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Opinión

20 de Octubre de 2026

Columna de Marcela Jarpa, directora Escuela de Pedagogía PUCV: Dime con quién andas y te diré quién eres

Foto autor Marcela Jarpa, directora Escuela de Pedagogía PUCV Por Marcela Jarpa, directora Escuela de Pedagogía PUCV

La directora de la Escuela de Pedagogía de la PUCV plantea que mantener carreras de Pedagogía exige compromiso institucional, inversión en calidad y una mirada de largo plazo para responder a las necesidades de la educación en Chile.

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El popular refrán “dime con quién andas y te diré quién eres” cobra en la actualidad especial sentido al mirar nuestro sistema universitario. Basta con observar a aquellas instituciones que, pese a las dificultades, han sostenido en el tiempo no solo la decisión de formar profesores, sino también la convicción de seguir apostando por una formación de excelencia. Esta convicción es mucho más que una declaración: revela el verdadero compromiso de una universidad con su país.

Todos sabemos que Chile necesita docentes preparados para enseñar en aulas diversas, despertar la curiosidad, abrir oportunidades, acompañar a niños, niñas y jóvenes en sus aprendizajes y trabajar con las familias. Sin embargo, las pedagogías han atravesado años difíciles: menor interés por ingresar a la profesión, exigencias crecientes y un reconocimiento social que no siempre está a la altura de su responsabilidad.

En este escenario, mantener carreras de Pedagogía no puede entenderse como una simple decisión de oferta académica. Para muchas universidades representa una apuesta de largo plazo que está por encima de intereses de mayor demanda o rentabilidad. Supone sostener equipos académicos de excelencia, invertir en investigación educativa, fortalecer la formación práctica y construir vínculos permanentes con las escuelas y los territorios.

Algunas de nuestras universidades han hecho de esta apuesta un compromiso persistente, destinando esfuerzos y capacidades institucionales para alcanzar los más altos estándares de calidad, alcanzando acreditaciones de seis o siete años. Detrás de estos reconocimientos hay mucho más que buenos resultados: hay comunidades académicas que trabajan con rigor, responsabilidad, vocación por la educación y un profundo sentido ético. Son equipos que revisan críticamente sus prácticas, perfeccionan sus propuestas formativas y se someten a evaluaciones exigentes porque comprenden que formar profesores no admite improvisaciones.

¿Y por qué lo hacen? ¿Por prestigio? ¿Por tradición? Probablemente ambos elementos cuentan, pero hay una razón más profunda: saben que en las carreras de Pedagogía se juega buena parte del futuro de Chile. Sin buenos profesores, las aspiraciones de desarrollo científico, cultural, económico y social descansan sobre bases frágiles. Cada docente que se forma tiene la posibilidad de transformar las experiencias educativas de generaciones de estudiantes. 

Reconocer a estas instituciones no significa desconocer las dificultades del sistema ni idealizar su trabajo. Significa comprender que el esfuerzo por sostener una formación docente rigurosa y de excelencia constituye una contribución al país que merece reconocimiento y respaldo, no solo exigencias. Porque si como sociedad aspiramos a tener mejores escuelas, también debemos valorar y fortalecer a las universidades que preparan a quienes harán posible esa transformación. 

Entonces, dime qué estás dispuesto a sostener cuando el camino se vuelve difícil y sabremos con qué futuro estás comprometido.

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#pedagogía#PUCV

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