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Giorgio Boccardo (Frente Amplio): “Este Gobierno sigue en campaña y no ha entendido que no puede culpar de todo a la administración anterior”

El exministro del Trabajo es crítico sobre la gestión del Presidente Kast y de sus ministros, a quienes apunta por los magros números en materia de empleo. "El Gobierno actual es el responsable de la situación del costo de la vida, del crecimiento nulo y la destrucción de puestos de trabajo", dice. También responsabiliza al mandatario del control "cuasi monopólico" que —afirma— tiene el Jorge Quiroz sobre el resto de agendas ministeriales. De hecho, señala que el actual titular de Trabajo, Tomás Rau, tiene las facultades para enfrentar la crisis laboral, "pero la conducción de las políticas de empleo de este país las tiene el ministro Quiroz". Y sobre el debate del lobby que hay al interior de su partido, tiene una postura clara: ni ministros ni subsecretarios debieran asumir roles de consultoría que los involucren con los cargos que desempeñaron en el pasado.

Por 20 de Septiembre de 2026
Giorgio Boccardo
Giorgio Boccardo
Giorgio Boccardo, exministro del Trabajo y secretario de formación del Frente Amplio. Fotos: Felipe Figueroa / The Clinic.
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Voces que entonan Querida, de Juan Gabriel, y Un siglo sin ti, de Chayanne, se cuelan por los pasillos de la sede del Frente Amplio y llegan hasta la oficina de Giorgio Boccardo, exministro del Trabajo y actual secretario de formación del partido liderado por Gael Yeomans.

Mientras el sociólogo concede esta entrevista, en uno de los tantos patios de la casona ubicada en calle Esmeralda, los funcionarios del edificio tienen su celebración de Fiestas Patrias. El episodio lo lleva a confidenciar algo: que lo retaron por haber agendado esta conversación porque le impidió estar compartiendo la totalidad de los festejos con ellos.

Más allá de la circunstancia, Boccardo toma pocos minutos para referirse al tema que por su experiencia —de tres años como subsecretario y casi uno como ministro— conoce: el empleo. A partir de eso asegura que el Gobierno de José Antonio Kast no ha presentado un proyecto tangible que ayude a superar la crisis laboral que ha evidenciado los números del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), con un 9,5% de desocupados, el porcentaje más alto en cinco años.

El único proyecto en que La Moneda que ha mostrado un nivel de decisión o definición ha sido la megarreforma de reducción de impuestos a grandes empresas de este país“, afirma el también investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile sobre el proyecto de Reconstrucción Nacional.

Eso sí, antes de ahondar en aquello, Boccardo menciona que buena parte de su tiempo luego de liderar el Ministerio del Trabajo lo ha enfocado en sus hijos: dos mellizos prematuros que nacieron en la mitad del mandato de gobierno de Gabriel Boric.

“Además de mi rol como autoridad, fue bien intenso, en términos de paternidad, afrontar esa primera etapa. Una de mis prioridades una vez que salí del Gobierno fue hacerme cargo de los cuidados, al menos desde marzo hasta junio”, dice.

—¿Fue un cambio de ritmo?

—Es una intensidad por otra. Los mellizos también tienen cuidados importantes. Implican jornadas bien extensas. Pero estoy feliz de eso. También volví a la universidad, al Departamento de Sociología. Fue satisfactorio volver al aula. 

—¿Mantiene contacto con exministros? ¿Los asesora?

—Sí, les doy opiniones. También otra gente que era del ministerio ayuda con minutas o datos. Hay personas que volvieron a los centros de estudios como Nodo XXI o Rumbo Colectivo. Hay mucho compromiso en que los avances en derechos que se lograron se mantengan y levantar las alertas cuando se vean amenazadas conquistas que son patrimonio de la ciudadanía. 

—¿Y habla con el expresidente Boric?

—Conversamos regularmente. Antes y ahora. Más de las proyecciones que vienen y los cambios que se hacen a nivel global, con preocupación más allá de la coyuntura misma. 

“La decisión del Mepco fue no solamente equivocada, sino que tuvo un efecto concreto en la situación actual”

—¿Cuál es la conclusión que saca de las magras cifras de desempleo?

—En los últimos meses hay un cambio sobre la trayectoria que venía. Desde 2013 que el desempleo aumenta de manera sistemática en los cinco gobiernos. Pero lo preocupante dentro de esta coyuntura es que por primera vez en quince años la economía destruyó puestos de trabajo, 16 mil, con una particularidad: se destruyeron muchos empleos formales y lo que hizo que la destrucción no fuera tan grande es que se crearon más puestos informales. Es una situación de deterioro del mercado laboral. 

—También les tocó enfrentarla. 

—Pero se dio en un contexto en que la economía creó puestos de trabajo. La economía chilena durante nuestro periodo fue capaz de crear 720 mil puestos, en su mayoría formales y femeninos. Eso lo logramos combinar con una agenda de derechos laborales que eran demandados durante las protestas del estallido: salarios dignos, pensiones dignas y jornadas de trabajo racionales. Teníamos la obligación de dar frente a esa crisis que se produjo. 

—¿Hay un origen de los malos resultados en trabajo?

—Hay una combinación de dos elementos: la baja tasa de crecimiento con el estancamiento de la productividad, pero durante los primeros meses del gobierno de Kast se tomaron decisiones que impactan o agravan la situación. 

—¿Cómo cuáles?

—El haber traspasado los costos del alza de las bencinas de manera directa y de un día para otro. Eso afectó toda la cadena de logística y generó costos a las pymes muy fuertes e inflación que generan cierres de empresas o despidos. La decisión del Mepco fue una decisión no solamente equivocada, sino que tuvo un efecto concreto en la situación actual. A eso hay que sumarle la megarreforma, con leyes que hacen que los actores que invierten digan antes ‘primero espero a saber cuáles son las reglas del juego’. 

Otro elemento que ha sido menos conversado, es que había una campaña del actual Presidente que decía que había crisis, una situación cuasi apocalíptica de la economía, del empleo y la vida social. Si machacas con que estas reformas las haces porque Chile está quebrado, construyes un escenario donde terminas en una suerte de profecía autocumplida y la gente se inhibe del consumo. También los recortes presupuestarios en todos los ministerios detuvieron obras de infraestructura. Esas decisiones se están viendo ahora y se terminarán de reflejar en la discusión presupuestaria. 

Gobierno de Kast: “Están presos de esa imagen que construyeron, de ese exitismo de que habían recetas fáciles”

—¿Hay factores para decir que los números de desempleo son responsabilidad del Gobierno de José Antonio Kast?

—El Gobierno actual tiene una responsabilidad en la actual situación de costo de la vida, en el crecimiento nulo y la actual destrucción de puestos de trabajo que estamos viendo. 

—El actual Gobierno dijo que recibían un país peor de lo que esperaban.

—Si se revisa la posición del Banco Central, del Consejo Fiscal Autónomo, de economistas de la plaza, la imagen que intentó crear el ministro Quiroz sobre las arcas fiscales y la situación económica del país estaba sobredimensionada respecto del estado real y efectivo. Se deterioró la imagen que tenía un ministerio serio como Hacienda, tratando de instalar una imagen que los propios organismos que hacen esos análisis relativizaron. Fue un error haberse dado cuenta que ya no estaban en campaña, que tenían que gobernar. Instalar medias verdades respecto de la situación económica del país son parte del actual estado del problema que tenemos.

En eso fueron irresponsables y están presos de esa imagen que construyeron, de ese exitismo de que había recetas fáciles para resolver la seguridad, el empleo y la economía. Hoy lo que se ve es que todo el diseño comunicacional ha sido de bajar las expectativas. 

Sala cuna con Boric: “Uno debiera haber intentado cerrar el acuerdo antes del ciclo electoral”

—El exministro Andrés Velasco dijo que durante el gobierno de Boric se impulsaron tres medidas que afectaron el crecimiento económico y el empleo: la reforma de pensiones, la ley de 40 horas y las alzas del salario mínimo. ¿Hay responsabilidad del gobierno anterior en los números de hoy?

—Políticamente hablando, uno tiene que preguntarse si es que era posible seguir sosteniendo un país donde el salario mínimo fueran $350 mil y las pensiones fueran de miseria, donde la política no resolvía los problemas ciudadanos y que la riqueza se distribuía desigual. Nosotros tuvimos la responsabilidad de afrontar demandas neurálgicas que habían surgido en el estallido social, que requerían una respuesta política que era dar reformas que mejoraran las condiciones materiales de una ciudadanía que con trabajo formal no llegaba a fin de mes. Era una discusión necesaria para discutir sobre desarrollo. El contrato social en Chile se quebró en 2019 por cuestiones materiales. 

—¿Hay responsabilidad?

—Hay dos estudios en materia de salario mínimo que se han realizado: uno del BC y otro del BID. Lo que señalan es que los efectos fueron acotados y coyunturales. Lo que puede plantearse es que se impulsaron derechos sociales y laborales que eran una condición base para reconstruir el contrato social. Y aunque eran reformas relevantes y sustantivas, se logran crear 700 mil puestos de trabajos y alcanzar tasas de informalidad bajas. A nuestro juicio, lo que corresponde discutir es cómo destrabamos y creamos un modelo de desarrollo para volver a crecer. Pero hay que pensar en la matriz exportadora porque está agotada en términos de crecimiento y de generación de puestos de trabajo. 

—¿Hay alguna autocrítica? ¿Pudo haber hecho algo más el gobierno de Boric para bajar, por ejemplo, del 8% de desempleo?

—El Congreso y nosotros tuvimos la oportunidad de haber aprobado un proyecto tan emblemático como la sala cuna universal. En su momento tuvimos un acuerdo con la oposición que pudo haber hecho que esto ya fuera ley, pero las coyunturas electorales y el cambio de gobierno hicieron que parte de la oposición retrocediera en esto y esperara que la administración entrante impulsara la reforma, pese a que no tengo claro sus niveles reales de convicción.

—¿Se demoró mucho el expresidente Boric en declarar su urgencia?

—Una de las cosas que dificultó mucho ese acuerdo estuvo mediado por la segunda vuelta electoral que frustró esas negociaciones. Teníamos un convencimiento de que en sala cuna había una disposición genuina de la oposición, particularmente de RN y Evópoli, en que pese al escenario electoral avanzaríamos en el acuerdo. En perspectiva, uno debiera haber intentado cerrar el acuerdo antes del ciclo electoral. 

“Rau tiene todos los conocimientos para diseñar soluciones, pero la conducción de las políticas de empleo las tiene el ministro Quiroz”

—Ahora sala cuna avanza en el Congreso, pero sin financiamiento. ¿Cómo ha visto el desempeño del ministro Tomás Rau? ¿Es la persona adecuada para el cargo?

—No debo ser yo quien opine del desempeño de una autoridad.

—Fue ministro en la misma cartera.

—Puedo decir que él es una persona que en términos de empleo sabe mucho, es un estudioso de los mercados laborales. Pero creo que hoy la mayoría de los ministerios sectoriales tienen dificultades para impulsar sus agendas dado el control cuasi monopólico de Hacienda en esas agendas. Ese diseño no es uno que sea responsabilidad de los ministros sectoriales, sino del Presidente Kast.

—¿Dice que el Presidente Kast no ha empoderado a su ministro del Trabajo?

—El Presidente Kast ha confiado en que prácticamente la totalidad de la agenda económica, social y laboral se construye en Hacienda. Eso es un error.

—¿El ministro de Hacienda peca en ese rol que dice que le da el Presidente?

—Impulsa una agenda pro grandes empresas, que busca desregular, que no tiene preocupación por el empleo. La única vez que lo intentó fue el Crédito Tributario del Empleo, que era que el Estado dejara de recaudar 1.400 millones de dólares al año. Además propuso eliminar el Sence. Las otras medidas que son de regulación laboral no apuntan a generar puestos de trabajo y hacen que pierdan derechos. La agenda del ministro de Hacienda es de chorreo. Este Gobierno no tiene una preocupación ni interés en medidas tangibles de hacer algo para que el empleo mejore en el mediano y corto plazo.

—¿Tiene el ministro Rau herramientas para mejorar las cifras de empleo?

—Como Frente Amplio hemos propuesto medidas que dependen del actual Gobierno, sin pasar por leyes: que se ejecute todo en la carteras de Obras Públicas y Vivienda es un tema de gestión. También hay fondos que están en el seguro de cesantía que por ley están hechos para acompañar la intermediación laboral. En octubre entra el subsidio unificado al empleo y es una herramienta que está ahí, que el Gobierno podría inyectarle más recursos.

¿Hay formas para plantear la situación de empleo hoy? Sí. ¿Hay medidas que han planteado expertos de la derecha de Chile Vamos, del Frente Amplio, desde la CUT? También. Pero implican meterse la mano al bolsillo y eso se tiene que expresar en la ley de presupuestos del próximo año. Hoy vemos una suerte de gobierno del desempleo. Hay que darse menos gustitos ideológicos y entender que las grandes políticas públicas tienen que construirse con acuerdos.

La votación de la sala cuna, que terminó con el exabrupto del ministro Rau, expresa muy bien la miopía política del Gobierno de construir acuerdos de largo plazo (…). Este Gobierno sigue en campaña y no ha sabido entender que ya van seis meses de que no está en campaña, que no puede decir que todo es culpa del gobierno anterior, o que apueste simplemente a imponer una agenda para una minoría del país. 

Lobby en el Frente Amplio: “Debiera haber alguna ley que obligue a las personas que han estado en altas responsabilidades a abstenerse de trabajar en áreas que les tocó legislar”

—Usted formó parte de la lista que perdió en la última interna del Frente Amplio. ¿Por dónde pasó esa derrota?

—Apenas terminamos el gobierno iniciamos un proceso de congreso ideológico. El Frente Amplio es un partido muy vivo. Los grandes lineamientos de la actual dirección, que es integrada, están mandatados. Si bien en elecciones se tensan fuerzas internas, diría que tenemos la fortaleza de que, en cuanto a objetivos políticos, tenemos una dirección que empieza a operar con un nivel de unidad importante. 

—Pero en una lista estaba el boricismo. ¿La derrota de su lista no era un mensaje sobre cómo se vio la gestión del expresidente?

—Habrá que hacer más balances. Pero sí creo que durante esta elección se cruzan esfuerzos que son contraintuitivos para la política chilena. Nosotros ganamos el gobierno, a mitad del gobierno decidimos fusionarnos como partido, pasamos dos procesos constituyentes y varios ciclos electorales. Había un desgaste de lo que significa ser gobierno y luego hicimos un congreso.

Evidentemente que en una primera dirección las prioridades estuvieron en lo que era ser un partido de gobierno, de sostener el proyecto. Probablemente faltó tiempo para avanzar en una etapa de construcción política con mayor fuerza regional. No necesariamente los liderazgos públicos son un capital que se traduce en elementos internos del partido.

—En su partido ha sido debate el tema del lobby a propósito de la situación actual de algunas exautoridades. ¿Hay una deficiencia ética o normativa sobre qué se debería hacer en estas circunstancias? 

—Consideramos que la actual Ley del Lobby es insuficiente. Debiera haber alguna ley que obligue a las personas que han estado en altas responsabilidades a nivel de ministerio o subsecretarías a abstener de trabajar en áreas que les tocó legislar o con actores con los que estuvo involucrado.

Ahora, sí creo que a nivel de militancia hay un legítimo derecho de trabajar en el sector privado acorde a trayectorias específicas. En eso el partido ha mantenido una coherencia. Por lo menos en los partidos, sus cuadros que ejercen responsabilidades, hemos dicho que no deberían estar colonizados por los intereses de los grandes grupos económicos. 

—¿Se ha cumplido así hasta ahora?

—De momento, de lo que hemos conocido, como partido evaluamos que eso no ha ocurrido. Eso no obsta a que tengas principios claros y definidos. Siempre en un partido puede haber un caso particular, y en eso es importante ver cómo reacciona el partido ante esa situación.

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