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Virus Shamonda
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23 de Octubre de 2026

Virus Shamonda: qué es y qué riesgo existe para Chile tras el primer caso humano en Francia

El hallazgo de un virus que hasta ahora se asociaba principalmente a animales abrió interrogantes sobre su capacidad de infectar a las personas. Cecilia Echeverría, decana de Ciencias Agropecuarias de la Universidad del Alba, explica qué se sabe y qué debería vigilar Chile.

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La detección del primer caso humano documentado del virus Shamonda en Francia abrió una nueva interrogante para la comunidad científica: ¿puede un virus conocido por circular entre animales convertirse en una amenaza para las personas? El paciente, que presentaba una inmunodepresión grave, falleció a comienzos de octubre. Las autoridades francesas continúan investigando las circunstancias del contagio y el papel que tuvo el virus en su muerte.

El virus Shamonda fue identificado por primera vez en ganado bovino en Nigeria, en 1965. Pertenece al género Orthobunyavirus y se transmite principalmente mediante la picadura de pequeños insectos del género Culicoides, conocidos como jejenes picadores. Aunque durante décadas se había estudiado principalmente por su presencia en animales, en 2026 también se detectó en explotaciones ganaderas de distintos países europeos. El caso francés constituye el primer registro humano documentado.

Cecilia Echeverría, decana de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad del Alba, explica que “lo que hace relevante este virus es que nos obliga a mirar más allá de la enfermedad en los animales y preguntarnos qué condiciones podrían permitir que llegue a afectar a las personas. Su transmisión está asociada a insectos vectores, por lo que conocer la distribución de estos insectos y su capacidad para transportar el virus es clave para evaluar los riesgos”.

¿Existe riesgo para Chile?

Por ahora, las autoridades sanitarias francesas y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) no han identificado un riesgo para la población general. Tampoco existe evidencia de transmisión de persona a persona. Sin embargo, el conocimiento sobre la capacidad del virus para infectar a seres humanos sigue siendo limitado y las investigaciones continúan.

En Chile, no se puede afirmar que exista un riesgo concreto a partir de los antecedentes disponibles sobre el caso francés. Para determinarlo sería necesario contar con información sobre una eventual presencia del virus en el territorio, la distribución de los insectos capaces de transmitirlo y las condiciones que permitirían su circulación. La presencia de insectos similares, por sí sola, no demuestra que puedan transmitir este agente infeccioso.

“Chile debe evaluar este tipo de situaciones a partir de sus propios antecedentes sanitarios y ambientales. La vigilancia de enfermedades en animales, el monitoreo de los insectos vectores y la coordinación entre especialistas en salud animal y humana permiten detectar señales de alerta y determinar si es necesario adoptar medidas adicionales”, plantea Echeverría.

El virus Shamonda afecta principalmente al ganado bovino, aunque también se han registrado infecciones en ovejas, cabras y caballos. En animales puede provocar fiebre, diarrea, disminución de la producción de leche y problemas reproductivos, incluidos abortos y malformaciones fetales. Estos signos no son exclusivos de esta infección, por lo que su identificación requiere pruebas de laboratorio.

¿Cómo prevenir?

Como la transmisión conocida está asociada a insectos picadores, las medidas preventivas se orientan a reducir la exposición a estos vectores y fortalecer la vigilancia veterinaria. En términos generales, se recomienda utilizar repelentes autorizados siguiendo las instrucciones de sus etiquetas y emplear ropa que cubra la piel cuando exista exposición a insectos. En el ámbito ganadero, es importante informar a los servicios veterinarios ante aumentos inusuales de enfermedad, abortos o malformaciones en animales, para que se evalúe su causa.

Actualmente no existe una vacuna comercial contra el virus Shamonda. La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) recomienda fortalecer la vigilancia cuando las evaluaciones nacionales indiquen que existe una posibilidad de introducción y circulación del agente infeccioso.

El caso francés es un antecedente relevante porque demuestra que la infección humana es posible, pero no permite concluir que el virus represente una amenaza generalizada. El desafío para la comunidad científica es establecer cómo ocurrió el contagio, comprender mejor sus efectos en humanos y determinar qué condiciones epidemiológicas serían necesarias para que pudiera representar un riesgo en otros territorios.

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