Buscar
Entender es todo
cerrar

Deportes

3 de Agosto de 2026

“Yo no sé si le gustaba el fútbol”: La declaración en que Manuel Mayo habló sobre los gerentes de Sartor y dio detalles inéditos de negociaciones de la U

El gerente deportivo de Universidad de Chile declaró ante la Fiscalía en el marco del caso Sartor y reconstruyó su ascenso desde coordinador logístico hasta convertirse en el hombre que decide los fichajes del club. En casi cuatro horas de testimonio abordó el quiebre con Ronald Fuentes, la salida de entrenadores, el sistema de contratación de jugadores y el impacto que provocó al interior de Azul Azul la sanción de la CMF contra Michael Clark: "Había ansiedad en el club, no sabíamos cómo responder". Sobre su poder en las ventas del club añadió: "En las ventas grandes la última palabra es del presidente, y en las ventas chicas, el gerente general".

Por
Compartir

En medio de la formalización a Michael Clark, Pedro Pablo Larraín y otros 9 imputados por el caso Sartor, han tomado relevancia distintas declaraciones disponibles en el expediente judicial. Una de ella es la del gerente deportivo de “La U” Manuel Mayo, quien compareció voluntariamente ante la Fiscalía de Alta Complejidad y Crimen Organizado el 18 de diciembre de 2025. Allí el gerente deportivo repasó sus casi nueve años en el club, el quiebre con Ronald Fuentes, el hombre que lo llevó a la U y el peso real que tiene en el directorio a la hora de fichar.

Manuel Xavier Mayo Ubach, 34 años, ingeniero comercial, llegó a Universidad de Chile en febrero de 2017 de la mano de Ronald Fuentes, su exentrenador en Unión Española, para un cargo modesto: coordinar buses y logística del plantel.

“Ronald Fuentes me invitó por mi pasado futbolístico y de carrera para ordenar de mejor forma la logística y coordinación del plantel”, relató. Ocho meses le bastaron para que Fuentes le encargara un proyecto más ambicioso: levantar desde cero una secretaría técnica, el departamento que analiza y acumula información de jugadores y entrenadores de todo el mundo y que, hasta entonces, no existía como tal en el club. “No había una consolidación que agrupara todo esto”, dijo.

Para diseñarlo, Mayo le propuso a Fuentes algo poco convencional: dos meses de gira por Alemania, Inglaterra y España, visitando 14 clubes, sin sueldo y a cambio de un permiso administrativo. “Ronald aprobó esta idea, le solicité que no fueran vacaciones, es decir, como un permiso sin goce de sueldo. Para mí hacer eso era como ir a Disney, mejor que unas vacaciones”, contó. 

Pero el proyecto se topó pronto con la inestabilidad del cargo que más rota en el fútbol chileno. A mediados de 2018, Fuentes fue despedido y llegó Sabino Aguad como gerente deportivo, con Maximiliano Quezada como nuevo secretario técnico. Mayo, que temía correr la misma suerte, se mantuvo en el club, aunque relegado a un rol administrativo: “Se me valoró mucho que haya viajado, que tenga ideas nuevas, pero la decisión del plantel no entraba tanto en esto, no había mucho poder dentro de la decisión final”, reconoció

En marzo de 2020 llegó otro ascenso: Ignacio Asenjo, que pasaba de gerente del fútbol formativo y femenino a gerente general, lo puso a cargo de esa área, cargo que ejerció hasta mayo de 2022. Ahí decidía contrataciones de jugadoras y de todo el staff técnico, aunque el presupuesto siguiera dependiendo del gerente general.

El episodio más tenso de su declaración ocurrió en ese período, cuando le tocó sacar al entrenador Diego López tras solo cuatro meses en el cargo. “Sabía mucho de táctica porque venía del fútbol italiano, pero ese momento el equipo necesitaba un cambio de ánimo porque si no íbamos directo al abismo, no logró llegar a los jugadores. No creo que haya sido mal entrenador, pero no lo logró, claramente no ‘llegó al plantel'”, relató Mayo, quien presentó personalmente esa decisión al directorio en una sesión extraordinaria.

Para reemplazarlo propuso dos nombres —Ronald Fuentes, su mentor, y Sebastián Miranda, entonces a cargo de la sub 20— con una sugerencia personal marcada por el calendario: había partido el sábado siguiente y el club necesitaba un entrenador de rendimiento inmediato. “Yo estaba convencido que era Sebastián porque entraba con los jugadores del primer equipo, entonces a pesar de que haya sido mi jefe Ronald, le enojó mi sugerencia, no sé por qué se enteró de cosas que se hablaron ahí”, contó.

AGENCIA UNO

La directora Carolina Coppo se opuso porque prefería a Fuentes, y la votación —”esa decisión fue media peleada”, dijo Mayo— quedó en acta. El quiebre con el hombre que lo llevó al club se extendió por años, hasta que un episodio personal los volvió a acercar: “hace poco volvíamos a hablar, yo le hacía clases de matemáticas al hijo, se murió su señora, tuvo cáncer y hace dos meses me volvió a responder por WhatsApp”, relató.

En mayo de 2022 llegó el salto que no esperaba tan pronto. Cristián Aubert le comunicó personalmente que asumiría como gerente deportivo del primer equipo, el cargo más alto de su carrera.

“Era una relación distante y me sorprendió el cargo, pensé que era algo incluso en talla, porque creí que esa oportunidad iba a llegar más adelante, pues la U se había caracterizado de tener gerentes deportivos con más trayectoria, yo no tenía un nombre, me pareció muy motivante pero inesperado”, confesó. El mandato inicial fue concreto: enfocarse en fichar jugadores de jerarquía mientras el directorio resolvía en paralelo, y sin su participación, la búsqueda de entrenador.

Desde ese cargo, Mayo describió ante la Fiscalía cómo opera hoy la secretaría técnica que él mismo diseñó siete años antes: un seguimiento de ligas dividido entre observación “bruta” y “neta”, protocolos internos para cada jugador con bases de datos, videos, indagación de antecedentes médicos y personales y reuniones periódicas con el entrenador antes de cerrar cualquier decisión. Pero fue enfático en un punto: la última palabra sobre el plantel nunca es exclusivamente suya.

De las operaciones que relató, la que expone con más detalle fue la del central Tamayo, a quien el club logró prestar a Unión Española cuando nadie más lo conocía, en una fórmula que le permitió recuperarlo meses después convertido en pieza clave: “Estoy convencido de que será el jugador de Chile porque es zurdo, es muy rápido y es muy agresivo. La única cláusula que tenía con la UE es que le dijimos que este préstamo vale 50 o 60 mil dólares, ellos dijeron que no podían pagar por un jugador que no conocían, entonces tenía que jugar al menos 5 partidos completos, y mientras tanto la UE le pagaba el sueldo completo.

Sobre la política general de préstamos y convenios detalló, entre otros, el mecanismo utilizado con Huachipato, similar a un leaseback, fue igual de directo respecto de dónde recae la responsabilidad: “la última palabra en compras es mía. En las ventas grandes la última palabra es del presidente, y en las ventas chicas, el gerente general”.

Como excepción a la regla de no mover jugadores del plantel a mitad de temporada, mencionó el caso de Gonzalo Montes, a quien el club decidió prestar a Uruguay por motivos personales: “lo estaba pasando mal, y tomamos cartas y dijimos, acá vamos a hacer una excepción”.

Consultado por el mercado de representantes, Mayo no escondió su molestia con una estructura que considera desequilibrada en contra de los jugadores más jóvenes. Mencionó a Vibra, Lecler, AIM y Mauricio Contreras como los principales agentes con los que negocia, y planteó abiertamente que le gustaría reducir su peso: “en Chile es un problema que existan tan pocos representantes. El problema es que en el fútbol son personas de origen humilde, donde se engatusan fácil con cosas, como zapatos de fútbol, pero los clubes han fallado en eso, creo yo, porque los clubes los cuidan”.

Sobre la trazabilidad de su trabajo, Mayo fue insistente en distinguir entre la ausencia de un protocolo formal y la existencia de un registro exhaustivo de cada decisión: “no existe un protocolo, yo sigo mis propias ideas, pero para cada caso, internamente, la secretaría técnica tenemos todo registrado. Los informes y videos los registramos en Hudl, tenemos una plataforma de seguimiento de jugadores, que es SGS, que está en Google Drive, la misma que creé en 2019”. 

Precisó que solo el personal de la gerencia deportiva accede a esos documentos, y que el registro de los contratos deportivos lo manejan únicamente él y Tatiana Pérez, de finanzas: “yo quise generar una cosa compartida, no es que el abogado u otros no tengan acceso, sino que he tratado de ordenar los activos del club, porque hay que cuidarlo mejor de lo que se estaba haciendo antes”. Contó, además, que el club está migrando parte de esos registros desde Google Drive hacia SharePoint —”fuerzo al scout a caminar para el SharePoint”— y que hace seis meses recibieron una capacitación sobre la nueva ley de delitos económicos a cargo del abogado Álvaro Glisser, sin precisar si se trata de un asesor externo o interno del club.

La parte final de la declaración estuvo marcada por la crisis que generó al interior del club la resolución de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) que sancionó e inhabilitó a Michael Clark. Mayo relató que Ignacio Asenjo citó una reunión extraordinaria de gerentes para contener la incertidumbre: “hizo una reunión cuando salió la resolución de la CMF y sancionó e inhabilitó, citó a la reunión de gerentes de los martes, pero extraordinaria, para transmitir calma, de que Mike no iba a salir, que eran problemas personales, que iba a seguir siendo presidente, que era un tema externo a la U y que el equipo tratara de trabajar de la misma forma”.

La sensación interna, admitió, fue de desconcierto genuino: “todos teníamos dudas de qué pasaba si sale Michael Clark, había ansiedad en el club, no sabíamos cómo responder”.

Mayo cerró su declaración describiendo el matiz de sus vínculos con el directorio: con Clark dice tener “una relación mucho más fluida y cotidiana, hablamos todas las semanas. También tuvo palabras para Carlos Larraín, exdirector de la sociedad, un recuerdo casi anecdótico y distante de las canchas: “muy simpático, no iba al camarín, estaba en la tribuna. Yo no sé si le gustaba el fútbol, nunca me habló de fútbol en los pasillos”.

Notas relacionadas

Salir de la versión móvil