado de rojo, con capacidad para dos pasajeros sentados uno junto al otro. Su motor de dos cilindros entregaba 8 caballos de fuerza y permitía alcanzar unos 45 kilómetros por hora, una velocidad que en 1903 calificaba de vertiginosa. La transmisión, de tipo planetario y dos velocidades más reversa, sería —esa sí— una firma que Ford conservaría durante toda la vida del Model T.

La tensión: una compañía a 223 dólares de la quiebra

Lo que convierte esta venta en algo más que una anécdota es el estado de las cuentas de Ford Motor Company al momento de concretarse. La empresa se había constituido apenas un mes antes, a mediados de junio de 1903, con el aporte de doce accionistas, incluido el propio Henry Ford. Para julio, el capital inicial de 28.000 dólares estaba prácticamente agotado: en la cuenta bancaria quedaban 223,65 dólares, según un registro de la propia compañía citado por publicaciones especializadas en historia automotriz.

Era la tercera vez que Ford intentaba levantar una empresa de autos. Las dos anteriores habían fracasado; una de ellas terminó, tras su salida, convertida en la Cadillac Motor Company. No había margen para un cuarto tropiezo. El cheque de Pfenning —o más bien, el ingreso de esos 850 dólares— fue el oxígeno que permitió a Ford seguir pagando salarios y materiales mientras llegaban los siguientes pedidos.

¿Por qué los dentistas eran un blanco comercial para los primeros fabricantes de autos?

La respuesta tiene menos de coincidencia de lo que parece. A comienzos del siglo XX, los profesionales médicos y odontológicos figuraban entre los clientes preferidos de la naciente industria automotriz: contaban con ingresos altos y, a diferencia de comerciantes o empleados, debían desplazarse constantemente para atender visitas a domicilio. Un automóvil, frente a un caballo y un carruaje, representaba una inversión más eficiente para ese tipo de rutina. Pfenning, además, era un inmigrante alemán que ejercía la odontología en Estados Unidos desde 1883, con recursos suficientes para permitirse un objeto que en ese momento equivalía a varios sueldos anuales.

El efecto dominó de una sola venta

La compra de Pfenning no fue un hecho aislado en el tiempo: fue el primer eslabón de una cadena. En las semanas siguientes, otros pedidos comenzaron a llegar a la planta de Mack Avenue, y entre 1903 y 1904 la compañía fabricó alrededor de 1.750 unidades del Model A antes de reemplazarlo por el Model C. Ford había pasado, en cuestión de meses, de la posibilidad de un tercer fracaso a la construcción de una base de clientes real.

El resto es la historia que ya se conoce: el Model T en 1908, la línea de montaje, la motorización masiva de Estados Unidos y, décadas más tarde, una compañía que Henry Ford debió pagar más de 105 millones de dólares para recomprar a sus propios accionistas. Nada de eso estaba garantizado aquel 23 de julio de 1903, cuando un dentista de Chicago subió por primera vez a un auto rojo de dos plazas y dejó, sin saberlo, 850 dólares que separaron a Ford de la quiebra.

Preguntas frecuentes

¿Quién compró el primer Ford Model A?
Lo compró el doctor Ernst Pfenning (también citado como Pfennig), un dentista de origen alemán radicado en Chicago, quien hizo el pedido el 15 de julio de 1903 y recibió el auto el 23 de julio de ese año.

¿Cuánto costó el primer Ford Model A?
El comprador pagó 850 dólares por un Model A con tonneau, equivalentes a varias veces el salario anual promedio de la época.

¿Por qué esta venta fue tan importante para Ford?
Porque la compañía, fundada un mes antes, tenía solo 223,65 dólares en el banco. El ingreso de esa venta ayudó a mantenerla operando en un momento crítico.

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