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Opinión

4 de Octubre de 2026

Columna de Kike Mujica: La Guerra Fría de Santiago de Chile

Foto autor Kike Mujica Por Kike Mujica

Un episodio menor -el conflicto entre el embajador de EE.UU. y el senador PC Daniel Núñez- denota una batalla en evolución. La izquierda chilena y, sobre todo, el Partido Comunista encontraron el enemigo perfecto: Brandon Judd, la encarnación de Trump. China, era que no, es otro protagonista de esta historia.

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Para el Partido Comunista, el embajador de EE.UU., Brandon Judd, es el enemigo perfecto. Para ellos es tan odioso como catalizador: renueva los votos de la cruzada eterna contra el imperialismo yankee. Sobre todo, después de la voltereta traicionera del madurismo y la extinción del castrismo en Cuba. Un regreso a las Venas Abiertas de Galeano, en versión siglo XXI: usurpación de tierras raras, dominación digital y colonización.

Judd es la encarnación de Donald Trump.

Núñez vs. el imperio

“La izquierda, en general, pero el PC en particular le darán con todo a Judd. No lo soltarán”, me dice un militante del Partido Socialista.

Esta semana fue el turno del senador comunista Daniel Núñez, por el embajador.

El parlamentario, a última hora, trató de subirse a un viaje para asistir a un encuentro parlamentario en NY. Reemplazaría al senador Huenchumilla que, por razones de fuerza mayor, se bajó del avión.

De ahí la premura y urgencia de obtener la visa.

La versión de Núñez es la siguiente: no tenía pasaporte diplomático ni visa para entrar a EE.UU. Intentó conseguirlos. Pidió auxilio al Congreso. Ahí le hicieron ver, relató, que ellos se encargarían.

Cuando se enteró de que no era posible obtener la visa, Núñez -un político de gatillo fácil en la redes sociales, que ha debido desmentirse por sus arrebatos tuiteros- desató el conflicto, acusando a Judd de impedir, por razones políticas, el viaje.

“Embajada de EE.UU. Debe explicar por qué me negó visa para asistir a cita de Unión Interparlamentaria. Es inaceptable un veto a un senador comunista. Trump debe respetar la democracia chilena y autoridades que elige el pueblo. ¿Qué más vendrá con el Escudo de Las Américas?”, escribió en X.

La directiva del PC montó en la denuncia: “La acción del gobierno de Estados Unidos constituye un acto de intervencionismo sobre el Parlamento chileno y sus funciones”.

El diputado PC Luis Cuello exigió a La Moneda el envío de una nota de protesta.

Brandon Judd, de armas tomar, ya lo sabemos, refutó lo dicho por Nuñez:

“Cuando me hicieron llegar esta publicación, pensé que era una broma. Pero luego comencé a leer notas de prensa que no verificaron en absoluto la veracidad de la acusación. No era una broma sino una mentira descarada”.

“Mentira descarada”: lenguaje político más que diplomático.

“El gobierno de los Estados Unidos no comenta casos individuales de visas. Sin embargo, cuando se difunden falsedades tan evidentes en nuestra contra, respondemos con los hechos: Estados Unidos nunca tuvo la oportunidad de otorgar o negar una visa porque nunca recibió una solicitud. Estoy seguro de que el señor Núñez lo sabe”, agregó Judd.

El jueves, el Senado hizo una revisión: “Ningún funcionario de la Dirección de Asuntos Internacionales del Senado ha realizado gestiones destinadas a tramitar una visa para el senador Daniel Núñez Arancibia”.

Núñez anunció que solicitará un sumario interno, para establecer qué se hizo, qué no se hizo y quién tenía la responsabilidad de tramitar los documentos. 

Además le respondió a Judd: “No acepto que se me acuse a mí de mentir y se ponga en duda mi palabra”.

Un senador PC vs el embajador norteamericano: algo pocas veces visto en la política chilena del siglo XXI. Un déjà vu de la Guerra Fría.

Daniel Núñez

Beijing por Moscú

La cruzada anti Trump es una de las nuevas batallas de la izquierda chilena. 

Los más entusiastas son, obviamente, los comunistas. A su lucha atávica contra “el imperio” se suma el apoyo cada vez más claro por China.

Parece de perogrullo pero no lo es: históricamente, el PC chileno se alineó con lealtad férrea al régimen comunista soviético, que estaba en un duro conflicto con el régimen comunista chino. Ese fue un encontrón a nivel mundial. Se optaba por el uno o por el otro.

En plena Guerra Fría, el chiste -o no tanto- era que cuando llovía en Moscú se abrían los paraguas en Santiago. 

¿Ahora reemplazarán Moscú por Beijing?

En 2022, el diario El Siglo -el brazo escrito del PC chileno- envió un saludo al Congreso de los comunistas chinos. Lo firmó Guillermo Teillier.

Algunos párrafos destacados que confirman que las disputas del Siglo XX ya fueron.

“Al camarada Xi Jinping,

Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de China.

Estimado camarada:

“Es de nuestro especial interés la decisión del PCCh de avanzar hacia el socialismo con peculiaridades chinas, con las bases teóricas del marxismo- leninismo, el pensamiento de Mao Zedong, la teoría de Deng Xiaoping…”.

“Los significativos avances logrados y las experiencias del PCCh y el pueblo chino, abren un camino de expectativas, para muchos pueblos y reafirman la convicción y la esperanza de un futuro socialista moderno”.

“Esta posibilidad cierta, contrasta con la posición amenazante y provocadora de los EEUU, que pretende mantener su hegemonía, en todos los planos, a cualquier costo humano. La imposición por la fuerza de fronteras ideológicas, las sanciones y restricciones económicas, incluyendo los intentos de subvertir la soberanía y la unidad de la nación China, constituyen un peligro para la paz mundial”.

“… es de conveniencia mutua hacer más fructíferas las relaciones de China con nuestros países de América Latina y el Caribe. En particular, sobre Chile, las relaciones de amistad entre nuestros partidos se constituyen en un factor de afianzamiento de las relaciones e intercambios en todo orden de nuestros países, que esperamos alcance un mayor nivel, destacando que lo logrado hasta hoy es de beneficio y fortaleza para nuestras economías y también de enriquecimiento cultural, aspecto muy importante en la relación entre los pueblos”.

Luego de una visita de Estado a China -en octubre de 2023- la entonces ministra Camila Vallejo se deshizo en elogios al “modelo chino”:

“En Chile los anticomunistas plantean que el comunismo trae pobreza y la caricatura que más se plantea desde la derecha radical es que son flojos, y no hay nada más alejado de eso que el proceso chino liderado por el PC… es sorprendente para los países de occidente, o para el mundo, cómo China logró sacar a tanta gente en tan poco tiempo de la pobreza y eso rompe prejuicios, porque es ni más ni menos el PC que lidera un proceso de modernización china, que logra incorporar el libre mercado y el comercio en una estrategia política orientada”.

La senadora Karol Cariola, otra figura emblemática de la nueva camada del PC, viajó cinco veces a China entre 2018 y 2025.

En 2019 le preguntaron si China era una dictadura: “China tiene un proceso milenario, donde, por ejemplo, hay 11 partidos políticos que se pusieron de acuerdo para constituir un consejo. Que establece un espacio democrático de discusión y de procesos incluso electorales”.

Los duros y sempiternos del PC más que prochinos, son anti EE.UU.. 

El paroxismo de esta lógica del siglo XX fue un tweet de 2021, del histórico PC Manuel Riesco . Los talibanes -fanáticos religiosos que persiguen a las mujeres y a los homosexuales, dos minorías que forman parte del ideario del PC chileno- avanzaban rápidamente sobre Afganistán y estaban a punto de recuperar Kabul.

Escribió:

“Confieso que nada me contenta más en este minuto que el avance talibán reconquistando su propio país. Ojalá esta derrota total debilite el delirio de intentar sostener por la fuerza un imperio, el de ‘Occidente’, que ya no puede hacerlo por superioridad de su modo de producción”.

Amigo de Trump

Judd es un halcón en un gobierno donde no hay palomas. La doctrina de RR.EE. de Trump es mil garrotes y una zanahoria. 

El embajador es exagente de la Patrulla Fronteriza. Fue presidente del sindicato de ese organismo. Residió en Chile como misionero mormón. Vivió en La Ligua y me dicen que es hincha de Unión La Calera.

El pidió venir a Chile. Trump accedió porque son amigos -“he conocido personalmente a Brandon y he trabajado con él durante los últimos nueve años”- y porque el presidente quiso reclutar embajadores no necesariamente diplomáticos, con experiencia en seguridad y migración.

Judd es expansivo, duro, se guarda poco y nada y representa fielmente el estilo trumpiano: 

1) Si no les gusta lo que digo, problema de ustedes.

2) Están conmigo o ‘sinmigo’. Sin tintas medias.

Me contaba un empresario que asistió a un encuentro privado con Judd, que el embajador es un tipo sereno. Varios empresarios, no precisamente bolcheviques, criticaron las políticas de EE.UU. 

“El escuchó con serenidad, sin molestarse. Fue claro y directo: puede ser que varios países, incluido Chile, se vean afectados por las políticas de Trump, pero que él está para proteger a Estados Unidos”.

A otra cosa mariposa.

El PC con todo

Judd ha hecho historia por sus encontrones con la izquierda: criticó al entonces presidente Boric por atacar a Trump; promovió con entusiasmo la candidatura de Kast; desdeñó la de Jeannette Jara y, hace poco, relacionó la violencia extrema del estallido con grupos de izquierda.

El enemigo perfecto para el PC: no le perdonarán una. Han dicho que su actitud es “arrogante, desproporcionada e impositiva”. Y que tiene cooptados a “personeros políticos, empresariales y académicos chilenos que reaccionan con temor, sumisión y pasividad ante las agresiones y amenazas de los funcionarios del gobierno de Donald Trump y llaman a no molestarlo”.

La otra izquierda

Judd logra convocar los resquemores de todas las izquierdas en Chile. El 24 de septiembre pasado, los expresidentes Michelle Bachelet y Gabriel Boric criticaron duramente la decisión del gobierno de sumarse al Escudo de las Américas.

Nunca antes dos exmandatarios habían cuestionado una decisión de política internacional del presidente en ejercicio. Por lo menos, en público.

“La política exterior de Chile se ha sustentado históricamente en la defensa de nuestra soberanía y autonomía, el respeto irrestricto al derecho internacional y a los derechos humanos, y la protección de nuestros intereses permanentes.

En el actual escenario geopolítico, Chile no debe verse obligado a escoger un bando. Debe fortalecer sus alianzas y relaciones con distintos países y regiones, sin exclusiones impuestas desde fuera y preservando siempre su autonomía estratégica”.

Trump ha logrado en Chile polarizar la política interna. Y el conflicto con de EE.UU. con China augura posiciones jugadas en la política chilena.

“Mientras Trump esté en la Casa Blanca, la izquierda chilena rechazará la política exterior de EE.UU.. Pero, salvo el PC, por ahora, nadie está alineado con China. Veremos qué pasa después de que Trump se vaya”, me dice un senador socialista.

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