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7 de Septiembre de 2026De salir como persona extraviada en cajas de leche a la confesión de su crimen 18 años después: la larga búsqueda de Mariana Sepúlveda
Mariana Loreto Sepúlveda León desapareció en Conchalí el 29 de agosto de 2008. A 18 años de que se abrió el caso, un hombre se entregó a Carabineros y confesó el homicidio, y reabrió la investigación congelada en el tiempo. Si bien aún no se ha confirmado la participación del hombre, vecino de Mariana Loreto en Conchalí, se trata del primer avance que tiene la familia en las diligencias en casi 20 años.
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En la década de los 90 y 2000 era común ver en las cajas de leche información sobre personas extraviadas. En un recuadro se destacaba una imagen en blanco y negro de cada extraviado, su nombre, e información relevante como fecha y lugar de desaparición. En el año 2008, Mariana Sepúlveda fue un nombre que desafortunadamente se repetía en las cajas de leche.
La información era concisa: “Mariana Loreto Sepúlveda León. Lugar de extravío: Conchalí, Santiago. Fecha de extravío: 29 de agosto del 2008. Con su colaboración ya hemos ubicado y recuperado a cientos de personas en todo Chile. Su ayuda es muy importante”, se leía en el recuadro inferior de cajas de leche de Soprole por esos años.
Su caso nunca llegó a puerto. Para la familia Sepúlveda León ha sido una búsqueda de casi 20 años, plagada de frustraciones, en la que acudieron a todas las instancias que tenían a su alcance para dar con su paradero, o al menos información relevante. Nada dio resultado. Sin embargo, este lunes 7 de septiembre, casi exactos 18 años después, su historia tuvo un vuelco, luego de que un hombre se entregara voluntariamente a Carabineros para confesar su crimen.
El culpable sería un vecino de Conchalí de Mariana Sepúlveda. Se trata de un hombre de 42 años, que dijo haberse entregado por la culpa que cargaba. El desconocido confesó haber tenido una relación sentimental con la víctima.
Según dio a conocer Radio Bío Bío, la persona se declaró responsable de su desaparición tras tener una discusión con la víctima. Tras esto, la habría enterrado en la misma propiedad, posteriormente, en 2013 habría desenterrado los restos, y se deshizo de ellos. Todo esto hoy está en proceso de investigación, tras la reactivación del caso.
La frustrada búsqueda de la familia de Mariana Sepúlveda
El hombre de 42 años llegó en la noche del domingo a la Quinta Comisaría de Conchalí a confesar el crimen voluntariamente, dando paso a la primera pista en 18 años de búsqueda. Sin embargo, en este tiempo la familia no dejó de buscar desde que Mariana Loreto salió de su casa camino a su colegio en la mañana del 29 de agosto.
Entre medio, la familia lideró su propia búsqueda, que tras frustrados intentos por las vías institucionales, acudieron a alternativas desesperadas, como contactar videntes. Una, de hecho, les advirtió que un potencial sospechoso sería un vecino, que tenía antecedentes por causas de delitos sexuales. Sin embargo, no se trataba del mismo que ayer confesó.
Según relatos de la familia por el año 2019, a once años de la desaparición, desde el primer día reinó la inquietud. Con la memoria oxidada, pero el recuerdo impregnado, su madre decía por esos años que un amargo presentimiento le entró cuando salió de su hogar y no vio a su hija caminando al colegio. Si bien se despidió de ella, le perdió el rastro, y cuando no retornó de clases, la desesperación fue en aumento.
Intentaron ingresar una denuncia por persona extraviada, pero les explicaron que debían esperar 48 horas para presentarla. Mientras tanto, se hicieron cargo. Consultaron en el colegio y la respuesta fue que no llegó a clases ese día. Fueron donde una cercana amiga suya, con quien solían salir juntas a la jornada escolar, pero les respondió que ese viernes no pasó por ella. De ahí buscaron en cada rincón.
La familia acusó que Carabineros tardó días en tomar su caso. En ese periodo, por cada hora que pasaba, la búsqueda se hacía cada vez más compleja. Para acelerar el proceso, fueron por su cuenta buscando pistas y respondiendo llamados que alertaban haberla visto.
Los angustiantes llamados
Once años después de su desaparición, la familia de Mariana Sepúlveda declaraba que se encontraron con escenas que no dejaron de llamarle la atención.
La familia fue parte de procedimientos policiales, incluso llegaron a zonas de riesgo, como recintos vinculados a la venta de droga, buscando desesperadamente una respuesta que nunca llegó. En ese tiempo, a la casa Sepúlveda León personas llamaban denunciando que habían visto a la joven extraviada, llamados que fueron atendidos por los familiares.
“Las primeras semanas le cuento a todo el mundo que éramos zombis. No comíamos, no dormíamos. Salíamos a la calle a pegar afiches, íbamos al colegio, a los hospitales, a los papás los llamaban a las 3 de la mañana porque la habían visto en tal parte e iban. El papá salía al portón a mirar a la calle y volvía llorando”, confesó una familiar de Mariana León en su momento.
El único avance que vieron en los primeros 10 años, fue cuando tomaron contacto con una fundación que les entregó respaldo judicial para reactivar el caso, cuando estaba casi archivado. En 2021 Fiscalía ordenó reconstruir la escena de su desaparición para evaluar nuevos antecedentes, pero no hubo mayor progreso.
Ahora, 18 años después, se aferran a la confesión del supuesto responsable, mientras guardan silencio como familia a la espera de conocer mayores detalles del primer avance que tienen en la búsqueda desde el 29 de agosto de 2008.