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El Gobernador Regional de Valparaíso Rodrigo Mundaca no fue invitado el "Bacheletazo" en La Pintana. Foto: Cedida.

Política

1 de Octubre de 2026

Rodrigo Mundaca, gobernador de Valparaíso y el rol de Bachelet y Boric en la izquierda: “No creo en liderazgos políticos disciplinadores”

El gobernador de Valparaíso aborda la discusión que se abrió en la izquierda sobre el rol que podrían jugar Michelle Bachelet y Gabriel Boric y cuestiona la idea de convertirlos en figuras “ordenadoras” del sector. “Tienen que hacerse cargo de sus aciertos, pero también de sus errores”, afirma. Además, aborda el nuevo movimiento político que integra y critica al Gobierno por el Presupuesto 2027 y la falta de definiciones para las regiones: “No hay ningún anuncio”.

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En el último tiempo, el gobernador regional de Valparaíso Rodrigo Mundaca ha asistido a diferentes reuniones con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en el marco de la discusión de la Ley de Presupuestos 2027. Pero también ha estado pendiente de la agenda de su región y de la conformación de un nuevo movimiento de izquierda que pretende relevar los liderazgos territoriales, al margen de las fuerzas tradicionales del bloque progresista.

Desde su oficina en Valparaíso, enciende la cámara para sostener esta entrevista y, café en mano, critica los nulos anuncios que, según acusa, ha realizado el Presidente José Antonio Kast en materia presupuestaria para los gobiernos regionales.

También cuestiona que figuras que no forman parte del gabinete anuncien medidas que inciden en la ejecución presupuestaria de los gobiernos regionales, como ocurrió con el senador UDI Javier Macaya. “Pareciera que tuviera información privilegiada”, ironiza en entrevista con The Clinic.

—¿Cómo recibió el proyecto de Presupuestos 2027 que anunció ayer el Gobierno?

—La pregunta que habría que hacer es: ¿qué anuncio? Porque la verdad es que, en materia de gobiernos regionales, no hubo ningún anuncio. Tuvimos generalidades que hablaban de que el presupuesto se iba a concentrar básicamente en algunas áreas, como seguridad, empleo y salud, pero, en rigor, anuncios relacionados con los gobiernos regionales no salió ninguno.

—Pero después se habló de que los gobiernos regionales eficientes al momento de ejecutar el gasto público tendrían un mejor presupuesto.

—Me llamaron la atención algunas declaraciones de personeros como el senador Macaya, que señaló aquello, la idea general de un incentivo. Y la verdad es que esta declaración, como una declaración que dio también el ministro del Interior, Claudio Alvarado, quien señaló que los problemas que tenemos de ejecución son producto de la burocracia de la Dipres y que habría un incentivo también, la verdad es que esto no ha estado en la discusión.

—¿Con quién ha dialogado del Gobierno?

—Nosotros llevamos tres semanas discutiendo con la autoridad de Hacienda, con el ministro Quiroz en particular, a quien le hemos señalado que no estamos de acuerdo con que se nos rebaje un 10% del presupuesto. ¿Y por qué un 10%? En la primera conversación que tuvimos con él, dijo que nos iban a rebajar un 7% del presupuesto, así, inmediatamente. Y nosotros preguntamos si acaso eso va a ser antes o después del ajuste fiscal que nos practicó el Gobierno de Kast en marzo de 2026. Él nos dijo que después. Entonces, ya no es un 7%, es un 10%. Pero, además, también la configuración del presupuesto del año 2027 tiene que ver con los aportes que hace el erario nacional a los gobiernos regionales y también con los ingresos propios.

—¿Cómo anticipa el escenario de los ingresos propios?

—En el caso particular del Gobierno Regional de Valparaíso, nosotros tenemos ingresos propios derivados de casinos: el casino que está en Aconcagua, el de San Antonio y el de Viña del Mar. Esos nos aportan, en promedio, como $7.500 millones al año. A esta fecha, el año pasado teníamos un aporte del orden de $5.000 millones y fracción. A esta fecha, este año, tenemos menos de $2.000 millones. Es decir, hoy día no están funcionando los aportes propios.

Por tanto, si no están funcionando los ingresos propios y vamos a tener una rebaja del 10%… Nosotros le dijimos al ministro Quiroz que, si va a haber un incentivo presupuestario del 1,5% a los servicios públicos, nosotros esperaríamos que nos mantengan el presupuesto, pero, además, mantengan ese incentivo del 1,5%.

—Entonces, ¿no está tranquilo con el ingreso de la Ley de Presupuestos?

—Yo mismo se lo dije al ministro: que nos parecía curioso que el Presidente Kast, por un lado, nos pidiera mantener los puestos de empleo, generar grandes inversiones que generen y tributen alto empleo y, por otro, se nos señale que nos van a descontar en un 10% el presupuesto. Es como bien contradictorio.

Rodrigo Mundaca
Rodrigo Mundaca se ha desplegado en regiones para incentivar la participación de personas en el nuevo movimiento de izuqierda. Foto: Cedida.

—Pero se mantiene el incentivo a la ejecución…

—El problema que tenemos a esta fecha con la baja ejecución de los gobiernos regionales, en general, es que los servicios públicos no están ejecutando lo que nosotros traspasamos. Ejecutan primero sus presupuestos y después ejecutan los presupuestos de los gobiernos regionales.

Dicho eso, hay un problema que es estructural en materia de descentralización y es que no tenemos descentralización fiscal. Hay un proyecto de ley en el Congreso que se llama Ley de Regiones Más Fuertes, que lo que busca es dejar tributos en las regiones. En el caso particular de la Región de Valparaíso, nosotros tenemos los puertos más importantes del país y no quedan tributos en la región, sino que van para Santiago.

—¿Tiene alguna claridad sobre lo que va a pasar, entonces, durante este trámite?

—No hay nada de claridad, no hay ningún anuncio. Gobierno regional, nada. Nada.

—Pero, más allá del anuncio, ¿cómo ha sido el diálogo con el Gobierno?

—Para ser muy preciso, las conversaciones han sido respetuosas, pero son duras. Nosotros hemos sido súper claros: si hay ajuste, también hay ajuste en las regiones.

Si el Presidente nos dice “mantenga los puestos de empleo”, pero me rebajan $10 mil millones, ¿cómo mantengo los puestos de empleo? Nosotros, como gobierno regional, mantenemos el programa de Proempleo, donde generamos recursos para más de mil trabajadores. Pero, en promedio, en el conjunto de gobiernos regionales generamos más de 50.000 puestos de empleo al año. ¿Te imaginas que nos rebajen el presupuesto en un 10% por parejo a todos los gobiernos regionales? Obviamente que se va a ver afectado el empleo en todas las regiones hoy día.

—¿Ha visto disposición del ministro Quiroz a escucharlos?

—Ha planteado algunas cuestiones que existen en las demandas de los gobiernos regionales. Por ejemplo, del 100% del presupuesto, para que lo puedan entender, tenemos un 5% que está destinado a emergencia. El Gobierno central tiene la prerrogativa de retirar el 3% cuando ellos estimen pertinente. Hemos planteado que ese 5% de emergencia quede íntegramente en las regiones. Ahora, es un presupuesto que se destina preferentemente para la emergencia. Estoy hablando de incendios, de temporales, de maremotos, de terremotos, etc. No sé si la palabra precisa sea esta, pero ha estado divagando, ha dicho que lo están evaluando, que lo están viendo. También nosotros hemos planteado el tema de las transferencias a los servicios públicos y la baja ejecución presupuestaria de estos.

Pasa que algunos sectores de la política chilena hacen escarnio de aquello, en circunstancias que el problema lo tenemos en la baja ejecución, pero no saben cómo funciona el Sistema Nacional de Inversiones.

—¿Hay un aprovechamiento de ciertos sectores?

—Sin duda. Hay algunos que han sido tan temerarios para decir: “¿Para qué piden más recursos los gobiernos regionales si no están ejecutando?”. O sea, bueno, ese argumento que dan es un argumento que tiene por finalidad, precisamente, no sé si sabotear el proceso de descentralización, pero sí debilitarlo, sin duda.

Hay sectores, precisamente algunos sectores del actual Gobierno, que quisieran que Santiago siguiera definiendo la inversión pública en la región, porque cuando un parlamentario como Macaya o un ministro dice “a los gobiernos regionales los vamos a incentivar de acuerdo a su ejecución”, la verdad es que eso significa ir en contra de la descentralización. Eso significa volver a la conducta —tengo que decirlo en estos términos— versallesca de aquellos que hoy día están administrando el Gobierno central.

—¿Qué balance hace del Gobierno en estos primeros seis meses?

—Tengo una opinión crítica. El haber modificado el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles significó un deterioro en la calidad de vida de la población. Hoy día, todos los alimentos de primera necesidad cuestan el doble de lo que costaban antes del Mepco.

Hoy día, el tema de la megarreforma, el haber disminuido el impuesto corporativo del 27% al 22%, haber integrado el sistema tributario, me parece que da cuenta, efectivamente, de que ha habido una priorización fundamentalmente por las personas que son más adineradas en Chile, sin duda.

Hoy día, que los dueños de las empresas no van a pagar impuestos, lo van a pagar sus propias empresas. Hoy día, evidentemente, una medida de esa naturaleza…

Yo no tenía ninguna duda de que, en términos económicos, íbamos a propender a iniciativas de esta naturaleza. No tenía ninguna duda. Pero uno habría esperado que, si disminuyó el impuesto corporativo del 27% al 22% a las grandes empresas, yo habría puesto algunas cortapisas: el impuesto corporativo que disminuyo, obligo a las empresas a que lo inviertan en Chile y obligo a que ese 5% se transforme en nuevas fuentes de empleo. Pero hoy día la megarreforma es tan neoliberal que, en la práctica, nadie garantiza que eso vaya a ocurrir. Por el contrario, yo creo que va a haber una mayor concentración del capital, sin duda.

—¿Y respecto de las últimas polémicas de política exterior?

—Esto último que ha sucedido con la incorporación de Chile al Escudo de las Américas subvierte absolutamente nuestra soberanía, se pone en una conducta de absoluta genuflexión ante Estados Unidos, en particular ante Trump. Tengo la sensación de que hoy día, y creo que lo han dicho todos los especialistas, también Van Klaveren en la mañana y Gloria de la Fuente, que hoy día con el Escudo de las Américas hay una amenaza y una subversión a la soberanía que es evidente y pone cortapisas respecto de con quién negocia Chile.

Y lo que busca Trump —y lo voy a decir en estos términos, lo ha dicho públicamente a propósito de la doctrina Donroe— es que el hemisferio sur, nuevamente América Latina, sea su patio trasero. Y lo que busca es, precisamente, también sacar de la ecuación a China en América Latina, en circunstancias que China es el principal socio comercial de Chile.

Rodrigo Mundaca
Rodrigo Mundaca gobernador de Valparaíso. Foto: Cedida.

Mundaca y la definición de los partidos de izquierda a “recuperar los territorios”: “Es un reflejo inequívoco de una autocrítica que se hacen de forma velada”

—¿Cómo ve a la oposición en este escenario?

—Ha estado dividida. Pero ha habido eventos recientes en otra dirección, como lo que ocurrió ayer en La Pintana y el reconocimiento a Bachelet. Pero, respecto de la megarreforma, fue evidente que la oposición estuvo dividida y no tuvo el vigor suficiente para haberla rechazado. Aunque se ganó por un voto o dos votos, se ganó.

—Hoy distintos partidos del bloque progresista han sacado conclusiones internas sobre la necesidad de volver a armar tejido social y regresar a los territorios. ¿Cómo evalúa esas conclusiones?

—Es curioso, porque todos los comités centrales que se han desarrollado en los distintos partidos de la centroizquierda y la izquierda en estos días plantean que hay que volver a los territorios. Es curioso porque, en el fondo, pareciera que fuera una autocrítica velada, en circunstancias que deberían decir derechamente: “Abandonamos los territorios”.

Entonces, abandonar los territorios significa no colocar en la centralidad una discusión que nosotros hemos instalado, que le hemos instalado a los gobernadores regionales, pero nosotros también la hemos instalado cuando decimos que Santiago no es Chile, Chile son sus regiones.

Recuperar los territorios es un reflejo inequívoco de una autocrítica que se hacen de forma velada, porque creo también —lo voy a decir en estos términos— que probablemente el fracaso más grande que tiene el Gobierno del Frente Amplio, liderado por Boric, es haberle entregado la banda presidencial al actual Presidente, con todas las consecuencias que eso ha provocado en los primeros seis meses de Gobierno.

—¿Es a propósito de esa crítica, la de volver a los territorios, que se hizo necesario este nuevo movimiento de izquierda que integra usted?

—Sin duda. Nosotros creemos que hay una franja por la cual deberían irrumpir los territorios, una en la que se ponga la sensibilidad en el bienestar que requieren las personas que viven desde Arica y Parinacota hasta Magallanes.

Ahora estamos batallando precisamente por nuestro presupuesto, pero también estamos batallando por el protagonismo que tienen que tener las regiones en las decisiones que tienen que ver con la vida de las personas. Y es evidente que esta franja que irrumpe da cuenta de liderazgos que son absolutamente territoriales, como los alcaldes Matías Toledo, Joel Olmos y la senadora Fabiola Campillai.

—¿Y quién lidera este movimiento? ¿Tiene alguna cabeza, alguna dirigencia?

—Ha habido muchas reuniones. Hay un proceso de horizontalidad hoy día, donde estamos avanzando en la composición de la Asamblea de Consejeros, que es un poco, para que me puedan entender bien, como una suerte de Comité Central de los partidos tradicionales de la izquierda chilena. Entonces, estamos definiendo la cantidad de integrantes de la Asamblea de Consejeros, estamos definiendo la cantidad de integrantes de la Asamblea Directiva, que es como la comisión política de los partidos.

Estamos definiendo los guarismos en torno a cuántas personas deberían estar en la Asamblea de Consejeros y en la Asamblea Directiva, y trabajando también en los estatutos, en la formulación técnica y teórica también.

—Entonces, ¿hay también un despliegue territorial?

—Hay autoridades que estamos desplegadas, que hemos estado recorriendo territorios. A mí me tocó la tarea de estar en la Región del Biobío. Hay algunos compañeros que van a estar en la Región del Maule este fin de semana. Estamos desplegados, estamos trabajando y creo que es perfectamente posible que haya espacio para irrumpir en una franja que hoy día no se siente representada, una franja que, objetivamente, desde el punto de vista de la izquierda, ha visto cómo ciertos sectores de la izquierda han claudicado sus principios y donde nosotros decimos, en este espacio, que este espacio tiene una posibilidad porque es heterogéneo en lo político. Es bien sincrético en lo político.

—¿A qué se refiere con eso?

—Que tenemos absoluta unidad de criterio respecto de que nuestro propósito de trabajo, nuestro eje central de trabajo, son las regiones, son los territorios y es el bienestar de las personas, el bienestar de las comunidades.

—O sea, ¿pretenden competir en las próximas elecciones?

—Vamos a disputar, sin duda. Tenemos vocación de disputa, vocación democrática. Hay un número importante de autoridades que son autoridades de generación popular y que tenemos vocación de disputa, de poder, y lo que hemos hecho es demostrar que hemos sido capaces de disputar la institucionalidad y poner la institucionalidad a disposición de las mayorías políticas y sociales de nuestros territorios, pero también colocar la institucionalidad a disposición de todas las personas que habitan los territorios.

—A propósito del acto de homenaje a Bachelet, se ha dicho que la expresidenta y el expresidente Boric, más allá de ser figuras relevantes de la izquierda nacional, también pueden cumplir un rol de unidad en el sector. ¿Está de acuerdo con ese planteamiento?

—No creo en liderazgos políticos disciplinadores. No creo en esos liderazgos políticos que vayan a disciplinar la izquierda o disciplinar la centroizquierda, porque yo creo que hoy día, precisamente, es en la confrontación de ideas donde está el origen del desarrollo teórico que tiene la izquierda o que debería tener la centroizquierda.

Entonces, no creo que haya liderazgos ordenadores o disciplinadores. Creo que son liderazgos inequívocos, pero son liderazgos que tienen que entrar en el debate, en el debate político, democrático, y que no tienen que estar en pequeñas jaulas de cristal protegidos, porque tienen que hacerse cargo de sus aciertos, pero también tienen que hacerse cargo de sus errores y tienen que estar dispuestos al debate. Como, por ejemplo, preguntarle al Presidente Boric por qué tomó la decisión de entregarle la explotación del litio a Ponce Lerou, por ejemplo.

Es evidente que hoy día esa discusión es una discusión que está pendiente y yo esperaría que estos liderazgos, no ordenadores, no disciplinadores, se pongan a disposición del debate público y no debatan desde cómodas oficinas donde, en sus espacios de confort, no tienen interpelación.

—¿Por qué?

—Porque quienes estamos en el trabajo público tenemos que estar necesariamente expuestos a la interpelación, estar dispuestos a la interpelación y estar dispuestos al debate. Si hoy día tenemos liderazgos que no están dispuestos al debate, no están dispuestos a la interpelación y, per se y por sí mismos, van a liderar, me parece que vamos a volver a cometer los mismos errores que hemos cometido en el pasado.

—¿Le pareció bien el homenaje que se le hizo a Michelle Bachelet?

—Yo en eso no tengo reparos. Creo que la candidatura de Michelle Bachelet para ejercer el cargo de secretaria general de Naciones Unidas, reemplazando a Guterres, con quien me ha tocado estar a propósito del BBNJ… La candidatura de Michelle Bachelet aportaba frescura a la Asamblea General de Naciones Unidas y creo que, sin duda, el haber restado el apoyo por parte del Gobierno debilitó esa candidatura y no se logró comprender que en política también se requiere generosidad, indistintamente de las posturas ideológicas. Y en eso sí no me pierdo absolutamente. Yo creo que el Gobierno de acá actuó con mucha mezquindad, actuó superponiendo los intereses políticos partidarios por sobre los intereses de la nación.

El haber comprometido el apoyo y haberlo restado, sin duda, debilitó la candidatura de Michelle Bachelet, y eso da cuenta y es un reflejo inequívoco de la mezquindad con la cual se ha actuado en materia de política exterior.

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