Ministra de Educación, María Paz Arzola: “La gratuidad es un beneficio muy cuantioso en términos monetarios y no se estaba asignando con el rigor que se requería”
En medio de una discusión presupuestaria marcada por el déficit fiscal, la titular de Educación aborda en conversación con The Clinic las prioridades de una cartera que concentra cerca de un cuarto de los recursos del Estado, defiende el mayor control sobre la gratuidad y explica la necesidad de enfocar los esfuerzos en la educación inicial.
Por Marianne Mathieu 26 de Septiembre de 2026
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María Paz Arzola defiende un mayor control sobre la gratuidad para asegurar su correcta asignación, y asegura que el presupuesto de la educación superior había aumentado considerablemente en años anteriores en comparación a la educación inicial. Así, explica que el foco del ministerio estará precisamente en la educación parvularia y básica.
- Arzola dice que su gestión busca “hacer el trabajo” y poner énfasis en educación.
- Afirma que el presupuesto de Educación concentra entre un cuarto y un quinto de los recursos.
- Sostiene que los recursos adicionales irán a educación inicial, jardines infantiles y básica.
- Defiende mayor rigor en gratuidad y en la cobranza del CAE.
- Plantea cambios al SAE para reducir el azar y aumentar el componente del mérito.
La entrevista aborda las prioridades de la ministra de Educación en medio de la discusión del presupuesto 2027. Arzola explica que el ministerio quiere concentrar recursos en los primeros años de escolaridad, reforzar el control de la gratuidad y avanzar en la reforma al Sistema de Admisión Escolar, junto con medidas sobre aprendizaje y liceos emblemáticos.
María Paz Arzola se muestra cercana y cordial, al mismo tiempo que parece procurar tener cada detalle bajo control. Su vestimenta no tiene prenda fuera de lugar ni con algún imperfecto. Lo mismo ocurre con su escritorio: papeles, carpetas, objetos y documentos conviven en un orden preciso, como si cada cosa conociera de antemano el lugar que le corresponde.
No es aleatorio que entre las cosas de su oficina haya una que ocupa un lugar concreto y protagonista sobre una mesa: un dibujo que le hizo su hija de cinco años que retrata a su familia, a quienes, desde que asumió, le ha costado ver con la frecuencia que lo hacía cuando trabajaba en el centro de estudios Libertad y Desarrollo. Pero el cuadro no está solo, lo acompañan otros dos dibujos que le han regalado niños de jardines infantiles.
Arzola es independiente, y confiesa en conversación con The Clinic que nunca se había imaginado que iba a ser ministra. Tampoco era algo que anhelaba, sobre todo en una cartera donde ningún secretario de Estado desde el retorno de la democracia ha logrado estar los cuatro años de gobierno en el cargo.
Desde que asumió, ha optado por concentrarse en la gestión, no alejarse de los objetivos del Gobierno y moverse con cautela en un cargo donde cada declaración puede abrir un flanco.
“¿Se ve la foto del Presidente?”, pregunta cuando le están tomando una foto en su oficina.
—Lleva seis meses como ministra, en una cartera súper demandante. Considerando que viene del mundo académico, ¿cómo ha sido ese desafío?
—Ha sido un desafío bonito, exigente. Es una gran responsabilidad, pero también un privilegio. La experiencia de haber pasado por un centro de estudios me sirve para tener una mirada integral de todos los temas.
—Debe ser difícil llegar a una cartera donde no existe una tendencia de los ministros a durar los cuatro años. ¿Con qué expectativa llega usted al cargo y cómo ha sido?
—Es importante, desde ese punto de vista, justamente no tener un exceso de expectativas. Mi objetivo es venir a contribuir en el tiempo que pueda y como pueda. Tratar de hacer lo más posible con lo que tenga. Y yo creo que esa es una buena manera de mirar al final este tipo de trabajos desde la cartera que sea. Esta es una oportunidad de servir al país, a la educación, a los niños del país y a las familias chilenas. Entonces, el tiempo que tenga voy a hacer todo lo que pueda.
—¿Alguna vez se había imaginado como ministra? ¿Hace un balance positivo de lo que ha sido este periodo?
—La verdad no tenía necesariamente la expectativa de ser ministra, pero sí siempre he querido contribuir con la educación, y también tengo una preparación que me ha permitido cumplir con mi trabajo. Obviamente que los desafíos son significativos y, más que quizás usar otros adjetivos, yo diría que estoy tranquila. Porque estamos haciendo el trabajo, porque estamos pudiendo poner los énfasis que queremos poner, porque también tenemos el liderazgo del Presidente, que confía en sus equipos, y también al interior del Ministerio de Educación tenemos equipos y gente que trabaja justamente para ponerse al servicio de la educación, que es el sello que le queremos imprimir a nuestra gestión.

—¿Qué es lo más complejo que le ha tocado en estos seis meses? Para los ministros a veces puede ser complejo dialogar con los parlamentarios abanderados con temas de educación.
—En general la experiencia que yo he tenido en el Congreso ha sido positiva. Yo veo mucha colaboración, obviamente en los parlamentarios oficialistas, pero también incluso hay gente de oposición con la cual nosotros dialogamos continuamente. Pero quizás lo más difícil fue todo lo que tuvo que ver con la tragedia que ocurrió en Calama cuando recién estábamos asumiendo.
—A raíz de eso tuvieron que implementar las medidas de Escuelas Protegidas.
—Sí, porque obviamente eso fue una situación dolorosa, difícil, en la que tuvimos que responder. Pero creo que también la buena disposición que tiene el Congreso para atender a los problemas difíciles que se dan en materia educacional se refleja muy bien justamente en respuesta a ese episodio. Que pudimos sacar la Ley de Escuelas Protegidas en un plazo muy breve, y ahí también contamos con el apoyo de bancadas no solamente del oficialismo, pero también de la oposición.
—El gobierno pasado hablaba de que el Congreso que les tocó a ellos era muy difícil de enfrentar, ¿usted lo percibe así ahora? Porque si el ministro Arrau habló de que si fuera por él no iría al Congreso uno tiende a pensar que también en parte es por esa relación.
—Yo creo que hay que entender cuál es el rol de cada uno. El Ejecutivo tiene un rol, el Congreso tiene otro rol, así como también las demás autoridades locales tienen sus roles. Y son roles complementarios. Y como pasa en cualquier organización, en la medida que uno se alinea con objetivos y herramientas que permitan resolver o atender las dificultades que plantean esos diagnósticos, entonces uno puede sacar las soluciones adelante y nosotros estamos trabajando para eso. Y lo vamos a seguir haciendo.
—Usted no tiene problemas con ir al Congreso entonces.
—No tengo problemas con ir al Congreso. También me encanta ir a los colegios, obviamente. Me encanta ir a los jardines infantiles. Pero por suerte, la semana tiene siete días y cada día tiene muchas horas. Así que podemos cumplir con todo lo que tenemos que hacer de la mejor forma posible.
Discusión presupuestaria y la negociación con el ministro Quiroz: “Él entiende las particularidades de nuestro ministerio”
Todos los años, antes de que termine septiembre, los gobiernos deben entregar al Congreso el proyecto de ley para el presupuesto estatal del año siguiente. Educación suele ser la cartera que concentra más recursos, pero también una de las que enfrenta mayores dificultades para definir prioridades en un escenario de déficit fiscal.
La discusión ya ha generado roces entre distintas carteras y el Ministerio de Hacienda, encendiendo las alertas en La Moneda de cara a la presentación oficial del próximo 30 de septiembre. En Educación, además, distintos estamentos han manifestado su preocupación por eventuales recortes.
Arzola recalca que el presupuesto de Educación suele implicar entre un cuarto y un quinto del total de los recursos, y que “gran parte de ese presupuesto, más del 80%, son gastos permanentes. Que implica que son leyes que nosotros tenemos que cumplir. Y esos son recursos que están y que van a estar”.
La diferencia, menciona, es en torno a los recursos “que sí son prescindibles”, el “margen” presupuestario que van a tener, que es el que van a destinar a la educación inicial.
“Los recursos adicionales de los que podamos disponer queremos ponerlos en los primeros años, en la educación parvularia, en los jardines infantiles y la enseñanza básica”.
—¿Por los problemas de aprendizaje que tienen los niños?
—Exactamente, porque ahí es donde probablemente cada peso que nosotros gastemos va a tener un mayor impacto. No solamente hoy, sino que hacia el futuro, nosotros tenemos que pensar también hacia adelante. Y porque también hay que reconocer que en los últimos 10 años la tendencia ha sido la contraria: que mientras el gasto público en educación superior se duplicó, en los otros niveles creció en torno a un tercio. Lo que significa que el énfasis de los últimos años estuvo en la educación superior y no en esos primeros años, que es donde nosotros queremos poner nuestro énfasis. Entonces cualquier recurso o peso adicional del que podemos disponer, vamos a tratar de ponerlo ahí, donde están nuestras prioridades.
—¿Pero el presupuesto a la educación superior debería mantenerse similar a lo que fue el de este año?
—Estamos elaborando el presupuesto todavía. En general, nosotros tenemos buenas conversaciones con la Dipres. La Dipres entiende las complejidades del presupuesto de Educación y por lo tanto estamos teniendo esa discusión, que se va a zanjar ya de acá a unos días y ahí vamos a tener el resultado de qué es lo que se puede financiar y dónde se pueden poner los recursos.
—Hay ministros que ya han transparentado cuánto pidieron para el presupuesto. ¿En Educación cuánto pidieron y cuánto creen que sería la variación del presupuesto para el 2027?
—No tenemos todavía esa decisión tomada, estamos en conversaciones.
—¿Cómo le fue en la bilateral con el ministro Quiroz? Porque no queda nada para que se presente el presupuesto.
—Nosotros tenemos una muy buena relación con el ministro Quiroz. Tenemos un lenguaje común, porque yo soy economista, nos entendemos, así que él entiende las particularidades también de nuestro ministerio. Que hay leyes permanentes que financiar, entiende cuáles son nuestras prioridades, pero al final el que resuelve es el Presidente de la República. Y por supuesto que el Presidente entiende más que nadie, y es él el que define dónde van a estar las prioridades. Así que nosotros confiamos en las decisiones que vaya a tomar el Presidente.
—En gran medida lo que se apuesta es a contener el gasto en educación con el CAE y la gratuidad, ¿no? Que es la razón también por la que empezaron a cobrarle a los deudores.
—Claro, a veces uno suele mirar la disponibilidad de recursos, pero se olvida un poco de que también se están gastando los recursos de los que uno ya dispone. Y en Educación había pasado que la gratuidad es un beneficio muy cuantioso en términos monetarios y que no se estaba asignando con el rigor que se requería. Así como también con el Crédito con Aval del Estado no se estaba llevando a cabo el proceso de cobranza.
La mayor parte del ajuste de 1,12% provino justamente de reducir la asignación de la gratuidad, reconociendo que no todo se iba a asignar porque no todos eran beneficiarios que cumplían el requisito socioeconómico. Mejorando la asignación del beneficio y también lo que tiene que ver con el CAE.
—¿En el sentido de que era muy fácil tener gratuidad y ahora se limitará?
—En general, lo que se había visto es que la verificación del requisito socioeconómico no había sido del todo rigurosa. Y nosotros, en un proceso que inició la administración anterior, la administración saliente, lo continuamos, lo fortalecimos, para poder verificar de mejor manera que quienes recibieran la gratuidad por primera vez sean quienes realmente cumplan con el criterio que establece la ley.
El gran problema del rezago de aprendizaje en la educación inicial
Uno de los principales problemas que presenta actualmente la educación en Chile es el rezago de aprendizaje que están mostrando los niños, diagnóstico que no es nuevo para las autoridades. Aquello quedó reflejado también en los resultados de la prueba PISA, que mostró un gran retroceso tanto en lectura como en matemáticas.
Por lo mismo, la enseñanza parvularia y básica es el principal foco del ministerio. “Tenemos que poner el foco en los aprendizajes fundamentales. Porque un niño que no aprende a leer a tiempo es un niño que difícilmente va a lograr aprender historia, resolver un problema matemático. Entonces, tenemos que empezar desde las bases y ahí es donde está nuestro foco”, dice Arzola.
—¿Qué tan preocupante es el nivel de aprendizaje que tienen los niños?
—Los niños a edad temprana no están teniendo el aprendizaje suficiente, la base necesaria, para poder lograr todos los aprendizajes posteriores (…). Parte también de Chile Aprende y Avanza es poner a disposición de los colegios evaluaciones que les permitan detectar de manera muy fina no solamente quiénes son sus estudiantes que tienen rezago, sino que también en qué ámbitos están esos rezagos.
—Igual debe ser también porque los niños ya no leen casi nada, ¿no?
—Sí, y necesitamos la colaboración de quienes tienen niños a su cargo. Porque para que un niño aprenda a leer también necesita generar ese interés, ese gusto, ese atractivo por la lectura. Y eso se hace en la casa también, no solamente en el colegio.
—Un tema son los celulares, que ya no se pueden usar en clases, pero la inteligencia artificial es otro factor que incide. ¿Qué hay que hacer con eso?
—La inteligencia artificial ya está. No tenemos que preguntarnos si el estudiante o el profesor la va a usar, sino que lo que tenemos que preguntarnos es de qué manera la va a usar para que esté al servicio del aprendizaje y del desarrollo de los niños, así como que esté al servicio de la labor que realizan los profesores o los directores. Aunque en general la evidencia respecto a la inteligencia artificial todavía es bien reciente.
—Hay colegios que ya están enseñando cómo hacer buenos prompts o cómo usar bien la inteligencia artificial. Pero ahí, ¿cómo se evita que el niño finalmente para hacer una tarea no le pida a ChatGPT que la haga?
—Ahí es clave la familia y lo que pasa en la casa. Y el tema de los celulares quizás es un ejemplo mucho más claro. Porque los celulares ya están prohibidos en el espacio escolar para uso no pedagógico, pero ¿y qué pasa en la casa?

Reforma al SAE: “Cuando hay más postulantes que vacantes, es necesario desempatar. La pregunta es, ¿sobre la base de qué criterios definimos quién entra y quién no?”
Uno de los proyectos insignes de este Gobierno y el Mineduc es la reforma al Sistema de Admisión Escolar, que si bien fue aprobado en la Cámara de Diputados y esta semana avanzó al Senado, no ha dejado de recibir reparos tanto de expertos como de parlamentarios de oposición, pese a que existe consenso en torno a que el sistema actual requiere mejoras.
Principalmente el punto que genera más reparos es el corazón del proyecto: el mecanismo de elección mutua que plantea el ministerio para que los colegios que tengan exceso de postulantes puedan elegir a sus estudiantes y que no sea por azar, como ocurre ahora.
—Le hicieron modificaciones al SAE en la Cámara, pero la idea sigue siendo básicamente la misma. ¿Hay algún margen para que haya algún cambio?
—Nuestro objetivo original y que persiste es poder dar más flexibilidad al sistema de admisión para reducir el peso que tiene el azar hoy día y aumentar el componente del mérito. Hicimos muchas indicaciones al texto original que tenían el principal propósito de precisar qué era lo que nosotros estábamos proponiendo. Y yo creo que ese objetivo se logró.
Esta iniciativa tuvo un alto apoyo en la Cámara de Diputados, tuvo 111 votos a favor. No solamente lo apoyó el oficialismo, que eran también quienes nos empujaban a nosotros a presentar esta iniciativa (…). También se nos sumaron bancadas de oposición.
—Pero la tendencia en la oposición es más que nada a rechazar el proyecto, ¿no?
—En la Cámara de Diputados la verdad es que no. Hubo cuatro bancadas de oposición que se sumaron a nuestra iniciativa (…). Ahora, en el Senado obviamente es otra discusión, y nosotros en general, así como hemos tenido hasta ahora, tenemos buena disposición a poder discutir, conversar si es que surgen aprensiones de nuevo sobre nuestra propuesta. Y obviamente también incorporar cambios, siempre y cuando no desnaturalicen nuestra propuesta y no saquen el foco de lo que es nuestro objetivo.
—Dijo que ingresaron indicaciones para precisar el tema de la discriminación, pero ¿cómo se evita eso? Finalmente elegir en torno al mérito igual es discriminar en torno a eso.
—En la medida que existe un problema de admisión, o sea, que hay más postulantes que vacantes, es necesario desempatar entre esos postulantes y por lo tanto, necesariamente uno va a quedar adentro y otro va a quedar fuera. Eso es un dato de la causa. La pregunta es, ¿sobre la base de qué criterios definimos quién entra y quién no?
En general, el mérito académico es un criterio que no solamente se usa en el mundo, sino que en nuestro país también está muy legitimado y que el sistema de admisión actual tiene el defecto de que no le deja el espacio que debiera tener (…). Es una señal que es importante dar cuando uno quiere elevar el nivel, elevar el estándar y dar la señal correcta de cuáles son las conductas que a ti te van a permitir salir adelante en la vida.
—¿Y cómo se evita que el proyecto profundice que haya colegios de primera y segunda categoría?
—Hoy día ya tenemos establecimientos educativos que son más demandados y otros que no. Esa no es una diferencia que vayamos a crear nosotros.
—Hay un fenómeno que ocurre en los establecimientos del SLEP de Santiago, que es que si a un estudiante encapuchado del Instituto Nacional lo expulsan, después llega al Barros Borgoño, lo expulsan y vuelve al Instituto Nacional.
—Sí.
—¿Con esta reforma al SAE se permitiría que la dirección del Instituto Nacional pueda rechazar a ese estudiante?
—En la medida que tú tienes un establecimiento que tiene vacantes disponibles, entonces tiene que recibir a quienes postulan a él durante el año. En general, este problema se produce durante el año, no es necesariamente en el SAE, sino que es en el Anótate en la Lista.
Ahora, nosotros sí estamos evaluando de qué manera podemos hacernos cargo de eso. Tendría quizás que ser una solución acotada a este tipo de establecimientos o en ciertas circunstancias. Si uno quiere recuperar los liceos emblemáticos, parte de eso también pasa por hacerse cargo de este fenómeno.
—¿Hay un plan para recuperar los liceos emblemáticos? Porque llevan años con problemas de encapuchados y resultados académicos que van a la baja.
—Nosotros tenemos una coordinación con el SLEP, también con el Ministerio de Seguridad, Seremis, el delegado presidencial, Carabineros, de tal manera de poder facilitar que se pesquisen todos esos hechos que contribuyan a investigar qué es lo que hay detrás del fenómeno de la violencia en los liceos emblemáticos. Y la verdad es que nuestra labor puede remitirse a eso.
—En su momento el exministro Cataldo se reunió con los centros de alumnos de los liceos emblemáticos. ¿Ustedes no han pensado en hacer algo así? ¿Les ha llegado alguna demanda por parte de ellos cada vez que hay este tipo de manifestaciones?
—En general no hay una relación. Estos son grupos que no responden a un petitorio. Por eso es importante investigar cuál es el origen detrás, cuál es la motivación, porque de otra forma no va a poder resolverse.



