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FOTO: VICTOR HUENANTE / AGENCIAUNO

Ciudad

9 de Octubre de 2026

“Todos concluimos que la posibilidad de una aluvión era  inminente”: Académicos UC alertaron hace cuatro meses el riesgo de desborde en San Carlos de Apoquindo

Un grupo de académicos de la Universidad Católica había advertido en junio que las lluvias intensas podían desencadenar aluviones y derrumbes en la zona afectada por el incendio. Marcelo Miranda explica ahora por qué estimaban que el riesgo era alto y qué factores siguen presentes en la cuenca.

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Cuando Marcelo Miranda se enteró del aluvión que estaba ocurriendo ayer en San Carlos de Apoquindo, se le “apretó la guata”. Esto porque, tan solo unos meses antes, el académico de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales de la Universidad Católica había advertido, junto con otros académicos de su casa de estudios, sobre este riesgo, que calificaron como inminente.

El 23 de junio de 2026, El Mostrador publicó un reportaje elaborado a partir de una columna de Marcelo Miranda, Rosanna Ginocchio, Paulina Fernández, Tania Villaseñor, Cristián Bonacic, Sonia Reyes y Daniel Soto.

“Especialistas advierten que las lluvias de este invierno podrían desencadenar aluviones y derrumbes en zonas afectadas por los incendios de Tomé y San Carlos de Apoquindo”, anticipaba el reportaje.

Las alarmas se encendieron entre los académicos luego del incendio que afectó a la zona durante el verano, el cual consumió gran parte de los matorrales y bosques esclerófilos que protegían una cuenca precordillerana de más de mil hectáreas, cuyas aguas convergen hacia sectores urbanos.

La pérdida de cobertura vegetal, sumada a la pendiente del terreno y a las alteraciones del suelo producto del incendio, aumentaba significativamente el riesgo de erosión y aluviones.

En conversación con The Clinic, Miranda explica que la preocupación surgió dentro del Departamento de Ecosistemas y Medio Ambiente de la universidad, donde investigadores de distintas disciplinas comenzaron a analizar las consecuencias del incendio. Entre ellos llegaron a una conclusión compartida: si se registraban precipitaciones intensas, existía un riesgo elevado de que ocurriera un aluvión.

“La discusión fue un grupo grande de colegas y fue transversal la conclusión”, recuerda Miranda, quien explica que precisamente ese consenso los llevó a hacer pública la advertencia.

A ello se sumaban las proyecciones climáticas que, en ese momento, anticipaban la posibilidad de precipitaciones intensas asociadas al fenómeno de El Niño. “Todos concluimos que la posibilidad de un aluvión era, pero así, inminente”, recuerda el académico sobre aquellas conversaciones.

La principal recomendación de los investigadores apuntaba a fortalecer la prevención, los sistemas de alerta temprana y la preparación de las comunidades expuestas. En el documento planteaban la importancia de informar a la población sobre los riesgos existentes y las rutas de evacuación.

“Los peligros no terminan cuando desaparecen las llamas”, advertían los especialistas en su publicación.

Para Miranda, lo ocurrido también pone de manifiesto la importancia de considerar las advertencias científicas antes de que se produzcan las emergencias.

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