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Sandro Baeza

Tendencias

14 de Septiembre de 2026

Solo un 1% de veganos y menos recetas familiares: cómo está cambiando la cocina de los chilenos en Fiestas Patrias

A pocos días del 18 de septiembre, un estudio de Cadem desentreña los hábitos en la cocina y muestra dos fenómenos que conviven en los hogares chilenos: pese al auge de productos y discursos asociados a una alimentación sin carne, el 87% de las personas sigue definiéndose como omnívora o carnívora y solo el 1% como vegana. Al mismo tiempo, las recetas que antes pasaban de padres y madres a hijos comienzan a desaparecer frente a nuevos recetarios: más de la mitad de los encuestados busca inspiración en YouTube y TikTok e Instagram ya superan a la familia como fuentes para aprender a cocinar.

Por Sebastián Palma y Dominga Krotik
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Hay pocas fechas en que la alimentación de los chilenos cobre tanta relevancia como en septiembre. Durante varios días, la comida deja de ser solamente aquello que se prepara para almorzar y se convierte en culto.

Aparecen las recetas de empanadas, la discusión sobre cómo se aliña la carne o cuanto tiempo se debe dejar sobre el carbón, las proporciones de cebolla y tomate del pebre. 

La mayoría de esas recetas, siempre provinieron de la familia. Sin embargo, este 2026, la gran mayoría de esas instrucciones salieron desde una pantalla.

Un estudio realizado por Cadem sobre los hábitos de alimentación y cocina de los chilenos –a partir de 1.000 encuestas realizadas durante junio— muestra que YouTube se convirtió por lejos en la principal fuente a la hora de buscar recetas o ideas para cocinar: un 52% dice recurrir a la plataforma. Después aparecen TikTok, con 33%, Instagram, con 32%, y los sitios web y blogs, con 28%. Recién entonces, en el quinto puesto, aparecen la familia y los amigos, con un 27%.

La cifra permite observar uno de los cambios silenciosos que han ocurrido dentro de las cocinas chilenas. La receta familiar no ha desaparecido: siete de cada diez encuestados dicen tener al menos alguna que preparan regularmente –25% asegura tener varias y 45%, algunas–. Pero cuando se necesita aprender algo nuevo, resolver qué cocinar o simplemente encontrar inspiración, la transmisión familiar ya no es la primera alternativa.

El teléfono ocupa ese lugar.

Y la diferencia generacional profundiza el fenómeno. Entre las personas de 18 a 34 años, solo un 31% menciona a la familia como fuente de recetas. YouTube alcanza al 57%. Entre los mayores de 55 años, en cambio, la distancia se acorta: 46% utiliza YouTube y 37% recurre a familiares o amigos.

En otras palabras, una receta que durante décadas pudo viajar de una generación a otra –aprendida mirando, anotada en un cuaderno o transmitida mediante instrucciones imprecisas como “un poquito”, “hasta que tome color” o “lo que pida la masa”– hoy compite con videos de menos de un minuto que entregan cantidades exactas, cortes rápidos y el resultado terminado antes de comenzar a cocinar.

La homogeneización, entonces, también llegó a los sabores. Pero, hay algunas personas que trabajan en usar las redes como vitrina para rescatar recetas y sabores tradicionales. 

El proyecto “Las Güelis” es un emotivo trabajo de rescate cultural y gastronómico creado por el periodista chileno José Manuel “Cote” Vilches, que consiste en un viaje audiovisual por distintas regiones de Chile para documentar y poner en valor las recetas tradicionales y las historias de vida de las abuelas del país.

Cote empatiza con quienes recurren a videos para aprender a preparar recetas, una práctica que antes se adquiría viendo cocinar a un ser querido y que hoy muchas personas buscan en videos rápidos: “Hoy un video permite ver el paso a paso, permite ver la textura que tiene que quedar, el color de cómo se tiene que ver, o cómo debería quedar el plato. Igual yo creo, en este caso, las redes pueden ser súper buenas aliadas a la memoria”. 

–Eso pasa con las Güelis, por ejemplo, y yo creo que eso es lo lindo de por qué ha repercutido tanto el proyecto y por qué la gente ha empatizado también con las Güelis. Porque nadie quiere que se pierda este tipo de información, sobre todo cuando es una figura importante como una abuela en su casa. 

“Nosotros justamente usamos las redes para sacar esas recetas de una cocina particular y convertirlas en un registro que pueda quedar disponible para sus hijos, para sus nietos y también para cualquier persona que nunca conocieron a estas mujeres”, añade.

Un país que todavía come carne

La compañía chilena de alimentos en base a plantas NotCo anunció la venta de sus operaciones en Brasil al grupo inversor Ferrara. La operación se suma a la venta de sus negocios en Argentina y Uruguay, concretada en junio con Molinos Río de la Plata. 

Chile quedaría como el último mercado gestionado directamente por NotCo Foods. De un peak de más de 300 trabajadores, la empresa actualmente no superaría los 100, de acuerdo con Diario Financiero.

El escenario ocurre en un mercado donde la mayoría de los consumidores mantiene una alimentación que incluye carne. De acuerdo con Cadem, el 87% de los encuestados se declara omnívoro o carnívoro. Apenas un 5% se identifica como ovo-lácteo vegetariano, un 4% como flexitariano, un 1% como vegano y otro 1% como pescetariano (decir que es).

La despensa confirma esa fotografía. Entre los productos utilizados habitualmente para cocinar en el hogar, las carnes, pollo o pescado aparecen en el primer lugar, mencionados por el 87% de los encuestados. Los productos específicamente vegetarianos o veganos, en cambio, llegan apenas al 8%.

Es una distancia particularmente visible durante Fiestas Patrias, una celebración cuyo menú más reconocible continúa organizado alrededor de preparaciones como la empanada de pino, los anticuchos y el asado. Mientras las alternativas vegetales se multiplican en las góndolas y cartas de restaurantes, quienes han eliminado completamente los productos animales siguen siendo una minoría muy pequeña.

Florencia Rodriguez (22) es vegetariana hace aproximadamente 6 años, comenta que cuando cambió su alimentación no habían tantas opciones disponibles para ella y que incluso era visto como algo extraño. Hoy se organiza con las otras personas vegetarianas que asisten a los asados: “Este año me junté con unos amigos para hacer la inauguración del 18 y ahí me puse de acuerdo con mi otra amiga que también es vegetariana y nos llevamos unos pimentones, choclito, quesito y ahí lo pusimos a la parrilla y cosas para picotear en general”.

Agrega que su abuela es la persona que más se preocupa de adaptar recetas tradicionales para ella, haciendo empanadas de queso o versiones vegetarianas de la clásica empanada de pino.

Además, para otras celebraciones sus amigos realizan encuestas para saber los gustos y preferencias de los asistentes: “hicieron una encuesta en Whatsapp para saber quién es vegetariano, quién come carne y así la persona que va a comprar todo nos incluye también” añade.

La fotografía, de todas maneras, es más compleja que una simple oposición entre tradición y modernidad y dan cuenta de que algunos locales que intentaron ser 100% vegetarianos no tuvieron éxito.

Tal fue el caso de Veguria la breve apuesta gastronómica del clásico Bar Liguria, concebida como un restaurante 100% vegetariano y vegano que ocupó la emblemática casona de avenida Pedro de Valdivia en Providencia. 

Inaugurado a finales de agosto de 2024, el local buscaba reinterpretar la tradicional bohemia y cocina criolla chilena a través de platos libres de carne, como mechadas de berenjena y empanadas de pino vegetal. Sin embargo, debido a una baja afluencia de público, una fuerte competencia en el sector y un debut apresurado, el proyecto no logró consolidarse y cerró definitivamente sus puertas apenas dos meses después de su apertura.

Otro ejemplo de cambio de rumbo es el del chef Roberto Luque, fundador de Verde Sazón. Su nuevo proyecto, Casa Asa, se ha convertido en uno de los locales virales del MUT, pero con una propuesta completamente distinta: mientras Verde Sazón se consolidó con una carta dirigida al público vegetariano, Casa Asa apuesta por las parrillas y las carnes.

La tradición que cambia de pantalla

Quizás por eso sería exagerado decretar la muerte de la receta familiar. Los datos hablan más bien de una transformación en la forma en que circula.

Incluso entre quienes Cadem identifica como los cocineros más tradicionales –un grupo que representa el 25% de la muestra — el uso de las redes aparece como una herramienta posible. Son personas que cocinan mayoritariamente desde cero, preparan con mayor frecuencia cazuelas, legumbres y tortillas y destinan más tiempo que el promedio a la cocina. El 84% conserva alguna receta familiar y un 35% dice tener varias. Pero incluso para ellos, una de las herramientas que podría ayudarlos a cocinar es encontrar mayor inspiración en redes sociales y plataformas digitales.

En el otro extremo aparece un perfil algo más joven que tampoco se siente poseedor de recetas familiares y que busca inspiración especialmente en Instagram, TikTok y sitios web. El cambio, entonces, quizá no está necesariamente en lo que llega al plato, sino en el camino que siguió la receta hasta llegar ahí.

Este 18 de septiembre, en miles de casas chilenas volverán a aparecer parrillas, empanadas y fuentes con preparaciones repetidas durante años. La enorme mayoría seguirá comiendo carne y muchos dirán que esa receta es “la de la casa”. Pero puede que, antes de prender el horno o encender el carbón, alguien haga algo que hace veinte años habría resultado extraño: apoye el teléfono sobre el mesón, abra TikTok o YouTube y busque cómo se hacía.

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