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Ilustración: Sandro Baeza

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29 de Julio de 2026

¿Puede la vacuna del herpes zóster prevenir la demencia? Lo que dice una infectóloga sobre este hallazgo

Aunque la vacuna fue creada para prevenir el herpes zóster y sus complicaciones, nuevas investigaciones sugieren que también podría reducir el riesgo de desarrollar demencia. Especialistas, sin embargo, llaman a la cautela y advierten que aún no existe evidencia suficiente para confirmar un efecto protector directo sobre las enfermedades neurodegenerativas.

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Un estudio publicado en la revista Nature asegura que la vacuna contra el virus del herpes zóster no solo previene las dolorosas erupciones cutáneas, sino que también reduce significativamente el riesgo de desarrollar demencia, abriendo un prometedor horizonte en la prevención neurodegenerativa.

La investigación demuestra que la vacuna atenuada contra el virus reduce la probabilidad de un nuevo diagnóstico de demencia en un 20% relativo a lo largo de un período de seguimiento de siete años.

El origen de esta protección se fundamenta en la forma en que el cerebro responde a patógenos silenciosos. El virus de la varicela-zóster permanece latente en el sistema nervioso durante décadas. Al reactivarse en edades avanzadas, actúa como un detonante que inflama los vasos sanguíneos cerebrales, promueve neuroinflamación y acelera la acumulación de las proteínas tóxicas amiloide y tau, firmas biológicas de la enfermedad de Alzheimer.

¿Sirve la vacuna contra el herpes zóster contra la demencia?

La Dra. María Luz Endeiza, infectóloga y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Universidad de Los Andes, explicó a The Clinic que “la vacuna contra el herpes zóster fue desarrollada para prevenir la reactivación del virus varicela-zóster, causante de la culebrilla o herpes zóster, y sus complicaciones, como la neuralgia posherpética y algunas complicaciones neurológicas. Esa es su indicación aprobada“.

“Sin embargo, estudios recientes han observado que las personas vacunadas presentan un menor riesgo de desarrollar demencia en comparación con quienes no reciben la vacuna. Se trata de una asociación prometedora, pero la evidencia aún está en desarrollo y se requieren más investigaciones para confirmar una relación causal y comprender mejor los mecanismos involucrados“, añade.

Con respecto a Chile, detalla que la vacuna está disponible “y los médicos la indican principalmente para prevenir el herpes zóster y sus complicaciones, no como una vacuna específica para prevenir la demencia. Aun así, al conversar con los pacientes se puede mencionar que existe evidencia emergente que sugiere un beneficio adicional en la reducción del riesgo de demencia”.

¿Cómo se explica el efecto de la vacuna?

Endeiza indica que “desde el punto de vista neurológico, la explicación no radica tanto en las lesiones de la piel, sino en las complicaciones que puede generar la reactivación del virus”.

“Está demostrado que los episodios de herpes zóster aumentan el riesgo de eventos cardiovasculares y cerebrovasculares, como trombosis, infartos y accidentes cerebrovasculares. Estos eventos pueden comprometer la irrigación del cerebro, producir daño vascular y favorecer el deterioro cognitivo”, sostiene.

La infectóloga también explica que “uno de los mecanismos asociados al desarrollo de algunos tipos de demencia es precisamente la acumulación de pequeños accidentes cerebrovasculares. Por ello, si la vacuna reduce la reactivación del virus y disminuye la ocurrencia de estos eventos vasculares, también podría contribuir indirectamente a reducir el riesgo de demencia“.

Sobre si es recomendable vacunarse, la académica señala: “Sí es recomendable vacunarse, pero por las indicaciones para las cuales la vacuna fue aprobada: prevenir el herpes zóster y sus complicaciones (…) Respecto de la prevención de la demencia, la evidencia es prometedora, pero todavía no es suficiente para recomendar la vacunación exclusivamente con ese objetivo”, agrega.

Buena alimentación y vida social

Endeiza destaca que “la prevención de la demencia es multifactorial y la mayor evidencia apunta al control de los factores de riesgo cardiovascular y a mantener un estilo de vida saludable”.

“Entre las medidas con mayor respaldo científico se encuentran controlar la hipertensión, la diabetes y el colesterol; evitar el tabaquismo; realizar actividad física de manera regular; mantener una alimentación saludable; conservar una vida social activa; estimular la actividad cognitiva y tratar oportunamente enfermedades que aumentan el riesgo de daño vascular cerebral“, indica.

“En ese contexto, cualquier intervención que contribuya a disminuir los accidentes cerebrovasculares, como podría ocurrir indirectamente con la vacuna contra el herpes zóster al reducir algunas complicaciones vasculares asociadas a la infección, podría tener un efecto beneficioso sobre el riesgo de demencia. Sin embargo, este posible beneficio debe entenderse como un efecto adicional en estudio y no como la principal razón para indicar la vacuna”, señala.

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