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6 de Octubre de 2026

Reseña a “Así se hace”, el nuevo disco de Fother Muckers: entregarse más y mejor o saber decir adiós

La banda presentó en Sala Metrónomo su nuevo álbum, el primero que graba completamente en estudio y el más ambicioso en términos sonoros de su historia. En Así se hace, que se estrena hoy, mandan las guitarras y la energía, aunque cuesta vislumbrar un hit. En el disco también aparece un concepto que sitúa a la banda a casi veinte años de su nacimiento: “Hay que entregarse más y mejor / o hay que saber decir adiós”. Resulte este disco o no, Fother Muckers eligió lo primero.

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Cristóbal Briceño está resfriado, pero no parece particularmente interesado en cuidarse. Canta, grita, chilla, habla bastante. Toma desde una petaca plástica, desde un vaso con hielos, se desplaza convirtiendo el prelanzamiento de Así se hace, el nuevo disco de Fother Muckers, en una especie de stand up.

Habla de actualidad. De la pelea entre Leo Rey y Alexítico. De la canción viral de Vesta Lugg, la que no encuentra mala. Se desvía, vuelve, hace reír.

A unos metros está Martín del Real, su compañero de banda, quien desde el público no se ve. El baterista representa esa noche exactamente lo contrario. Habla poco, solo cuando es su momento de hacerlo.

Cuando su momento llega, evoca las primeras grabaciones junto a Briceño, hace casi veinte años, cuando registraban maquetas con uno de esos pequeños micrófonos Genius que venían con los computadores antiguos.

Allí nació, por ejemplo, 2022, esa canción que maravilló a una generación, que de tanto sonar en guitarreos terminó provocando hastío y que hoy ya es considerada una perlita nostálgica del catálogo musical chileno.

Del Real recuerda eso, pero también mira hacia adelante. Habla del proceso del nuevo álbum, agradece a quienes participaron y dice algo sencillo sobre la música: que todavía les llena el corazón y que es algo que “no se mancha”.

Ellos mismos reconocen la diferencia.

–Yo estoy en el desorden –dice Briceño.

Y probablemente esa sea una buena manera de explicar por qué la sociedad entre ambos funciona en Así se hace. Del Real y Briceño coprodujeron el álbum, pero el propio cantante le entrega buena parte del mérito sonoro al baterista: “Martín es el artífice del sonido de este disco”.

El resultado se escucha.

Por primera vez, Fother Muckers grabó un disco completamente en un estudio y se nota. Hay una energía guitarrística potente. Cuesta mucho identificar cuántas guitarras son, pero el trabajo de Diego Peralta en la grabación entrega un resultado digerible y le da orden a lo que pudo resultar un caos.

El disco tiene peso, capas y detalles, pero conserva algo físico. La sensación sigue siendo la de una banda tocando junta.

Briceño lo explica de una manera bastante simple.

—Este disco le da guaraca a todos los demás en cuanto a estándares de sonido.

Puede ser una exageración propia de Briceño. Después de una primera escucha, sin embargo, cuesta discutirle.

¿Hay hit?

Así se hace no parece construido alrededor de una canción destinada a imponerse sobre el resto. Al menos en una primera escucha, no aparece ese sencillo que permita decir “aquí está el hit”, y eso puede ser un problema.

Quizás hay una excepción.

Llévame a mi casa es la canción más pegote del disco (y que ya tuvo su prelanzamiento). Tiene algo sencillo y naturalmente magnético en el estribillo, de esas melodías que siguen sonando cuando ya terminan y que seguramente algún asistente se fue tarareando en el Metro camino a su casa.

La banda que me gusta, en cambio, entra por otro lado: es punky, prendida, corta. “No hables mierda de la banda que me gusta”, repite Briceño con una premisa medio adolescente.

Pero quizás la particularidad de Así se hace sea precisamente que no necesita que una canción cargue con todo el álbum. Del Real tampoco parece demasiado preocupado.

—No sé si va a ser un disco que busque premios, logros o grandes cosas, pero yo creo que el disco va a tener su camino y va a ser un largo camino.

Después se arriesga un poco más.

—Yo creo que este disco va a ser bien escuchado en Latinoamérica, al menos, y ojalá en otras partes. Yo creo que es una de las mejores cosas que hemos hecho, sin duda.

La frase adquiere cierto peso y es arriesgada. Tiene una alta posibilidad de no concretarse. Pero el corazón del álbum no parece estar en el resultado, sino más bien en el proceso, y es justamente una de las canciones menos ruidosas del disco la que ayuda a entender por qué.

El suave problema de la juventud

Se llama Prehistoria.

Es probablemente uno de los momentos más emotivos del álbum. La letra evoca la juventud mirada desde la distancia de los años. Y en tres versos parece resumir el corazón del presente de Fother Muckers:

“Hay que entregarse más y mejor
o hay que saber decir adiós
suave problema de juventud”.

Hay algo particular en la historia de Fother Muckers y también en la de Ases Falsos, su proyecto casi hermano. Por sus canciones, sus personajes y la devoción que despiertan entre quienes los siguen, es fácil imaginar un universo paralelo en que alguna de las dos bandas hubiese terminado convertida en una de las grandes instituciones del rock chileno.

No ocurrió. Nunca dieron del todo el salto hacia la masividad ni alcanzaron esa categoría de leyenda transversal que en Chile quedó reservada para nombres como Los Prisioneros o Los Tres.

Lo interesante de Así se hace es que Fother Muckers no parece estar peleando contra esa historia. No hay desesperación por fabricar el hit que faltó ni por reclamar tardíamente un lugar en el podio. Más bien hay algo parecido a una aceptación: este es el universo que nos tocó, estas son las personas que todavía quieren escucharnos y estas son las canciones que todavía queremos tocar. Entonces hagámoslo lo mejor posible y, si sale el gol, sale.

Y lo anterior no significa que Fother Muckers haya “madurado”, ese eufemismo que suele usar la crítica cuando una banda se vuelve aburrida y nadie quiere decirlo así. Basta observar a Briceño durante la presentación. Está resfriado, toma, improvisa, se distrae y canta. No parece alguien que solo mira atrás; parece alguien que, a pesar de los chistes, se toma muy en serio su trabajo. Un obrero de la composición y la interpretación que le da al público lo que quiere.

—Ojalá que no hayamos perdido todavía el mojo —le dijo a su gente.

Ahí aparece algo interesante. Porque una banda puede aprender a grabar mejor. Puede tener mejores estudios, mejores micrófonos y veinte años más de experiencia. Puede hacer convivir tres, cuatro o cinco guitarras. Lo único que no tiene asegurado es poder producir ese “mojo”.

En Más viejo es el viento, una canción que por momentos suena a western, Briceño parece asumir justamente ese problema. “Nadie se hace más joven / el tiempo es despiadado”, canta. Pero la constatación no desemboca en resignación o derrota. Al contrario: “Es hora de hacer algo / por la vida, por la vida, por la vida”. Quizás ahí está otra clave de Así se hace: el tiempo pasó, ellos lo saben y no intentan esconderlo. La respuesta es seguir haciendo cosas.

Y en este disco puede que termine con un hit. Puede que Del Real acierte y el disco encuentre un camino fuera de Chile. Y puede que Briceño tenga razón y realmente le dé guaraca a todo lo que hicieron antes.

Pero también puede que no.

Sea como sea, Fother Muckers mira de frente el dilema que ellos mismos dejaron escondido en una canción: entregarse más y mejor o saber decir adiós.

Eligieron entregarse. Y, por cómo sonaron esa noche, todavía no parece haber ninguna razón para despedirse.

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