Opinión
26 de Septiembre de 2026
Columna de Danilo Herrera: Crónica de un recorte anunciado
Por Danilo Herrera
Antes de la presentación del Presupuesto 2027, Hacienda ya dejó por escrito las principales señales del ajuste: recortes transversales, programas en revisión y menores recursos para gobiernos regionales y organismos como la Fiscalía. De todo eso escribe el columnista Danilo Herrera.
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En Crónica de una muerte anunciada, todo el pueblo sabía que iban a matar a Santiago Nasar. Lo sabían los vecinos, el cura y hasta los asesinos, que lo anunciaban esperando que alguien los detuviera. Nadie lo impidió, porque cada uno supuso que otro lo haría o que no iba en serio. El presupuesto que el gobierno presentará el próximo miércoles tiene algo de esa crónica. Antes de conocer sus números, ya conocemos sus instrucciones, y no por filtraciones: Hacienda las puso por escrito.
El primer aviso llegó el 13 de marzo, dos días después del cambio de mando, con la Circular 12. Hacienda ordenó un ajuste transversal de 3% a todos los ministerios sobre un presupuesto que el Congreso había discutido y aprobado meses antes. No hubo proyecto de ley ni votación. El recorte se hizo por decreto. De los 522 decretos que modificaron el Presupuesto 2026 y que la Contraloría ya revisó, 26 invocan esa circular y, en conjunto, recortan $1,23 billones a igual número de ministerios y organismos. Semanas después, cuando le preguntaron qué pasaría si su reforma no avanzaba, Quiroz respondió que seguirían gobernando igual, porque también están los decretos. La Circular 12 ya lo había demostrado.
El segundo aviso fue más explícito. El 21 de abril, la Circular 16 dio las instrucciones para armar el Presupuesto 2027, advirtiendo que la estrechez fiscal exige un “cambio de paradigma”. Cada ministerio debe ajustarse a lo que gastó en 2026, descontados los recortes ya aplicados. El ajuste de marzo dejó de ser una emergencia y pasó a ser el punto de partida del gobierno. Junto al oficio, cada ministerio recibió una lista de programas para descontinuar, ajustar o mantener. Entre los que Hacienda sugirió descontinuar estaba la alimentación escolar. Cuando estalló la polémica, Quiroz aseguró que no había ninguna decisión de terminar ningún programa. Eran, dijo, solo orientaciones. Pero una lista no desaparece porque el ministro diga que no es una decisión. Sigue ahí, esperando el 30 de septiembre.
El tercer aviso vino desde dentro del gabinete. La ministra de Salud y el ministro de Vivienda pidieron públicamente más recursos. Hacienda respondió que el Presupuesto se discute puertas adentro, y Chomali terminó diciendo que había sido una suerte de broma. Nadie se ríe de un presupuesto que no alcanza. Si los propios ministros necesitan ir a la prensa, es porque saben que la plata no da y que en Teatinos 120 no los escuchan.
El gobierno apuesta a que el crecimiento pague la cuenta, y puede que ocurra. Pero el ajuste es seguro y el crecimiento, una promesa. Mientras llega, alguien paga. Hacienda propuso recortar 7% a los gobiernos regionales, y los gobernadores calculan que en términos reales es 10%. Alejandro Santana, gobernador de Los Lagos, presidente de la Asociación de Gobernadores Regionales y exdiputado RN, dijo que sería el mayor ajuste en los 33 años de historia de los gobiernos regionales. El fiscal nacional, Ángel Valencia, alertó que Hacienda le comunicó montos inferiores a los necesarios para financiar leyes de fortalecimiento ya aprobadas. Un gobierno que hizo de la seguridad su bandera, recortándole a la Fiscalía.
El miércoles conviene mirar dos cosas. Primero, qué pasó con los programas de esa lista. Si vuelven con menos plata, fusionados con otros o con otro nombre. Segundo, cuánto reciben las regiones, porque de esa plata dependen caminos, consultorios y obras que no se deciden en Santiago. En la novela, lo más inquietante no es el crimen de Santiago Nasar, sino que todos lo vieron venir. Esta vez también hubo avisos y un ministro diciendo que no era para tanto.



