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27 de Octubre de 2026

“Las emociones y lo que las personas sienten no es algo individual, es algo también social”: radiografía al quiebre anímico de Chile tras el 18 de octubre

La angustia, el desgano y la irritabilidad cotidiana no constituyen fallas de carácter ni desajustes neuronales aislados, sino la manifestación directa de un tejido comunitario desgastado y un pacto social que aún no cicatriza.

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Reducir el malestar anímico en el Chile contemporáneo a un simple desbalance químico o a una falta de resiliencia personal es ignorar la raíz del problema. Desde los días de agitación que inauguró el 18 de octubre hasta el actual escenario de desencanto y fatiga cívica, el deterioro del estado de ánimo colectivo ha desbordado las explicaciones de la psiquiatría tradicional.

En este contexto, el análisis psicosocial cobra una urgencia ineludible. “Las emociones y lo que las personas sienten no son algo individual, es algo también social”. Eso es lo que plantea Jorge Gallardo, Dr. en Sociología y académico de la Universidad de O’Higgins. 

Sobre por qué Chile pasó de la rabia que llenó las calles en el Estallido Social al desánimo, plantea que “pueden haber varias razones, pero la principal es que generalmente las emociones uno tiende a definirlas como cosas individuales que están más bien dentro de la cabeza o dentro del cuerpo. Cuando uno ve lo que fue el 18 de octubre, que fue esta expresión de rabia que estaba contenida hace mucho tiempo, al mismo tiempo esa rabia fue acompañada de esperanza”. 

“Uno pudiera pensar que estamos peor que cuando empezamos porque, en términos de expectativa de vida…. Por eso digo que las emociones y lo que las personas sienten no es algo individual, es algo también social. Es compartido en términos sociales y en términos culturales. Entonces, si lo pensamos objetivamente hoy día en Chile es más difícil vivir que fue el 2019. La vida está más cara, todo está más caro. Todo está más difícil, hay poco trabajo, te pueden echar de tu trabajo y todo eso va socavando esta idea que tenemos de salud mental y por eso la salud mental uno no puede entenderlos en términos individuales, sino que en realidad en términos colectivos y sociales. No se ven las alternativas para mejorar la condición de vida en la que estamos“, añade.

Junto con eso, el académico plantea que “más allá de la pandemia y el encierro, esa esperanza fue apagándose al ver que ese espacio de expresión. Esa esperanza por generar un cambio fueron retrocediendo hasta el punto que esa posibilidad de nueva Constitución no ocurrió. Después hubo que enfrentar a un gobierno que trató de hacer ciertas cosas, pero tampoco pudo. Entonces, finalmente pasó que toda esa expresividad que salió hacia el exterior, el exterior respondió que no era posible y la gente se volvió hacia adentro. Eso uno puede interpretarlo como lo que está ocurriendo hoy, que la sintomatología depresiva en Chile aumentó y está igual que los niveles de pandemia. De alguna manera, el entorno de hoy es como si estuviéramos encerrados de nuevo”. 

Casos de suicidios en adolescentes y adultos mayores

Gallardo afirma que “inmediatamente después de la pandemia comenzó a aumentar el número de intentos de suicidio en adolescentes. Cuando tienes adolescentes que están aumentando el nivel de suicidio, eso significa que hay un vacío de sentido. El adolescente está buscando su camino para proyectarse, crecer, tener un trabajo estable o comprarse una casa. Como eso no lo ven, aparece este vacío y el suicidio aparece como opción. El problema que tenemos hoy de salud mental, en realidad es un problema de sentido porque al parecer todo lo que demuestra alrededor es que no tenemos espacio para desarrollarnos como seres humanos. Es decir, no se ve un futuro”.

Sobre cómo se arregla ese escenario, plantea que “hay dos grandes dimensiones. La primera es la práctica, como el ahora, el que está sufriendo. Hay que aumentar la cantidad de recursos y de estrategias que quieren abordar la salud mental en las distintas poblaciones de Chile. Estamos viendo poco a poco que está aumentando, el nivel de suicidios, en la población mayor y eso también es entendible. Hay un aumento de suicidio en los adolescentes que no ven futuro y en adultos mayores que tampoco ven futuro en la jubilación después del trabajo. No hay que recortar recursos, sino todo lo contrario, fortalecer lo que se está haciendo porque efectivamente están sufriendo hoy”. 

Sobre si podemos mejorar Chile, el académico se muestra optimista. “Creo que todavía tenemos espacio para tratar de hacerlo, sino lo que va a ocurrir es que como hay sectores que estaban muy preocupados por el estallido, sino hay una conversación seria sobre que el malestar en Chile está afectando la vida de las personas todos los días, los escenarios como el 18 de octubre se van a volver a repetir en cualquier momento. Es una discusión súper en serio, si queremos proyectar al país en el futuro, hay que tomar súper en serio esa discusión“. 

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