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4 de Septiembre de 2026De cara a Fiestas Patrias: dos de cada diez chilenos creen que es “socialmente aceptable” conducir bajo efectos del alcohol
La encuesta de Cadem revela una preocupante contradicción de cara a Fiestas Patrias: mientras el 70% identifica al alcohol como el principal factor de riesgo durante las celebraciones, un 21% aún considera aceptable manejar después de beber.
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A puertas de una nueva celebración de Fiestas Patrias, las cifras revelan una alarmante realidad sobre la cultura etílica en el país. Según la reciente “Radiografía del Consumo de Alcohol” elaborada por Cadem y la Asociación Pro Consumo Responsable de Bebidas Espirituosas de Chile (Aprocor), un 21% de los encuestados aún considera “socialmente aceptable” conducir bajo los efectos del alcohol.
Este dato convive con una fuerte contradicción, ya que, paralelamente, el 70% de la población identifica al consumo de bebidas alcohólicas como el principal factor de riesgo y accidentes durante estas festividades.
En las conclusiones del estudio, se expone una profunda desconexión entre el peligro real de manejar en estado de ebriedad y la percepción de las consecuencias. De acuerdo a la medición, el 68% de los chilenos cree que el principal temor de alguien que conduce tras haber bebido es que lo detenga Carabineros. Por otro lado, apenas un 15% cree que el miedo prioritario es causar daños físicos o la muerte a otras personas, mientras que un 10% teme chocar y destruir su vehículo.
Estas cifras reflejan que el factor disuasivo sigue siendo el castigo penal o económico, no así el resguardo de la vida humana.
Al respecto, Juan Pablo Solís de Ovando, presidente de Aprocor, señala que “es sumamente preocupante que todavía haya personas que consideren socialmente aceptable conducir después de beber o que persistan argumentos como que ‘curado maneja mejor’. Tenemos que seguir avanzando en educación y prevención en conjunto entre el mundo público y privado”.
Para sostener estas conductas temerarias, los conductores recurren a un nutrido catálogo de excusas. Según Cadem, un 58% de los encuestados argumenta que “tiene experiencia” y que “nunca le ha pasado nada”. Asimismo, un 44% se escuda en que “es una distancia corta” y un preocupante 30% afirma directamente que “curado maneja mejor”. A esto se suma el autoengaño en torno a la sobriedad: un 32% cree que “la comida o el café bajaron el efecto”.
Normalización del consumo de alcohol
El estudio también da cuenta de una doble moral instalada en la sociedad. En el discurso, el rechazo a esta práctica parece casi unánime: un 86% asegura que haría todo lo posible para evitar que un familiar o amigo conduzca habiendo bebido, y un 77% afirma que incluso denunciaría a un desconocido ante la policía.
Sin embargo, la práctica cotidiana muestra una tolerancia mucho mayor. El 64% confiesa conocer a alguien que efectivamente se ha subido a un automóvil con un conductor bebido, y un 36% reconoce tener familiares o amigos que suelen manejar en ese estado.
En tanto, un 64% de los consultados percibe que durante septiembre se acepta o normaliza el consumo de alcohol en adolescentes y un 87% advierte que en Chile es “fácil o muy fácil” que un menor adquiera bebidas alcohólicas.