
Ciudad
21 de Octubre de 2026Picmagluti, el nuevo remedio que busca imitar al Ozempic y podría ser comercializado a mitad de precio del original
La aprobación del medicamento por el ISP abrió expectativas por una eventual disminución del costo de estos tratamientos, que hoy van desde los $140 mil hasta más de $300 mil mensuales en Chile. Aunque todavía no se ha confirmado el precio de Picmagluti, en la industria se estima que podría llegar a comercializarse a la mitad de precio del medicamento original.
Compartir
Se ha generalizado el prejuicio en torno a que la explicación de la baja de peso a nivel global de ciertas personas responde al uso del medicamento conocido como Ozempic.
Entre las recomendaciones en redes sociales, las experiencias personales, famosos con cambios radicales y la búsqueda de resultados rápidos, este tipo de medicamentos, cuyo componente activo es la semaglutida, que imita a la hormona intestinal GLP-1 y disminuye el apetito, han ganado protagonismo más allá de su uso original para tratar la diabetes tipo 2.
Hasta hace poco solo existían unas pocas opciones de medicamentos inyectables con semaglutida, pero una serie de alternativas buscan llegar al mercado y prometer los mismos resultados. El Instituto de Salud Pública (ISP) evalúa cinco productos de cuatro laboratorios diferentes que se han presentado los últimos años para la venta de este tipo de fármacos en las farmacias chilenas.
Ayer el ISP aprobó el medicamento Picmagluti, de Dr. Reddy’s Laboratories Chile (compañía farmacéutica de India con filial en Chile), y si bien la finalidad es la misma, la diferencia es que se trata de un principio activo proveniente de una síntesis química.
Ozempic y los derivados que se comercializan actualmente son productos biológicos, por lo que Picmagluti será la primera semaglutida de una síntesis química autorizada en el país, y promete ser más económico que el fármaco original.
El organismo le otorgó dos registros sanitarios: uno para la presentación de 0,25 o 0,5 mg por dosis y otro para la de 1 mg. Y más allá de la expansión que implica para el mercado en Chile, con ello las expectativas también van en torno a que el precio del medicamento disminuya y sea más accesible.
Picmagluti, el medicamento aprobado por el ISP que promete comercializarse a la mitad de precio que el Ozempic
El precio que va a tener es una de las principales incógnitas. Si bien hasta ahora no hay un monto confirmado sobre cuánto costará Picmagluti, en la industria se especula que su precio podría ser incluso la mitad de lo que cuestan hoy las inyecciones de semaglutida.
Ozempic se comercializa en Chile a valores que van desde los $140 mil hasta más de $300 mil mensuales, dependiendo de la dosis y del establecimiento, por lo que se espera que al menos los nuevos medicamentos con principios activos de base sintética permitan disminuir ese monto significativamente.
La diferencia también radica en que eventualmente, cuando el resto de los medicamentos avance en su tramitación de aprobación del ISP, por un tema de demanda de mercado disminuya el precio, a lo que se sumará que algunos incluso serán de fabricación chilena, como Selfix, de Laboratorio Chile, que sigue en trámite.
Eliana Reyes, médico nutriólogo y directora de Nutrición y Dietética en la Universidad de los Andes, explica que “sin duda que es un avance y un beneficio para los chilenos el tener este medicamento aprobado por el ISP. Aquello nos da seguridad y confianza en su eficacia. No podría afirmar cuánto más barato va a ser, pero sin duda que lo será respecto de los medicamentos importados”.
Aun así, a la aprobación sanitaria, el producto todavía no está disponible en farmacias, ni tampoco se ha dado a conocer cuándo podrá ser distribuido.
La preocupación por la automedicación que podría generar que el medicamento sea más accesible
Expertos advierten porque una eventual reducción del costo del medicamento y que por ende esté más al alcance de los pacientes va a favorecer la adquisición del fármaco sin receta y la mala indicación del mismo, puesto que dicho fenómeno ya existe con la oferta actual.
Pedro Zitko, investigador del observatorio de Salud pública y Equidad de la U. Central, menciona que principalmente aquello “genera un problema por el tema del stock. De hecho, el año pasado tuvimos un problema de stock a nivel nacional, teníamos pocos Ozempic y los pacientes que lo requerían por temas de diabetes no lo podían encontrar”.
“En gran medida es porque mucha gente lo está ocupando de forma personal para bajar de peso. Eso es un problema porque compite con la disponibilidad de este fármaco para los pacientes que lo requieren por riesgos cardiovasculares, para evitar la progresión de enfermedad renal crónica y para el manejo de la diabetes”, dice Zitko.
Y que si bien, dice, es comprensible que con los índices de obesidad del país, este medicamento se presente como una alternativa, repara en que “tener que estar inyectándonos para siempre una molécula todas las semanas, pinchándonos para poder disminuir de peso y continuar con la exposición que tenemos como sociedad suena permisivo. Porque además, cuando tú suspendes el tratamiento, la gran mayoría de las personas rebota“.
Si bien no hay mayores riesgos registrados hasta ahora respecto de los efectos adversos, dice Zitko, el problema radica en que muchas veces la gente que ocupa estos medicamentos no necesariamente hace un cambio de hábitos y de dieta, y que por ende la finalidad de su uso también se pierde.
“En vez de modificar los factores que producen el problema, estamos paliando el problema. Ahora, eso podría tener un impacto sanitario de todas formas. Hoy en día los niveles de obesidad que tenemos son catastróficos, y es un gran factor de riesgo para cáncer en el futuro, para enfermedad cardiovascular en el futuro. Pero yo creo que la gran duda es si es que desde la perspectiva de la prevención de los daños futuros, el manejo de la obesidad actual a través de una molécula vale la pena o no”.