Opinión
13 de Septiembre de 2026
Perfil de Kike Mujica: El Zapato Chino de Vinko Fodich
Por Kike Mujica
Fue uno de los fiscales más mediáticos del Ministerio Público. Trabajó en el Gobierno de Sebastián Piñera. Y hoy está siendo investigado por participar en una banda que ejecutaba secuestros a comerciantes chinos. ¿Qué rol cumplía Fodich? ¿Cómo cayó en ese pozo? ¿Cuál es su conexión con la mafia china?
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Famoso. Para Vinko Fodich, 2008 fue un año de fama.
Era fiscal jefe de Ñuñoa de la Fiscalía Oriente.
En agosto de ese año, en una operación sin precedentes, entró a La Moneda para incautar correos electrónicos y archivos de la Presidencia.
Sorpresa total. Una escandalera. El gobierno de Bachelet se encolerizó: bucear en las entrañas del Poder Ejecutivo era un acto tan temerario como imprudente.
Fodich investigaba los pagos que habrían recibido 22 miembros del comando de Michelle Bachelet con dineros de la Presidencia de la República en enero, febrero y marzo de 2006, justo antes de la asunción de la mandataria.
La audacia tuvo sus costos. En febrero de 2009, Fodich y Pablo Norambuena fueron marginados de la investigación. El caso se fue desinflando hasta que decretaron su cierre.
En noviembre de 2008, a Fodich le encargaron investigar el asesinato de Diego Schmidt-Hebbel, de 25 años, hijo del prestigioso economista Klaus Schmidt-Hebbel.
El joven estaba en la casa de su novia, María Belén Molina, en calle Seminario, cuando apareció José Ruz. Ruz, un sicario, fue contratado por la tía de la joven, María del Pilar Pérez, conocida después como “La Quintrala”.
El sicario intentó ingresar a la vivienda y el joven se enfrentó con él para impedirlo. Ruz le disparó y luego lo apuñaló. Schmidt-Hebbel murió en la Posta Central.
La investigación estableció que Pérez había encargado, además, otros homicidios. Ella y Ruz fueron condenados en 2011 por tres asesinatos. El móvil del asesinato habrían sido graves divergencias patrimoniales en la familia.
El caso debe ser uno de los más mediáticos de este siglo. Fodich dirigió la investigación.
El miércoles pasado —18 años después de ese caso—, antes de las nueve de la mañana, policías llegaron a su oficina en Providencia. Fodich apareció más tarde en su BMW X5. Ahí lo detuvieron por secuestro extorsivo.
El primer exfiscal de alto rango envuelto en este tipo de delito.
Secuestro. Esto es lo que hemos sabido de la investigación: la información provino de un comerciante chino -Mingkai FU- que se acercó a la PDI. Denunció que un grupo de personas lo había secuestrado y le cobraron dinero por su libertad. El chino contó que los victimarios le dijeron que eran policías y que lo retuvieron en un supuesto cuartel de la PDI. Además, acusó que, luego de pagar $30 millones, el grupo lo siguió amenazando y pidiéndole dinero.
La mención del cuartel activó la investigación interna del Departamento V de la PDI, la policía de los policías. Las pesquisas abrieron una hipótesis: la posibilidad de que no fueran delincuentes disfrazados de policías, sino efectivos de la institución.
En total, son 10 personas formalizadas: tres funcionarios activos de la PDI -Pablo y Sebastián Gajardo y Rodrigo Navarrete- y siete civiles.
Entre ellos, Vinko Fodich.
Una sola vez. Fodich reconoció ante la Fiscalía su participación en un solo secuestro. Admitió que había recibido $3,5 millones.
Lo que ha recopilado hasta hoy el fiscal Pablo Sabaj es que, en los primeros días de agosto, uno de los civiles involucrados en el secuestro, Ángelo Stevens —cliente del bufete de Fodich—, contactó a su abogado para proponerle “engañar” a un ciudadano chino que él conocía.
También le comentó que contarían con la ayuda de funcionarios de la PDI.
La idea era recrear un cuartel policial para atemorizar al secuestrado y engatusarlo con una supuesta operación policial que lo podía perjudicar. Para salvarse, el chino debía pagar.
El falso recinto estaba en calle José Miguel Carrera 359, en la comuna de Santiago.
La versión de Fodich es que él no formó parte de la idea ni del diseño del secuestro que se efectuó el 6 de agosto. Él, dijo, ofició como intermediario -confabulado- entre los secuestradores y el empresario chino, con el objetivo de concretar el pago del dinero del secuestro: partieron pidiéndole $200 millones.
Fueron prolijos: para que todo pareciese verídico, los PDI estacionaron un carro policial —balizas incluidas— en la entrada del falso cuartel.
Consumado el secuestro, Fodich contactó a parientes del secuestrado para ofrecerles una “asesoría”. Una hermana del comerciante -Mingxia Fu- llegó con él hasta el cuartel.
Al secuestrado lo intimidaron con la presencia no sólo de agentes de la PDI: uno de los integrantes se hizo pasar por agente del FBI.
Esto se explica porque el FBI fue quien alertó a las autoridades chilenas sobre el Clan Chen, una organización de origen chino que operaba desde Iquique y que es investigada por estafas internacionales superiores a US$200 millones, principalmente contra víctimas estadounidenses.
Fodich era abogado de Yongjie Chen, miembro del Clan Chen. El es la pareja de la hermana del secuestrado.
Todo iba cuajando.
Se sumó que dos de los civiles investigados —Stevens y Exequiel Calderón— eran clientes de Fodich y se les ha vinculado a operaciones financieras de los Chen.
Un verdadero Chinatown.
La mujer china pagó $30 millones para liberar a su hermano. Partieron a buscar el dinero en una patrulla de la PDI. Fodich la acompañó.
Cuando el dinero llegó al “cuartel”, la repartija fue así, según Fodich: él se quedó con $3,5 millones y los tres PDI se llevaron $10 millones.
La sospecha de la Fiscalía es que no se trata de un secuestro, sino de varios. Comerciantes chinos serían las víctimas. El “casting” de la banda apuntaba a personas con problemas de antecedentes, inmigrantes irregulares o deudores.
Nadie se atrevería a ir a la policía.
Fodich ocuparía ese rol: elegir a las víctimas.
Su historia. Vinko Fodich es curicano, hijo de un conocido miembro de la Corte de Apelaciones de Talca y de una dentista. Una familia conocida en la zona. La única hermana que tuvo murió en un accidente.
Se tituló de abogado en 1999 en la Universidad de Valparaíso. Dos años después fue nombrado fiscal adjunto en Curicó. En 2005 emigró a Santiago para dirigir la Fiscalía Local de Ñuñoa, Providencia y La Reina.
¿Sus focos? Corrupción, delitos económicos, lavado de activos y narcotráfico.
En 2010 emigró para trabajar en el gobierno de Sebastián Piñera.
“En ese momento pensé: perdimos a un excelente fiscal”, ha dicho Carlos Gajardo. Fueron muy cercanos. Ambos de Curicó, comenzaron su carrera al mismo tiempo en el Ministerio Público, apenas salidos de la universidad.
Compartieron bullados casos.
En 2003, ambos fiscales investigaron a Augusto Pinochet Hiriart por receptación de vehículos robados, uso de patentes falsas y tenencia ilegal de armas. Pinochet fue detenido y trasladado a Curicó en julio de 2004. Fue condenado a 541 días de presidio remitido por receptación, además de una multa por tenencia ilegal de armas.
En 2005, Pedro Mattar Oyarzún, hijo del ex fiscal nacional económico Pedro Mattar Porcile, fue asaltado después de salir del Barrio Suecia, en Providencia. Los atacantes lo golpearon, le robaron sus tarjetas y claves y luego lo arrojaron al canal San Carlos. Su cuerpo apareció en la ribera del río Mapocho.
Tras la investigación de Fodich y Gajardo, tres hombres fueron condenados por robo con homicidio; el principal recibió presidio perpetuo simple y los otros dos, 20 años de cárcel.
“¿Por qué lo llamamos? Nos ocurrió algo parecido a lo que enfrentó el actual gobierno: no había mucha masa crítica especializada en el tema y disponible para asumir responsabilidades públicas, así que buscamos fiscales. Él tenía un buen currículo, una mirada política cercana al sector, experiencia mediática y conocía bien tanto el mundo judicial como a las policías”, me dice un integrante de ese gobierno.
“Lo hizo muy bien”, agrega. Trabajó en la División de Seguridad Pública y posteriormente asumió como director interino de esa división. También ejerció como subsecretario de Prevención del Delito subrogante.
Desde entonces ha trabajado en distintos bufetes. Fue el abogado del hoy diputado Sebastián Zamora, ex carabinero acusado de empujar a un joven desde el puente Pío Nono durante las protestas de 2020. Zamora fue absuelto.
Panda. Panda Financiero, o Change Panda, es una casa de cambio creada en 2020 por Vinko Fodich, el empresario chino Tao Jiang y Luis Muñoz Morales.
La Fiscalía investiga si la empresa fue utilizada para lavar dinero, después de detectar movimientos financieros que consideró sospechosos.
Además, E-Panda apareció en una causa anterior en que se transformaron en divisas y criptomonedas más de $722 millones provenientes de una organización criminal colombiana.
Luis Muñoz Morales ya había sido condenado por lavado de activos en esa investigación.
Su patrimonio. Esta semana, Ex-Ante publicó que “el 20 de julio pasado, 51 días antes de ser detenido, el exfiscal Vinko Fodich Andrade constituyó una sociedad inmobiliaria junto a su hijo de 19 años, cuando ya se había iniciado una investigación reservada en su contra (…) la sociedad denominada Inmobiliaria e Inversiones Fodich y Castro Limitada informó un capital de $332.985.314”.
Ex-Ante además indicó que Fodich tiene cuatro propiedades. En Los Dominicos tiene una casa con avalúo fiscal de $641.352.917.
“Además, tiene un departamento en San Alfonso del Mar, en la comuna de Algarrobo, con un avalúo fiscal de $262.552.628, y dos departamentos en Avenida Independencia por $48.518.004 cada uno. En total, las propiedades suman $1.000 millones. Cabe señalar que el avalúo fiscal corresponde a entre un 50% y un 70% del avalúo comercial”.



