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19 de Septiembre de 2026El doble de casos de cáncer y un déficit en regiones que persistiría: por qué Chile debe fortalecer su red oncológica más allá de formar nuevos especialistas
Un estudio del IPSUSS proyecta que los casos nuevos de cáncer podrían duplicarse para 2050, pero la oferta de oncólogos seguiría por debajo del estándar ideal, situación que se agrava en regiones, dado que el 70% de los especialistas se concentra en la Región Metropolitana. Ante ese escenario, plantean, se debe avanzar en la formación de enfermeros especialistas y una mayor red con infraestructura oncológica en regiones.
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Cada año, Chile suma nuevos médicos con especialidad en oncología. El problema es que, al mismo tiempo, también aumenta la cantidad de personas que requerirán atención por cáncer.
Esa relación —entre cuántos profesionales se forman y cuántos pacientes deberán atender— es el punto de partida de un estudio que proyecta cómo podría evolucionar la oferta de oncólogos en el país hacia 2050.
La investigación, desarrollada por un equipo del Instituto de Políticas Públicas en Salud de la Universidad San Sebastián (USS) simuló distintos escenarios de crecimiento de la fuerza laboral oncológica y los contrastó con la carga de cáncer proyectada para Chile.
La conclusión fue clara: en todos los indicadores comparados y simulaciones, en cada escenario, Chile está bajo el estándar.
“Probablemente si la meta de éxito es llegar al estándar de la OCDE, no lo vamos a lograr. Y ese es un dato. La pregunta de política pública es: bueno, ¿qué hacemos en el entretanto?“, dice Raúl Aguilar, investigador senior del IPSUSS que lideró el estudio.
De 244 especialistas a una oferta proyectada de 505 en 2050
Para elaborar sus proyecciones, el estudio reconstruyó la evolución de las primeras acreditaciones de oncología médica en Chile entre 2015 y 2025. A partir de esa trayectoria, simuló cómo podría crecer la oferta potencial de especialistas hasta 2050.
El modelo considera tanto las nuevas acreditaciones como la salida progresiva del registro de quienes superan los 70 años. Con ese criterio, el stock potencial de oncólogos médicos de 70 años o menos pasó de 131 en 2015 a 244 en 2025.
Además, entre 2021 y 2025 se registró un promedio de 16,2 nuevas acreditaciones anuales. ¿Qué ocurriría si ese ritmo se mantuviera? La simulación estima una oferta potencial de aproximadamente 359 oncólogos médicos en 2035 y 505 en 2050.
El problema es que la demanda también seguiría creciendo. Para proyectarla, el equipo utilizó Cancer Tomorrow, de IARC/GLOBOCAN 2024, herramienta que estima la carga futura de cáncer a partir de tendencias demográficas y epidemiológicas.
Según ese modelo, Chile pasaría de 61.757 casos nuevos de cáncer en 2025 a 83.383 en 2035 y 117.323 en 2050. Es decir, la cantidad de casos nuevos prácticamente se duplicaría en 25 años.
La brecha que persiste incluso con más especialistas en oncología
Para evaluar si la oferta proyectada sería suficiente, los investigadores utilizaron distintos escenarios de carga asistencial. Uno considera un máximo de 180 pacientes nuevos por oncólogo médico de jornada completa al año y otro reduce esa referencia a 150 pacientes. También incorporaron como comparador una referencia de la OCDE de 7,6 oncólogos médicos por cada 1.000 casos incidentes.
Los resultados muestran que, incluso si Chile mantiene el ritmo reciente de acreditación y formación de oncólogos, la brecha no desaparecería.
Para 2050, frente a los 505 oncólogos médicos proyectados, el estudio estima una diferencia de aproximadamente:
- 147 especialistas, bajo el escenario de 180 pacientes nuevos por oncólogo al año.
- 277 especialistas, bajo el escenario de 150 pacientes nuevos por oncólogo.
- 142 especialistas, al utilizar el comparador de la OCDE.
Una brecha que no se explica solo por cuántos médicos hay
A lo anterior se suma la brecha que existe en cada región con el acceso a tratamientos oncológicos.
Un catastro difundido por la Sociedad Chilena de Oncología Médica identifica 249 profesionales con registro de especialidad en oncología médica, de los cuales 245 cuentan con la especialidad reconocida.
De ellos, 169 ejercen en la Región Metropolitana, cerca del 70% del total identificado. Al mismo tiempo, regiones como Arica y Parinacota, Atacama y Aysén cuentan con un oncólogo, mientras Tarapacá y Antofagasta tienen dos cada una.
Ese dilema, en todo caso, no es nuevo. Por lo mismo, en junio, el Ministerio de Salud anunció un trabajo con universidades para fortalecer la permanencia de médicos especialistas en regiones, con medidas relacionadas con la formación, la descentralización y el arraigo territorial.
La necesidad de fortalecer el sistema y no solo formar más médicos oncólogos
Los autores aclaran que la finalidad no es establecer un número único de oncólogos que Chile “deba” formar, sino demostrar que se deben buscar otras alternativas en el sistema en general.
Una de ellas, por ejemplo, es la formación de enfermeras especialistas en oncología, también denominadas enfermeras de práctica avanzada.
“Chile está recién partiendo por esa estrategia, y a nosotros nos parece que es una de las estrategias que está siguiendo el mundo más innovadoras en términos de aumentar la capacidad de la red oncológica”, plantea Aguilar.
Y agrega: “Lo que nos interesa ver no es cuántos oncólogos demanda cada región. Sino que qué capacidad oncológica demanda cada región. Y ahí efectivamente se necesitan oncólogos, pero también se necesitan estas enfermeras de práctica avanzada, se necesitan equipamientos para la rehabilitación”.
En esa línea, menciona, que muchas veces no hay mucho sentido en pedir que un oncólogo se traslade a una localidad aislada solo para disminuir esa brecha.
“La red oncológica requiere que haya polos de desarrollo. Lo que requiere es una capacidad coordinada entre la universidad o las universidades y el sistema público”, dice.
De hecho, dice que “como la Región Metropolitana tiene la más alta densidad de Chile, probablemente ahí está la mayor cantidad de equipos físicos y humanos de especialistas. Lo que hay que hacer es descentralizar los polos de desarrollo (…). Tejer una red de servicios, cosa que las personas de la región aislada sean capaces de llegar al centro oncológico donde están todas las prestaciones para diagnosticar y tratar bien su cáncer”.