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15 de Octubre de 2026

“Hijas Únikas”, la película de Alba Gaviraghi que regresa al Chile de 2006: “Es un año muy importante para entender lo que somos hoy”

La directora chilena presenta su ópera prima en el Festival Internacional de Cine de Valdivia, donde también tendrá su estreno nacional Una Fortaleza, cortometraje que tuvo su estreno mundial en el Festival de Venecia.

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El año 2006 estuvo marcado por hitos que siguen presentes en la memoria colectiva chilena: el debut de Daddy Yankee en el Festival de Viña del Mar, las multitudinarias marchas de la Revolución Pingüina y la muerte de Augusto Pinochet. Acontecimientos que marcaron la cultura popular y el escenario político de un país en plena transformación.

Ese es el contexto en el que la directora chilena Alba Gaviraghi sitúa “Hijas Únikas”, su ópera prima, que se estrena este jueves en el Festival Internacional de Cine de Valdivia. La cineasta comenzó a desarrollar el proyecto en 2019, mientras trabajaba como productora ejecutiva en películas de distintos realizadores nacionales. En paralelo, presenta Una fortaleza, su cortometraje de ficción, que tuvo su estreno mundial en septiembre de 2026 en la sección Orizzonti Corti del Festival Internacional de Cine de Venecia.

Gaviraghi define “Hijas Únikas“ como una autoficción sobre su propia historia y adolescencia. Criada en Ñuñoa, su interés por el cine comenzó antes de ingresar a la universidad, cuando estudiaba en el Liceo N.º 7 de Niñas de Providencia. El descubrimiento de las películas de Pedro Almodóvar le permitió comprender el concepto de cine de autor y reconocer que detrás de cada película existía una mirada particular.

Estudió Cine en la Universidad de Chile porque le atraía lo que entonces entendía por dirigir: organizar a un grupo de personas y coordinar un trabajo colectivo. “Nunca tuve un acercamiento al cine más allá de ver películas. Nunca tuve una cámara en mis manos ni hice un taller. Fue un riesgo”, recuerda.

Durante su paso por la universidad descubrió a otros cineastas que hoy considera referentes, como la directora argentina Lucrecia Martel y los realizadores chilenos Ignacio Agüero y Raúl Ruiz.

Sin embargo, su interés por la dirección tomó otro camino a través de la producción. “En la carrera me di cuenta de que mi personalidad quizás tenía más que ver con esa idea de dirección, de organizar equipos. Por ende, lo que más se me dio fue la producción: estar a cargo de que ideas súper abstractas de gente que quizás no tenía mucho conocimiento práctico de cómo llevarlas a cabo pudieran convertirse en realidad”, dice.

El largometraje cuenta con Antonia Pereira en el rol de Antonia, Sara Becker como Tamara y Francisca Gavilán en el papel de la figura materna. Según explica Gaviraghi, el personaje de Becker encarna tanto a sus medias hermanas como al movimiento estudiantil, mientras que Antonia representa a los pokemones, una de las tribus urbanas que marcaron a la juventud de la época.

“Por encima de todo esto está la figura materna, que a mí me resuena con Bachelet, con Chile como país de madre y con esa época. Está encarnada en una gran interpretación por Francisca Gavilán. Ellas son el centro de la narrativa”, comenta.

—¿Cómo fue tu recorrido como productora antes de dar el salto a la dirección?

—Trabajando como productora estuve, yo creo, en proyectos con la mitad del cine chileno. Mucha gente me llamó para trabajar en distintos roles, desde asistencia de producción en rodaje hasta producción ejecutiva. Tuve la oportunidad de trabajar con Ignacio Agüero, Diego Céspedes, Tania Gilbert, Alicia Scherson y Pepa San Martín, entre mucha otra gente. De ellos aprendí mucho al verlos dirigir.

Mi aproximación nunca fue solamente desde la producción: siempre estuvo la inquietud por la dirección. Siento que fue un espacio que pude aprovechar para aprender. Mientras trabajaba, también aprendía mirando a estos directores y directoras.

—¿En qué momento decidiste comenzar a desarrollar tus propios proyectos?

—Naturalmente, ese oficio se fue completando con mi deseo de dirigir. En 2019, cuando tenía menos proyectos como productora, decidí empezar a escribir el largometraje y luego el corto Una fortaleza.

También me ayudó mucho mi experiencia en producción ejecutiva, porque tenía las herramientas para postular a los fondos e intentar conseguir financiamiento. Con las herramientas que tenía desde la producción pude autogestionar muchas cosas, entre ellas el financiamiento público que dio pie a que pudiera hacer mis obras.

—La película está ambientada en 2006, hace 20 años. ¿Por qué elegiste ese momento de la historia de Chile?

—Hijas únikas se sitúa en 2006 porque es un año que toda la vida me llamó la atención. Desde que Daddy Yankee llegó al Festival de Viña y el reguetón se asentó en Chile con una hegemonía innegable, hasta la Revolución Pingüina, que tuvo mucha efervescencia, y la muerte de Pinochet a fin de año.

Es un año muy insigne para la construcción de lo que somos hoy como país, tanto en los movimientos sociales como en nuestra política más compartida y nuestras costumbres culturales. Me parece un año germinal y por eso siempre estuvo la determinación de situar alguna historia en esa época. En este caso, la historia de Hijas únikas.

—¿Cuánto hay de nostalgia en la película, considerando los objetos, la música y los elementos que acompañan la historia?

—Creo que la película tiene elementos que van a despertar la nostalgia en mi generación, de todas maneras, pero decidí pararme desde un lugar lejano a la nostalgia para hacerla. Traté de viajar en el tiempo y volver a esa adolescencia, trabajando la película desde ahí, sin una mirada nostálgica desde la autoría. Quise traer los elementos que eran contemporáneos en ese momento con naturalidad, dándolos por hechos y situándolos orgánicamente en el entorno.

La época pasada va a generar nostalgia porque ya han pasado 20 años. Se siente que culmina un proceso, pero mi visión fue trasladarme y trabajar con esas materialidades como si estuviera en el presente. Supe situarme en ese lugar como si fuera mi presente. Entonces, mi mirada no es nostálgica, sino más bien conmemorativa de ese momento, de esa adolescencia y de ese año.

—La película tiene personajes que dialogan con tus recuerdos familiares y con el contexto social de la época. ¿Cómo trabajaste la construcción de los personajes?

—Obviamente, Sara tiene cosas de mis hermanas, Antonia tiene cosas mías y Mariana —es decir, el personaje interpretado por Francisca— tiene cosas de mi madre. Pero todas están desplegadas bajo el concepto de la ficción.

Tuve que alejarme de cómo era yo exactamente o de cómo era mi madre exactamente para nutrir a los personajes de experiencias mucho más universales y de gestos con los que quizás fuera más fácil empatizar, sin perder la particularidad que les da el hecho de que tenga esta memoria tan viva. Eso le entrega una impronta muy orgánica y particular al relato, porque viene de recuerdos muy específicos.

—¿Cómo dialoga el cortometraje Una fortalezacon Hijas únikas? ¿Comparten una misma búsqueda?

—Una fortaleza nace desde otro lugar. También parte de experiencias, pero nace más de recuerdos que son imágenes de la toma de un colegio de niñas. Son cuadros, imágenes y sonidos descontextualizados.

La toma que se recrea en el corto no es una toma específica, sino un espacio atemporal y medio mágico, en el que estas niñas viven encerradas sin poder salir. Comparte con la película quizás las ganas de escapar y, por supuesto, la lógica del conflicto identitario en la adolescencia.

—Esa búsqueda de pertenencia también está en Hijas únikas, donde Antonia debe encontrar su lugar entre distintos grupos y su familia.

—Exactamente. En la película, Antonia también se debate sobre a dónde pertenece: si a los pokemones, a los pingüinos, a su madre o a su padre, a quien busca porque es una figura que no conoce.

Finalmente, hay un universo compartido en torno a la búsqueda identitaria, las ganas de no definirse, pero también de encontrar un lugar. Hay una sensación rebelde de escape, de tratar de escapar de la norma. Además, ambas obras comparten elenco y una sensibilidad que es la mía.

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