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24 de Julio de 2026Carla Hermann y su libro que enseña el mundo cuántico a niños: “Quería aterrizar conceptos, pero sin dejar de ser rigurosa”
Con una historia protagonizada por tres hermanos, la académica Carla Hermann busca acercar la física cuántica a niños y jóvenes sin sacrificar el rigor científico, demostrando que algunos de los fenómenos más extraños del universo también explican tecnologías presentes en la vida cotidiana.
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Miguel, Daniel y Rafaela son tres hermanos que están acostumbrados a escuchar a sus padres a hablar de ciencia, pero un día todo se altera cuando los escuchan decir que “el vacío no está vacío”. Así comienza “El Mundo Invisible” de la física chilena Carla Hermann.
“La mecánica cuántica, por rara que sea, es una teoría muy asombrosa y es responsable de grandes tecnologías que tenemos. Este primer libro es un acercamiento a este mundo cuántico y la idea es que entiendan que la mecánica cuántica, por extraña que sea, es responsable de muchas de las tecnologías que tenemos, desde los relojes atómicos para GPS, las resonancias magnéticas nucleares, los láseres, transistores, sensores cuánticos y computadores cuánticos, entre otros”, comenta Hermann en conversación con The Clinic.
Sobre cómo nace la idea de este libro, detalla que surge “de un amor mío por llevar la ciencia y la cuántica a todas las edades. Era un desafío importante porque significaba aterrizar conceptos que normalmente se necesita un doctorado más para entender y trabajar en ellos y se necesita ampliar la intuición de lo que está pasando en ese mundo pequeño”.
“Quería llegar con algo así a estas edades tan tempranas para tratar de explicar, de una forma muy simple, que nuestro universo es asombroso y que tiene cosas muy raras que pasan en este mundo pequeño, pero que siguen teniendo reglas, no es un caos, no es un todo vale. Desde ahí nace”, recalca.
La tarea de sorprender a niños
La autora reveló que “una de las cosas que más me costó adaptar era el proceso de entrelazamiento que se ve hacia el final del libro y cómo tampoco lo podemos controlar. Esa parte costó mucho hacer y la tuve que repasar varias veces antes de entregar. Sin duda quería aterrizar conceptos, pero no quería dejar de ser rigurosa en ello. Quería que fuera un libro de niños y de niñas, que hablara sobre mecánica cuántica, pero sin perder la rigurosidad de la ciencia que hay detrás y eso fue muy difícil. Esa parte me costó muchísimo“.
Sobre la oferta de libros para niños, Hermann recuerda que “están los libros de la Tere Paneque, del profe Maza, Gabriel León. Hay varios libros que apuntan a la ciencia, sin embargo, creo que sobre cuántica hay muy poco. La cuántica realmente es un mundo invisible que si uno no sabe, o alguien no te dice de estas cosas raras que pasan, uno nunca se entera hasta la universidad si estudias algo con física“.
“Quería lograr una experiencia en un mundo nuevo, que ampliara la intuición y generara asombro por este mundo pequeñito que es responsable de todo nuestro mundo grande. Ese fue el desafío, pero efectivamente creo que en cuántica falta literatura de este estilo porque es mucho más difícil”, afirma.
La ciencia en Chile
Hermann, quien además es doctora en Ciencias Físicas especializada en óptica cuántica, indicó que espera que quienes lean su libro “sientan mucho asombro y maravilla de este mundo pequeño. Que entiendan que así como está nuestro mundo grande, hay todo un mundo chiquitito y que construye este mundo más grande, que este mundo chiquitito es realmente asombroso y, por raro que suene, tiene reglas ni es caótico. Con eso me doy por pagada. También generar las ganas de saber algo más, que la luz no es lo que parece, que nuestro Universo es increíble”.
Por otro lado, consultada sobre si falta que el gobierno le otorgue un lugar más destacado a las Ciencias, es enfática en señalar que “este es un tema muy complejo que está claramente en boca porque estamos enfrentando una reducción en fondos en el Ministerio de Ciencias. La verdad, tengo una opinión bien drástica al respecto. Estábamos invirtiendo un 0,39% del PIB, que ya es poco en comparación con los países de la OCDE, si metieras todo ese porcentaje a ciencia fundamental, a tecnología o a ciencias sociales, sigue siendo poco y la ciencia que se hace en Chile es de primer nivel a pesar del poco financiamiento que tenemos“.