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Paulina Núñez, presidenta del Senado (RN): “Cuando el Presidente tiene que salir a corregir a un ministro, este se transforma en un problema”

La senadora Paulina Núñez hace un balance de sus primeros seis meses en la mesa de la Cámara Alta y advierte de los problemas comunicacionales y políticos en el gabinete. Además, pone como foco de críticas la gestión del ministro de Defensa, Fernando Barros. "Parece vocero opinando de todo. En una de esas podrían nombrarlo en ese cargo, que al parecer lo hace bien en eso", dice. Y añade: "Es clave que las Fuerzas Armadas sientan que tienen un ministro".

Por 8 de Septiembre de 2026
Foto: Pedro Díaz / The Clinic
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Este mes la presidenta del Senado, Paulina Núñez (Renovación Nacional), cumple seis meses en su rol en la testera de la Cámara Alta. En medio de días intensos, marcados por la polémica que generó el Foro Madrid, la cuestionada reforma constitucional de seguridad, y descoordinaciones en el gabinete, la senadora ha debido asumir un rol de articulación en Chile Vamos y también con el Gobierno, en donde tiene comunicación directa con las autoridades más relevantes.

Esta entrevista se realiza un jueves. El mismo día que el presidente de Argentina, Javier Milei, habló de “zurdos mugrosos” para abrir el Foro Madrid, que se realizó en Chile, y en el que la autoridad trasandina alabó la dictadura chilena y trató en duros términos a la izquierda nacional.

“La verdad es que el presidente Milei vino a lo que sabíamos que iba a venir: a polemizar”, dice Núñez, quien toma distancia del Foro Madrid y de las declaraciones de Milei. De hecho, la senadora sugirió que el ministro de Seguridad, Martín Arrau, no participara en el Foro, pese a que era uno de sus expositores. Finalmente, el secretario de Estado tomó la decisión de no asistir.

—¿Desde Chile Vamos, cómo miran este tono, este desempeño que ha tenido la derecha y el presidente Milei en el Foro Madrid?

—El presidente Milei vino a polemizar. Nos hubiera encantado que hubiésemos podido conocer, a lo mejor algún acuerdo, algún tratado, alguna cooperación entre nuestros países. 

Yo creo que todas las coaliciones, los partidos políticos, los movimientos de distintos sectores pueden sin duda reunirse y tener encuentros de debate ideológicos o de sus ideas. No lo digo a propósito del Foro Madrid, o a propósito, por ejemplo, del Grupo de Puebla. 

Pero no comparto cuando en esos foros involucras incluso a las máximas autoridades y ves el nivel de polarización o derechamente de tratar de incendiar la pradera, de no avanzar en un debate de ideas, sino que en cómo termino insultando, cómo termino desprestigiando y creyendo que de esa manera se avanza. Yo eso no lo comparto y lo digo, aunque insisto, tengamos un presidente al frente (Milei) que lo esté señalando. 

Uno espera que democráticamente en cada uno de estos espacios haya un debate de ideas y yo creo que al final del día las ideas quedan guardadas, cuando la forma y el tono se termina llevando el foco de la discusión.

—¿Qué tan lejos tiene que estar la derecha que ustedes representan, la centroderecha, de estas formas que tiene el presidente Milei de referirse al país o de referirse a la izquierda chilena?

—Yo creo que una cuestión es hablar de las ideas o ideologizar las discusiones, y otra muy distinta es cuando se empieza a hablar de las distintas fuerzas políticas en nuestro país, porque mientras nosotros estamos tratando de construir acuerdos, consensos y en definitiva, tratando de algo súper puntual, tener 29 votos para sacar adelante la reforma de seguridad del presidente de Kast, por otro lado, cierto, uno de sus amigos no ayuda mucho para que tengamos esos consensos dentro del Congreso Nacional. 

Para mí no es un tema, no es un problema, digámoslo así, que estén presentes distintos actores de la derecha chilena en un foro que se reúne para discutir ideas que también yo comparto, muchas de ellas. Pero también es cierto que cuando cada uno está en una silla y no estamos todos en un largo sillón, es porque evidentemente tenemos cuestiones y creo que ha sido de público conocimiento, más aún después de la intervención del presidente Milei, que son notorias.

Entonces, yo no milito en Renovación Nacional, por ejemplo, de casualidad. Yo llego un partido donde nuestro gran eslogan, nuestra hoja de ruta, nuestro casi propósito, misión, siempre ha sido la política y los acuerdos.

—Usted fue muy crítica de la participación del ministro Arrau en el Foro Madrid.

—Sí, de hecho lo dije. Que el Presidente esté, insisto, es su espacio natural y tiene todo el derecho, más como jefe de Estado de poder participar en algún encuentro nacional. Pero de ahí a que haya que un ministro exponga en su calidad de ministro, claro, me pareció un poquito complejo, pero bueno, veo que al final del día se terminó optando por aquello, porque imagino que esa reflexión existió y por eso se tomó esa decisión. 

—A propósito del ministro Arrau. ¿Cree que se terminó de asumir una responsabilidad política por todo lo que pasó con la reforma constitucional de seguridad?

—Sí, yo creo que el ministro la asumió cuando le preguntaban de quién era la responsabilidad del ingreso de este proyecto o de algunas normas que no tenían el apoyo ni siquiera cierto de nuestro sector. Y él dice bueno, yo puse la firma como diciendo asumo yo, y está bien, creo que es correcto. 

Paulina Núñez
Foto: Felipe Figueroa / The Clinic

“El ministro Barros parece vocero opinando de todo. En una de esas podrían nombrarlo en ese cargo, que al parecer lo hace bien en eso”

Dentro de la crisis que gatilló la reforma constitucional del Presidente Kast en el oficialismo, la senadora Paulina Núñez asumió un rol articulador, tanto en el Congreso como con las Fuerzas Armadas, debido a los alcances que tenía el propuesto estado de excepción.

—¿Hubo errores en la elaboración de la propuesta de la reforma? En la comunicación con las Fuerzas Armadas. ¿Cree que el Gobierno le faltó un poco de manejo político y comunicacional en ese sentido?

—Sí, porque cuando tú vas a ingresar un proyecto, lo mínimo que tienes que hacer es socializarlo y por supuesto, partir por los propios. El ministro Quiroz eso lo hizo muy bien. Socializó bastante el proyecto al punto de que cuando la oposición instala que era un proyecto para los súper ricos, bueno, ninguno tembló o evadió la discusión y nos mantuvimos todos alineados con el ánimo de poder sacarlo adelante y despacharlo. Y eso era porque estábamos todos informados del texto. 

—¿Y aquí eso no se vio en el diálogo con las Fuerzas Armadas?

—Sin duda las Fuerzas Armadas están supeditadas, es evidente. Pero también es cierto que nadie mejor que las Fuerzas Armadas para decir ‘bueno, estamos en condiciones de colaborar o no’. Qué necesitamos para que, por ejemplo, esa colaboración sea efectiva en la instrucción, que fue uno de los grandes temas a propósito de este nuevo estado de excepción que se planteaba. Así que faltó socializarlos, sí. Y creo que correspondía. Y creo que ahí la responsabilidad era doble en el sentido que es de Seguridad ,que está empujando el proyecto, pero también de Defensa. Si el Ministerio de Defensa es el que debe estar preocupado de velar por por las Fuerzas Armadas.

—¿Cree que no ha estado mal en el manejo el ministro de Defensa, Fernando Barros, con la comunicación con las Fuerzas Armadas?

—No, yo creo que más que bien o mal, cierto, porque a todo esto le fue muy bien en una de las encuestas, porque parece vocero opinando de todo. En una de esas podrían nombrarlo en ese cargo, que al parecer lo hace bien en eso. 

Pero en el tema de Defensa, que es donde el Presidente le confió poder y por supuesto competencias, atribuciones y que sacara adelante esa cartera, yo creo que ahí es clave, clave, clave, clave, que las Fuerzas Armadas sientan que tienen un ministro. Y claro, y lo que ocurrió en esa reunión que yo sostuve con el ministro, una cuestión muy compleja, porque al final estábamos con el ministro de Seguridad, pero no habían tenido información o la posibilidad de entregar su mirada con quien correspondía hacerlo. Al final había un vacío allí.

—Y con respecto con lo que ha pasado con el ministro de Defensa, pero que también lo extrapolo a otros ministerios, pasó esta semana con el Ministerio de Relaciones Exteriores, a propósito de la firma del decreto con Argentina. El gabinete se enreda y terminan saliendo a aclarar. ¿Qué pasa en el gabinete que no se termina de acomodar?

—Bueno, para nosotros desde el Senado a veces es complejo, porque no nos olvidemos que desde el punto de vista legislativo, somos colegisladores, y por lo tanto como colegisladores, ayuda muchísimo tener al gobierno ordenado. Y para eso están los ministros del Interior y de la Segpres.

Pero claro, cuando tú tienes una coordinación con esos actores políticos propiamente tal, del comité político, y aparecen ministros sectoriales con una cuestión distinta, o incluso diciendo algo distinto, se te hace complejo.

Ahora, desde lo público, hace poco leí una nota por ahí, no recuerdo de qué medio, del diseño del Gobierno. Y claro, parece que el diseño del gobierno es que el Presidente es el único jefe. Lo ha dicho el ministro Poduje. También se dijo con lo que ocurrió con Estados Unidos entre los aranceles entre Cancillería y Defensa. Nuevamente también había un tema allí de quién ordena estas dos vocerías. Entonces, cuando eso ocurre, es bien complejo. Porque al final del día el Presidente de la República, por decirlo de alguna manera, es el último fusil, o sea, es al último al que tienes que responsabilizar. Pero cuando el trato es directo, bueno, quiere decir que cuando una decisión es mal tomada, ¿el Presidente sabía? ¿El Presidente dio el visto bueno?

—El Presidente finalmente termina saliendo a aclarar errores o descoordinaciones del Gabinete que podría hacer otra persona como un vocero u otro tipo de ministro.

—Cuando el Presidente tiene que salir a corregir a un ministro, o a enmendar una opinión, estamos frente a un ministro que produce un problema y lo mínimo que tú tienes que pedir son ministros que no te produzcan un problema, que estén concentrados en hacer su tarea. El Ministerio de Salud es un ejemplo en donde las cosas se están haciendo bien.

Paulina Núñez

Foto: Francisco Paredes / The Clinic

En sus primeros seis meses en la presidencia del Senado, Núñez ha debido gestionar reformas con el ministro Quiroz y también llevar las conversaciones en materia de seguridad.

—¿Qué cree que tiene que pasar para que Para que la situación política y económica en Chile mejore? ¿Cree que estamos bien encaminados?

—A ver varias cosas. Yo creo que siempre es importante decir cómo se recibió la casa, ¿no? Y eso el Presidente lo dijo con claridad, el ministro de Hacienda también. Pero eso para los primeros meses. Después las personas te escogieron para hacerte cargo con lo bueno y lo malo, con las ventajas o con los vacíos y deudas que teníamos como país y ahora hay que decir bueno, qué vamos a hacer para levantar cabeza. Y eso, efectivamente, toma tiempo.

El proyecto de reconstrucción yo estoy convencida de que es una de las medidas que va a ayudar a que el país vuelva a crecer. Creo también que la Ley de Presupuestos también va a ser clave. Todo lo que se está haciendo en materia de permisología, de poder destrabar algunos proyectos que llevan mucho tiempo en revisión, también ayuda.

Y traigo la Ley de Presupuesto a colación, porque si hay algo que está pendiente es la modernización del Estado y esa modernización del Estado también responde a que donde el Estado fiscaliza, eso no puede transformarse en falta de respuesta. Al contrario, la falta de fiscalizadores en distintos ámbitos hoy día está retardando determinados proyectos y su ejecución. Y por supuesto que eso hay que hay que mejorarlo con más recursos o de manera más eficiente, con tecnología.

—¿Y modernización del Estado también implica modernización del Congreso y el Senado?

—Yo me voy a hacer cargo de algo a propósito de lo que está pasando con varios senadores que están enfrentando distintos procesos judiciales en distintas etapas y durante distintos tiempos también. Yo creo que en eso es vital que aquí no hayan defensas corporativas, que haya una mayor transparencia, sin duda, y que por supuesto, las instancias que nosotros tenemos para sancionar, más allá del Poder Judicial, también se hagan efectivas. Por ejemplo, lo que estamos haciendo con la Comisión de Ética. La Comisión de Ética no puede ser una cosa media maquillada, tiene que tener sanciones concretas para evitar las faltas. Y donde más duele es en el bolsillo.

Pero también un llamado a la justicia, a propósito de esto. Cuando estamos hablando de personas que representan, cierto que hay principios constitucionales previos, por decirlo de alguna manera, y que representan a un grupo de personas, a territorios, a ideas políticas, las militancias, yo ahí lo que esperaría es que tanto la investigación por parte del Ministerio Público, como la resolución por parte de la justicia, fuera lo más pronto posible, ya sea que se absuelva o que se condene. No podemos tener a un parlamentario siete años investigado.

La entrevista completa en el siguiente link:









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