Ciudad
6 de Agosto de 2026El polémico giro que prepara el Gobierno para las Becas Chile: priorizará cupos en áreas como minería, ingenierías y tecnología
El Ministerio de Ciencia evalúa reservar parte de los cupos otorgados en las Becas Chile para disciplinas consideradas estratégicas, como minería, tecnología, inteligencia artificial y agricultura. Aunque el Ejecutivo asegura que no busca reducir el programa ni su presupuesto, académicos e investigadores advierten que la medida podría perjudicar a las ciencias sociales y las humanidades. Algo similar está ocurriendo con las becas Fondecyt, decisión que la exministra Aisén Etcheverry solicitó que se revierta, dado que sería "una decisión que le hace un daño profundo al futuro del país".
Compartir
El programa de Becas Chile para cursar estudios de la educación superior ya no será como es actualmente, o eso al menos es lo que propone el Gobierno, dada la existencia de más de mil becarios que no han cumplido los requisitos de la ayuda estatal.
En una presentación realizada ante la Comisión de Ciencias de la Cámara de Diputados, la ministra de la cartera, Ximena Lincolao, delineó los principales cambios que pretende impulsar para modernizar el sistema.
Ello se hace necesario no solo por la multimillonaria deuda que ha implicado para el Estado la existencia de deudores (que ahora el Ejecutivo está buscando que restituyan), sino porque, dice la ministra, la realidad del país es distinta a lo que era cuando nació el programa.
Existe el doble de posgrados que en 2008, cuando se creó el instrumento, y por ende es necesario asegurar un mayor retorno de la inversión pública en capital humano, sobre todo considerando los altos costos que implican los estudios en el extranjero.
Minería, ingenierías, tecnología o agricultura: algunas de las áreas estratégicas que está evaluando potenciar el Ministerio de Ciencia
Si bien han enfatizado que la propuesta de reforma no contempla reducir el programa, sí se busca reorientarlo hacia lo que se han denominado como áreas estratégicas para el desarrollo del país.
La ministra, de hecho, dio como ejemplo algunos sectores como la minería, la agricultura o la ciberseguridad, así como las tecnologías y la inteligencia artificial.
Además, mencionó que se está evaluando incorporar a estudiantes provenientes de Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales.
Ello, sin embargo, iría directamente relacionado con otro factor importante: equilibrar los sectores que se adjudican las Becas Chile, y por ende, reducir el número de beneficiarios en ciencias sociales y humanidades.
Y es que de las 12.589 becas que se han otorgado al día de hoy, aquellas de áreas de ciencias sociales y humanidades concentran el 61,3%, seguidas de las ciencias naturales (17,8%) y las de ingeniería y tecnología (10,1%).
El problema, según ha hecho hincapié el propio Gobierno, es que muchas veces los profesionales que se adjudicaron Becas Chile retornan al país y no necesariamente pueden desempeñarse en su rubro, o incluso a veces les reportan que en Chile no hay suficiente campo laboral en sus áreas.
En esa línea, estas “áreas estratégicas”, según explicó Lincolao, corresponden a sectores “de alto crecimiento para Chile y de necesidad para Chile”.
“Al establecer áreas prioritarias que tengan demanda laboral en Chile, vamos a poder asegurar que ellos (los beneficiarios) no tengan que manejar como Uber, como dicen algunos que tienen que hacer, o en otros trabajos. (No queremos) que no tengan el interés de volver porque no tienen una oportunidad laboral acá”, mencionó la ministra.

FOTO: OSCAR GUERRA/UNO NOTICIAS
Aquello generó inmediatas reacciones, de hecho el diputado Gonzalo Winter (FA) recordó en la comisión, tras la exposición de la ministra, la importancia de las humanidades y mostró preocupación ante una eventual reforma al programa vaya en su desmedro.
Algunos académicos también observan con cautela los cambios que propone el Gobierno. Susana Claro, por ejemplo, de la Escuela de Gobierno UC, menciona que “las ciencias sociales no están priorizadas, pero sí hay espacio para temas no prioritarios, por lo que espero que sí se asignen becas posdoctorales a buenos candidatos cientistas sociales”.
“No sabemos en la práctica qué quiere decir ‘priorizado’. Es decir, qué implica esto en la práctica en una evaluación que está súper estandarizada: ¿se le darán más puntos por ser área priorizada? Y ¿Se asignarán cupos por prioridad? Ya que los grupos de evaluación tradicionales tienen una agrupación distinta. Aún falta que sepamos detalles”, menciona Claro.
Paula Barros, vicerrectora de Investigación en la U. Central, apunta en la misma línea, asegurando que los problemas contemporáneos de la sociedad chilena tienen que implicar miradas interdisciplinares: “Esta idea de, a través de las becas, fortalecer el capital humano de Chile en unas áreas por sobre otras, me parece una mirada miope“, dice.
Cómo se concretarán los cambios a las becas
Si bien aún no se han definido porcentajes ni cálculos específicos, desde el Gobierno comentan que la idea sería, en primer lugar, que se conforme un comité de expertos que periódicamente vaya evaluando las “áreas estratégicas” donde se requieren focalizar las Becas Chile.
Según explican en el Ejecutivo, una fórmula que se está evaluando es que del total de becas que se otorgan al año (cifra que varía acorde a la Ley de Presupuestos y según la demanda de posgrados), se defina un porcentaje fijo de cupos destinados a estas áreas, y que el resto se distribuya de libre uso por las postulaciones sin discriminar.
Por ejemplo, fijar que el 40% de las becas que se otorguen en un año vayan destinadas a áreas como minería, tecnología y ciencias, y que el otro 60% de las becas sean otorgadas bajo el conducto regular del programa.
Paula Barros, eso sí, insiste en que “quitar apoyo a áreas como las humanidades, las ciencias sociales, la educación, me parece poco estratégico, porque los problemas que enfrentamos hoy como país, los problemas que enfrenta la humanidad, son cada vez más críticos y más multidimensionales y por lo tanto requieren también de soluciones y análisis interdisciplinarios”.
Actualmente los requisitos para obtener una Beca Chile son casi netamente académicos, por lo que quienes muchas veces se adjudican uno de estos beneficios son quienes tuvieron mejor rendimiento universitario, sin importar, por ejemplo, la demanda de posgrados que tenga alguna carrera determinada.
Solo se solicita ser chileno o extranjero con residencia definitiva, poseer un título o licenciatura, acreditar excelencia académica (con un promedio de notas de pregrado superior a 5,0 o estar en el 30% superior del ranking de egreso) y haber sido admitido a un programa de estudio acreditado.
Con todo, la propuesta de lineamientos y criterios definitivos, eso sí, la continúa barajando el Ministerio de Ciencia en conjunto con la ANID, y desde la cartera mencionan que se presentarán en una próxima sesión de la comisión de la Cámara de Diputados, desde donde están esperando ser convocados para exponer la propuesta.
Proyectos postulantes a los Fondecyt también serán discriminados por lo que sean áreas prioritarias para el país
La política sobre crear áreas prioritarias, eso sí, no aplica exclusivamente para las Becas Chile.
Según dio a conocer ayer La Tercera, cambiaron las bases del Fondo Nacional de desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt), lo que generó el malestar del Consejo de Rectoras y Rectores, dado que también se establecen diez áreas prioritarias, y se detalla que hasta el 70% de las adjudicaciones podrá destinarse a proyectos exclusivamente de dichas áreas (misma fórmula que se evalúa para las Becas Chile).
Ello también generó el malestar de la antecesora de la cartera, Aisén Etcheverry, quien en una carta a El Mercurio planteo que las modificaciones alteraban “el criterio que ha regido su adjudicación desde 1981: la excelencia científica. La medida ha pasado casi inadvertida, pero es un quiebre histórico y muy peligroso”.
“Para calcular una tasa de interés o proyectar el costo de una megarreforma, primero hay que saber multiplicar y derivar. Para entender qué le hace la inteligencia artificial a la democracia, primero hay que saber leer, conocer historia, pensar con filosofía. Ese es el valor de las ciencias básicas: son el cimiento de todo conocimiento nuevo. Ese es el conocimiento que financia Fondecyt. Eso ya no será así”, plantea la exministra.
Y agrega: “Ahora, con la determinación (inconsulta y contraria a la estrategia CTCI), las matemáticas, la filosofía, la historia, solo por mencionar algunas, pierden preferencia y, por lo tanto, financiamiento”.
En esa línea, al igual que otros académicos, cuestiona que el establecimiento de áreas prioritarias implique que vaya en desmedro de las humanidades, lo que la exministra dice que sería “seguir el modelo que ya hemos visto en Argentina o EE.UU”.
“El Ministerio cuenta con herramientas para focalizar en áreas prioritarias como Fondecyt, anillos o incluso becas en el extranjero. Fondecyt y becas de doctorado nacional no son para eso”, dice.
E incluso, termina su misiva con un llamado a la autoridad de la cartera a que “el Ministerio revierta a la brevedad una decisión que le hace un daño profundo al futuro del país”.



