Política
29 de Septiembre de 2026El sabor agridulce que dejó la interpelación en la oposición: cuestionamientos a Venegas y la sensación de que Pérez Mackenna salió fortalecido
Aunque públicamente dirigentes opositores defendieron la interpelación a Francisco Pérez Mackenna y sostienen que dejó nuevos flancos abiertos en política exterior, bajo reserva varios reconocen reparos al desempeño de Nelson Venegas y creen que el canciller terminó ganando protagonismo durante la sesión. Pese al balance dividido, en el sector ya miran hacia fines de octubre, cuando La Moneda deberá responder un oficio de la Cámara sobre los alcances del Escudo de las Américas.
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Una vez terminada la interpelación que realizó el diputado socialista Nelson Venegas al canciller Francisco Pérez Mackenna, los rostros de los dirigentes de la oposición no eran necesariamente de satisfacción. Según parlamentarios y dirigentes del arco progresista, el desempeño tanto del diputado como del ministro de Relaciones Exteriores dejó menos de lo que se deseaba respecto al resultado de la instancia.
Por un lado, hay quienes afirman que Pérez Mackenna llegó en una posición debilitada a la interpelación y que, tras los cuestionamientos de Venegas, terminó fortalecido. Por otro, están quienes evalúan que el canciller, lejos de responder las preguntas de manera clara,dejó más dudas que certezas en materia de política exterior y que, eventualmente, algunas de las respuestas que entregó podrían transformarse en nuevos flancos para el Gobierno.
Con todo, otros dirigentes de oposición comentan que, más allá de la evaluación que exista sobre el desempeño del diputado socialista, el episodio no abrirá un debate interno en la oposición y menos público.
El diputado Pedro Araya (Ind.-PPD) es uno de quienes defienden el resultado de la interpelación. Consultado por The Clinic, sostuvo que “se cumplió 100% el objetivo, quedó clarísimo que el Escudo de las Américas es un problema y será un problema más grande aún conforme pasen los días”.
La diputada Lorena Pizarro, militante del Partido Comunista y miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores, afirmó que “no me interesa centrarme en el desempeño porque esto no es un show. Lo que me parece gravísimo es haber enfrentado a un canciller que representa al Estado de Chile y no al gobierno de turno en todo lo que es relaciones internacionales, sin respuestas claras, a ratos sintiendo incluso que nos miente y, por lo tanto, no respetando la institucionalidad que le toca representar”.
Asimismo, la parlamentaria consideró que Pérez Mackenna “desvió las preguntas centrales y evitó hacerse cargo de temas tan delicados como lo es la política exterior de nuestro país”.

El sabor amargo en la oposición
Bajo reserva, sin embargo, la evaluación de distintos actores de la oposición respecto del desempeño de Venegas es negativa.
Algunos critican que haya optado por un perfil más “performático”, a propósito de utilizar impresiones de gran tamaño de publicaciones de Instagram o de la entrevista que el embajador de Estados Unidos concedió a El Mercurio para emplazar al canciller y hacer preguntas generales, como por ejemplo, “¿Por qué no renuncia?”.
En sectores de la oposición evalúan que ese terreno es precisamente el que acomoda al Gobierno y al oficialismo, cuyos parlamentarios vitorearon y aplaudieron a Pérez Mackenna durante varias de sus intervenciones e incluso cuando le respondió a Venegas que no renunciaría a su cargo “porque usted no es el Presidente de la República”.
Bajo esa lectura, Venegas habría terminado disminuido frente al ministro, incluso cuando algunas de las respuestas del canciller no necesariamente atendían directamente a lo que se le consultaba.
Otros explican que la decisión de que Venegas liderara la interpelación respondió a que formaba parte de la Comisión de Relaciones Exteriores y a que su nombre fue propuesto por el Partido Socialista. La oposición dio su respaldo a esa alternativa y también existió una preparación previa de la instancia.
Sin embargo, hay quienes creen que el perfil de Venegas, más disruptivo que el de otros diputados, según lo describen sus propios pares, terminó limitado por la necesidad de ser cuidadoso con el tono de sus cuestionamientos. Esto, debido a que críticas excesivamente duras en materia de relaciones exteriores podían terminar proyectando una imagen negativa de Chile hacia el exterior.
Según esta evaluación, el diputado reculó en algunos momentos y no pudo realizar cuestionamientos tan precisos y duros como algunos esperaban, entregándole espacio al canciller para adquirir mayor protagonismo durante la sesión.
Otros, sin embargo, creen que las preguntas estuvieron bien planteadas y que el problema radica en el actual ambiente político, que, aseguran, dificulta que una interpelación, como instancia institucional, sirva efectivamente para aclarar la agenda y las decisiones de un ministro.
Ahora bien, uno de los elementos que sí rescatan transversalmente distintas fuentes opositoras es el oficio aprobado por la Cámara para enviar preguntas a la Cancillería y al Presidente Kast respecto de los alcances que tiene para Chile la adhesión al Escudo de las Américas.
La Moneda tendrá un mes para responder y, en la oposición, ya calculan que esas respuestas permitirán reactivar la discusión hacia fines de octubre.



