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19 de Agosto de 2026Por qué Meta enfrenta una demanda billonaria que podría llevarla a la quiebra
Cuatro estados de EE.UU. acusan a la matriz de Facebook e Instagram de diseñar sus plataformas para enganchar a menores y recolectar sus datos sin autorización. El juicio comenzó esta semana y contempla una eventual sanción que, en el escenario más extremo, podría poner en jaque las finanzas del gigante tecnológico.
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¿Quiebra Meta? La firma tecnológica enfrenta desde el martes uno de los mayores desafíos legales de su historia y que podría cambiar por completo su funcionamiento.
La matriz de Facebook e Instagram comenzó a ser juzgada en un tribunal federal de Oakland, California, luego de que cuatro estados de Estados Unidos la acusaran de haber diseñado sus plataformas para maximizar el tiempo que niños y adolescentes pasan conectados.
California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey sostienen que la firma fundada por Mark Zuckerberg utilizó mecanismos de diseño y algoritmos destinados a generar una mayor dependencia de sus servicios, mientras recopilaba información de menores de 13 años sin el consentimiento de sus padres.
El caso podría tener un impacto económico extraordinario. Los estados –citados por WSJ– reclaman sanciones que, de acuerdo con los antecedentes presentados ante la Justicia, podrían alcanzar los US$1,4 billones (1.4 trillion en el sistema anglosajón).
La cifra es tan elevada que, en el escenario más extremo, una sentencia de ese tamaño podría superar los recursos disponibles de Meta y llevar a la compañía a una reestructuración por quiebra.
¿Por qué demandan a Meta?
La acusación apunta directamente al funcionamiento de Facebook e Instagram. Los estados sostienen que Meta no solo conocía los riesgos que sus plataformas podían representar para los menores, sino que habría diseñado deliberadamente distintos elementos de sus servicios para mantenerlos conectados durante más tiempo.
Entre los cuestionamientos aparecen los sistemas de recomendación, las notificaciones, el desplazamiento infinito y otras funciones destinadas a aumentar la interacción de los usuarios.
Los fiscales generales también acusan a Meta de haber recolectado información personal de menores de 13 años sin contar con el consentimiento parental requerido por la legislación estadounidense.
El foco del juicio, por lo tanto, no está únicamente en el contenido que aparece en las redes sociales, sino en cómo fueron diseñadas las propias plataformas para captar y retener a sus usuarios más jóvenes.
¿Por qué US$1,4 billones?
El monto que pone a Meta bajo presión corresponde al cálculo máximo de las sanciones que podrían aplicarse por las infracciones denunciadas.
No significa que los estados hayan conseguido una sentencia por US$1,4 billones ni que esa vaya a ser necesariamente la cantidad que Meta deba pagar.
De hecho, abogados y analistas consideran poco probable que el tribunal termine imponiendo el máximo solicitado. La compañía, además, sostiene que la cifra no guarda relación con las infracciones que se le imputan y que no existen precedentes comparables en el derecho estadounidense de protección al consumidor.
Aun así, el monto permite dimensionar el riesgo que enfrenta Meta.
Meta se defiende
Meta ha defendido sus medidas de protección a menores y sostiene que sus plataformas han evolucionado considerablemente en los últimos años.
En 2024, la compañía comenzó a implementar las llamadas “cuentas para adolescentes”, que incorporan perfiles privados por defecto, mayores restricciones sobre el contenido y herramientas de supervisión parental.
También ha desarrollado sistemas basados en inteligencia artificial para identificar a usuarios que podrían estar mintiendo sobre su edad. Sin embargo, para los estados demandantes estas medidas llegaron demasiado tarde y no resuelven los problemas centrales que plantea la demanda.
El juicio podría cambiar a Meta y su negocio
La acusación busca que la Justicia vaya más allá de exigir advertencias o controles parentales y obligue a Meta a modificar elementos fundamentales de sus plataformas.
Los fiscales generales buscan que el tribunal ordene cambios en los algoritmos de recomendación y en las interfaces utilizadas por menores.
Una decisión de ese tipo obligaría a Meta a modificar de raíz los mecanismos algorítmicos que durante años han sido fundamentales para maximizar la interacción y el tiempo de permanencia en Facebook e Instagram, alterando directamente el núcleo de su modelo publicitario.
La amenaza económica radica en que cerca del 98% de los ingresos de la compañía dependen de la publicidad digital, una fórmula basada en el tiempo en pantalla. Si la justicia restringe funciones como el scroll infinito o impone pausas obligatorias, se reduce drásticamente el inventario de anuncios que un usuario ve al día.
Producto de lo anterior, limitar la recolección de datos y la personalización para menores degrada la efectividad de sus algoritmos de segmentación, lo que forzaría a Meta a cobrar tarifas más bajas a los anunciantes globales.