Política
21 de Octubre de 2026Modificación relevante, pero insuficiente: el juicio de los analistas al rediseño de La Moneda con el aterrizaje de Arenas como vocero
El nuevo subsecretario general de Gobierno se estrenó este miércoles con una vocería desde La Moneda. Si bien analistas comparten que se trata de un cambio relevante en el esquema del Ejecutivo, sobre todo porque pasará a integrar el comité político, también dejan en claro que para resolver los problemas comunicacionales se requiere más. "Se necesita un buen vocero, pero también orden y dirección. Eso depende del Presidente, de su equipo más cercano y de una dirección de la Secretaría de Comunicaciones (Secom) que sepa aplicar esa directriz", plantea Tatiana Klima.
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A las siete de la mañana se oficializó su llegada al Gobierno y a la una de la tarde ya realizaba su primera vocería. Así de rápido se instaló Gonzalo Arenas, nuevo subsecretario general de la Segegob, en La Moneda, al ser designado como el nuevo “vocero” del Ejecutivo.
Tras meses de críticas al diseño comunicacional de La Moneda, el Presidente José Antonio Kast decidió introducir cambios en su gabinete, que se tradujeron en la salida del predecesor de Arenas, José Francisco Lagos, de la Segegob.
De esta forma, las dos máximas autoridades de dicha cartera que asumieron sus cargos con la llegada del mandatario a La Moneda no alcanzaron a cumplir un año en tales puestos: Lagos permaneció cerca de siete meses, mientras que Mara Sedini, exvocera, solo duró 69 días en el puesto.
Tal antecedente es suficiente para que analistas comenten que existe un mal diseño político que se busca remediar con la llegada de Arenas, quien incluso será participante del comité político, la instancia que reúne al Presidente con los ministros de áreas más relevantes para su gestión. Sin embargo, los consultados están de acuerdo con que el nuevo nombramiento no es suficiente.

Klima: “Se necesita un buen vocero, pero también orden y dirección”
Para Tatiana Klima, exjefa de comunicaciones de Gabriel Boric hasta 2024, la llegada de Arenas a uno de los círculos de mayor confianza del mandatario es un acierto, pues “le da una prestancia diferente y lo dota de algo que no había“.
Eso sí, para la periodista aún persiste la confusión respecto de qué papel efectivamente será el que jugará el abogado exmilitante de la UDI, pues el simple hecho de que no posea institucionalmente el rol de vocero —adquirido cuando se es ministro de la Secretaría General de Gobierno— y que este sólo sea “de facto” no permite esclarecer el alcance de su figura.
Para Klima, que no exista esa denominación oficial responde a que el Ejecutivo no quiere reconocer que su diseño —que contempla la fusión del Ministerio del Interior con la Segegob— no era el acertado.
En todo caso, la comunicadora considera que el Gobierno “tiene una modificación en su estrategia comunicacional que no tiene por qué dar a conocer, pero que evidentemente debiera acompañarse con este cambio de persona o de cargo que reemplaza al vocero formal”. Pero el mismo no será fructífero, dice, “si no se acompaña de una estrategia que consista en que el Gobierno tenga mayor manejo en todos los temas y que se ordene al resto de ministros”.
Son varios casos en los que se ha podido vislumbrar descoordinaciones en el gabinete, entre los que se cuentan los encontrones de Iván Poduje (Vivienda) con Jorge Quiroz (Hacienda) por discusiones presupuestarias; de Alvarado con Quiroz y José García (Segpres), a quienes les recordó que podían contactarlo por celular para notificar las decisiones del Gobierno en el Congreso; o entre Fernando Barros (Defensa) y Francisco Pérez Mackenna (RR.EE.), al momento en el que el líder de las ramas castrenses emitió comentarios sobre Estados Unidos en las que el canciller debió ratificar que la diplomacia del Ejecutivo era su área.
“Ahí hay que hacer un ajuste que no depende del vocero”, plantea Klima, quien suma que los ministros que “hablen y no lo hagan bien, deben sufrir consecuencias”. Para aquello, “se necesita un buen vocero, pero también orden y dirección. Eso depende del Presidente, de su equipo más cercano, y de una dirección de la Secretaría de Comunicaciones (Secom) —comandada por Felipe Costabal— que sepa aplicar esa directriz”.
La exjefa de comunicaciones de Boric considera que el Gobierno debe tener cuidado con las frases que emite, con “la empatía, la manera de llegar a la gente” y “no tirar frases medias irónicas que puedan herir susceptibilidades“.
“El gobierno tiene que calibrar porque está en un momento en que la paciencia ciudadana está en juego“, señala.

Arellano: “Dependerá del empoderamiento que le entregue el Presidente”
Rodrigo Arellano, vicedecano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, tiene una visión similar a la de Klima.
El analista —que fue compañero de generación de Arenas en Derecho UC— considera que un buen vocero requiere tres elementos: “Entender la lógica política y cómo opera lo público en Chile, sintonía con el Presidente y saber como funcionan los partidos políticos“.
“Todo esto estaba ausente en la vocería de Mara Sedini”, dice. “Y sí están presentes en la nominación de Gonzalo Arenas. Parte con una ventaja sobre su antecesora”, añade.
Eso sí, considera que “incorporarlo al comité político y brindarle injerencia es relevante para los desafíos de un vocero, pero no es lo suficiente”. El resto, afirma, “dependerá del empoderamiento que le entregue el Presidente y el ministro del Interior, de la potestad que le entreguen, y de la personalidad que desarrolle“.
En esa línea, para un éxito en la rama comunicacional de La Moneda, Arellano dice que se debe revisar ele diseño con los roles que ha tenido la Secom, la sobrecarga que ha tenido Interior, y además el rol que juega el Segundo Piso, donde están los asesores más cercanos al Presidente, y cuya área de dirección y contenidos está en manos de Cristián Valenzuela.
“Me imagino que el subsecretario Arenas va a tener que entrar no solo a ordenar las comunicaciones, sino que también a buscar los equilibrios necesarios que hay de desajustes de poder que tienen responsabilidades a cargo y él hacerse de ellas”, menciona Arellano, pensando en el Segundo Piso, en la Secom y en el Ministerio del Interior.
“Arenas tendrá que articular de manera precisa los roles y la injerencia de cada uno“, concluye.

Moreno: “Su eficacia dependerá menos de sus habilidades individuales, sino del espacio real que le otorgue Kast”
El decano de la Facultad de Economía, Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central, Marco Moreno, coincide con Klima y Arellano.
“El ingreso de Arenas es una modificación relevante, pero insuficiente”, dice, y es más severo que ellos respecto al ingreso del nuevo subsecretario al comité político, pues asegura que aquello “puede acercar la comunicación al lugar en el que se toman decisiones, pero participar no equivale necesariamente a tener capacidad de incidencia“.
A la vez, es crítico respecto a la postura de La Moneda, ya que “parece optar por ajustes de segundo nivel mientras se resiste a revisar e gabinete y su arquitectura decisional. El riesgo es mejorar la coordinación de los mensajes sin corregir los problemas políticos que los originan”.
Sobre Arenas en particular, Moreno sostiene que cuenta con experiencia política suficiente —por sus 12 años de parlamentario— y tiene conocimiento del funcionamiento institucional, pero advierte que su principal desafío no será defender o explicar decisiones, “sino contar con suficiente autoridad política para participar de controversias y coordinar a los ministros”.
“Su eficacia dependerá menos de sus habilidades individuales que del espacio real que le otorgue el Presidente dentro del circuito de decisiones“, sostiene el académico.
Por último, sostiene que se hace necesario que el Segundo Piso y la Secom actúen coordinadas con Arenas, pues “él puede articular ambas dimensiones, pero no sustituirlas”. Para eso, Moreno resumen: “Sin una conducción integrada, el Gobierno puede terminar comunicando mejor las mismas descoordinaciones“.



