Buscar
Entender es todo
cerrar
auto chileno Puma

AUTO TEST

21 de Septiembre de 2026

El enigma del auto chileno Puma: el deportivo de 1960 que desapareció sin dejar rastro

El auto chileno Puma representa uno de los capítulos más fascinantes y misteriosos de la industria automotriz nacional. En abril de 1960, la revista Ercilla (edición n.º 1301) anunciaba el nacimiento de un sofisticado vehículo diseñado para adaptar la ingeniería francesa a los caminos del país. Prometía un 85 % de componentes nacionales, una velocidad de 155 km/h y una producción estimada de seis unidades diarias. Sin embargo, tras ensamblarse solo tres ejemplares, el proyecto se disolvió en el aire y el paradero de los vehículos se convirtió en un mito indescifrable.

Por
Compartir

EN RESUMEN: PUNTOS CLAVE

  • Ingeniería híbrida franco-chilena: El auto chileno Puma combinó un motor francés Panhard de dos cilindros (50 HP) con un chasis de acero de Huachipato y una vanguardista carrocería de fibra de vidrio moldeada por Industria Coya.
  • Discrepancia temporal e histórica: Aunque la prensa documentó su presentación pública en abril de 1960, diversos catálogos de época sitúan la fabricación de las unidades en 1958.
  • Un enigma sin resolver: Solo se llegaron a ensamblar tres prototipos en lo que hoy es la comuna de San Joaquín. Hoy no existen registros comerciales, patentes ni pistas sobre la suerte que corrieron esos ejemplares.

El auto chileno Puma sintetizó las más altas ambiciones de industrialización que cruzaron al país a mediados del siglo XX. En una época marcada por el fomento a la manufactura local, la iniciativa buscó demostrar que en las inmediaciones de Santiago se podía construir un modelo liviano, rápido y eficiente, capaz de responder a las exigencias del mercado nacional.

┌────────────────────────────────────────────────────────────────────────┐
│               FICHA TÉCNICA Y PROVEEDORES DEL PUMA CHILENO             │
├─────────────────────────┬──────────────────────────────────────────────┤
│ Motor                   │ Panhard 2 cilindros, 50 HP                   │
├─────────────────────────┼──────────────────────────────────────────────┤
│ Prestaciones            │ 155 km/h máx. / Consumo: 16 km/l             │
├─────────────────────────┼──────────────────────────────────────────────┤
│ Chasis y Estructura     │ Acero de Huachipato                          │
├─────────────────────────┼──────────────────────────────────────────────┤
│ Carrocería              │ Fibra de vidrio por Industria Coya           │
├─────────────────────────┼──────────────────────────────────────────────┤
│ Componentes Nacionales  │ Vidrios Cristavid, Neumáticos INSA           │
├─────────────────────────┼──────────────────────────────────────────────┤
│ Montaje Final           │ Metalúrgica Luis Montanari (San Joaquín 560) │
└─────────────────────────┴──────────────────────────────────────────────┘

¿Qué fue el auto chileno Puma y cómo se gestó su desarrollo?

Para entender la génesis de este proyecto es necesario revisar la figura de José Lhorente. Este empresario ya estaba consolidado en la actividad automotriz como cabeza de la Sociedad Importadora e Industrial J. Lhorente y Cía., firma que desde 1956 armaba las célebres Citronetas en el puerto de Arica. Lhorente vislumbró la oportunidad de ir un paso más allá: sustituir la simple importación por un diseño propio fabricado localmente.

Para concretar el concepto, Lhorente conformó una alianza con el diseñador italiano Federico Bianchi y el francés Jean Pasture, este último residente en Argentina. Pasture poseía una conexión clave con la firma francesa Panhard. De allí surgió la decisión de adoptar la plataforma mecánica del Panhard Dyna Z (o de su variante CD), un modelo reconocido por su ligereza y su eficiente propulsor de dos cilindros opuestos refrigerado por aire mediante turbina.

El equipo concibió una silueta aerodinámica y elegante. En lugar de recurrir a costosas matrices de estampación de latón, Bianchi y Pasture proyectaron una carrocería en fibra de vidrio, material sintético que empezaba a revolucionar la construcción de vehículos deportivos por su liviandad y resistencia.

Imagen de IA

La radiografía técnica: un 85 % de ADN nacional

De acuerdo con el reportaje publicado en la revista Ercilla n.º 1301 en abril de 1960, el auto chileno Puma sorprendía por su alto nivel de integración local. El artículo destacaba que el 85 % de las piezas provenía de proveedores locales, dejando solo un 15 % correspondiente al conjunto mecánico importado desde Francia.

El corazón del vehículo era su bloque Panhard de dos cilindros y 50 HP, equipado con refrigeración por aire. Gracias a la tracción delantera y a un peso contenido aportado por la estructura plástica, lograba alcanzar una velocidad máxima cercana a los 155 km/h, con un destacado rendimiento de 16 kilómetros por litro. La habitabilidad tampoco se quedaba atrás, proponiendo espacio suficiente para transportar a cinco pasajeros.

El entramado de proveedores locales reflejaba la capacidad fabril de la época:

  • Estructura y chasis: Fabricados con acero proveniente de las líneas de Huachipato.
  • Carrocería plástica: Moldeada por Industria Coya, pionera en el trabajo con fibra de vidrio.
  • Acristalamiento: Suministrado por Cristavid, instalada en la calle Domingo Arteaga.
  • Neumáticos y cauchos: A cargo de la Industria Nacional de Neumáticos (INSA) y Manufacturas de Caucho.
  • Ensamblaje final: Realizado en los talleres de la Metalúrgica Luis Montanari, ubicados en la calle San Joaquín 560, en Santiago. En la nomenclatura moderna se trata de la actual Avenida Carlos Valdovinos 560, ubicada dentro del territorio que hoy pertenece a la comuna de San Joaquín, pero que en aquellos años correspondía a San Miguel.

El precio de venta proyectado se fijó en 4.500.000 pesos o 4.500 escudos de 1960 (el escudo reemplazó al peso a partir de enero de ese año, aunque el artículo de Ercilla cita el precio en pesos), equivalentes a unos $38.000.000 de hoy. Las instalaciones de Montanari proyectaban una capacidad de montaje de hasta seis unidades diarias si el proyecto prosperaba.

¿Por qué existen contradicciones en las fechas y cuál fue su destino?

A pesar de las promesas de producción en serie, el proyecto se detuvo de forma abrupta. Solo se armaron tres ejemplares. La investigación desarrollada por el ingeniero mecánico Robert F. Barsby Haas, titulada La cacería del Puma chileno, expone la escasez de registros que rodea a esta iniciativa.

Uno de los principales dilemas radica en la cronología. Mientras la evidencia periodística de la revista Ercilla sitúa la presentación de los vehículos en abril de 1960, diversos catálogos e impresos históricos fechan las imágenes de las unidades en 1958. Barsby sugiere que algunas de esas fotografías promocionales recopiladas en catálogos estaban invertidas —dejando ver el volante al lado derecho—, lo que abre dudas sobre si los ejemplares de 1958 correspondieron a una fase previa o si la prensa de 1960 reseñó un intento de relanzamiento.

El propio Barsby reconoce que no fue posible dar con archivos conservados en la Metalúrgica Luis Montanari. ¿Se vendieron los tres autos a particulares? ¿Fueron desmantelados para recuperar sus componentes Panhard? ¿O descansan olvidados en algún galpón de la capital? Hasta hoy, el destino final del auto chileno Puma y sus tres unidades permanece en el misterio.

La ruta lógica para continuar el rastreo histórico exige conseguir una copia completa de Ercilla n.º 1301 y revisar documentación comercial, patentes, fotografías o correspondencia archivada bajo las razones sociales de J. Lhorente y Cía., Industria Coya, Metalúrgica Luis Montanari y Panhard Puma.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas unidades del auto chileno Puma se fabricaron?

Solo se produjeron tres ejemplares terminados a modo de prototipo en las dependencias de la Metalúrgica Luis Montanari, en San Joaquín. El proyecto nunca logró concretar la producción industrial en serie.

¿Qué motor utilizaba el auto chileno Puma?

Montaba un motor Panhard de origen francés con dos cilindros, 50 HP y refrigeración por aire mediante turbina. Esta configuración le permitía alcanzar una velocidad máxima de 155 km/h.

¿Qué empresas locales participaron en su fabricación?

El acero del chasis provenía de Huachipato; la carrocería de fibra de vidrio fue hecha por Industria Coya; los vidrios los aportó Cristavid; los neumáticos provenían de INSA y el montaje se realizó en la Metalúrgica Luis Montanari.

Notas relacionadas

Salir de la versión móvil