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Chomalí

Ciudad

18 de Septiembre de 2026

Fernando Chomalí encabeza Te Deum Ecuménico y advierte que la corrupción es “el enemigo número uno de Chile”

En su homilía titulada "Chile: una casa edificada sobre roca", el arzobispo de Santiago llamó a la clase política a superar la confrontación permanente y ubicó el combate a la corrupción como la principal tarea pendiente del país, advirtiendo sobre sus vínculos con el crimen organizado y el narcotráfico.

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El cardenal Fernando Chomalí, arzobispo de Santiago, encabezó este viernes el TeDeum Ecuménico por las Fiestas Patrias, ceremonia a la que asistió el presidente José Antonio Kast en su primera participación en el rito desde que asumió el cargo.

En su homilía, titulada “Chile: una casa edificada sobre roca”, el religioso centró buena parte de su mensaje en dos ejes: la necesidad de recomponer el diálogo político y la urgencia de erradicar la corrupción del Estado.

Chomalí planteó que la democracia chilena admite legítimas diferencias, pero que estas solo son sostenibles si conviven con la disposición a escuchar y respetar al adversario. Sostuvo que el país requiere una clase dirigente capaz de situarse por encima de la confrontación permanente, que actúe guiada por convicciones y no por intereses personales.

En esa línea, pidió a los actores políticos mantener una actitud de apertura al diálogo y de humildad, reconociendo que ninguna fuerza posee en solitario todas las respuestas que Chile necesita. El arzobispo insistió además en la importancia de “salir al encuentro” del contrincante político, al que pidió concebir como un adversario legítimo y no como un enemigo a derrotar.

El punto más duro de su discurso, sin embargo, apuntó a la corrupción, a la que calificó como “el enemigo número uno de Chile”. Según el cardenal, esta práctica corroe los cimientos de la sociedad y abre la puerta a fenómenos que hoy inquietan a la ciudadanía: el crimen organizado, la delincuencia común, el narcotráfico y la trata de personas.

Chomalí fue enfático en vincular la salud institucional del Estado con la seguridad cotidiana de las personas, al afirmar que no puede existir una sociedad sana: con escuelas, empresas y calles tranquilas, y niños jugando en las plazas mientras persistan signos de corrupción al interior del aparato público.

El arzobispo agregó que las consecuencias de estas prácticas terminan recayendo sobre la mayoría de los chilenos y también sobre la población migrante, a la que calificó de “ciudadanos ejemplares” injustamente golpeados por los efectos de la corrupción ajena. Cerró esa parte de su intervención con una imagen que resume el sentido de su llamado: un árbol corrompido en sus raíces no puede dar buenos frutos, por lo que erradicar la corrupción debiera ser, a su juicio, una prioridad ineludible para las autoridades.

El mensaje se enmarca en un contexto político especialmente sensible, a pocos meses de un recambio de gobierno y en medio de un ambiente de alta polarización partidista. La ceremonia reunió a autoridades de gobierno, representantes del Congreso, del Poder Judicial y de distintas confesiones religiosas, en el formato ecuménico que caracteriza al Te Deum desde hace más de tres décadas.

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#Fernando Chomalí#te deum

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